Tuesday, January 15, 2013

Ópera oficial en México, un cadáver que camina


Una entrevista sobre mi libro Luneta 2: la ópera que tenemos en México, que me realizó la periodista Alida Piñón para el periódico El Universal. Me gusta pensar así: que este libro no nació de la bilis ni del odio, sino del amor. Al arte, a la ópera. Al buen periodismo.


Cultura
Viernes 21 de diciembre de 2012
Por Alida Piñón

“Ópera oficial, un cadáver que camina”: José Noé Mercado

Desde el arraigo del género en México hasta la última administración del gobierno panista, José Noé Mercado propone una serie de temas que conforman el mapa de la devastación operística

El periodista cultural y crítico de ópera José Noé Mercado lanza una pregunta: “¿Quiénes son responsables de hacer de la ópera oficial en México un cadáver que camina?”
Con el libro Luneta 2: La ópera que tenemos en México (Cuadernos de El Financiero, 2012), Mercado no propone una respuesta, pero sí pretende esbozar un contexto. Aunque lo han acusado de ser un crítico “bilioso”, su aproximación surge del amor por el oficio y por el género.
“México ha sido un país con el talento suficiente como para pensar que podría tener más ópera, hay cantantes, directores, interés general del público -aunque se ha ido perdiendo pues se le ofrece lo mismo desde hace tiempo-, pero no es así”, dice.
Desde el arraigo del género en México hasta la última administración del gobierno panista, José Noé Mercado propone una serie de temas que conforman el mapa de la devastación operística que va de la migración de talentos -muchas veces incapaces de cuestionar las instituciones cuando regresan al país-, hasta la revisión crítica de las distintas administraciones públicas que han sido incapaces de mantener vigorosa a esta disciplina.
“No es extraño ver en las recientes galas que se han ofrecido, cómo el Teatro de Bellas Artes no se llena y eso es muy lamentable. Creo que ha llegado el momento de ver a la ópera hacia el futuro, no podemos seguir pensando que es un arte del pasado”, explica el especialista.
Repertorios desgastados, el abandono de la composición operística mexicana, elencos internacionales que no siempre demuestran ser superiores a las voces nacionales, falta de recursos y paradójicamente mucho dinero destinado a una sola producción, ausencia de continuidad en la Compañía Nacional de Ópera, incapacidad para acumular esfuerzos y el centralismo son temas en los que abunda el crítico.
“Creo que algunos directores han tenido buenas intenciones, pero en el fondo no hemos tenido un directivo que contemple a la ópera como un fenómeno integral de nuestro tiempo. El error de la mayoría de quienes están al frente es creer que su labor es sólo constituir elencos y elegir títulos, esa ya no puede seguir siendo la visión”, sentencia.

Luneta 2: tomo 44 de la colección Cuadernos de El Financiero


Coloco esta entrevista que me realizó la periodista Viridiana Villegas Hernández para el periódico El Financiero, a propósito de la publicación de mi libro Luneta 2: la ópera que tenemos en México. Me gustó mucho la manera en que Viridiana plasmó mis palabras y además fue portada de la sección cultural. Bien.



La ópera, tema del nuevo Cuaderno de EL FINANCIERO
Viridiana Villegas Hernández
Lunes, 17 de diciembre de 2012

*El sistema vegetativo sólo presenta 6 títulos al año: José Noé Mercado.

Escrito desde la perspectiva de la Luneta 2, llega el tomo número 44 de la colección Cuadernos de EL FINANCIERO, un libro escrito por José Noé Mercado en el que desmenuza la historia de la ópera en México desde su postura crítica, la cual -a pesar del amor que el autor profesa a este arte- no concuerda con las mediocres complacencias de otros especialistas en la materia.

En este volumen, José Noé Mercado realiza un reportaje de tintes ensayísticos en el que insiste, en principio, acerca de la falta de bibliografía en la operística mexicana:

-La importancia de este asunto va en dos sentidos -dice-: uno es documentar el quehacer de este arte en el país (que tal vez sea de lo que más existe gracias a la puntual labor de algunos investigadores) a través de fichas técnicas; el otro tiene que ver con lograr que este archivo sea parte de un ejercicio de reflexión y análisis para comprender el fenómeno desde su llegada a nuestro territorio en los tiempos de la Nueva España hasta ahora, lo cual nos permitirá conocer a fondo cuáles son las carencias y los retos a resolverse en este rubro a través de una política cultural específicamente diseñada para la música. Asimismo, creo que la ponderación de la bibliografía depende de la objetividad con que se mire el tema de estudio; por ejemplo, encontré que usualmente los que escriben sobre ópera en México están directamente involucrados en estas actividades, tienen relación con los elencos o bien con las instituciones. Sin duda, esta mezcla de cercanía e intereses coarta la mirada de los involucrados (funcionarios públicos, músicos, cantantes) y quizás sea la razón por la que hasta hoy no contamos con una fotografía imparcial de la realidad de este arte.

-¿Cómo ha evolucionado la ópera en México desde la época novohispana hasta nuestros días?

-El arraigo histórico de esta disciplina en nuestro territorio ha sido entre comillas; me explico: el auge de la ópera entre el público de la Nueva España se relacionó con la presencia de compañías itinerantes provenientes del extranjero, lo cual no ayudó a crear una infraestructura de producción propia. Poco después, con el surgimiento de los teatros y ya con recursos nacionales se comenzó a ofrecer un repertorio que, en lugar de imprimirle una identidad, siguió los cánones europeos e incluso los compositores mexicanos de aquellos tiempos retomaron las clásicas estructuras italianas, lo cual, de nuevo, no coadyuvó al verdadero desarrollo del género. En México sólo se replicaba aquello que tenía éxito en Francia o Italia y, en realidad, este arte aquí nunca ha sido independiente, sino muy sustantivado de estéticas foráneas. Si bien contamos con una cantidad considerable de músicos, son pocos los que exploran posibilidades que den señales de una escuela nacional. Por otra parte, más allá de las influencias compositivas, se encuentra la preocupante situación de la producción: cada vez se interpretan menos títulos, son de una calidad muy irregular y son realizados bajo una programación improvisada directamente determinada por algunas políticas culturales que no la benefician; por ejemplo, son inexistentes disposiciones fiscales adecuadas para el financiamiento de la ópera desde la iniciativa privada, así que el desarrollo de este género continúa dependiendo del Estado, el cual es claro que tiene otras prioridades y este arte lo ha relegado junto a las inercias que se han acarreado con el paso de los años. Sólo en el sexenio calderonista hubo cuatro directores de la Compañía Nacional de Ópera, lo cual habla de una falta de continuidad y del fracaso de estos funcionarios que llegan para seguir los mismos lineamientos equívocos, pues no entienden que se enfrentan a una problemática mucho más profunda: un sistema que, al parecer, está agotado (como se puede entender en una sociedad contemporánea).

-Entonces, ¿cómo lleva a cabo su labor como crítico de ópera en un terreno que no es el más fértil?

-Siempre he procurado pensar que mi trabajo no termina cuando se cierra el telón al culminar una función. Me gusta entender la ópera desde un punto más amplio y tomando muy en cuenta su contexto; es decir, comprender la política cultural que determina el resultado artístico: evaluar los criterios de los funcionarios y del ambiente para influir o no en determinada obra. La tarea del crítico es esencial cuando existe una situación que es posible mejorar o que no marcha del todo bien. En ese tipo de casos la opinión del crítico pesa mucho más que cuando todo es adulación. Mi trabajo es visto con extrañeza o con malos ojos, porque se piensa que se ataca lo poco que hay. Sin embargo, de lo que se trata es de acercarse al fenómeno y valorarlo desde una visión estética y probar si este arte hace una aportación al mundo contemporáneo. En nuestro país hay un estrechísimo repertorio que se presenta una y otra vez sin que se le brinde variedad al público, el cual está muriendo porque la oferta no es atractiva.

-Esto da a pensar a quién le conviene este estancamiento...

-Normalmente los afectados no hablan ni se quejan en público pensando que de esa manera van a quedar bien con las autoridades o que, por lo menos, no los van a señalar de amargados u outsiders; no obstante, esta actitud lo único que ha logrado es consentir un sistema vegetativo que sólo presenta seis títulos al año con un público muy limitado. Ojalá se dieran cuenta que es justo su silencio el que los ha marginado y frustrado, porque no los toman en cuenta. Así podrían pasar 20 o 30 años más mientras no se exija el reflejo de la calidad estética y la eficiencia de los recursos públicos. Las complacencias, cuan- do se alaban medianías, terminan por perjudicar al género, pues hacen que la ópera se perciba como algo caduco, anacrónico y poco espectacular, cuando es todo lo contrario.

Orgullo falsificado

Uno de los lugares comunes que más se repite en el ámbito operístico de México es el de que somos un país de grandes voces, que debajo de cada piedra hay un cantante valioso. El problema es que la generalización anula el análisis específico y fomenta un patrioterismo vano, un orgullo falsificado y sin matizar. Evidentemente, hay voces de grandes kilates, cuyos ejemplos son numerosos, por ejemplo, en la cuerda de tenor. Aunque también hay instrumentos sobresalientes que poseen cantantes sin técnica, sin disciplina, flojos o carentes de talento. Y cantantes de liga premier con voces de discreto valor. Hay de todo. El riesgo es la creencia extendida de que, por ser mexicana, una voz en sí misma ya tenga derecho a todo, y los malentendidos que ello impone.

José Noé Mercado, fragmento de su Luneta 2La ópera que tenemos en México.


DISCRECIÓN

*Y beneficios.

Este fue un año redondo para José Noé Mercado (Ciudad de México, 1977) como escritor: primero fue la publicación de su novela Backstage, en la que -basado en una ficción- recrea la atmósfera glamourosa, de intereses y mediana que envuelve al mundo operístico; mientras que en Luneta 2 / La ópera que tenemos en México vierte con rigor periodístico sus conocimientos históricos y críticos acerca del género que se ofrece en el país.

A partir del estudio y conocimientos que con el tiempo ha adquirido el crítico José Noé Mercado, él mismo nos dice qué clase de funcionarios es posible encontrar en el medio operístico nacional: "El perfil directivo ha sido muy variopinto en la Compañía Nacional de Ópera; por ahí ha desfilado una serie de personajes que entran sin conocer bien a bien el ambiente, las necesidades de los artistas e incluso con nulas habilidades administrativas y políticas para concretar temporadas notables. De lo más rescatable que hemos tenido en los últimos años cabe mencionar la gestión de Raúl Falcó durante el sexenio foxista, dado que a su llegada él no respondía a ningún tipo de intereses; no obstante, han llegado otros funcionarios que no tienen mayor contacto ni conocimiento de los títulos ni del repertorio, lo cual dificulta la culminación de avances significativos. Se piensa que ser directivo de ópera en México se trata de beneficiar a discreción a los amigos y artistas queridos con el glamour de las invitaciones, así como programar los títulos de su preferencia y que, por lo regular, no pasan de 10 o 15 obras, cuando en realidad deberían preocuparse por diversificar el diseño de su oferta para atraer a más público, cuidar la calidad estética y trabajar en el financiamiento privado para que el desarrollo del género sea sustentable y no sólo dependa del gobierno."

El también colaborador de estas páginas culturales aborda en Luneta 2 la difícil situación que atraviesan los cantantes de ópera en el país: "Una caseta de peaje por la que tienen que pasar los cantores, en particular, es el Concurso de Canto Carlo Morelli, pues se dice que de ahí provienen las voces nacionales más importantes de los últimos 30 años. El problema de fondo es que la gente al frente de esta competencia determina quiénes sí y quiénes no van a formar parte de nuestras filas artísticas e influyen, hasta cierto punto, en las decisiones que se toman dentro de la Compañía Nacional de Ópera. En la ópera mexicana es muy claro dónde es preciso agradar para ser tomado en cuenta."

**Luneta 2, de José Noé Mercado, puede ser adquirido en El Financiero llamando al teléfono 5227-7651 en la Ciudad de México y 01800-0156200 y 01800- 2015788 en el interior de la República por un costo de 50 pesos (más gastos de envío).

Thursday, December 20, 2012

Nuevo libro: Luneta 2: la ópera que tenemos en México



El lunes 17 de diciembre de este 2012 comenzó a circular mi nuevo libro. Luneta 2: la ópera que tenemos en México se publicó en el sello Cuadernos de El Financiero y es el número 44 de esa colección que dirige el maestro Víctor Roura y coordina editorialmente Dunia Verona.

Genial. Segundo libro en este año.

Se trata de un gran reportaje, con tintes ensayísticos, sobre los principales momentos históricos de la ópera en México. Es una investigación que habla de la ópera que tenemos en el país, no de la que algunos quisieran hacer creer que tenemos.

Luneta 2 está ya disponible y puede ser adquirido, precisamente, en El Financiero llamando al teléfono 5227-7651 en la ciudad de México o al 01800-0156200 y 01800-2015788 del interior de la República.

Eso sería. Dejo acá también la contraportada:




 

Monday, November 26, 2012

Vidas en backstage



Vidas en backstage
Por Julia Alcántara Castillo*

Después de leer el texto de la solapa, las primeras páginas de Backstage inevitablemente me llevaron a pensar en una autobiografía pero, como el personaje de Fausto le contesta al de Sandro Pinole citando a Kundera, existe una gran diferencia entre una novela y una autobiografía. Así que, después de leer esta página 47, decidí quitarme dicho pre-juicio, aunque no puedo dejar de mencionar que las semejanzas entre el autor y su protagonista son ineludibles: jóvenes periodistas, críticos de ópera y novelistas.

Backstage es una novela escrita en primera persona donde Fausto Menéndez Lecona nos adentra en una etapa de su vida, justo cuando se ha retirado como crítico de ópera, debido a que, según sus palabras “…me di cuenta de que mis textos hacía rato que dejaban víctimas y el escenario, para mí, se había vuelto un campo de batalla… cuando supe que me había convertido en un cazador de cabezas” (144). Y se dedica, sobe todo, a escribir narrativa y a matar el tiempo, me atrevo a decir, pues vive al día, sin proyectos personales, haciendo trabajo periodístico sólo para ganarse el pan.

De acuerdo con el texto de la cuarta de forros, el título de la novela alude (y esto es lo que de forma literal la palabra indica) a lo que ocurre tras bambalinas en los teatros, específicamente en relación con puestas en escena de óperas, pero luego de leer la obra completa, es posible entender que el backstage del que se habla es el de los personajes mismos: cantantes, directores y demás involucrados en las producciones operísticas, lo que pasa en sus vidas fuera del escenario; pero sobre todo, nos muestra el backstage en la vida de Fausto.

Pese a que él mismo nos deja ver las discusiones que provoca su más reciente novela y menciona detalles de su trabajo como reportero-entrevistador, lo que nos ocupa es su vida personal, su afición por el sexo, por los videojuegos y, por supuesto, por la ópera.

Fausto se mueve en ese círculo del ambiente artístico-operístico. Sus amigos son cantantes, directores y orquestadores: Fabián, Newton, Sandro. Pero además conocerá a Jonathan Garcés y se enamorará de Dánika Duval, esposa del primero. Esta relación lo hará muy feliz y muy desdichado al mismo tiempo, sobre todo porque le hará ver que en realidad no tiene amigos o, al menos, que sus amigos no son quienes él pensaba. Al final se siente solo y está solo y decide quedarse solo.





La narración está hecha con una estructura lineal con regresiones durante las cuales podemos atar cabos aparentemente sueltos. José Noé juega mucho con el tiempo: primero leemos las respuestas de Fausto a mensajes electrónicos enviados por otros personajes, Newton o Sandro, y luego nos topamos con los mensajes que iniciaron las conversaciones. Un caminar bajo la lluvia se divide en tres partes entre las que nos enteramos de acontecimientos ocurridos antes y después de ese evento. Hay una invitación a almorzar y aparentemente se omite lo ocurrido en dicho almuerzo, pero lo vamos conociendo después, en un recuerdo del protagonista. Como en cualquier obra con esta organización, al principio cuesta trabajo no confundirse, pero después este reto hace más atractiva la lectura.

Fausto, el narrador, usa un lenguaje desgarbado, con palabrotas, pero en momentos incluye términos especializados tanto del mundo de la ópera como del mundo literario, de un mundo culto. Cuando describe, lo hace con gran detalle, al grado de incluir pensamientos, sensaciones, contextos. Pero sabe eliminar las acciones que pueden ser dadas por entendido: si resulta interesante leeremos cómo subió al auto, cómo abrió la puerta, si no, de su departamento saltaremos a la camioneta de Dánika ya en camino. En la narración se incluyen hechos meramente incidentales, como la golpiza que le propinan los manifestantes a Manuel Elizarrarás. Él mismo es un personaje incidental que, sin embargo, nos ayuda a conocer el lado soberbio de Fausto. Pero están otros, como lo ocurrido en Burger King mientras Fausto come, su conversación con la mesera, o incluso sus sueños y pesadillas. José Noé no quiso dejar nada afuera. Fausto es un personaje complejo, humano, con muchas facetas.

En esta novela se habla de falsedad y de vacío. No de la falsedad de los escenarios y sus pasajes ficticios, o la utilería, por propia naturaleza, artificial. Se habla de la falsedad de las personas en sus relaciones humanas y de cómo sólo buscan su beneficio y bienestar personal. En defensa de ellos, son capaces de cualquier  fingimiento y de cualquier traición. Por eso también se habla de vacío. Fausto y Dánika logran escapar por momentos de esta falsedad, su relación es auténtica, pero fracasa porque sucumben, sobre todo Fausto, ante la presión externa, ante los prejuicios, ante su propia inseguridad.

El final es abrupto y, como un buen final de ficción, no contundente.

(((Spoiler))) Debo confesar que el asunto del embarazo me pareció un cliché, la excusa que obliga a Dánika a buscar a Fausto. El accidente en la carretera ya nos dejaba ver que los protagonistas se iban a separar, las circunstancias en que Dánika sale del país, la charla de Jonathan con Fausto lo anuncian también (((Fin del spoiler))).

Pero al parecer José Noé no quiso que terminara así. Tal vez quiso que fuera Fausto quien tuviera la última palabra: “Pienso que éste tal vez sea el remake de una mala peli, el inoportuno afiche de una vieja saga. El capítulo perdido de una serie que ya concluyó su temporada. O quizá no. Pero filo. Final cut. Igual lo importante es que no me interesa que así sea. Deseo estar tranquilo, no más” (192).

Considero que el conflicto del personaje no se resuelve: quiere, afirma que ha cerrado este capítulo de su vida, pero José Noé nos deja entreabierta la puerta para que comprendamos que no será tan fácil. Y es que hasta donde sabemos, Dánika es la primera mujer importante para Fausto en su vida adulta. Lo tormentoso de la relación lo hace optar por su vida simple, aunque vacía. La llenará escribiendo novelas, viendo películas y jugando con su nueva consola. Buscará que así sea.


*Julia Alcántara Castillo es catedrática del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Toluca.

Monday, October 15, 2012

Backstage: el mundo desde un ángulo diferente al que conocemos


Esta reseña-entrevista se publicó hace unos días en el suplemento cultural Barroco, del Diario de Querétaro, y estuvo a cargo de la poeta Romina Cazón. Acá la coloco para su lectura.


Backstage de José Noé Mercado
Suplemento Barroco
Diario de Querétaro
9 de octubre de 2012
Por Romina Cazón


Backstage es la novela de José Noé Mercado, crítico musical, periodista y escritor, que vino a presentar a Querétaro, el pasado 20 de septiembre.

El libro que trajo a estas tierras, tiene un personaje principal: Fausto Ménéndez-Lecona, un periodista y crítico de música que se convierte en escritor para conocer lo que sucede en el mundo de la ópera. Su papel lo lleva a meterse al ambiente musical, que en ocasiones parece decaer, al vincularse con la soprano Dánika Duval, mujer ávida de sensualidad y erotismo, esposa del director de orquesta Jonathan Garcés. Del romance de Fausto y Dánika emergen traiciones, infidelidad, sexo, romance, envidias y egoísmo.

Fausto es como el reflejo de Mercado: hombre común que gusta de cosas simples pero amantes de la música; el lenguaje de la novela es otra parte del autor, cotidiano y lleno de ironía y sarcasmo. De tal manera, Mercado se muestra como un hombre un poco tímido, pero de rápida respuesta; a veces es un escritor muy sociable, creativo, y muy inusual, que juega constantemente con las palabras.

"Me interesaba presentar el ámbito de la ópera no como normalmente lo vemos, desde las butacas", dice el autor de Backstage. Eso es la narrativa que muestra José, el mundo desde un ángulo diferente al que conocemos.

En una charla que tuvimos, él nos habló de la preocupación que siente por mostrar un trabajo de calidad desde lo que más conoce: la música. 




-¿Cómo surge Backstage? ¿Qué cosas te motivaron en esta novela?

-Backstage surge de conversar planes narrativos con mi amiga y gurú literaria chilena Paulina Arancibia, quien no sólo me ayudó a detonar la idea sobre el "detrás del escenario", sino que me hizo clarificar el estilo y la perspectiva contemporánea que tenía interés de plasmar en mi novela. Así es como me aventuré a escribir una historia que levanta el telón para explorar lo que hay detrás de un arte clásico como el de la ópera, de sus exponentes y directivos, del público mismo, para descubrir y contrastar que las aspiraciones estéticas y las pasiones más sublimes se mecen en la misma cuna de las bajezas, las frivolidades y las actitudes más cuestionables del ser humano.

-¿Qué significa Backstage?

-El concepto de backstage lo traslado también al ámbito de lo social, de lo político, de lo personal y asume que todo tiene un rostro público conquistador, gentil, que trata de convencer y agradar, pero que ello mismo tiene un "detrás del escenario" que suele ocultarse para mantener la magia y el encanto. Es así como exploro entonces la ilusión, que se transforma en falsedad, en hipocresía, en simulación y, a veces, en una gran mentira.

Es desde ese ángulo que Fausto busca certezas en el arte, en los sentimientos, en la propia cultura que nos envuelve, pero no siempre lo consigue, lo que le lleva a un constante desencanto, aunque eso no impide que nos brinde un lúcido y, en parte desolador, ultrasonido de los íconos, de las circunstancias y de los puntos referenciales que caracterizan a una sociedad como la nuestra en pleno posmodernismo.

-¿Qué pretendes mostrar con tus personajes?

-Me interesa mostrar un mundo al que poco tenemos acceso. El personaje Fausto Menéndez-Lecona, un periodista y ex crítico de música, amante por igual de la ópera, de los videojuegos y del porno, es el narrador de esta historia, y se sumerge en ese mundillo en apariencia de élite para comprobar que lo verdaderamente artístico y, su contraparte, el barro y la mezquindad, no depende de las clases sociales o estéticas, sino de la calidad humana y de los principios que pueda albergar una persona.

Por su misma condición posmoderna, Fausto es un personaje que consume información. Se satura en ella. Está al tanto de lo que pasa en los medios de comunicación, en las artes, en las redes sociales, en el mundo de la cultura pop y se da cuenta de que todo es efímero, evanescente y líquido, aspectos que le hacen padecer una gran insatisfacción no sólo en sus relaciones con los demás, sino incluso con él mismo.

-Háblame de ti José…

-Nací en la ciudad de México y es donde estudié Administración de Empresas Turísticas, la Licenciatura en Periodismo y la Maestría en Periodismo Político. He ejercido por mucho tiempo la crítica musical tanto en la revista Pro Ópera cuanto en el periódico El Financiero. He sido también colaborador de diversos medios de comunicación incluida la revista Replicante, en la que he publicado cuentos, entrevistas, crónicas y ensayos.

He dado talleres, conferencias y cátedra de Historia y evolución de la ópera en la Universidad de Claustro de Sor Juana, así como algunas asignaturas en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, de la que soy egresado. Ahora estoy presentando Backstage.

Wednesday, October 10, 2012

Backstage novela historias del mundo de la ópera


Primero, como avance, una nota y luego entrevista sobre Backstage y algunos apuntes sobre la ópera, publicadas en El Universal de Querétaro a cargo de Rocío G. Benitez. En efecto, como se consigna en el texto, luego de presentar mi novela en Querétaro, lo hice en la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla, en el DF. Luego vendrá otra presentación, el 17 de octubre, en Metepec, Estado de México, en el marco del Festival Quimera. Luego otra, una especial considerando que es mi alma mater, en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Backstage sigue girando alrededor del país. Me ha gustado mucho este proceso de salir a sembrar lectores. Eso.


Novelan historias de la ópera
El Universal de Querétaro
Septiembre 26, 2012 | 1:27
POR ROCÍO G. BENÍTEZ

*El espectáculo no ha logrado renovarse para acceder a nuevas generaciones
*Backstage trata de los personajes que viven en el mundo de la ópera

cultura@eluniversal.com.mx


Caballos de cartón, copas de plástico, pollos asados de hule espuma, asistentes de producción que acarrean el vestuario esquivando fans y cantantes de ópera que reparten autógrafos en la puerta de sus camerinos, son parte de las escenas que José Noé Mercado narra en la novela Backstage, a través de la voz de Fausto Menéndez-Lecona, un apasionado de la ópera que por su labor periodística se mueve también en el ámbito político y financiero.

Con esta obra publicada por Tierra Adentro, Mercado ficciona sobre los personajes que viven en el mundo de la ópera, arte que surgió “a finales del siglo XVI y que por poco más de tres siglos fue el arte cumbre de la cultura occidental”, sin embargo este espectáculo que reúne en escena el canto, la música, el teatro y la danza, no ha logrado renovarse para acceder a las nuevas generaciones.

“El arte mismo de la ópera se fue rezagando y mucha gente lo identifica como un arte para adultos o para viejitos, para gente totalmente desfasada de nuestra época”, aseguró José Noé a EL UNIVERSAL, al presentar Backstage en Querétaro.




“Esta novela es para mostrar que este tipo de arte puede tener otras vertientes contemporáneas, en la novela hay por ejemplo óperas heavy metal que utilizan más los códigos de nuestra época, y la idea es justamente ver que es una posibilidad seguir escribiendo ópera o seguir asistiendo a este tipo de espectáculos, siempre y cuando pueda tener un significado para nuestra época, nuestro momento”.

A la par de la ficción de Backstage, José Noé Mercado revelará en el libro Luneta-2: La ópera que tenemos en México, otras problemáticas a las que se enfrenta este arte, y que será presentado en diciembre de este año.

“Es una revisión crítica de la historia y en ese sentido encuentro puntos referentes que nos podrían llevar a explicar por qué la ópera que tenemos actualmente no goza de una producción suficiente que pueda dar cavidad a todos los talentos mexicanos, la idea de este otro libro es explicar un poco por qué la ópera que tenemos en México está cada vez más decaída, está cada vez más abandonada y a los funcionarios públicos parece no importarles demasiado”.

José Noé Mercado estudió administración de empresas turísticas, además de graduarse de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y terminar una maestría en periodismo político. 

Actualmente ejerce la crítica musical, especialmente de ópera, una historia similar a la del protagonista de Backstage, que levanta el telón del teatro y se mete hasta los camerinos, involucrándose con célebres cantantes de ópera, y siendo partícipe y espectador de historias de amor, infidelidad, envidia y odio.
“Digamos que hay un juego también como de autorreferencia con el personaje, aunque por supuesto no soy yo, no son mis aventuras sino las de Fausto Menéndez-Lecona, pero obviamente me interesó mucho que fuera una historia creíble”.

Las aspiraciones artísticas de José Noé se centran meramente en la literatura, “nunca me llamó la atención ni cantar ni tocar y eso es lo que quizá me da una visión distinta, porque se rompe ese mito de que el critico es un cantante frustrado o un artista que no puede realizar aquello que se tiene que conformar con criticar”.

Después de la presentación de Backstage en Querétaro, se presentará en Metepec, estado de México, en el marco del Festival Quimera, además el autor tiene contemplada la presentación del libro en una cárcel y en escuelas privadas, esperando tener un evento especial en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García.

La soprano Irasema Terrazas reflexiona sobre la novela Backstage



Aquí el texto que la soprano y actriz Irasema Terrazas, sin duda una de las artistas más reconocidas del ambiente operístico de México, leyó durante la presentación capitalina de mi novela Backstage, en el Aula Magna del Centro Nacional de las Artes, en julio pasado.

Un honor, desde luego, compartir sus impresiones en este blog. Eso.

Reflexiones sobre Backstage
Por Irasema Terrazas

Fausto Menéndez-Lecona pareciera, en ocasiones, un inadaptado en el mundo operístico del que tiene conocimiento y en el que se sumerge con pasión, pero no vive desde el protagonismo escénico. Refleja el sentir y las impresiones que pueden ser las de cualquier persona relacionada con el género y es a partir de ellas que compartiré algunas reflexiones sobre la novela Backstage.

Algo de lo primero que me sucedió al leer el libro fue sentirme identificada con Fausto las veces que no comparte el hacer de sus amigos de la lírica, que (cito): “Se sustraen del acontecer común y parecen seres de cartón que no viven vidas de carne y hueso. No se involucran, no distingo si no quieren o no pueden, más allá de su estrecho circulillo profesional”. Y, en otro párrafo: “Sólo discuten sobreagudos bien o mal colocados, el sazón de las pastas, el honor de ser estrellas y pontificar sobre cantantes y directores e intendentes”.

Así que comienzo por, ya lo he dicho, confesarme –en ocasiones- inadaptada en un mundo al que –en mi caso- sí pertenezco desde el proscenio.

Que yo tenga conocimiento, nadie había escrito una novela que aconteciera en el backstage del mundo operístico mexicano. Al leer el libro uno va reconociendo situaciones, lugares que son familiares a los asiduos de la ópera y creemos incluso ver a ciertos personajes reflejados.

Quizás creemos saberlo con certeza.

Es justo así el mundo de la ópera: creemos saberlo todo y reconocer lo bien o mal hecho, lo bien o mal cantado, desmenuzamos cuidadosamente tal o cual función, cuando es posible que, al final, al mismo cantante o director sorprendieran las conclusiones ajenas si las escucharan. O es posible que lo principal de lo interpretado se escape al escrutinio del ansioso por mencionarlo. Me parece que hoy día este sentir se percibe muy claro en mi generación, que es la generación de José Noé Mercado; quizás en otras más.

¿A eso se referirá con “posmoderno”, palabra varias veces mencionada en el libro? 





En todo caso, Backstage es la reflexión actual de un género cuyas obras más características se escribieron en siglos pasados, y que se combina hoy día con expresiones de un mundo moderno, como los videojuegos. Es, también, la reflexión del hecho de afirmar que sí nos dedicamos a esto del canto y la ópera, pero que no aprendimos directamente de María Callas, porque es indudable que nos separa una gran brecha de tiempo y de diferencias conceptuales en el mundo. Igualmente, por qué no, la lectura de esta novela es el acto de sacudir a los escolásticos que no se han dado cuenta de que las expresiones escénicas siguen evolucionando.

Por otro lado, no puedo más que sonreír empáticamente cuando Fausto habla de reuniones de personajes líricos en las que hay “estudiantes eternos, maestros de canto intemporales, apestados con rencor ya retirados (o que ya los retiraron), cantantes cortesanos del poder en turno de la ópera”, y pienso cuál de ellos he representado yo misma en un papel sincero o por juego en circunstancias específicas; y ante cuál de ellos ahora soy critica o intolerante; cuál de ellos es mi colega en la próxima ópera a cantar. Sería hipócrita negar que todas esas ideas y sentimientos que se desprenden de la novela reflejan el mundo de la ópera en México.

Pienso ahora otra reflexión: pareciera que los cantantes poseen o poseemos dentro del cuerpo la potencial capacidad de hacer música con la voz, para educarla y llegar al extremo en cuanto a capacidades casi olímpicas con ella. Como si eso mismo, per se, fuera excusa suficiente para sustraerse del resto del mundo, o para no poner al escrutinio íntimo del que lee una novela, a un personaje que lo mismo canta ópera que aspira droga o que tiene encuentros sexuales insospechados en número y en circunstancias.

Así pues, también en la vida misma, todo lo pensable puede ocurrir en la persona que puede cantar en un teatro un aria de ópera ya sea sublime o ya sea medianamente solvente, pero frente a un público.

La novela Backstage no disfraza, disimula o idealiza al cantante, por una parte; y tampoco, por otra, cuida, alisa o quita el polvo al aparato administrativo y burocrático que se encarga de llevar a cabo la ópera.

Me parece estupenda la confrontación que uno mismo siente al leer que Fausto es un escritor de novelas porno, en la manera en la que nosotros leemos su pensamiento. Nuevamente se agradece la sinceridad de quitarle la asepsia a las personas en torno al género operístico con este personaje singular y, a la vez, real.

Real también me parece cuando, siendo él mismo un crítico, es tocado por la crítica en torno a su libro Complot en la lírica de Bellas Artes. Real también en los demás géneros musicales que él o la soprano Dánika Duval escuchan en su coche.

Backstage, en suma, es un libro que expone personajes y situaciones afines a todos los que conocemos el mundo operístico mexicano, que sin especificaciones de nombres todos reconocemos o en los que encajamos. Alguien tenía ya que escribirlo. Aplaudo que haya sido José Noé Mercado.