Friday, March 02, 2012

Pro Ópera marzo-abril 2012


Salió la edición marzo-abril 2012 de la revista Pro Ópera, con Maria Guleghina en la portada.

Yo publico en este número:

-La sección Ópera en México, en la que se incluyen varas reseñas.

-La crítica de Cav/Pag, producción con la que cerró su temporada pasada la Compañía Nacional de Ópera.

-La columna México en el mundo, con actividades de mexicanos en la ópera internacional.

-Y una entrevista con Luis Chapa, tenor dramático mexicano que aborda papeles como Ottello o Tannhäuser en teatros diversos extranjeros.

Eso en esta edición, en la que por supuesto también aportan sus textos diversos colaboradores. Disponible impresa en locales cerrados, o acá en línea.

Wednesday, February 29, 2012

Los blogs que quedan, ¿son mejores?

Ilustración: KmCero

Quizás el auge de los blogs ha pasado ante el furor de las redes sociales. Muchos blogs, que en algún momento ayudaron a generar la apertura necesaria y alternativa de los medios de comunicación masiva tradicionales, con la inclusión de contenidos marginales, con pluralidad y libertad de expresión, fueron de pronto abandonados por sus autores quienes se convirtieron en facebookeros o twitteros o fueron absorbidos por los medios tradicionales, y sus bitácoras se convirtieron en "ruinas digitales" como lo señaló el escritor y cineasta chileno Alberto Fuguet, en un post: Réquiem por los blogs, que dio por cerrado su Apuntes autistas.

Muchas pueden ser las razones para que las redes sociales se hayan impuesto. Bloguear implica más tiempo, más elaboración. Facebook y Twitter no sólo son en su operación plataformas más prácticas en su uso inmediato, sino que también, quizás, sirve más exactamente a quienes antes usaban blogs para expresar sus estados de ánimo, opiniones instantáneas, departir, linkear: en suma, mantener su red social. Eso igual explica en parte que se hayan creado infinidad de blogs descuidados, sin rigor, que adolecen de una mano editora, expresivamente inútiles. No todos, pero una buena cantidad de blogs, sin embargo, fueron creados para escribir en ellos. Para comunicar por medio de la escritura y con el uso de la multimedia. Esos son, muy probablemente, los que subsisten. Los que no se pelean con las redes sociales sino que las utilizan para difundir sus contenidos. Los que, acaso, permanecerán.

En su blog Vano oficio en El País, el escritor peruano Ivan Thays publicó un excelente artículo sobre la materia, que puede leerse para comprender a detalle la situación. Advierte Thays:

"Son los tiempos del triunfo de las redes sociales. Y con ello, el narcisismo ha dado paso al exhibicionismo. Antes uno se tomaba bastante en serio escribir un artículo para un diario. Luego, cuando aparecieron los blogs, la mayoría de sus administradores no se tomaron tan en serio el trabajo (insisto, la mayoría, pero hay valiosas excepciones) y los post dejaron la seriedad de la tinta impresa para convertirse en una exhibición poco pudorosa de opiniones mal argumentadas y pésima ortografía. Luego vendrá el Facebook que aumenta exponencialmente las posibilidades del exhibicionismo. Ya no se trata, ni siquiera, de escribir posts o de comentarlos sino de filtrarse en el muro de cualquiera que no tenga política de privacidad, o al que logró añadir como amigo, y comentar lo que sea y como sea, sin sentir la menor vergüenza por redactar un rebuzno o cometer una injuria. Lo importante no es el contenido, sino que su comentario quede grabado en la mayor cantidad de muros de Facebook. Y como el narcisismo no es tan importante como el exhibicionismo, estos comentarios en blogs o esos perfiles en Facebook pueden perfectamente ser anónimos.

"Al fin, llegamos al Twitter. Podemos parafrasear a Andy Warhol y decir que todos tendrán no su cuarto de hora, sino sus 140 caracteres de fama. Una frase exitosa puede llevar a centenares de retweets, que a su vez pueden convertirse en miles. Solo hay que encajarla en el momento preciso. No tiene que ser inteligente ni divertida, solo aprovechar el momento y que sea suficientemente agresiva o ingeniosa para que los demás la repitan".

En efecto, los objetivos separan a unos y otros. Las plataformas son un medio que en cualquier caso ha de determinar el usuario. depende de sus intereses e intenciones lo que haga con ellas. Thays termina con una sentencia:

"Lo bueno es que, con la aparición del Twitter y su inmediatez, el territorio de los blogs (con cada vez menos lectores y, por tanto, menos interesante para los exhibicionistas) ha quedado en manos de autores que se fijan más en el contenido. Ya no hay tantos blogs como antes, pero los que quedan son mejores. Esos contenidos sí quedarán, habrá valido la pena el esfuerzo. En cambio, los tweets serán sepultados en el olvido con la misma frecuencia con que se actualizan".

Quizás. Tal vez. Es cuestión de esperar, ver qué sucede y cómo se actualiza el tema. Porque eso sí: somos la generación del timeline.

Fama y rareza

Foto: Peter Ross

Coloco el texto que publiqué hoy en el periódico sobre el concierto de Deborah Voigt en Bellas Artes y el concierto de la OFCM en la Ollin Yoliztli de este fin de semana. Eso, acá, en el blog, para quienes no lo han leído en papel. 

Periódico El Financiero
Miércoles 29 de febrero de 2012
*Conciertos de fin de semana*
Fama y rareza
x José Noé Mercado

El aficionado lírico capitalino tuvo que optar el pasado 25 de febrero. Y optar, en este caso, significó también descartar, ya que así como hay fechas que forman largas temporadas en las que la abstinencia es absoluta, la tarde de ese sábado tenía empalmados tres programas vocales de particular atracción cada uno.

Por más que le hubiese interesado estar en todos, no le fue posible debido no sólo a las distancias y tránsito en muchas ocasiones insalvables de una lluviosa y granizada ciudad de México, sino principalmente a la falta de sincronización y diálogo entre las diversas instituciones ofertantes de actividad musical que dificulta el aprovechamiento máximo del perfil del público para el que se supondría estructuran sus programas.

La primera opción terminó por imponerse por la fama y prestigio de la soprano dramático estadounidense Deborah Voigt, quien se presentó en un recital en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, acompañada al piano por Brian Zeger. Voigt es, en efecto, una de las cantantes más cotizadas internacionalmente en el repertorio operístico straussiano y wagneriano, aunque en esta ocasión ofreció la interpretación de piezas menos demandantes que aquellas para las que suele requerírsele en los teatros mundiales.

A sus 51 años de edad, con una voz poderosa, pero sin mucho aire y más dispuesta a los matices y sutilezas; con un instrumento caudaloso que sin embargo ha comenzado a perder brillo en general y firmeza y compresión en la zona aguda en particular, Voigt cantó obras y pasajes de compositores como Amy Beach, Ottorino Respighi, Richard Wagner, Richard Strauss, Ben Moore y Leonard Bernstein.

Con presencia escénica elegante (hoy no es una sílfide, pero quedó en el pasado la figura voluminosa por la que en 2004 le fue revocado un contrato en el Covent Garden de Londres) y una simpatía que mostró arrojando besos y sonrisas al público o tocando el piano al lado de Zeger, en esta segunda presentación en nuestro país (la primera fue también en 2004, con la Sinfónica Nacional) cosechó aplausos numerosos y ese tipo de aprobación y ovaciones que se obsequian a quien se sabe que es famoso y renombrado.


Foto: Abril Cabrera / Secretaría de Cultura del Distrito Federal


La segunda opción del melómano vocal pudo tomarse gracias a que la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, bajo la batuta de su Director Huésped Principal, José Areán, repitió el mediodía del domingo 26 un programa con la interpretación estelar de la Sinfonía lírica, opus 18 del compositor austríaco Alexander von Zemlinsky, con las voces de la soprano Verónica Murúa y el barítono Jesús Suaste.

Luego de iniciar el concierto con la música incidental de Pelléas y Mélisande, opus 80 de Gabriel Fauré, Areán logró armar una intensa, proteínica y musculosa versión de la Sinfónía lírica, obra raramente programada en el quehacer mexicano, proyectando de buena manera esa monumentalidad orquestal buscada en su momento por Zemlinsky y que antes había alcanzado su cenit con Berlioz y Wagner, en Strauss y Mahler.

La sensibilidad doliente y algo lacrimógena (una especie de sinfónía-Remi) de esta obra que cuenta con poemas de Rabindranath Tagore, también se concretó en lo vocal, merced al canto expresivo, de timbrado brillante y dulce de Verónica Murúa, quien sin ser una soprano dramático pura, posee el squillo y resplandor necesarios para que su instrumento fluyera por la Sala Ollin Yoliztli. Por su parte, Suaste enfrentó dificultades para imponer su voz al inicio de sus intervenciones por la densa instrumentación y entramado de la Sinfonía, que requiere casi de un heldenbaritone en cuanto a color y volumen, pero recuperó su racional y distinguido fraseo hacia el final de la obra, cuando se torna más sonora y espiritualmente sosegada.

Sin la fama de Voigt en los intérpretes, sin la rareza programática de la Sinfónía lírica, el Requiem de Giuseppe Verdi que ofreció la OFUNAM bajo la batuta de su titular Jan Latham-Koenig quizás merecía mayor atención del público. Pero por lo visto y optado, fue imposible.

Tuesday, February 28, 2012

Replicante febrero 2012


La edición de la revista Replicante del mes de febrero-2012 dedica su temática principal a "El amor, el odio y otros sentimientos".

Yo publico un cuento: El amor de mi vida. Y una crónica sobre el Festival Alfonso Ortiz Tirado 2012, que se llevó al cabo en Álamos, Sonora.

Por supuesto, en esta edición hay una gran cantidad de contenidos. Coloco link al índice completo.

Eso, para estar de regreso en el blog, luego del auge de los blogs.

Tuesday, December 06, 2011

Flacidez: Filippa Giordano en Bellas Artes


más allá de polémicas por un espectáculo u otro, de artistas de nuestro gusto o no, el problema central de bellas artes deriva de no contar con un director artístico que se encargue de una programación en determinado sentido, con criterios claros y definidos, que brinde un perfil al teatro y su oferta artística. lo que ahora se hace es una mera asignación de fechas, un llenado de eventos y repartición del foro, en no pocas ocasiones con una motivación administrativa, burocrática, ideática y ocurrente, alejada -y a veces contrapuesta- de un verdadero plan estético, insisto: artístico. acá dejo lo que escribí sobre el polémico concierto de filippa giordano en bellas artes. se publicó hoy en el financiero.

Periódico El Financiero
Martes 6 de diciembre de 2011
Flacidez:
Filippa Giordano en Bellas Artes
x José Noé Mercado

Tan pronto se dio a conocer que la cantante italo-mexicana Filippa Giordano se presentaría en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, indignados y puristas líricos pusieron el grito en el Facebook. No concebían que una célebre intérprete crossover, de esencia pop pero que a su manera ha abordado piezas del repertorio clásico, pudiera presentarse en nuestro máximo escenario artístico, donde incluso figuras del canto operístico mexicano no figuran.

El concierto presentaría a Giordano para festejar los 150 años de la Unidad Italiana, en una gala organizada por la Sociedad Dante Alighieri que dirige Giovanni Capirossi, en la que participaría la Orquesta de Cámara de Bellas Artes dirigida por Alfonso Ibarra y el tenor invidente Alan Pingarrón, uno de los ganadores del reality show Ópera Prima transmitido por Canal 22 en 2010.

Las críticas y denuestos, por supuesto, no se enfocaron en el joven mexicano Pingarrón y en su discapacidad que en un escenario inevitablemente despierta reacciones emocionales, sino en la raíz pop de Filippa Giordano y en el porqué las instituciones culturales facilitaban Bellas Artes, sin siquiera una renta de por medio, para esta gala.

No fueron pocos los insultos que en redes sociales se lanzaron contra la cantante siciliana ahora avecindada en Puerto Vallarta, por buena parte de la comunidad lírica mexicana. Incluso la que vive fuera del país. Y no faltó quien aseguró que acudiría a sabotear el concierto, abuchearía a Giordano o le arrojaría tomates en muestra de desaprobación y rechazo.

No en demasía, pero algunas voces especializadas también esgrimieron argumentos a través de la prensa. En entrevista, yo expresé que la cantante no contaba con las credenciales vocales y artísticas necesarias para presentarse en lo que debería ser un recinto emblemático que presente lo más granado del arte nacional e internacional. Lo que igual no significa nada porque al parecer esas credenciales últimamente ya no son requeridas en Bellas Artes, a juzgar por algunos espectáculos albergados de mediocridad insoportable como OperAérea.



Toda esta introducción para consignar que este 26 noviembre la Gala con Giordano se celebró sin novedad que interrumpiera el festejo de la comunidad italiana en nuestro país y la relación entre Italia y México. Cero abucheos, cero tomates, cero rastro de aquellos inconformes de red social que ilustran el viejo y conocido refrán del perro que ladra y que dejan al descubierto el músculo flácido de la comunidad lírico-musical para oponer discursos razonables y acciones congruentes a los designios oficiales con los que no están de acuerdo.

Filippa Giordano mostró una dignidad como cantante que no puede discutirse y un respeto por el recinto y el público asistente que algunos intérpretes clásicos a veces no muestran con poco estudio, sin talento y sin saberse la partitura, fogueándose, sin entrega artística o con un canto de dudoso gusto. Giordano no hizo nada pop y se apegó al estilo de la tradición lírica, si bien su voz es diminuta, microfónica, y la técnica no le alcanza para resolver del todo las obras que decidió abordar: Ave María de Schubert. duetos de Non ti scordar di me, Don Pasquale y Traviata, además de arias de Adriana Lecouvreur, Gianni Schicchi y Suor Angelica. Giordano no es un prodigio vocal ni lo será, pero no se expuso al desfiguro y lo que cantó lo hizo con afinación y musicalidad.

En cambio, Alan Pingarrón, quien llevó el peso del concierto con fragmentos de La travata, L’elisir d’amore, Tosca y Turandot, presentó un canto emotivo pero lleno de defectos, tendiente a la desafinación, al fraseo irregular y, lo que es peor, con su afán de imitación de Luciano Pavarotti. Querer sonar a Pavarotti, por cierto, no equivale a serlo y ni siquiera a parecerlo. Como tampoco es ni parece un gran chef quien sólo prepara Maruchan’s o, por su sencillez, su equivalente operístico: Toscas, Butterflies o Cavallerias y Pagliacci’s, que es lo que viene ahora en Bellas Artes.

Monday, December 05, 2011

Entrevista con la mezzosoprano Petra Lang

Foto: Ann Weitz, Dusseldorf

Ramón Jacques comparte para este blog una entrevista que le realizó a la mezzosoprano alemana Petra Lang.
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Entrevista con Petra Lang
Por Ramón Jacques

Originaria de Frankfurt, Petra Lang comenzó sus estudios de violín antes de comenzar a estudiar canto con Gertie Charlent en la Academia de Música de Darmstadt. De 1989 al 2006 fue alumna de Ingrid Bjoner. Actualmente, es muy solicitada por teatros por su interpretacion de papeles wagnerianos como Kundriy, Sieglinde Kundry, Sieglinde, Brangäne, Venus, Ortrud, Adriano, Judith de Bartok, Cassandre de Berlioz, y Ariadne de Strauss Ariadne, ademas de sus intereptaciones en obras de Gustav Mahler. Se ha presentado en los teatros mas importantes de Europa y Estados Unidos, en los festivales de Bayreuth, Salzburgo y Bregenz, asi como con importantes orquestas y ha trabajado bajo la direccion de los mejores directores musicales como: Abbado, Boulez, Bychkov, Chailly, Chung, Davis, von Dohnany, Eschenbach, Haitink, Harding, Inbal, Janowski, Jordan, Mehta, Muti, Sarastre, Sawallish, Rattle, Runnicles, Tate y Thielemann. Ha ganado dos premios Grammy por su interpretacion de Cassandre de Les Troyes de Berlioz en Londres. Ademas, Petra goza de una reputacion como una sensible intérprete de lieder. En esta entrevista, Petra nos habla sobre su carrera y de la interpretacion de sus mejores papeles.

¿Podrías hablarnos un poco sobre tus inicios en la ópera y del periodo en el que cantaste papeles del repertorio de mezzosoprano lírica?

Comencé en el Estudio de Opera de la Bayerische Staatsopera de Munich donde canté pequeños papeles en producciones del teatro como: la madre en Butterfly o Adelige Waise en Der Rosenkavalier, entre otros. En las producciones del estudio canté papeles como Dorabella y en operas como Der Revisor de Werner Egks. Después de estar un año en Munich me fui a la Opera de Basilea donde canté mas papeles péquenos en operas para niños, Diana en Iphigenie, Gianetta en L’Elisir d’Amore y Annina en la Traviata; al año siguiente agregué a mi repertorio Cherubino en Weikersheim y Don Ramiro en Nuremberg. Más adelante cuando estuve en Dortmund canté Dorabella, Rosina, Suzuki y Octavian, y fue un periodo importante porque hice mis primeros papeles Wagnerianos.

La música de Wagner es indudablemente tu especialidad ¿Cuál es tu afinidad con este compositor y como comenzó tu relación con su música?

Siempre amé su música desde los 6 años cuando comencé a escuchar las antiguas grabaciones de mis padres de Tannhäuser con Silja, Bumbry y Windgassen o la de Holandés Errante con Silja. Quise escuchar más, así que me regalaron un disco de Lohengrin. Así que de opera en opera fui descubriendo el repertorio entero de Wagner y quede fascinada.

¿Como se fue dando el desarrollo de tu voz hasta darte cuanta que estabas lista para cantar cantando papeles wagnerianos?

No existió una decisión o deseo en mí por cantar este repertorio. Es algo que simplemente llegó, ya que con mi primera maestra de canto estudié en cuatro semanas las canciones Wesendonck, para mi graduación artística, y quede muy contenta porque tuve la sensación que solas fluían de mi boca. El mismo año, adicioné para una clase maestra con Hans Hotter pero fui aceptada en la clase de Ingrid Bjoner. Me preguntaba que podía aprender de una soprano wagneriana cuando en realidad quería estudiar canciones con Hotter pero fue amor a primera vista, ya que Ingrid fue mi segunda maestra de canto hasta su muerte en el 2006. Ella preparaba mis papeles en lo técnico, lo vocal y en cuestiones de interpretación. Nunca olvidaré sus comentarios como Brünnhilde, mientras Waltraute cantaba su narración. Comenzamos en 1989 y yo pasaba los veranos con ella en su cabaña en Noruega donde estudiábamos intensamente. En 1992 cuando debía cantar Flosshilde y la segunda norna en Götterdämmerung, me pidió que trabajaramos Waltraute papel que nunca pensé interpretar. En 1994 le pedí al director del teatro de Dortmund que me permitiera cantar Das Lied von der Erde en otro teatro y me dijo que si cantaba ese Mahler debía intentar también Waltraute, porque Jane Henschel les había cancelado Ingrid me alentó a hacerlo y ese fue mi verdadero inicio como wagneriana. Esa producción tuvo tanto éxito que me permitió cantar dos ciclos completos como Fricka y como Waltraute en Dortmund. Después vino Brangäne en Braunschweig, con Luana de Vol como Isolda, el papel que he cantado en muchos teatros del mundo. Siguieron Venus, Adriano, y en el 2000 mi primera Kundry en concierto en Londres con Sir Simon Rattle. En el 2001 hice el tercer acto de Walküre como Sieglinde, seguido de muchos conciertos del primer acto de Walküre. En el 2003 hice mi primera Sieglinde en una maravillosa producción de Robert Carsen en Colonia, y mi primera Ortrud en Edimburgo con Donald Runnicles. Mi primera Ortrud escénica fue en el 2006 en Viena un mes después de la muerte de Ingrid Bjoner y de Astrid Varnay, a esta última, la conocí durante mi estancia en Munich, pero me llamó tiempo después de haberme escuchado por radio para preguntarme si podía asesorarme. Yo respondí que si, y durante cuatro años tuve el placer de estudiar con ella Ortrud, Kundry y Sieglinde. ¡Que gran reto!

¿Cuáles son los papeles que son retos para ti desde el punto de vista vocal y dramático?

El reto mas importante de mi carrera ha sido que cada uno de mis papeles llegó en el momento justo y cada uno me ayudó para desarrollarme a llegar a otro nivel. Siempre he aceptado papeles cuando he sentido que es el momento justo de interpretarlos. Aunque algunos los comencé a estudiar años antes siempre necesite de tiempo suficiente para conocer la opera y para aprenderme perfectamente el papel antes de llevarlo a un escenario. Mi maestra de actuación me decía que solo se puede llevar a escena lo que uno o su imaginación ha experimentado. Lleva mucho tiempo y desarrollo personal el crear ciertos personajes y requiere de mucho coraje también, como sacar a escena el personaje interior de Sieglinde, en el segundo acto de Walküre; mostrar la claridad y desesperación de Cassandre, o vivir las diferentes fases de Kundy; y de Ortrud, que aunque es un personaje relativamente simple la disfruto inmensamente. No existe absolutamente nada que uno pueda hacer positivo sobre ella así que como actriz debo aceptar que soy la mala de la obra.

Muy reconocida es también tu interpretación de Judith de Barba Azul de Bartok y Cassandre de Les Troyes de Berlioz. ¿Qué significa para ti dar vida a estos personajes?

Judith y Cassandre son dos papeles que me gustan mucho. Judith es una niña muy egoísta que sigue a Barba azul para demostrarle que lo puede dominar. Si en verdad lo amara, dejaría de cuestionarlo y lo aceptaría como es. Que es la mejor manera de destruir una relación. Es un personaje negativo y Barba Azul es la verdadera víctima. Cassandre es otra victima, pero de su propia sabiduría, claridad y honestidad, que choca constantemente contra una pared. Si no hablara tal vez encontraría otra salida, pero esto no la ayudaría a sobrevivir. En ambos personajes existe un gran desarrollo que me gusta mostrar.

¿Por qué te interesa tanto hacer recitales de Lied?

Siempre he cantado lieder porque desde el inicio era una oportunidad de interpretar y de mostrar la pequeña historia de una canción al público. Me ayudó a desarrollar mi voz y mis capacidades actorales y vocales. Después descubrí que era como un “pausa” del pesado repertorio operístico en el que para pintar requería no solo de una brocha si no también de un pequeño y afilado lápiz. Es como medicina para la voz, y puedo crear de 20 a 24 diferentes personajes vestida con mi propia ropa, en vez de usar vestuarios y cantar un papel en una sola opera. Yo estoy muy agradecida por ese reto.

¿Existen directores musicales, de escena o colegas que hayan influenciado de manera positiva en tu carrera?

Mirando hacia atrás puedo decir que siempre me encontré con la gente correcta en el momento adecuado. Muy importantes en mi carrera han sido: Bernard Haitink, Iván Fischer, Armin Jordan, Christian Thielemann y Marek Janowski; y de directores de escena mencionaría a: Pierre Audi, Robert Carsen y Hans Neuenfels.

¿Hacia donde ves que se dirige tu carrera en el futuro?

Intentaré mantenerme en la manera mas estable que me sea posible interpretando a mis mujeres wagnerianas como: Kundry, Venus, Ortrud: así como a Judith y Cassandre, y trataré de balancearlas con conciertos, como he hecho estos últimos años. También agregaré a mi repertorio las Brünnhildes.

Finalmente, ¿cuál recuerdas como el momento más memorable de tu carrera?

Fueron los conciertos de Les Troyes con la London Symhony Orchestra dirigida por Sir Colin Davis, que fueron como si dios mismo hubiera intervenido en el proyecto.

Monday, October 31, 2011

Siete notas del Cervantino 39


Coloco acá la primera parte de mi crónica del 39 Festival Internacional Cervantino. Ilustro con algunas fotografías que tomé de la ciudad de Guanajuato. Pronto la segunda parte. Ésta salió en El Financiero del viernes. La dejo tal cual. Eso.

Periódico El Financiero
Viernes 28 de octubre de 2011
Efímero enjambre fónico de tintes macrobióticos y zen
Siete notas del Cervantino 39
x José Noé Mercado

Do
Una piedra más en el piso de estas pintorescas y coloniales callejuelas y el sistema de amortiguación de mis rodillas habría colapsado. He recorrido Guanajuato, ciudad de plazas, callejones, túneles y declives, para comprobar, de alguna manera, que aquí todo sigue igual y a la vez distinto para esta 39 edición del Festival Internacional Cervantino (FIC).

A diferencia de años recientes, ahora hay un énfasis particular en la oferta musical de esta fiesta del espíritu, cuyo eje temático discurre sobre Los dones de la naturaleza, que tiene como invitados de honor a Dinamarca, Suecia, Finlandia, Noruega y el estado de Nayarit, y un nada despreciable presupuesto de 122 millones de pesos aportados por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, los gobiernos estatal y municipal y la Universidad de Guanajuato.

Como suele suceder, la atención principal no se centra en algunos artistas de semáforo que apenas si ganan su vida diaria con números básicos que no conmueven a los automovilistas en tránsito ni mucho menos a los habitantes que van de un lado a otro para cumplir su cotidianeidad, sino que habrá de repartirse en los 1805 artistas de 29 países, 347 funciones y 70 actividades académicas que conforman este FIC a celebrarse del 12 al 30 de octubre.

Decido que mi zona base será la Plaza de la Paz. De ahí, casi todo quedará cerca. Aquí, el ajetreo -casi todo producido por artistas invitados y organizadores y sus respectivas amistades o parentelas; gente de prensa y uno que otro visitante “real”-, es más evidente que en la periferia. Tuiteo. Tomo algunas fotografías y las subo a Fecebook. A partir de ese momento, comparto instantes del FIC a mis contactos, quienes van comentando. Así, en medio de la muchedumbre, encuentro cierta intimidad retroalimentada.



Re
La noche del jueves 13 acudo al Teatro Juárez. El Théâtre des Bouffes du Nord presenta la primera de tres funciones de A magic flute, versión libre de Peter Brook, Franck Krawczyk y Marie-Hélène Estienne de la célebre ópera de Wolfgang Amadeus Mozart. Es a piano y con una escenografía sencilla con base en varas flexibles, aparentemente monótona pero que tiene la virtud de transformar y aludir: que sugiere.

La adaptación es de naturaleza teatral. Las voces de Roger Padullés, Antonio Figueroa, Julia Bullock, Malia Bendi-Merad, Dima Bawab, Virgile Frannais, Patrick Bolleire y Jean-Christophe Born, son correctas, musicales, pero carecen de espectacularidad lírica. Lo que resulta altamente valioso es la manera en que desgranan la historia, sus simbolismos, y dejan la esencia de esta trama de acentos masónicos. La partitura tampoco está íntegra, pero contiene lo fundamental. La música que se ha dejado en esta versión es más que suficiente. Los pasajes más vistosos están reinterpretados, con dinámicas de tiempo, fraseo y humor que redescubren el significado y el valor sonoro del libreto. Este espectáculo constituye un ejemplo de cómo puede hacerse ópera con pocos recursos, con un trazo escénico creíble, de naturaleza portátil.

Al salir a la calle el ruido es casi insoportable. A lo lejos música de mariachi se mezcla con la de banda y la electrónica. Gente canta y grita entre copas. Otra transita rumbo a restoranes, bares y, los que tienen otra onda, a sus hoteles. Algunos hacen parada en algún Oxxo para adquirir preservativos.


Mi
Viernes 14. En las calles no es raro observar vehículos que en el parabrisas portan el letrero de “Oficial” y un número de identificación. Felipe, el chofer de uno de ellos, me asegura que “dinero llama dinero. Con el FIC los que en verdad ganan son los grandes empresarios, los hoteleros y restauranteros, además del gobierno”. A él lo han contratado temporalmente. “No es mucho lo que nos dan por el apoyo que brindamos, cinco mil pesos, pero son buenos, porque muchos de nosotros no tenemos chamba y eso nos aliviana para llevar algo de comer a la familia”. Felipe acarrea artistas: de su hotel al recinto en el que habrán de ensayar o presentarse y viceversa. Ni él ni el anfitrión asignado para atender a ese grupo tienen planeado asistir a los eventos porque “el trabajo es demandante, no queda tiempo para más”.

Me consta que a los artistas los atienden incluso hasta el empalago. De pronto pienso en lo mucho que eso contrasta con lo que me tocó presenciar el domingo 9 de octubre, pero en el Museo Nacional del Virreinato, dirigido por Cecilia Genel Velasco, en Tepotzotlán. Ahí la moneda corriente fue el trato áspero e indigno a la investidura artística representada por el Ensamble de Música Antigua de la Escuela Nacional de Música de la UNAM, que ofreció un concierto de repertorio virreinal como parte del IV Encuentro Universitario de la Canción Mexicana, no sin toparse con burocratismo y escasa voluntad de cooperación, ya sea para aparcar, montar instrumentos, acceder (y salir) libremente al recinto, instalar tripiés, recibir una extensión eléctrica, grabar y documentar el evento. Para brindar su arte. Reprobable la altanería con la que ese grupo de jóvenes fue tratado. Acá en el FIC los anfitriones son tan amables y atentos que rozan el concepto del stalker.


Fa
En la sala Hermenegildo Bustos de la Universidad de Guanajuato hay un muestra multidisciplinaria que me interesa presenciar. Se trata de la exposición De ser árbol de la artista plástica Sandra Pani. Durante la inauguración se estrenará una obra musical compuesta ex profeso para la ocasión por Mario Lavista, quien igual tocará un thai-gong y acompañará una interpretación del flautista Horacio Franco, la chelista Bozena Slavinska y la soprano Verónica Murúa, a quienes se suman seis copas de cristal.

La obra de Pani sombrea sobre blanco una idea corporal de transformación, acaso inacabada y continúa, en estructura arbórea, en organicidad humana y naturaleza contemplativa. La música de Lavista intenta propiciar un ambiente cuya dimensión sonora pueda atestiguar y cobijar una trasmutación sin más bordes que la vitalidad posible a través del tiempo y el espacio. Las voces de las copas, el gong, la flauta, el chelo, la de Murúa, utilizada como recurso expresivo de sonoridad y no como oficiante de un canto tradicional, lograron un curioso, enigmático y efímero enjambre fónico de tintes macrobióticos y zen.



Sol
En la Plaza Juárez y en los restoranes circunvecinos, desde donde puede verse el Pipila de piedra y el funicular ascendiendo y descendiendo, departen personajes del ámbito cultural mexicano. Directores de orquesta, compositores, editores, curadores, periodistas. Por alguna razón, trato de evitarlos, como si me conocieran.

Me dirijo al Templo de la Compañía a un homenaje que se le rinde al compositor, pianista y pedagogo nayarita Ramón Serratos, fallecido en 1973. Arturo Uruchurtu brinda al piano una interpretación elegante, transparente y equilibrada de diversas piezas, entre ellas Barcarola, Vals en fa sostenido menor y las Variaciones sobre los temas de A la orilla de un palmar. El programa es completado por la voz de la soprano Lucía Preciado quien, acompañada al piano por Andrés Sarré, aborda los ciclos De Julieta a Romeo y Esta tarde mi bien. La cantante hace un buen esfuerzo, aunque su instrumento no puede evitar cierta emisión capretina en su vibrato. 



La
Es complicado encontrar un taxi libre. Y me urge uno, si es que quiero llegar al Auditorio de Minas. Cuando al fin subo a uno, mi petición de que vayamos lo más rápido posible se diluye en el tránsito pesado de la tarde. Me conformo a llegar tarde, a no llegar a la ópera Arrasados de Rogelio Sosa. Por fortuna, la función también inicia tarde y logro acomodarme en mi butaca, entre una mayoría de gente muy joven, la única capaz quizás de aventurarse con este tipo de obras.

Arrasados es una adaptación de Sosa y Anajosé Aldrete a la obra de teatro Blasted de la inglesa Sarah Kane. Es una trama llena de onanismo, violencia, rabia, armas de fuego, violaciones y demás aires contemporáneos. Es una propuesta que asume el riesgo de salirse de Puccini y todo lo tradicional y que se entreteje con sonidos electroacústicos y una virtuosa exploración vocal pocas veces frecuentada en la historia operística mexicana. El punto más fuerte de esta obra es justamente la capacidad para buscar la mayor expresividad vocal a través de cierto canto, pensamientos obsesivos sonoros, preocupaciones que se reflejan en sonidos estomacales o ambientes esquizofrénicos. La cantante Carmina Escobar mostró a través de la potencialidad de su instrumento que la voz no se agota en traviatas, bohèmias y demás obras del repertorio típico. Lo mismo hay que decir de Juan Pablo Villa y del propio Sosa.

La debilidad mayor de esta ópera estructurada en cinco actos es un libreto largo, que constantemente pierde el foco dramático, que se extiende innecesariamente por redundancias y nudos en la trama que no van directamente a una resolución. Las actuaciones flojas, igualmente, debilitaron la impresión de personajes que deberían interpretarse con fuerza, si se aspira sintonizar con el contenido de la obra.




Si
Ya evito taxis, en el tránsito casi paralizado de la noche. Camino. Respiro el viento helado. Avanzo con mayor velocidad que los microbuses que van hacia el centro. Llego a la Alhóndiga de Granaditas a un concierto de Carlos Núñez y la Banda de gaitas del Batallón de San Patricio, que hace bailar a un público francamente ilusionado.

Núñez es bueno, aun si se considera que su sonido es más pop que celta. Interpreta piezas célebres, incluidas algunas mexicanas como el Huapango de Moncayo. Pero luego exagera, a mi juicio. Casi dice que el mundo ha girado en torno a la gaita, que el hombre desciende de ella. El espectáculo termina por aburrirme, aunque en cualquier caso espero hasta el final, mientras actualizo mi Facebook. Tuiteo que pronto estaré de regreso. Que veré la ópera Il Postino de Daniel Catán, a la soprano Virginia Tola, a Anonymous 4 y, desde luego, a la coreana Sumi Jo. Eso será durante la tercera semana del FIC. Pero no sé. Ya veremos.

Wednesday, October 26, 2011

Butterfly, la renegada

Fotos: Lázaro Azar

He estado escribiendo varios textos. Ésa es la razón principal de que no actualizara este blog en los últimos días. Pronto más detalles sobre eso que he estado escribiendo. Por ahora, coloco mi texto sobre la Madama Butterfly que se presentó hace unas semanas en Bellas Artes. Se publicó ayer en El Financiero. Eso.

Periódico El Financiero
Martes 25 de octubre de 2011
Butterfly, la renegada
x José Noé Mercado

Madama Butterfly de Giacomo Puccini ocupa el octavo lugar entre las óperas que más se representan actualmente a nivel mundial. Superado su fracaso inicial en Milán, en 1904, esta obra que cuenta con libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa se impuso como una de las más gustadas del catálogo lírico y es llevada a la escena una y otra vez, temporada tras temporada en todo el planeta, hasta convertirla en una trillada y escasamente novedosa muestra del anquilosamiento y conformismo estético que padecen algunos sectores operísticos.

Ello, en fusión con la modorra lírica propia de la Compañía Nacional de Ópera, agazapada en fórmulas de programación y conformación de elencos sin mayor destello desde hace tiempo, hace una obviedad que again, one more time, se recurriera a Butterfly para presentarla en una nueva producción en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, con funciones los pasados 18, 20, 22 y 25 de septiembre.

El principal interés de este montaje, surgido por una aparente relectura de la directora de escena y diseñadora de escenografía Juliana Faesler a la historia de la renegada japonesa Cio-Cio San, en el fondo terminó por diluirse porque más que una reinterpretación válida, polémica o incluso escandalosa, ofreció una inocultable especulación a la trama, al libreto y a la esencia (in)moral del personaje de Pinkerton.

De turista sexual en Japón (¿alguien duda que eso es Pinkerton, antes que oficial de la marina norteamericana?: “un teniente cachondo y medio pervertido”, califica Octavio Sosa en el programa de mano), traspatio de sus correrías donde contrae un matrimonio banal y embaraza a la gringófila y boba Butterfly con engaños amorosos de por medio, al final pasa a ser un viejo en silla de ruedas y atormentado por su actuar en aquella aventura de juventud, lo que alivia suicidándose de un tiro. Esto último, por cierto ya reniego de Faesler a lo firmado por Puccini, empequeñece el harakiri de Butterfly con el que buscó recuperar su honor y el final intenso y dramático con el que cierra la obra. A Pinkerton lo ennoblece, le crea sentimientos política y moralmente correctos y lo redime.



Las sopranos Violeta Dávalos y Maribel Salazar alternaron en el rol protagónico. Dávalos brindando un personaje porfiado en sus afectos, de gran intensidad, con una emisión creciente en calidad durante la función, aunque de fraseo corto, interrumpido por excesivas respiraciones y ataques de forte para arriba, más propicios para el fuaaa, que para darle matices y colores a la tragedia de la japonesa. Salazar confeccionó un personaje frágil, ilusionado, proyectando cierta ingenuidad a través de una voz muy dulce y cálida, que despierta en el público dolor genuino ante su infortunio.

Como Pinkerton, el tenor José Ortega, originario de Ciudad Juárez, demostró que es un cantante decoroso, con un buen centro vocal, si bien su emisión se estrecha en el registro agudo y estrangula un poco el sonido. La mezzosoprano Guadalupe Paz ha tenido como Suzuki una de sus mejores actuaciones en nuestro país, gracias a un color bello y ahora sí parejo, estable en todo su canto, mientras que Encarnación Vázquez, alternante del rol, mostró su larguísima experiencia en esta obra, mismo caso del barítono Jesús Suaste, un hipócrita pero finalmente comprensivo Sharpless. Es destacable el Goro del tenor Gerardo Reynoso y, sobre todo, el vocalmente estupendo Bonzo del barítono Óscar Velázquez.

El Coro del Teatro de Bellas Artes sigue ganando nivel, gracias al encomiable trabajo de su preparador, el catalán Xavier Ribes. Para hablar de la orquesta, sería necesario referirse al concertador Ivan Anguélov, pero quizás nadie mejor que Jaime Ruiz Lobera, director de la CNO, pueda explicar a detalle sus virtudes, que deben ser hartas como para mantenerlo al frente de la agrupación pese a saber que el nombre del director búlgaro salió a relucir en las quejas públicas de cantantes femeninas que aseguran haber padecido su acoso en el más reciente Concurso de Canto Carlo Morelli. Entonces, pidámosle que hable.

2do. Coloquio Hispanoamericano de Periodismo Cultural

El jueves de de octubre participé en el 2do. Coloquio Hispanoamericano de Periodismo Cultural del Zócalo. Fui invitado para intervenir en la mesa titulada "El periodismo cultural nota por nota" y estuve al lado de Lázaro Azar, crítico del diario Reforma, Pablo Espinosa, editor de la sección cultural de La Jornada, Sergio Raúl López, reportero free-lance, y Xavier Quirarte, reportero de Milenio.

Próximamente los organizadores editarán una memoria con las diversas ponencias y fotografías de los participantes. Mientras tanto, link a una nota que se publicó del evento en Milenio, y el boletín de prensa emitido por la Secretaría de Cultura del Distrito Federal.

Y, como bonus, una fotografía de los participantes de mi mesa: