Friday, December 24, 2010

Tiempo de navidad


Sí. La navidad mucho tiene de cuento. Como que siempre me lo ha parecido. Pero los cuentos no me desagradan. Es más, me gustan. El problema es que se trata de un cuento que cada vez me resulta menos original, o menos auténtica la manera en que la gente lo expresa y transmite a las personas que, supuestamente, le importan. Ya no se diga a las masas. Pocas veces es un cuento de esos que nos marcan, de los que leemos una y otra vez con la frescura de la sinceridad, del significado que nos toca y nos incluye.

Quizás sean los tiempos que corren. El tiempo en que ya no tenemos tiempo.

No sé.

Lo que sí me queda claro es que para qué queremos todo si no tenemos tiempo. En el tiempo somos. Somos el tiempo. ¿Nos tenemos a nosotros mismos o no?

¿Da lo mismo?

Feliz navidad a cada lector que pasa por este blog. Por dedicar algo de su tiempo para leerme.

Y todo lo mejor para 2011.

Y tiempo. Eso les deseo a todos.

En verdad, no es poca cosa.

José Noé Mercado

Monday, December 13, 2010

Insatisfacción


"Lo quieran o no, lo sepan o no, los fabuladores, al inventar historias, propagan la insatisfacción, mostrando que el mundo está mal hecho, que la vida de la fantasía es más rica que la de la rutina cotidiana. Esa comprobación, si echa raíces en la sensibilidad y la conciencia, vuelve a los ciudadanos más difíciles de manipular, de aceptar las mentiras de quienes quisieran hacerles creer que, entre barrotes, inquisidores y carceleros viven más seguros y mejor...".


Mario Vargas Llosa
Premio Nobel de Literatura 2010

Protestar



"...he podido dedicar buena parte de mi tiempo a esta pasión, vicio y maravilla que es escribir, crear una vida paralela donde refugiarnos contra la adversidad, que vuelve natural lo extraordinario y extraordinario lo natural, disipa el caos, embellece lo feo, eterniza el instante y torna la muerte un espectáculo pasajero...".

(...)

"...Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida tal como es no nos basta para colmar nuestra sed de absoluto, fundamento de la condición humana, y que debería ser mejor. Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener cuando apenas disponemos de una sola..."


Mario Vargas Llosa
Premio Nobel de Literatura 2010

Thursday, December 09, 2010

Fidelio en Bellas Artes: Milagros inesperados

FOTOS: Lázaro Azar

publiqué hoy en El Financiero un texto de opinión (texto de opinión, ya que algunos discuten en buena y mala si lo que escribo son críticas, reseñas, artículos, crónicas, editoriales... en todo caso, son lo que son: un escritor-periodista hace textos. y yo agregaría que en estos tiempos cada día me da más lo mismo dónde deban clasificarse, porque soy feliz con la libertad de los híbridos, así que...). éste es sobre el fidelio de beethoven, con el que la cno reabrió operísticamente el teatro del palacio de bellas artes: bien! coloco a continuación el director's cut de mi texto, aquí dedicado especialmente a aquellas almas ceremoniosas que hoy me llamaron para hacerme notar que me leyeron en papel. eso.


Periódico El Financiero
Jueves 9 de diciembre de 2010
El Fidelio mexicano

Milagros inesperados
x José Noé Mercado

1
Ene cantidad de obras literarias, cinematográficas, operísticas, se desarrollan en una prisión. Tras las rejas se convocan múltiples historias de brutalidad o injusticia, esperanza y humanidad. En la cárcel, por ejemplo, Andy Dufresne oculta bajo un afiche de Rita Hayworth su sueño de fuga; ahí Don José Lizarrabengoa narra, en flashback, su idilio con Carmencita; Mario Cavaradossi recuerda el brillo de las estrellas, besos dulces y caricias lánguidas y Maddalena di Coigny toma el lugar de Idia Legray para ser guillotinada junto a su amado poeta Andrea Chénier.

En su momento contemporáneo como hoy Julian Assange y WikiLeaks, Ludwig van Beethoven también utiliza una cárcel (Sevilla, finales del XVIII) para ubicar Fidelio, su única ópera, cuyo estreno de la versión definitiva tuvo lugar en Viena, Austria, en 1814.

Con música a ratos monótona, pero bella por su transparencia e importante por su tránsito del clasicismo al romanticismo, Fidelio aborda las razones políticas para el encarcelamiento, la represalia a las voces críticas que señalan al poder corrupto y el amor y la fidelidad como salvación.

O sea, de lo más actual.

2
Después de 688 millones de pesos y 27 meses cerrado para su remodelación, el Teatro del Palacio de Bellas Artes reabrió su telón operístico el 5 de diciembre para una nueva producción de Fidelio, también con funciones 7, 9, 14 y 19 de este mes.

La dinámica escenografía de Jorge Ballina recreó la atención del público al dar un contexto estético a la trama y disponer el espacio escénico para crear profundidades, perspectivas, relieves y dimensiones anímicas, asunto raro en la Compañía Nacional de Ópera, en la que todo suele ocurrir a ras de suelo.

La puesta en escena de Mauricio García Lozano logró un planteamiento conceptual de las claves del argumento. En armonía con el vestuario de Jerildy Bosch, lo hizo con gusto contemporáneo, tendiente a lo significativo y vinculante. En colores, en la sustracción y encarcelamiento de ellos. De sus voces que temen, como en México, como en su ambiente lírico, donde las rejas personales y los barrotes del sistema hacen callar y doblarse ante el poder.

García Lozano acertó en su propuesta, aún si se considera un par de peros en pasajes que caricaturizan el dolor. Puesto que el dolor, para que duela y cobre sentido, debe doler. No hacer reír como, en efecto, muchos siervos del sistema.



3
La soprano rusa Elena Nebera interpretó el rol protagónico, con una emisión siempre a full, sin matices, tensa, que se mostró en la irregularidad de los ataques y en la estridencia de su registro alto que no culminó en un grito de libertad de su personaje, sino de ella como cantante.

La trayectoria del maestro Francisco Araiza, sin duda el más legendario tenor mexicano de las últimas décadas, dificulta hablar de su Don Florestan sin parecer irreverente. Caracterizado casi como Beetlejuice, con una voz cuya técnica no alcanza ya a evitar gallos y una emisión guturalmente ensanchada, lo que más parecía decir es que inevitablemente los años, acaso los mejores, han pasado.

Mientras Araiza cantaba cada vez con menos aire “Gott! Welch dunkel hier”, podía reflexionarse que escasos artistas tienen el temple de verse a sí mismos en el ocaso y seguir siendo grandes. El enorme Clint Eastwood da lecciones de ello en Space Cowboys, es de Oscar en Unforgiven e insuperable en Gran Torino. Pero los Clint, ya se sabe, no abundan en la ópera.

4
El bajo-barítono Carsten Wittmoser (Rocco) y la soprano María Alejandres (Marzelline) aportaron el canto más honesto y encomiablemente musical de la función, con frases cálidas, cuidadas, y buen desenvolvimiento histriónico. Si por algo Alejandres llegó a esta producción recién debutada de Covent Garden.

El tenor Emilio Pons (Jaquino) y el bajo Rubén Amoretti (Pizarro) también tuvieron una actuación destacable, en contraste con el bajo-barítono Guillermo Ruiz (Don Fernando), quien pese a lo breve de su papel fue abucheado.


5
Un punto muy alto en la presentación lo puso la batuta del croata Niksa Bareza. Sus tiempos, la imagen sonora buscada, el entendimiento de las voces, el trabajo al frente del Coro (preparado por Xavier Ribes) y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, resultaron admirables.

6
El equipo creativo igual fue abucheado por una minoría representativa. Mal. Bastante hizo esta propuesta con salir de telones, decorados y todos esos elementos que extasían a la vieja guardia. Bien. Se trató de una producción muy por arriba de lo que puede verse de común en México, incluso al nivel de muchos teatros internacionales. Y para como están las cosas en la CNO, donde no hay ni director fijo, si días antes el maestro Araiza aseguró en entrevista que la ópera en México es “una catástrofe total”, ello no es logro menor.

Este Fidelio mexicano, aun sin John Coffey ni Mr. Jingle, pudo llevar el título en español de otra gran obra que se desarrolla tras las rejas: Milagros inesperados. Porque, ¿acaso fue algo más?

Tuesday, November 30, 2010

Ansiedad

LILIANA COLANZI - Fuente Hernán Andía  Los Tiempos 

"...Hubo una época en que nos resistimos a crecer, en que intentamos postergar indefinidamente el ingreso al mundo adulto, frívolo y corrupto. Quisimos detener al tiempo. Luchamos por una batalla que ya estaba perdida de antemano. Había belleza en esas luchas inútiles. En los gestos heroicos. Luego crecimos y fuimos expulsados del territorio confuso, hermoso y terrible de la adolescencia. Se acabó el desorden pero también perdimos la inocencia...".

(...)

"...Tiene una inteligencia precoz, pero también puede mostrarse terriblemente inmaduro. El origen de su ansiedad radica en que no ha encontrado la forma de detener el tiempo para preservar a los seres que ama en estado de perfección, de pureza. Sus esfuerzos son tan inútiles como conmovedores...".


Liliana Colanzi
en

Cambiando


"Los tiempos estaban cambiando velozmente, sólo que entonces no nos dábamos cuenta y yo no entendía que el mundo de mis padres podía ser mi mundo, que sus pérdidas también serían las mías".


Vacaciones permanentes
Liliana Colanzi

Friday, November 26, 2010

Estar seguro



"Un par de dilemas, serios traumas, decisiones que tomar. ¿Qué hacer? ¿Virarse? ¿Mandar todo a la cresta? ¿Escapar?

"¿Qué pasaría? ¿Pasaría algo? Imagínate. Piénsalo un poco, pongamos las cosas en la balanza.

"¿Qué pasaría? ¿Qué?

"Y si te fueras, por ejemplo, si te marcharas sin mirar atrás, asumiendo la soledad, sabiendo que puede ser un error, un grave error, pero que igual te sentirías bien, ¿lo harías? Perderías la seguridad pero, ¿qué significa estar seguro? ¿Alguien lo está? ¿Podrías admitir, sin hacer trampas, que realmente estás seguro?

"Hay preguntas que es mejor dejar sin responder, ¿no?".


Mala onda
Alberto Fuguet

Thursday, November 25, 2010

Tercer Encuentro Universitario de la Canción Mexicana de Concierto: entrevista con Verónica Murúa


La nota principal de la sección cultural del periódico El Financiero del lunes 22 de noviembre fue un texto mío. Se trata de una entrevista con la soprano Verónica Murúa sobre el Tercer Encuentro Universitario de la Canción Mexicana de Concierto, que se celebra durante esta semana. La coloco ahora acá. En realidad, la principal incluye dos textos, pero igual. Aquí los dejo.










Tercer Encuentro Universitario de la Canción Mexicana de Concierto
Lunes 22 de noviembre de 2010
El resguardo de nuestra música nos da seguridad: Verónica Murúa
x José Noé Mercado

Antes que nada, Verónica Murúa se ve a sí misma como cantante. Es soprano: "La mayor satisfacción para mí es el momento en el que estoy en el escenario haciendo música", dice. Se ha presentado en foros de Estados Unidos, Europa y, desde luego, México. Aunque es ingeniera química, igual tiene licenciatura y maestría en canto, arte del que también es profesora.

Pero esta vez dialoga en su calidad de coordinadora del Tercer Encuentro Universitario de la Canción Mexicana de Concierto, que se celebra a partir de hoy -y hasta el domingo 28 de noviembre- en cuatro sedes: la Escuela Nacional de Música (ENM), el Museo Nacional de Arte (Munal), la Casa del Lago y el Museo Diego Rivera Anahuacalli.

Verónica Murúa camina por las calles de Coyoacán, barrio en el que desarrolla la mayor parte de sus actividades cotidianas. Atardece. Un viento ligeramente helado y el crujir de las hojas secas que pisa mientras conversa anuncian que el invierno está cerca. Por fortuna, está abrigada y una bufanda enrosca su largo cuello.

-¿Es posible hablar de una identidad de la canción mexicana, más allá de la nacionalidad de sus autores?

-Hay ciertos giros armónicos y melódicos que distinguen nuestra música, pero es muy difícil definir qué es lo verdaderamente mexicano. El ser humano tiene necesidad de pronunciarse ante su sociedad, por lo que nuestros compositores expresan vivencias personales distintas entre sí, como el caldero de influencias que somos como país. Por eso tenemos melodías populares a la italiana, revolucionarias, polifonía del siglo XVI y XVII, una educación europeizante durante cinco siglos, porfirismo francés, música pop norteamericana, modal, nacionalista, atonal, serial o de instrumentos prehispánicos. Lo que me parece importante es que esas voces se escuchen para que la misma sociedad comprenda qué es lo que la define.

Al llegar a uno de sus restaurantes preferidos, Verónica Murúa no ordena la ensalada que tanto le gusta, con lechuga, pera y queso azul. Sólo pide un té de frutilla que bebe aún humeante a la vez que habla sobre los objetivos y el origen del Encuentro Universitario de la Canción Mexicana de Concierto:

-La misión del proyecto es, por un lado, proporcionar un foro de expresión para maestros, compositores y jóvenes intérpretes del quehacer musical del país. Por otro, quizás el más importante, crear a través de este marco la responsabilidad compartida entre artistas y público de resguardar, difundir y apreciar un patrimonio propio. Hay muchas razones por las que es ya una realidad. Al participar en la revisión de planes de estudio en la ENM me di cuenta de que no existía una cátedra de música vocal mexicana como tal; que se cantaban obras en español del repertorio iberoamericano, pero el énfasis era siempre hacia la ópera, la canción de arte de otros países y el oratorio. También, después de que recopilé y grabé un disco de música mexicana, Francisco Viesca, el director de la Escuela, apoyó la idea de compartir este material con las nuevas generaciones, por lo que en el cedé se incluyeron las partituras imprimibles y se creó este encuentro para que las nuevas voces puedan conocer y mantener viva nuestra música.

-¿En qué consiste el encuentro y quiénes participan?

-Intervienen aproximadamente 70 personas a lo largo de siete días, en 17 programas diferentes, todos gratuitos. Se presentarán más de 200 obras vocales de compositores nacionales, además de conferencias, la ópera La leyenda de Rudel de Ricardo Castro y la zarzuela Chin Chun Chan de Luis G. Jordá. La programación completa puede consultarse en la página www.enmusica.unam.mx en la liga Extensión académica. Participa primordialmente el Claustro de Canto de la ENM con todos sus miembros: los maestros, que no sólo han preparado a sus alumnos, sino que, algunos, participarán también como intérpretes, conferencistas o directores de ensambles; los pianistas acompañantes y por supuesto los alumnos de la Escuela. Asimismo, tenemos participación de becarios del Fonca y de alumnos de la Escuela Superior de Música, además de tres maestros invitados de otras cátedras: Juan Carlos Laguna, Teresa Frenk y Carlos Alberto Pecero.

-¿Qué distingue a esta tercera edición respecto de las anteriores?

-La diferencia es abismal, sobre todo en cuanto a compromiso de los intérpretes. En 2009 realizamos una memoria discográfica casera, que este año se hará con ingenieros de sonido profesionales, por lo que todo mundo se ha preparado al máximo, en el entendido de que lo mejor del encuentro se plasmará en el nuevo disco. También en esta edición se hacen obras que requieren mayor demanda vocal, ciclos completos, obras integrales o piezas con requerimientos electrónicos, por ejemplo.

-¿Cuál es la dificultad de organizar un encuentro como éste?

-Un proyecto apoyado por varias instancias presenta desde su génesis una problemática de repartición de funciones que a veces no queda muy clara. El reto es convencer a todos los participantes de que éste es un proyecto de beneficio social; que la canción mexicana es un distintivo musical de lo nuestro, que el resguardo de esa tradición nos define y nos da seguridad, y que si bien es cierto que los intérpretes tienen las luminarias del escenario, la realización de un cartel de publicidad, la afinación de un piano, un atril en su lugar, la impresión de un programa de mano, la limpieza de los espacios, resulta igual de importante para que la maquinaria funcione. La difusión es nuestro punto más débil. No tenemos presupuesto para ello. Difundimos las actividades, básicamente, a través de las redes sociales. Por eso agradecemos mucho cuando medios de mayor impacto como Opus 94, Radio UNAM, la revista Pro Ópera o ahora EL FINANCIERO nos brindan un espacio para dar a conocer lo que estamos haciendo por la música de nuestro país.


VERÓNICA MURÚA Foto: Ana Lourdes Herrera

APRECIAR
Lunes 22 de noviembre de 2010
x José Noé Mercado

* A Ponce y a Mozart

La labor de Verónica Murúa como coordinadora del Tercer Encuentro Universitario de la Canción Mexicana de Concierto "ha sido desde preparar alumnos en mi cátedra de música vocal mexicana hasta visitar a cada maestro para confirmar su participación y entusiasmarlo en poner repertorio nuevo rescatado de los acervos de la ENM o bibliotecas personales; confirmar cada recinto, horarios, ensayos; difusión; recopilar los programas de cada profesor para el diseño del programa general; coordinar la reedición de algunas partituras escritas a mano o contratar a los ingenieros de sonido".

Pero Murúa es, en primer lugar, cantante. Por ello, en esta edición del encuentro la soprano cantará cuatro canciones de Estanislao Mejía en el concierto de Compositores Universitarios, el martes 23, a las 20 horas; interpretará el personaje de Segolaine en La leyenda de Rudel, el viernes a la misma hora en la Sala Xochipilli de la Escuela Nacional de Música. Y, finalmente, el domingo 28, en el Museo Diego Rivera Anahuacalli, repite en la ópera de Ricardo Castro, a las 16 horas.

-Es un buen estímulo para cantantes que aún buscan su razón de vida profesional que una artista como usted alterne con ellos...

-No lo había pensado así, pero creo que sí lo es. Los maestros somos modelos a seguir de los jóvenes, por lo que debemos tener cuidado en ser siempre impecables. Yo sólo pienso en dar lo mejor de mí cada vez que subo al escenario y en mis clases. Mi enseñanza constante como intérprete y maestra es no esperar a que vengan de otros países a reconocernos o conquistar el extranjero para hacer bien las cosas. La vida se va en un instante, las oportunidades de aprender, de ser felices con lo que se hace son, ahora, en el lugar donde vivimos. Es momento de cancelar la idea de que lo otro es lo único que vale, reconociendo lo nuestro. No por esto quiero decir que no me fascina cantar Mozart o Verdi, pero he aprendido que cada compositor es una nueva oportunidad de encontrar otra manera de entender al mundo, lo cual te hace un ser humano más rico.

Verónica Murúa distingue ahí la importancia fundamental de este encuentro: en que los participantes "descubran de qué está hecho su pueblo, cuáles son las temáticas y emociones que le interesan; que sepan que en su escuela de música se aprecia a Ponce, Chávez, Lara, Del Moral o Moreno tanto como a Poulenc, Mahler, Schubert o Mozart, y así se sientan también valorados y parte de una sociedad que los acoge, los cuida y los respeta".

Wednesday, October 13, 2010

Ante un cadáver



Hoy publiqué un texto en el periódico El Financiero sobre la situación actual de la CNO. Parece q acéfala o no, da un poco lo mismo. Tan así es q pocos habían reparado en q la cabeza ya no estaba. Quizás porque cuando estaba tampoco nadie había reparado mucho en ello. Eso. Dejo aquí lo escrito.





13 de octubre de 2010
La ópera respira cada día menos
Desde mediados de septiembre, acéfala la institución
Ante un cadáver (título original)
x José Noé Mercado

a v, que ya no es x

1
Cero relación con Manuel Acuña o la inquietud metafísica con la que proyectó uno de sus poemas más logrados. Acaso con el mismo azoro ante órganos de polvo tendido y yerto, pero aquí la idea es hablar de la Compañía Nacional de Ópera (CNO), institución que cada día respira menos, que se enfría, que se nos va.

2
Qué poco debe importarle a las autoridades del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) la CNO para no hacer un anuncio oficial de que su director, Alonso Escalante, dejó la oficina desde mediados de septiembre. ¿Qué otra cosa que no surja del desdén puede significar ese silencio? ¿Hacia dónde se dirigirá ahora la institución? ¿Tiene futuro, cuando exhibe tan poco presente?

3
¿Qué tan interino será en el despacho de la CNO Jaime Ruiz Lobera, blogger, promotor cultural y hombre cercano del Subdirector General del INBA, Sergio Ramírez Cárdenas, si se considera que Alonso Escalante igual que su antecesor, José Areán, duró poco más de año y medio en el puesto?

Es sintomático que desde el sexenio foxista todo titular de la CNO en rigor no ha pasado de ser un desangelado interino. Primero ingenuo caudillo y al poco rato seudo redentor arrepentido y negado interlocutor.

4
La gestión de Alonso Escalante se caracterizó al principio por cumplir los tinglados que heredó. Con títulos, creativos y elencos que ni a él mismo convencían.

Una segunda vertiente de su labor intentó una programación condicionada por la eventual falta de un recinto base, el alto costo de presentar en sedes alternas, carencia de acervo de producciones para reponer, y todos los lastres legales, sindicales, burocráticos y artísticos que la CNO arrastra de años y que la alejan de ser una institución eficiente, ejemplar en su labor, transparente en su selección de elencos y creativos invitados, con capacidad para gestionar recursos económicos, administrativos, jurídicos, creativos y de ingenio que le permitan operar con dignidad.

Nadie ha notado la ausencia de Alonso Escalante al frente de la ópera mexicana

5
En 2009, se presentaron 6 títulos operísticos, cuyas funciones sumadas a las presentaciones de concierto, algunas de ellas callejeras, dieron un total de 32, lo que entró en el bajo promedio anual de los últimos 15 años de la CNO. En lo que va de 2010, se han presentado cuatro óperas para un total de 16 funciones.

Para esas nimiedades, ¿tiene razón de ser? ¿Se justifica el gasto en una institución que no tiene presencia nacional, hace poco y nada de ópera y que como compañía carece de cantantes solistas base, director musical fijo, teatro propio, presupuesto seguro, programación definida que se cumpla y una oferta constante de títulos de repertorio básico y de propuesta?

Más de 150 integrantes de la Orquesta y Coro del Teatro de Bellas Artes, sus respectivos personales y pianistas, con un sueldo mensual promedio de 16 mil pesos, más prestaciones, bonos, aguinaldos y sobresueldos por presentaciones fuera del Palacio de Bellas Artes, más cerca de 15 miembros de personal de oficina, todo para presentar unas 150 funciones al sexenio, unas 0.068 diarias, menos de 40 montajes cuyo costo de producción y pago a cantantes invitados ronda, más o menos, los 5 millones de pesos cada uno:

Eso es la Compañía Nacional de Ópera, una suerte de oneroso restaurante donde sólo se enciende la estufa cada dos o tres o meses.

6
En los años 80, los de Ignacio Toscano y Enrique Patrón de Rueda al frente de la CNO, se ofrecían más de 85 funciones operísticas al año. Una proyección sexenal de esos números equivaldría a 510 funciones, casi 350 por ciento más actividad que la actual.

Si a ello se suma la rica tradición operística de nuestro país y el público numeroso con el que ha contado este arte en México, es inevitable preguntarse cómo es que nadie advirtió el suministro metafórico pero constante de un veneno lírico en la administración pública de nuestra ópera, cuyos efectos ahora contemplamos.

7
La actual situación del ambiente operístico en México es como la de una familia disfuncional que se niega a hablar de sus problemas para resolverlos. O para determinar que ya no es posible. Es mejor callar. Al menos en lo público. Evocar las buenas conciencias, aunque algo deforme hieda en ellas.

En lo privado, entre cantantes, directores, creativos, abunda la frustración de talentos, amarguras, rencores, envidias, suspiros y sueños húmedos por el extranjero desde donde, a veces, algunos de los que llegan miran en menos a sus pares cuya condición les recuerda lo que ellos mismos eran. Grillas, cotilleos. Que dañan. Que fracturan.

Pero pocos se atreven a decirlo en voz alta, porque esperan a Godot. Aguardan el llamado de la CNO que no sólo implique un contrato que alivie las penurias financieras personales, sino sobre todo las del alma, las del reconocimiento artístico, las del exitismo que, paradoja terminal, casi nunca les llegará en un sistema en estado vegetativo como éste que consienten.

El silencio de otros no es iluso, sino convenenciero. Para no perder la plaza o el sueldo por conciertos casi fantasmales en su público y calidad. Por ganarse el favor del funcionario en turno, por ser parte de la camarilla.

8
LA CNO llegó a semejante falla orgánica que el nuevo ungido ni siquiera enfrentará retos. Sencillamente está condenado, con un jugoso sueldo que consuele tal pena, a repetir la suerte de sus antecesores, pues no hay margen ni condiciones de operación. Quizás convendría reconocer ya a esta institución como un cadáver. Zaratustra enseña que sólo donde hay sepulcros habrá resurrecciones.

Sunday, September 12, 2010

Música legible: Cárdenas/Páramo

Encuentro en este momento el tiempo para colocar lo que publiqué en el periódico El Financiero esta semana. Dos libros sobre música. Uno de Sergio Cárdenas. El otro de José Alfredo Páramo.
Eso.




Miércoles 8 de septiembre de 2010
Música legible
Cárdenas / Páramo
x José Noé Mercado


Track 1: ensayos

En el mejor de los casos, hacer música es un arte. Compleja quizás, por sus requisitos de talento y disciplina, balance técnico y emocional, pero en todo caso una actividad ampliamente disponible en su fase de ejecución. Quien la busca la encuentra. En cambio, más infrecuente que los intérpretes, incluso que los compositores, críticos o públicos más o menos cultivados, es el ser que reflexiona intelectualmente sobre el fenómeno musical, el que piensa sobre ella.

El director de orquesta Sergio Cárdenas (Ciudad Victoria, Tamaulipas, 1951), compositor, promotor, académico, es lo que hace. Dirige sus capacidades racionales, su experiencia y sensibilidad para ensayar sobre música en el libro Una dimensión no lineal, publicado como parte de la colección Cuadernos de El Financiero dirigida por Víctor Roura.

Una dimensión no lineal toma el nombre del primero de los diez ensayos que componen este libro escrito con un lenguaje preciso y didáctico, cuya claridad expositiva sumerge de inmediato en consideraciones tan fundamentales como posiblemente polémicas y apasionantes del fenómeno musical.

La esencia del sonido y sus armónicos, en contraste con fenómenos acústicos sintetizados que pueden llegar a la degeneración, al ruido, o el abuso del metrónomo que impone tiempos lineales, en detrimento de un ritmo vital que permite el devenir y que la música sea “tiempo sustraído del tiempo”, son algunos de los tópicos que el lector podrá reflexionar sobre su propia vivencia y concepción melómana.

Odiseas ante burócratas que retiran apoyos musicales por considerar que en sus feudos hay “exceso de cultura”; discursos ante el reconocimiento genuino a una trayectoria; revalorizaciones sobre música mexicana y algunos de sus intérpretes o hermenéutica musical de la mano de maestros como Nikolaus Harnoncourt, Sergiu Celibidache y Wilhelm Furtwängler como método para encontrar la verdad de una obra, son vertientes del pensamiento musical que hacen imprescindible este trabajo sonoro pero escrito de Sergio Cárdenas.

Este libro ensayístico de 80 páginas, enriquecido con datos, argumentos y citas de grandes nombres de la música y la literatura, que dan cuenta además de la amplia referencia intelectual de Cárdenas, salió a la venta el pasado mes de junio, pero hace ya más de un mes que agotó el tiraje de la edición. Por algo será.




Track 2: anécdotas

José Alfredo Páramo no es un cronista musical escandaloso o estrafalario. Pero su pluma, a lo largo de 60 años, ha sido constante y con devota congruencia ha promocionado el arte sonoro en varias generaciones, a través de las páginas de Excélsior, El sol de México, La voz de Michoacán y El Economista, entre otros medios en los que ha colaborado.

Ahora, bajo el sello editorial LUZAM, tercer volumen de la colección Biblioteca Musical Mínima que dirige Fernando Díez de Urdanivia, el profesor Páramo reúne en Allegro Molto: 60 años de anécdotas un puñado de paisajes musicales de entre centenares de textos que ha publicado en las últimas décadas.

El maestro de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García no pretende resumir aquí la historia de la música que ha presenciado, sino, de manera más sencilla y acaso entrañable, compartir su carnet de identidad melómana y cómo ha sido sellado a lo largo de su vida con su familia, los artistas, los conciertos, las grabaciones, los alumnos y compañeros de trabajo, el público y su propia sensibilidad en momentos simples tanto como en los de mayor alegría y también en los de más oscuro duelo.

A lo largo de 174 páginas, salpicadas con caricaturas dibujadas ex profeso por Rafael Ruiz Tejada, mejor conocido como Rruizte, José Alfredo Páramo brinda al lector un anecdotario rico y culto, de prosa sin particular épica o lirismo, más cercano a la gracia ingenua que a las risas bufonescas, a la comprensión bondadosa que a la crítica acerba, pero con el temple presumible, y envidiable, de quien se acerca a la sinceridad de su pensamiento musical.

Tuesday, August 24, 2010

Lírica sustituta


Hoy se publicó en el periódico El Financiero este texto que despaché sobre dos atractivas grabaciones que llegan al quehacer lírico mexicano, que cada vez tiene menos actividad digamos del primer nivel profesional en vivo. Por eso, aquí los discos -videos, libros-, más que un complemento o una opción son un sustituto.

Igual me parece algo curioso seguir escribiendo sobre formatos físicos, cuando ahora la tendencia es el soporte electrónico (si bien hay una subcorriente fashion que ahora vuelve al LP, nótese con los diyeis). Tiene su encanto indudable, parecido al de aún leer en papel. Aunque yo cada día leo más ebooks. En fin, eso. Dejo entonces lo que escribí.






24 de agosto de 2010
Lírica sustituta
Dos grabaciones
x José Noé Mercado


Cuando las grabaciones discográficas son el natural suplemento de un entorno líricamente activo o si tienen que volverse obligado sustituto ante la casi nada, caso mexicano, conviene tener opciones relevantes en la mira. Aquí dos de última generación.

Lado A: la soprano de México

La soprano Irma González, fallecida el 4 de diciembre de 2008 a los 92 años de edad, es una referencia imprescindible de la actividad operística de México, no sólo porque su presencia en los escenarios nacionales y extranjeros constituye en su momento la carrera profesional más longeva registrada en nuestro país, extendida por 5 décadas: de 1938 a 1988. Lo es también por haber poseído un bello y caudaloso instrumento que transitó ejemplarmente desde el repertorio de lírico-ligero hasta llegar al dramático, con una inigualable huella de musicalidad, rigor técnico y potencia expresiva.

Escasos eran los registros sonoros que documentaban su gesta vocal y no en el terreno operístico. Hasta hoy, que bajo el sello Urtext aparece el álbum doble Irma González en vivo 1945-1965, producido por el musicólogo Francisco Méndez Padilla, cuya anterior entrega sobre esta diva mexicana fue su investigación plasmada en el libro Irma González, soprano de México (UNAM, 1996).

En el booklet del álbum, Méndez Padilla explica que algunos de estos materiales de quien considera la figura femenina más importante que ha tenido la lírica en México provienen de estaciones de radio: XEW, XEQ y otros de fuentes que documentan funciones de ópera en el Palacio de Bellas Artes, conciertos sinfónicos y recitales.

El disco incluye 27 tracks, en los que la voz de Irma González aborda pasajes operísticos con una capacidad interpretativa notable que logra dejar en último plano inevitables ruiditos de las fuentes originales, en este caso típicos de los LP o las tomas en vivo. Escucharla como la gran heroína pucciniana que fue, abordar con opulencia a Verdi, Mascagni, Leoncavallo, Giordano, Boito, Massenet, Bizet y Chaikowski, definitivamente vale tolerar cualquier scratch. E incluso, por un tiempo, el credo que todo buen necrofilírico tiene por dogma: que todo tiempo pasado fue mejor.


Lado B: de la Independencia a la Revolución

Posromanticismo Mexicano / Antologia de obras para voz y piano es un disco doble interpretado por la soprano Verónica Murúa, quien es acompañada por Ninowska Fernández Brito, Ángel Rodríguez y Arturo Uruchurtu.

Con sello de la Escuela Nacional de Música de la UNAM y su Dirección General de Asuntos del Personal, en este álbum -que además incluye las partituras imprimibles y pistas MIDI-, Murúa canta 29 piezas de compositores nacionales: Octaviano Valle, Melesio Morales, Miguel Planas, Ángela Peralta, Julio Ituarte, María Garfias, Gustavo Campa, Julio Morales, Ricardo Castro, Miguel Lerdo de Tejada, Luis Jordá, Salvador Pérez, Francisco Nava, María Fajardo, Arnulfo Miramontes, José Perches Enríquez y Emilio de Nicolás.

Verónica Murúa también se encargó de la investigación y selección del programa que integra este disco, que con sensibilidad y gusto permite reparar en un periodo importante de nuestra música que va de la Independencia a la Revolución y en cómo incorporó la influencia de escuelas como la italiana, española o francesa, hasta configurar un rostro propio, que podríamos considerar nacional.

Murúa pertenece a una generación de cantantes mexicanos jóvenes que se consolidan gracias a un trabajo emprendedor y constante, a una labor docente generosa y honesta y a la inquietud de cristalizar proyectos de genuino amor al arte. En el apartado vocal, es poseedora de un hermoso timbre tan emotivo que recuerda a la hora mágica, ese instante del día en que ha anochecido pero aún queda luz diáfana en el horizonte. Así se escucha, con una voz de revitalizante frescura que combina con una técnica solvente, madura y de virtudes estéticas innegables, en este disco que será presentado el jueves 26 de agosto en el Museo Nacional de Arte, a las 19 horas.

No era un sueño


"Quería algo que no era la escritura. No tenía ganas de pensar, hurgar sentimientos, esas cosas que uno hace cuando escribe de veras. Quería perderme, sacarme el cuerpo, irme de mí.

"No era un sueño. Se me ocurrió que esto no era un interludio que más temprano que tarde daría paso a la vida normal. Se me ocurrió que la vida sería así de ahora en adelante. Si se trataba de eso, entonces valía la pena vivir los sueños y hacer como si la vida fuera el sueño o la pesadilla".

Los vivos y los muertos
Edmundo Paz Soldán

Monday, August 23, 2010

Posromanticismo mexicano

Ahí estaré, este jueves 26 a las 19 en el Museo Nacional de Arte, en la presentación de este disco de la soprano Verónica Murúa.

Será entrada libre.

Replicante agosto-2010


El número de agosto de la revista Replicante, se dedica a la relación bipolar entre Estados Unidos y México. Aunque además de la temática principal, como siempre, el lector puede consultar un abundante contenido.


Eso.

Wednesday, July 21, 2010

Missing: Fuguet narra de verdad



UPDATED: Por estos días, Alberto Fuguet visita México. Estuvo en el Hay Festival of Literature an the Arts de Zacatecas hablando de libros y cine. Igual presentó Velódromo, su nuevo largo. Y ahora anda en DeEfe, para promocionar Missing, su más reciente libro-investigación, publicado por Alfaguara Chile en 2009, y que ya llegó a nuestro país. Hace unos tres meses, en avanzada, escribí sobre ese libro. Creo que viene bien repostear el texto. Aquí va.

Hoy publiqué un texto en el periódico Excélsior sobre el libro Missing de Alberto Fuguet. Como lector, siempre me entusiasma que el autor se la juegue con un tema que le afecte. Eso garantiza cercanía, involucramiento y, de alguna forma, uno siente que ha valido la pena leerlo. Que no se desperdició tiempo, esfuerzo, ni dinero. Fuguet aquí se la juega, con un auténtico tour de force que como lector no puede más que leerse con avidez y al final agradecerse. Bien. Eso. Coloco el texto a continuación.

Excélsior 20-abril-2010
Fuguet narra de verdad
x José Noé Mercado



En la entidad narrativa del escritor y cineasta chileno, Alberto Fuguet, se distinguen temas que se le volvieron obsesiones y fuente de creación, desde sus primeras obras. La fascinación por la oveja negra, por la persona que se pierde, que se sale del camino y se va en aras de encontrar su lugar en el mundo, es una de las más fuguetianas y está presente en Missing (Alfaguara, 386 pp.), su más reciente libro, que en julio llegará a México.

Novela de no ficción o documental por escrito, Missing muestra en funcionamiento la cantera y la maquinaria creativa de Alberto Fuguet, quien aparece como personaje en este libro y a través de su narración convierte a su familia, con nombres y apellidos reales, en protagonista de una saga emocionalmente intensa y conmovedora.

La desaparición de uno de sus tíos es el punto de partida de esta historia, que su sobrino, Alberto, describe así: “En 1986 mi tío Carlos Patricio Fuguet García se esfumó de la faz de la tierra, desde la ciudad de Baltimore, en el estado de Maryland, Estados Unidos, lejos de su Santiago de Chile natal. Simplemente dejó de llamar por teléfono y las cartas comenzaron a ser devueltas…”.

Los padres de Carlos y sus dos hermanos se habían trasladado a los Estados Unidos de los 60. La posición socioeconómica de la familia en Chile se había venido a pique. “Mi abuelo”, explica Alberto, “era un resentido, un atado de frustraciones, un inseguro lleno de miedos y celos y egoísmos”. Estaba preocupado por el qué dirán y una vez, luego de que perteneció incluso al Stadio Italiano, fue abordado en su taxi por una pariente. La evidencia de ser taxista lo rebasó y partió con el sueño americano en la mente hacia Estados Unidos.


El trasplante, sin embargo, produjo un shock en Carlos, en su naturaleza. Fue llamado al servicio militar, no para combatir en Vietnam, como su hermano Javier, pero sí para estar en una base en Waco, Texas, lo que quizás lo dañó más, porque entró en contacto con el trasnochado ambiente borderline, en la frontera con México. Después se casó con una gringa de piernas largas, aunque no por mucho tiempo. Comenzó a tener problemas con la ley, estuvo preso un par de ocasiones y se volvió un aventurero padrote que lo mismo paseaba en Cadillac, se amanecía en bares de bajo mundo o partía a gastar dinero de desfalcos a Las Vegas.

“Carlos”, dice su sobrino Alberto, “comenzó a vivir uno de los mitos americanos más enraizados. Es decir, la idea de no tener raíces, de andar como rolling stone, de que el camino es tu verdadera casa, de que nunca tienes que anclarte a nadie. Mi tío se transformó en el más americano de mi familia, justamente porque no cumplió jamás el sueño latinoamericano del inmigrante, que me parece una ruleta rusa porque si bien mucha gente gana en ella, aquellos más débiles, la mayoría, pierde. Y pierde mucho”.

Carlos se perdió. “No quería ojos conocidos mirándolo u opinando”, considera Alberto. “Deja de molestarnos, deja de existir. No existes para mí. Sólo me has traído problemas. No queremos verte nunca más. No me interesa que seas hijo mío”, le dijo vía telefónica Jaime Pedro Fuguet Jover a Carlos, quien sencillamente obedeció.

“En ese momento, Carlos desaparece del mapa”, detalla Alberto, “lo fascinante es que en mi familia nadie lo buscó. Era como decir: por qué vamos a andar buscándolo, si ya jodió demasiado. Ahí es cuando consideré que yo podría entrar en esta historia. Ahí, digamos en 2003, inicia mi investigación como periodista y escritor. Consideré que a mí me tocaba buscarlo, real y literariamente. Cualquiera que fuese el resultado: si aparecía muerto, preso, en una secta de mormones o dueño de un imperio porno en el valle de San Fernando, el resultado sería satisfactorio. Habría libro igual”.

En efecto, Alberto Fuguet aparece en Missing como detective, pero no uno salvaje. Se transforma, más bien, en un investigador minucioso y sensible que desentraña los hilos de su familia y de él mismo. Como personaje, es motivado por la admiración y el aprendizaje de una vida que no tuvo, pero que pudo tener y por eso termina comprendiéndola a modo de exorcismo.

Pero es como narrador que Alberto Fuguet será recordado en Missing. Con una escritura resuelta y provocativa que encuentra una sobredosis de matices en sus personajes y circunstancias. Con una prosa ágil y una estructura que en su reflejo de libertad en buena parte del libro aparece con letra minúscula y ni siquiera llena la página, Missing contiene emociones y tempestades, pero se mantiene bajo control absoluto del autor. Desde luego, para saber el resultado y los detalles de la investigación hay que leer el libro. Aunque sería impreciso decir que Alberto Fuguet encontró a su tío. En rigor, quienes lo encuentran son los lectores de Missing.

Replicante julio-2010


UPDATED: ABAJO COLOCO EL BOLETÍN COMPLETO DE ESTA EDICIÓN.

La revista Replicante, en su edición de julio, aborda como tema central el periodismo y los periodistas. Numerosas plumas brindan diversos enfoques y lecturas sobre la actualidad del ejercicio periodístico en nuestro país y en el mundo. Igual vienen una gran cantidad de temas, secciones, columnas y demás contenidos que hacen de esta publicación cultural una de las mejores.

Yo escribí un ensayo sobre los Retos periodísticos del siglo XXI, y ahí reflexiono sobre periodismo digital, medios convergentes, redes sociales, ética, periodismo contextualizado, la esencia del oficio-profesión, y, creo, mucho más. Para leerlo, aquí dejo de nuevo el link.

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Replantear el periodismo en la era de la (sobre)información

Joseph Pulitzer

La revista cultural Replicante lanza su cuarta emisión digital con un tema siempre actual y polémico: el de los profesionales del periodismo. En los primeros diez años de este siglo el periodismo ha enfrentado nuevos retos, como el de los usuario-lectores de la Red, los formatos multimedia y los metamedios, la inclusión de nuevos observadores-relatores (el llamado “periodismo ciudadano”), la figura del defensor del lector, la nueva dinámica en la era de la información y, en suma, cómo abordar una nave que ha zarpado hace ya más de dos décadas, como apunta José Noé Mercado en “Retos periodísticos del siglo XXI” y lo expresan periodistas y analistas como Gerardo Galarza (Excélsior); José Gil Olmos (Proceso); Alejandro Hernández (consultor en Comunicación política); Carlos Ramírez (columnista de El Financiero y director del Grupo Transición) y Raúl Trejo Delarbre (investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM), entrevistados por Ariel Ruiz Mondragón.

En este contexto, los mismos periodistas escriben y reflexionan sobre su trabajo. También académico, Juan Carlos Núñez pregunta “¿Para qué queremos periodistas?”, a la vez que el investigador español Pablo Santiago hace un necesario “Elogio del periodista indeseable”, aquel que desvela la corrupción y el mal funcionamiento de una sociedad. Luis Castrillón entrevista a Jean François Boyer, director de Le Monde Diplomatique en español, que descubre las falacias en torno de los “periodistas ciudadanos”, en tanto que Édgar Velasco señala los límites entre lo público y lo privado ante el vértigo de la información electrónica.

Hunter S. Thompson

Casos de corrupción, violencia y poder son expuestos por Diego Enrique Osorno (las mujeres golpeadas y violadas en Atenco), Juan Carlos Hidalgo (el caso de “La Sosa Nostra”) y Édgar Onofre (“La amistad en la nómina”). Por su parte, Miguelángel Díaz Monges pinta un memorioso y cálido retrato de uno de los mayores periodistas culturales mexicanos: Huberto Batis; Avelina Lésper escribe esta vez sobre el fallido periodista cultural que sucumbe ante el boletín de prensa, y Jorge Flores-Oliver, además de las semblanzas de dos grandes: Norman Mailer y Hunter S. Thompson, hace el recuento de los mejores exponentes de la literatura gráfica y su versión de los grandes acontecimientos de la historia reciente.

Ante la muerte de Carlos Monsiváis y José Saramago los periodistas y escritores Malú Huacuja del Toro, Alberto Chimal, José Israel Carranza y otros expresan testimonios y memorias en torno de dos de los intelectuales más controvertidos de las últimas décadas.

Además, en las distintas secciones deReplicante se ofrecen los habituales ensayos literarios, crónicas y reseñas sobre temas tan diversos como el documental de Oliver Stone Al sur de la frontera, sobre Hugo Chávez; la crítica del reality showdel Canal 22 Opera prima, y las galerías de plástica y gráfica, entre muchos contenidos más de arte, literatura, cine, música, cómic, política y sociedad.

Los columnistas de Replicante también abordan en esta edición temas relacionados con el periodismo, las narrativas transmediáticas, la literatura gráfica, el teatro, la política, la música experimental, la tecnología y los viajes alrededor de la Red.

Thursday, July 15, 2010

Metido en el mismo saco


"El primer capítulo consistía en una especie de declaración de guerra donde Blomkvist no se mordía la lengua.

"Durante los últimos veinte años, los periodistas de economía suecos se habían convertido en un grupo de incompetentes lacayos que, henchidos por su propia vanidad, carecían del menor atisbo de capacidad crítica. A esta última conclusión había llegado a raíz de la gran cantidad de periodistas de economía que, una y otra vez, sin el más mínimo reparo, se contentaban con reproducir las declaraciones realizadas por los empresarios y los especuladores bursátiles, incluso cuando los datos eran manifiestamente engañosos y erróneos. En consecuencia, se trataba de periodistas o tan ingenuos y fáciles de engañar que ya deberían haber sido despedidos de sus puestos, o —lo que sería peor— que conscientemente traicionaban la regla de oro de su propia profesión: la de realizar análisis críticos para proporcionar al público una información veraz. Blomkvist reconocía que a menudo sentía vergüenza al ser llamado reportero económico, ya que, entonces, corría el riesgo de ser metido en el mismo saco que las personas a las que ni siquiera consideraba periodistas".


"Los hombres que no amaban a las mujeres"
Stieg Larsson

Friday, July 09, 2010

Tú sí estás nominado: Ópera donde la ópera no abunda

Coloco el texto que publiqué en el periódico El Financiero sobre Ópera Prima: Las voces del Bicentenario.

Antes, un breve apunte sobre el rating que no pude incluir en el texto por cuestión de espacio: el público potencial al que se alude es de 25 millones de espectadores (por programa), pues la cobertura de Canal 22 es principalmente la Ciudad de México en señal abierta y por cable el resto de la república y algunos puntos de Estados Unidos.

Si Ópera Prima tuvo una audiencia total de entre 750 mil y un millón de espectadores (después de 7 programas, o sea antes de la gala final) estamos hablando de un rating aproximado de entre 0.42 y 0.57 puntos. Para entender estas cifras, es necesario consignar que el rating promedio de Canal 22, según su Subdirectora General de Programación y Producción, Eva Villarreal, es de 3.5 puntos. Villarreal, en el marco del 46 Festival Internacional de Televisión Praga Dorada, celebrado en República Checa en 2009, también expresó que las transmisiones de ópera en la televisora suelen tener un rating de 0.10 puntos. Es decir, Ópera Prima superó y por mucho ese rating operístico, aunque quedó por debajo de su promedio general.

Aunque no debe confundirse con el rating de las televisoras comerciales de cobertura nacional, cuyo universo de espectadores es distinto pues se calcula sobre una base de 28 ciudades en todo el país. En cualquier caso, todo rating es aproximado porque tiene diversas variables.

Eso. Dejo aquí el texto.

El Financiero
Miércoles 7 de julio de 2010
Tú sí estás nominado
Ópera donde la ópera no abunda
Por José Noé Mercado


1
El doctor Sergio Vela Martínez, ex presidente de Conaculta, explica los puntos a evaluar, emite juicios y traduce. Le acompañan en el jurado la soprano neoyorkina Julia Migenes; Alonso Escalante, director de la CNO; Xavier Adenot, representante de la Ópera de Massy; y el escritor y sabio Ernesto de la Peña.

Durante la última gala de Ópera Prima, el pasado 27 de junio, en el Teatro de las Artes, los miembros del jurado se dicen complacidos y en ratos extasiados, no obstante alguna pálida crítica perdida en la retórica, con los 5 cantantes finalistas, de quienes ya conocimos familias, pasiones desde niños, lo mucho que le deben al cuerpo docente de esta academia lírica de dos meses de duración y del que se han despedido con furtivas lágrimas a cuadro.

Como al jurado, las sopranos Patricia Santos, Leticia Vargas y Linda Gutiérrez; los tenores Alan Pingarrón y Ángel Ruz, cada uno con dos arias acompañadas por la OSJCCH y Enrique Barrios, extasían a un público VIP que no necesita vuvuzelas para ensordecer incluso al auditorio que sigue el evento por televisión, radio o Internet. La conducción de Claudia Ramírez, pionera de la serie, a la que se integró Julio Patán, hoy cuenta con Nicolás Alvarado y Jacaranda Correa para hacer más llevadera la transmisión que durará casi 4 horas.

2
Pocos proyectos operísticos en nuestro país presumen tantas instituciones en su organización y patrocinio como Ópera Prima: las voces del Bicentenario. SEP, Canal 22, Conaculta, INBA, Fonca, SNFM, CNO, FIC, Cenart, Pro Ópera A.C. o SIVAM, son muestra de los organismos que comprometieron recursos y esfuerzos para promover la ópera, descubrir talentos y la creación de público.

Nadie puede criticar una intención tan loable. Sin embargo, ante la realidad operística de México a nivel federal: la falta de un teatro propio, de actividades de alcance nacional, de presupuesto suficiente para operar con dignidad, de un catálogo de producciones de repertorio básico, de temporadas planeadas con anticipación, de funciones que generen el empleo necesario al talento que tenemos, decepciona el rostro del proyecto elegido: un reality show.



FOTO: CONACULTA

3
El reality show es, al lado del talk show, un formato cumbre de la neotelevisión, que se distingue de la paleotelevisión por insertar de modo más activo, real o simulado, a la audiencia.

Además de legitimar el discurso autorreferencial del emisor: tele sobre programas de tele, la inclusión de gente que muestra su vida real busca en primer lugar el rating entre la multioferta de contenidos y la tiranía del homo zapping que caracterizan la neotelevisión.

Para ello recurre a técnicas de seducción como aligerar contenidos, dirigirse al lado emocional del telespectador -la discapacidad es oro para el rating- o la hibridación de géneros que mezclan información y espectáculo, realidad y ficción.

Un reality show no muestra la realidad, sino deformaciones de ella. Pero la idea es que el espectador perciba una realidad más real y preferible a través de la televisión. Es hiperrealismo virtual. O, en palabras de Gérard Imbert, “una oferta de realidad con un componente imaginario fuerte”.

4
Paty, Alan y Linda obtuvieron los tres primeros sitios y 30 mil pesos mensuales por tres, dos y un año, respectivamente. Alan Pingarrón, quien es invidente, ganó además el Premio del Público consistente en 50 mil pesos. Los tres participarán en diversos conciertos bicentenarios y la ganadora cantará en una producción de la CNO, otra de la Ópera de Massy y una más del Teatro Argentino.

La vida profesional de los finalistas quizás cambie por este concurso. La situación operística de México difícilmente. Pero ésa no es responsabilidad de Canal 22 ni de un programa de televisión por más cultural que sea, sino de las instituciones de Estado encargadas de hacer ópera en México, que esta vez apostaron por el show.

Ópera Prima debe evaluarse en sus propios parámetros: una televisora pública, abierta y cultural, que optó por un género típico de la pantalla comercial. Su director, Jorge Volpi, anunció que el proyecto tendría un costo de 8 millones de pesos. Se recibieron 715 solicitudes para participar, se eligieron 22 concursantes, en un país de 108 millones de habitantes. Volpi habló inicialmente de un público potencial de 25 millones de espectadores. Luego de siete programas, declaró que Ópera Prima tuvo una audiencia de entre 750 mil y un millón de espectadores.

No son cifras exitosas para un reality. Pero quizás el verdadero éxito de Ópera Prima sea óptico, de encuadre. Acaso sin querer, logró captar un mundillo de ópera donde la ópera no abunda. De talentos esforzados por cumplir sus sueños, con ayuda de algún maestro o mecenas. En el que también pululan suspirantes al borde de la crisis vocacional, docentes chantas, funcionarios destronados con ansias de reivindicación, cantantes desbielados que aconsejan, opinadores quedabien y viejas figuras con nostalgia de candilejas.

Todo como híbrido, como mezcla de política pública cultural y programa de televisión crossover que interesó a los protagonistas y extras del show, mientras salieron en él. A pocos más. Por eso mismo, Ópera Prima, tú sí estás nominado.


Monday, July 05, 2010

Antes de medianoche: La Cenicienta en el Cenart

Fotos: INBA

Para quienes me han dicho que en las recientes semanas sólo estaba inmerso en comentar la justa mundialista, y para quienes amablemente siempre se interesan en mis textos, aquí dejo lo que escribí sobre La Cenerentola de la CNO en el Centro Nacional de las Artes, y que se publicó hoy en el periódico El Financiero.

Y sí. En efecto. No he visto los 60 partidos de la Copa Mundial de Futbol Sudáfrica 2010 jugados hasta el momento, pero casi. Aún quedan 4 encuentros. Martes y miércoles vendrán las semifinales. Veamos qué ocurre. Ojalá una final Holanda - Alemania, que gane el equipo de Joachim Löw. Pero igual he craneado varios textos en estos días sobre varios temas. Sobre lo operístico, lo que escribí sobre Ópera Prima, pronto. Mientras esto.

Eso.






La Cenicienta
Lunes 5 de julio de 2010
Antes de medianoche
x José Noé Mercado


La ópera en México se volvió un cuento de hadas: el de La Cenicienta. Esta vez no porque la Compañía Nacional de Ópera (CNO) haya sido tantas veces la hermana maltratada de entre las instancias culturales de nuestro país: sin teatro, con presupuesto insuficiente y tardío. Tampoco por su toque de irrealidad y farsa por el que se escurren títulos largamente planeados y jamás presentados. Ni siquiera porque haya para quien esta institución esté muerta, cuando acaso más bien espera al príncipe azul que cambie su circunstancia.

Lo fue porque los pasados 13, 15, 17 y 20 de junio, en el Teatro de las Artes, la CNO presentó La Cenerentola de Gioachino Rossini, en una nueva producción en la que Juliana Faesler se encargó de la dirección de escena, iluminación y en escenografía compartió créditos con Moza Saracho, quien igual diseñó el vestuario.

Se trató de una propuesta refrescante, porque si bien es una ópera del repertorio belcantista tradicional, se distinguió por salir de la rutina y de las machacadas opciones que suelen configurar las temporadas líricas en México.

Sin dejar de percibir, no obstante, lo que parecería fuerte influencia de otras producciones en la puesta en escena, como la de Joan Font para el Liceo de Barcelona, en la que unos ratones lubrican las acciones al tiempo que son “el cojín emocional que acompaña a La Cenicienta”, en palabras del director artístico de Els Comediants. En región 4 en el Teatro de las Artes, y sin vestir de verde en saludable ignorancia de tiempos futboleros, estos ratones se dispusieron para aligerar la obra al público infantil, pero de tanto se volvieron hiperlactantes y más que acompañar existencialmente a la protagonista distrajeron el foco escénico a lo clown todo el rato.


La mezzosoprano Guadalupe Paz debutó en un protagónico, el de Angelina. Su Cenicienta contó con bellas tonalidades oscuras, aunque algo disparejas. El instrumento vocal de Paz no maneja un vibrato adecuado para hacer correr el sonido por el teatro y a ratos se atora o se opaca, dificultándole las coloraturas o haciéndola abandonar el belcantismo y caer en la estridencia. Histriónicamente aún no encuentra suficiente soltura y no permitió olvidar que estaba debutando.

El bajo Noé Colín, con la experiencia de cantar durante varios años en teatros europeos, hizo de Don Magnifico un adjetivo para su desempeño. Gracioso y creíble, es una de nuestras voces graves más importantes a nivel internacional. No se quedó atrás el barítono Josué Cerón, como Dandini. Su “Come un’ape nei giorni d’aprile” fue prueba depurada de línea de canto, flexibilidad vocal y estudiado estilo belcantista.

El tenor colombiano Hans Ever Mogollón cumplió en su papel de Don Ramiro. No se trata de un heroico rossiniano a la usanza florezina, pero cantó con dignidad, incluso cuando se le disfrazó ridículamente de arbusto de osito. El elenco fue completado con buena factura por el Alidoro del bajo Luis Rodarte, la mezzo Gabriela Thierry como Tisbe y la Clorinda de Zaira Soria, joven soprano que dejó grata impresión escénica y vocal.

Al frente de la Orquesta y el Coro del Teatro de Bellas Artes (con dinámico trazo impuesto por Faesler y notable participación preparada por Maurizio Baldín), el francés Sébastien Rouland brindó una continuidad musical ágil, propicia para Rossini, y dio soporte eficiente a los solistas al entender sus tiempos.

Esta Cenerentola tiene un balance positivo y deja la impresión de que no es tan difícil alcanzar un nivel mínimo aceptable en lo que presenta la CNO. Pero quizás ese parecer fue sólo porque al término de las funciones aún era antes de medianoche, puesto que la calabaza seguirá ahí. Al revisar lo escaso que será este arte para lo que resta del año, la sensación de que se romperá el encanto no desaparece y ningún príncipe da color aún. En todo caso, con hadas o sin hadas, el único final feliz y aceptable será que la ópera en México deje de ser un cuento.