Contacto: danikaduval@gmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta Bloguerismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bloguerismo. Mostrar todas las entradas

jueves, junio 01, 2017

Brenda Galicia entrevista a José Noé Mercado sobre su novela Apocalipsis zombi

Brenda Galicia me entrevistó en su programa Territorios en Código CDMX sobre mi novela Apocalipsis zombi, publicada por Ediciones B México. Una conversación muy estimulante, en la que además de lo estrictamente literario, salió a relucir mi aspecto de crítico musical, mi trabajo periodístico en donde también están presentes los zombis.



miércoles, mayo 31, 2017

Permanencia involuntaria: zombis mexicanos y de todos lados


Aquí como invitado para conversar sobre la cultura zombi (videojuegos, cine, literatura, series y demás) en el podcast Permanencia involuntaria del comunicador Fausto Ponce, al lado de Hugo Juárez, editor de la chilango.com. Inmejorable oportunidad de hablar en este espacio, también, sobre mi novela Apocalipsis zombi. Aquí puede escucharse.




martes, mayo 30, 2017

Entrevista en La Jornada sobre Apocalipsis zombi, la novela

Una entrevista con Ángel Vargas para el periódico La Jornada, quien desde su mirada periodística siempre certera expone a los lectores la forma y el contenido de mi novela Apocalipsis zombi.



José Noé Mercado incursiona en el género de terror; publica novela en Ediciones B
Indaga periodista cómo el zombi se arroja al consumismo de productos e ideologías
La estructura del libro es semejante a la de los filmes hollywoodenses y las teleseries, dice



“El zombi me parece fascinante porque es muy actual, porque es justamente el miedo a la colectividad. A diferencia de otros monstruos –aparte de que es netamente estadunidense–, funciona en la medida en que destruye la individualidad”, explica José Noé Mercado en entrevista con La Jornada Foto Luis Humberto González

Por Ángel Vargas
Periódico La Jornada
Jueves 20 de abril de 2017, p. 4
* La novela más reciente de José Noé Mercado, Apocalipsis zombi: la pesadilla está por comenzar, puede clasificarse como una superproducción de bolsillo.

*Ese trabajo marca la incursión del periodista y crítico musical en el género de terror.

Publicado por Ediciones B, esa obra, según su autor, no escatima en recursos, a la manera de los más espectaculares filmes hollywoodenses o las teleseries en boga, para atrapar al lector con una trama escalofriante de muertos vivientes en la que aflora la parte más oscura, pero también más refulgente de la naturaleza humana.

Es una historia polifónica protagonizada por un periodista mexicano que hará lo imposible por salvar a sus seres queridos de ser atacados por los muertos que han resucitado y que están hambrientos de carne viva.

Una historia que transcurre en una sola noche y que, no obstante, da al escritor suficiente material para desarrollarla en 425 páginas en las que se entremezclan suspenso, terror, crítica social, humor negro y gran cantidad de referencias literarias, musicales y cinematográficas.

Por no olvidarse del lector

Detrás de esta novela, explica José Noé Mercado en entrevista con La Jornada, no hay más motivación que la de hacer una literatura que realmente sea leída. Es decir, un tipo de historias que le gustaría leer y que no se hacen mucho en América Latina.

En su opinión, la literatura de zombis, además de ser una vertiente que proviene de otras latitudes, es un género cuyos hacedores no buscan necesariamente el respeto como creadores, sino simplemente llegar al lector.

Siento que, a veces, el intelectual mexicano o latinoamericano procura más el respeto y entonces, para lograrlo, busca escribir cosas formales, serias, y se olvida un tanto del lector, que es al final de cuentas el destinatario último, expresa.

Me tomé la libertad de explorar algo que quizá no se ha hecho mucho en la literatura mexicana. De repente el arte trata de recrear lo que nos da cierta identidad y, en este caso, me pareció interesante el contraste de destruir lo que desde ese punto de vista admitía serlo: una forma de putrefacción.

Explica que escribir esta historia le permitió advertir que es muy fácil derrumbar algunos pilares que aparentemente nos dan identidad como sociedad y, al mismo tiempo, ver cuáles son los que son firmes y logran subsistir, como el amor, la amistad, la empatía y ciertos gustos.

“Aunque hay escenas bastantes gore, existen también aspectos muy rescatables; son los que mantienen de pie a una sociedad o una urbe, en este caso Ciudad de México, pese a todas las amenazas y apocalipsis que viven.”

Otro de sus incentivos, dice, fue que la del zombi es una figura protagonista de las culturas pop y de nuestra época.

En ambas, detalla, se le toma como un personaje de terror, aunque también se le asigna el valor social simbólico de un ente alienado que pierde la individualidad y se arroja al consumismo, no sólo de productos, sino de marcas políticas e ideologías.

“El zombi me parece fascinante porque es muy actual, porque es justamente el miedo a la colectividad. A diferencia de otros monstruos –aparte de que es netamente estadunidense–, funciona en la medida en que destruye la individualidad.

Eso es terriblemente temido para la cultura, la sociedad, los gobiernos, las clases sociales. No hay nada peor que enfrentarte a una masa humana, porque ahí se diluye lo que se ha tratado de conseguir como individuo.

Mercado dice que concibió Apocalipsis zombi con una estructura semejante a la de las series de televisión, con episodios que se eslabonan mediante el suspenso y varias temporadas, aunque todas están integradas en el mismo volumen.

Cada capítulo tiene un tema musical de introducción o epígrafe con el que se resume la trama. Es un libro interactivo, porque ese tema musical puede ser visto o descargado de Internet, con teléfono celular, gracias a que cuenta con código Quick Response (QR).

Debo confesar la fascinación que tuve al escribir este libro, la cual fue jugar a tener un enorme presupuesto, para ofrecer un gran espectáculo, con muchas imágenes y efectos especiales. Algo así como ocurre en esas superproducciones cinematográficas en las que monstruos, alienígenas o catástrofes naturales destruyen grandes ciudades como Tokio, Los Ángeles o Nueva York.

lunes, mayo 22, 2017

Apocalipsis zombi: Verdades alternativas




Apocalipsis zombi:
Verdades alternativas*

·         Apocalipsis zombi, la más reciente novela del periodista José Noé Mercado —publicada en 2017 por Ediciones B México—, ha traspasado la barrera de la fantasía relacionada sólo con adolescentes, para transformarse en un libro que fácilmente podría ser estudiado en una asignatura de ciencias políticas. Así lo afirma el exdirector de diversas corporaciones en la iniciativa privada y hoy crítico musical Luis Gutiérrez Ruvalcaba, quien el pasado 13 de mayo compartió sus puntos de vista en el Foro Expresarte de la sucursal Mauricio Achar de Librerías Gandhi, durante la presentación de la obra. “Mercado realiza diferentes cortes analíticos a la sociedad mexicana”, dice Gutiérrez, y través de estos apuntes analiza las similitudes de la trama con la realidad política mexicana, casi siempre corrompida, a la vez que reafirma su creencia en la ineptitud gubernamental. 

Por Luis Gutiérrez Ruvalcaba**


En mi juventud, los zombis eran los muertos vivientes productos del vudú haitiano de Papa Doc. Hay quienes dicen que los muertos estaban realmente vivos pero que se hacían pasar por muertos para no ser esclavizados. Los otros Zombies que recuerdo eran los que cantaban She is not there.

En años recientes, los zombis se han convertido en parte importante del imaginario cinematográfico y televisivo; además, estoy convencido de que estos muertos vivientes pululan en nuestra sociedad.

El escritor y periodista cultural, José Noé Mercado, decidió hacer una novela en la que los zombis comparten protagonismo con vivos a secas. El formato de la novela es muy original, pues está estructurado como si fuera el guion de una serie televisiva que se desarrolla en ocho temporadas. El título de cada episodio de los que estructuran la obra, forman un playlist musical contenido en un código quick response que puede escanearse. 




La acción inicia un viernes 13, día icónico de las series de terror gringas, y se desarrolla en una ciudad (Distrito Mexicano) cercana a la montaña que humea, que tiene por nombre el del dios mexica de la muerte (Tezcatlipoca). Un meteorito (o una nave alienígena) choca con el Tezcatlipoca; después sabremos que eventos como éste sucedieron en varias partes del mundo.

Simultáneamente, el centro de la ciudad, la ciudad, el país, sufre protestas estudiantiles causadas por la aprobación oficial de diversas reformas constitucionales. Como veremos, el gobierno les ganará la partida, por lo menos en esta novela.

El autor modifica ingeniosamente los nombres de varios espacios topográficos icónicos de la ciudad, como lo son la Vía Maximiliano, el Teatro Lírica Imperial, Santa Esperanza, el Ángel Desencadenado, la Cúpula Revolucionaria y el Ahuehuete de la Noche Victoriosa.

En el Lírico Imperial, un público variopinto que incluye a un grupo similar al que hoy día asiste a la Ópera (así: con mayúscula), presencia una función del musical The Rocky Horror Show, “con arreglos orquestales”, lo que obviamente irrita a quienes han hecho de ir a la ópera una acción propia de un “gueto”.

El argumento de la novela se enriquece con un tema de fondo que es la lucha, literal, entre el gobierno y los miembros de un grupo que se opone a las reformas. Este grupo será el señalado como el agresor, ignorando el problema real, es decir el ataque zombi, por lo que será continuamente combatido con propaganda de los medios de comunicación y represión militar.

Éste es un gran ejemplo de las verdades alternativas, tan de moda hoy en día en Estados Unidos y tan usuales en nuestro país.

La descripción que Mercado hace de los artistas, los burócratas y sus lambiscones, y del público ya dentro de la sala del Teatro Lírica Imperial, es asombrosamente fiel a la realidad. Por supuesto, dentro de la irrealidad de la novela; esto me lleva a una pregunta: ¿cuál es la realidad real que postula y busca el autor? Porque sí: muchos de los personajes de la novela son caricaturas más o menos tristes de los reales.

Mercado entrevera los detalles de la función, muy divertidos y reales (en lo que yo entiendo por realidad), con el inicio del ataque zombi, o de la rebelión anti-reformas, según se le crea al narrador o a Dalila Velasco, la sexy, inteligente y ambiciosa periodista que encabeza el principal noticiario del país.

José Noé vuelve a mostrar su calidad narrativa al describir el desorden que puede provocar un ataque zombi a la hora de iniciar un vuelo al que se suben mexicanos en cualquier aeropuerto del mundo.

La experiencia del abordaje (literalmente abordaje no a partir de una fila, sino de una horda que no respeta el orden) a un vuelo con destino al Distrito Mexicano desde París, Tokio o cualquier otra ciudad extranjera, o viceversa, es similar a la que el autor narra. Es algo similar al ataque de un gran grupo de zombis.

La tercera temporada termina, cual debe de ser, en un impresionante cliffhanger, después de una batalla entre aviones, pilotos, zombis e imbéciles varios.


Mercado usa el lenguaje, los medios de comunicación y algunos gadgets modernos a los que los menores de cuarenta años están acostumbrados y con los que viven veinticuatro horas al día. Esto es una buena oportunidad para que los mayores de cuarenta nos interesemos en ello, pues nos ayudará a entender algo de la sociedad en que vivimos.



Los personajes principales son los hermanos Tommy y Edmundo Gatica y el primo Remi Lazcano, encabezados por el tío, experiodista de guerra Lautaro Simard, la periodista chilena Luciana Scaramelli, el heroico capitán de aviación Vicente Vicuña y el hijo frustrado y resentido de un escritor exitoso y rico, especie oficial que existe, aunque tiene muy pocos ejemplares.

Una pregunta que debemos hacernos y responder individualmente es: ¿qué son los zombis? ¿Muertos vivos? ¿Muerden como popularmente se dice que lo hacen los políticos mexicanos, o sólo muerden para permanecer muertos vivientes? ¿O necesitan morder para reproducirse?

El argumento, o al menos uno de los subplots, me permite ratificar mi creencia de que el gobierno mexicano es, además de mentiroso, inepto en la realidad y en la irrealidad.

Hay muchas frases cargadas de ironía, como una de la que me acuerdo: “el amor en los tiempos del apocalipsis es el camino más pronto a la perdición”.

Noé hace varios cortes a la sociedad mexicana: ¿la real o la irreal? Aunque, ¿será que la irrealidad es la realidad? No sé si al final la historia preludia una utopía o una distopía; pero es posible que sólo después de vivir algunas distopías, aparezcan utopías reales.

Noé usa sistemáticamente citas cinematográficas, por lo que sólo tengo que preguntarle una cosa: ¿cuál será el reparto de la serie cuando la veamos por la televisión?

Al menos me interesa saber quién interpretará el personaje que siempre está en el fondo de esta novela como un telón teatral u operístico: la presentadora de noticias Dalila Velasco, pues aunque su apellido nos remita a una discutible etapa de la televisión mexicana, confieso que me siento más atraído a una sexy comunicadora, que a los horribles y putrefactos muertos vivientes.

Termino asegurando que al leer Apocalipsis zombi se divertirán. Y pensarán. Pensarán mucho sobre el actual entorno político mexicano.


*Texto leído  por su autor el 13 de mayo de 2017, en Librerías Gandhi – Sucursal Mauricio Achar, durante la presentación de la novela Apocalipsis zombi de José Noé Mercado, publicada por Ediciones B México.


**Luis GutiérrezRuvalcaba (Guadalajara, 1949) estudió Física en la UNAM y Estudios Operísticos en Rose Bruford College de la Universidad de Manchester, Inglaterra. Ha trabajado la mayor parte de su vida en el sector privado. Hoy es un bloguero que escribe principalmente sobre ópera. Escribió Una visita a cuatro óperas de Mozart, libro que fue publicado por la UAM. Colabora también en el diario electrónico italiano L’Ape musicale y en la revista Pro Ópera.

miércoles, febrero 29, 2012

Los blogs que quedan, ¿son mejores?

Ilustración: KmCero

Quizás el auge de los blogs ha pasado ante el furor de las redes sociales. Muchos blogs, que en algún momento ayudaron a generar la apertura necesaria y alternativa de los medios de comunicación masiva tradicionales, con la inclusión de contenidos marginales, con pluralidad y libertad de expresión, fueron de pronto abandonados por sus autores quienes se convirtieron en facebookeros o twitteros o fueron absorbidos por los medios tradicionales, y sus bitácoras se convirtieron en "ruinas digitales" como lo señaló el escritor y cineasta chileno Alberto Fuguet, en un post: Réquiem por los blogs, que dio por cerrado su Apuntes autistas.

Muchas pueden ser las razones para que las redes sociales se hayan impuesto. Bloguear implica más tiempo, más elaboración. Facebook y Twitter no sólo son en su operación plataformas más prácticas en su uso inmediato, sino que también, quizás, sirve más exactamente a quienes antes usaban blogs para expresar sus estados de ánimo, opiniones instantáneas, departir, linkear: en suma, mantener su red social. Eso igual explica en parte que se hayan creado infinidad de blogs descuidados, sin rigor, que adolecen de una mano editora, expresivamente inútiles. No todos, pero una buena cantidad de blogs, sin embargo, fueron creados para escribir en ellos. Para comunicar por medio de la escritura y con el uso de la multimedia. Esos son, muy probablemente, los que subsisten. Los que no se pelean con las redes sociales sino que las utilizan para difundir sus contenidos. Los que, acaso, permanecerán.

En su blog Vano oficio en El País, el escritor peruano Ivan Thays publicó un excelente artículo sobre la materia, que puede leerse para comprender a detalle la situación. Advierte Thays:

"Son los tiempos del triunfo de las redes sociales. Y con ello, el narcisismo ha dado paso al exhibicionismo. Antes uno se tomaba bastante en serio escribir un artículo para un diario. Luego, cuando aparecieron los blogs, la mayoría de sus administradores no se tomaron tan en serio el trabajo (insisto, la mayoría, pero hay valiosas excepciones) y los post dejaron la seriedad de la tinta impresa para convertirse en una exhibición poco pudorosa de opiniones mal argumentadas y pésima ortografía. Luego vendrá el Facebook que aumenta exponencialmente las posibilidades del exhibicionismo. Ya no se trata, ni siquiera, de escribir posts o de comentarlos sino de filtrarse en el muro de cualquiera que no tenga política de privacidad, o al que logró añadir como amigo, y comentar lo que sea y como sea, sin sentir la menor vergüenza por redactar un rebuzno o cometer una injuria. Lo importante no es el contenido, sino que su comentario quede grabado en la mayor cantidad de muros de Facebook. Y como el narcisismo no es tan importante como el exhibicionismo, estos comentarios en blogs o esos perfiles en Facebook pueden perfectamente ser anónimos.

"Al fin, llegamos al Twitter. Podemos parafrasear a Andy Warhol y decir que todos tendrán no su cuarto de hora, sino sus 140 caracteres de fama. Una frase exitosa puede llevar a centenares de retweets, que a su vez pueden convertirse en miles. Solo hay que encajarla en el momento preciso. No tiene que ser inteligente ni divertida, solo aprovechar el momento y que sea suficientemente agresiva o ingeniosa para que los demás la repitan".

En efecto, los objetivos separan a unos y otros. Las plataformas son un medio que en cualquier caso ha de determinar el usuario. depende de sus intereses e intenciones lo que haga con ellas. Thays termina con una sentencia:

"Lo bueno es que, con la aparición del Twitter y su inmediatez, el territorio de los blogs (con cada vez menos lectores y, por tanto, menos interesante para los exhibicionistas) ha quedado en manos de autores que se fijan más en el contenido. Ya no hay tantos blogs como antes, pero los que quedan son mejores. Esos contenidos sí quedarán, habrá valido la pena el esfuerzo. En cambio, los tweets serán sepultados en el olvido con la misma frecuencia con que se actualizan".

Quizás. Tal vez. Es cuestión de esperar, ver qué sucede y cómo se actualiza el tema. Porque eso sí: somos la generación del timeline.

Fama y rareza

Foto: Peter Ross

Coloco el texto que publiqué hoy en el periódico sobre el concierto de Deborah Voigt en Bellas Artes y el concierto de la OFCM en la Ollin Yoliztli de este fin de semana. Eso, acá, en el blog, para quienes no lo han leído en papel. 

Periódico El Financiero
Miércoles 29 de febrero de 2012
*Conciertos de fin de semana*
Fama y rareza
x José Noé Mercado

El aficionado lírico capitalino tuvo que optar el pasado 25 de febrero. Y optar, en este caso, significó también descartar, ya que así como hay fechas que forman largas temporadas en las que la abstinencia es absoluta, la tarde de ese sábado tenía empalmados tres programas vocales de particular atracción cada uno.

Por más que le hubiese interesado estar en todos, no le fue posible debido no sólo a las distancias y tránsito en muchas ocasiones insalvables de una lluviosa y granizada ciudad de México, sino principalmente a la falta de sincronización y diálogo entre las diversas instituciones ofertantes de actividad musical que dificulta el aprovechamiento máximo del perfil del público para el que se supondría estructuran sus programas.

La primera opción terminó por imponerse por la fama y prestigio de la soprano dramático estadounidense Deborah Voigt, quien se presentó en un recital en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, acompañada al piano por Brian Zeger. Voigt es, en efecto, una de las cantantes más cotizadas internacionalmente en el repertorio operístico straussiano y wagneriano, aunque en esta ocasión ofreció la interpretación de piezas menos demandantes que aquellas para las que suele requerírsele en los teatros mundiales.

A sus 51 años de edad, con una voz poderosa, pero sin mucho aire y más dispuesta a los matices y sutilezas; con un instrumento caudaloso que sin embargo ha comenzado a perder brillo en general y firmeza y compresión en la zona aguda en particular, Voigt cantó obras y pasajes de compositores como Amy Beach, Ottorino Respighi, Richard Wagner, Richard Strauss, Ben Moore y Leonard Bernstein.

Con presencia escénica elegante (hoy no es una sílfide, pero quedó en el pasado la figura voluminosa por la que en 2004 le fue revocado un contrato en el Covent Garden de Londres) y una simpatía que mostró arrojando besos y sonrisas al público o tocando el piano al lado de Zeger, en esta segunda presentación en nuestro país (la primera fue también en 2004, con la Sinfónica Nacional) cosechó aplausos numerosos y ese tipo de aprobación y ovaciones que se obsequian a quien se sabe que es famoso y renombrado.


Foto: Abril Cabrera / Secretaría de Cultura del Distrito Federal


La segunda opción del melómano vocal pudo tomarse gracias a que la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, bajo la batuta de su Director Huésped Principal, José Areán, repitió el mediodía del domingo 26 un programa con la interpretación estelar de la Sinfonía lírica, opus 18 del compositor austríaco Alexander von Zemlinsky, con las voces de la soprano Verónica Murúa y el barítono Jesús Suaste.

Luego de iniciar el concierto con la música incidental de Pelléas y Mélisande, opus 80 de Gabriel Fauré, Areán logró armar una intensa, proteínica y musculosa versión de la Sinfónía lírica, obra raramente programada en el quehacer mexicano, proyectando de buena manera esa monumentalidad orquestal buscada en su momento por Zemlinsky y que antes había alcanzado su cenit con Berlioz y Wagner, en Strauss y Mahler.

La sensibilidad doliente y algo lacrimógena (una especie de sinfónía-Remi) de esta obra que cuenta con poemas de Rabindranath Tagore, también se concretó en lo vocal, merced al canto expresivo, de timbrado brillante y dulce de Verónica Murúa, quien sin ser una soprano dramático pura, posee el squillo y resplandor necesarios para que su instrumento fluyera por la Sala Ollin Yoliztli. Por su parte, Suaste enfrentó dificultades para imponer su voz al inicio de sus intervenciones por la densa instrumentación y entramado de la Sinfonía, que requiere casi de un heldenbaritone en cuanto a color y volumen, pero recuperó su racional y distinguido fraseo hacia el final de la obra, cuando se torna más sonora y espiritualmente sosegada.

Sin la fama de Voigt en los intérpretes, sin la rareza programática de la Sinfónía lírica, el Requiem de Giuseppe Verdi que ofreció la OFUNAM bajo la batuta de su titular Jan Latham-Koenig quizás merecía mayor atención del público. Pero por lo visto y optado, fue imposible.

lunes, octubre 31, 2011

Siete notas del Cervantino 39


Coloco acá la primera parte de mi crónica del 39 Festival Internacional Cervantino. Ilustro con algunas fotografías que tomé de la ciudad de Guanajuato. Pronto la segunda parte. Ésta salió en El Financiero del viernes. La dejo tal cual. Eso.

Periódico El Financiero
Viernes 28 de octubre de 2011
Efímero enjambre fónico de tintes macrobióticos y zen
Siete notas del Cervantino 39
x José Noé Mercado

Do
Una piedra más en el piso de estas pintorescas y coloniales callejuelas y el sistema de amortiguación de mis rodillas habría colapsado. He recorrido Guanajuato, ciudad de plazas, callejones, túneles y declives, para comprobar, de alguna manera, que aquí todo sigue igual y a la vez distinto para esta 39 edición del Festival Internacional Cervantino (FIC).

A diferencia de años recientes, ahora hay un énfasis particular en la oferta musical de esta fiesta del espíritu, cuyo eje temático discurre sobre Los dones de la naturaleza, que tiene como invitados de honor a Dinamarca, Suecia, Finlandia, Noruega y el estado de Nayarit, y un nada despreciable presupuesto de 122 millones de pesos aportados por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, los gobiernos estatal y municipal y la Universidad de Guanajuato.

Como suele suceder, la atención principal no se centra en algunos artistas de semáforo que apenas si ganan su vida diaria con números básicos que no conmueven a los automovilistas en tránsito ni mucho menos a los habitantes que van de un lado a otro para cumplir su cotidianeidad, sino que habrá de repartirse en los 1805 artistas de 29 países, 347 funciones y 70 actividades académicas que conforman este FIC a celebrarse del 12 al 30 de octubre.

Decido que mi zona base será la Plaza de la Paz. De ahí, casi todo quedará cerca. Aquí, el ajetreo -casi todo producido por artistas invitados y organizadores y sus respectivas amistades o parentelas; gente de prensa y uno que otro visitante “real”-, es más evidente que en la periferia. Tuiteo. Tomo algunas fotografías y las subo a Fecebook. A partir de ese momento, comparto instantes del FIC a mis contactos, quienes van comentando. Así, en medio de la muchedumbre, encuentro cierta intimidad retroalimentada.



Re
La noche del jueves 13 acudo al Teatro Juárez. El Théâtre des Bouffes du Nord presenta la primera de tres funciones de A magic flute, versión libre de Peter Brook, Franck Krawczyk y Marie-Hélène Estienne de la célebre ópera de Wolfgang Amadeus Mozart. Es a piano y con una escenografía sencilla con base en varas flexibles, aparentemente monótona pero que tiene la virtud de transformar y aludir: que sugiere.

La adaptación es de naturaleza teatral. Las voces de Roger Padullés, Antonio Figueroa, Julia Bullock, Malia Bendi-Merad, Dima Bawab, Virgile Frannais, Patrick Bolleire y Jean-Christophe Born, son correctas, musicales, pero carecen de espectacularidad lírica. Lo que resulta altamente valioso es la manera en que desgranan la historia, sus simbolismos, y dejan la esencia de esta trama de acentos masónicos. La partitura tampoco está íntegra, pero contiene lo fundamental. La música que se ha dejado en esta versión es más que suficiente. Los pasajes más vistosos están reinterpretados, con dinámicas de tiempo, fraseo y humor que redescubren el significado y el valor sonoro del libreto. Este espectáculo constituye un ejemplo de cómo puede hacerse ópera con pocos recursos, con un trazo escénico creíble, de naturaleza portátil.

Al salir a la calle el ruido es casi insoportable. A lo lejos música de mariachi se mezcla con la de banda y la electrónica. Gente canta y grita entre copas. Otra transita rumbo a restoranes, bares y, los que tienen otra onda, a sus hoteles. Algunos hacen parada en algún Oxxo para adquirir preservativos.


Mi
Viernes 14. En las calles no es raro observar vehículos que en el parabrisas portan el letrero de “Oficial” y un número de identificación. Felipe, el chofer de uno de ellos, me asegura que “dinero llama dinero. Con el FIC los que en verdad ganan son los grandes empresarios, los hoteleros y restauranteros, además del gobierno”. A él lo han contratado temporalmente. “No es mucho lo que nos dan por el apoyo que brindamos, cinco mil pesos, pero son buenos, porque muchos de nosotros no tenemos chamba y eso nos aliviana para llevar algo de comer a la familia”. Felipe acarrea artistas: de su hotel al recinto en el que habrán de ensayar o presentarse y viceversa. Ni él ni el anfitrión asignado para atender a ese grupo tienen planeado asistir a los eventos porque “el trabajo es demandante, no queda tiempo para más”.

Me consta que a los artistas los atienden incluso hasta el empalago. De pronto pienso en lo mucho que eso contrasta con lo que me tocó presenciar el domingo 9 de octubre, pero en el Museo Nacional del Virreinato, dirigido por Cecilia Genel Velasco, en Tepotzotlán. Ahí la moneda corriente fue el trato áspero e indigno a la investidura artística representada por el Ensamble de Música Antigua de la Escuela Nacional de Música de la UNAM, que ofreció un concierto de repertorio virreinal como parte del IV Encuentro Universitario de la Canción Mexicana, no sin toparse con burocratismo y escasa voluntad de cooperación, ya sea para aparcar, montar instrumentos, acceder (y salir) libremente al recinto, instalar tripiés, recibir una extensión eléctrica, grabar y documentar el evento. Para brindar su arte. Reprobable la altanería con la que ese grupo de jóvenes fue tratado. Acá en el FIC los anfitriones son tan amables y atentos que rozan el concepto del stalker.


Fa
En la sala Hermenegildo Bustos de la Universidad de Guanajuato hay un muestra multidisciplinaria que me interesa presenciar. Se trata de la exposición De ser árbol de la artista plástica Sandra Pani. Durante la inauguración se estrenará una obra musical compuesta ex profeso para la ocasión por Mario Lavista, quien igual tocará un thai-gong y acompañará una interpretación del flautista Horacio Franco, la chelista Bozena Slavinska y la soprano Verónica Murúa, a quienes se suman seis copas de cristal.

La obra de Pani sombrea sobre blanco una idea corporal de transformación, acaso inacabada y continúa, en estructura arbórea, en organicidad humana y naturaleza contemplativa. La música de Lavista intenta propiciar un ambiente cuya dimensión sonora pueda atestiguar y cobijar una trasmutación sin más bordes que la vitalidad posible a través del tiempo y el espacio. Las voces de las copas, el gong, la flauta, el chelo, la de Murúa, utilizada como recurso expresivo de sonoridad y no como oficiante de un canto tradicional, lograron un curioso, enigmático y efímero enjambre fónico de tintes macrobióticos y zen.



Sol
En la Plaza Juárez y en los restoranes circunvecinos, desde donde puede verse el Pipila de piedra y el funicular ascendiendo y descendiendo, departen personajes del ámbito cultural mexicano. Directores de orquesta, compositores, editores, curadores, periodistas. Por alguna razón, trato de evitarlos, como si me conocieran.

Me dirijo al Templo de la Compañía a un homenaje que se le rinde al compositor, pianista y pedagogo nayarita Ramón Serratos, fallecido en 1973. Arturo Uruchurtu brinda al piano una interpretación elegante, transparente y equilibrada de diversas piezas, entre ellas Barcarola, Vals en fa sostenido menor y las Variaciones sobre los temas de A la orilla de un palmar. El programa es completado por la voz de la soprano Lucía Preciado quien, acompañada al piano por Andrés Sarré, aborda los ciclos De Julieta a Romeo y Esta tarde mi bien. La cantante hace un buen esfuerzo, aunque su instrumento no puede evitar cierta emisión capretina en su vibrato. 



La
Es complicado encontrar un taxi libre. Y me urge uno, si es que quiero llegar al Auditorio de Minas. Cuando al fin subo a uno, mi petición de que vayamos lo más rápido posible se diluye en el tránsito pesado de la tarde. Me conformo a llegar tarde, a no llegar a la ópera Arrasados de Rogelio Sosa. Por fortuna, la función también inicia tarde y logro acomodarme en mi butaca, entre una mayoría de gente muy joven, la única capaz quizás de aventurarse con este tipo de obras.

Arrasados es una adaptación de Sosa y Anajosé Aldrete a la obra de teatro Blasted de la inglesa Sarah Kane. Es una trama llena de onanismo, violencia, rabia, armas de fuego, violaciones y demás aires contemporáneos. Es una propuesta que asume el riesgo de salirse de Puccini y todo lo tradicional y que se entreteje con sonidos electroacústicos y una virtuosa exploración vocal pocas veces frecuentada en la historia operística mexicana. El punto más fuerte de esta obra es justamente la capacidad para buscar la mayor expresividad vocal a través de cierto canto, pensamientos obsesivos sonoros, preocupaciones que se reflejan en sonidos estomacales o ambientes esquizofrénicos. La cantante Carmina Escobar mostró a través de la potencialidad de su instrumento que la voz no se agota en traviatas, bohèmias y demás obras del repertorio típico. Lo mismo hay que decir de Juan Pablo Villa y del propio Sosa.

La debilidad mayor de esta ópera estructurada en cinco actos es un libreto largo, que constantemente pierde el foco dramático, que se extiende innecesariamente por redundancias y nudos en la trama que no van directamente a una resolución. Las actuaciones flojas, igualmente, debilitaron la impresión de personajes que deberían interpretarse con fuerza, si se aspira sintonizar con el contenido de la obra.




Si
Ya evito taxis, en el tránsito casi paralizado de la noche. Camino. Respiro el viento helado. Avanzo con mayor velocidad que los microbuses que van hacia el centro. Llego a la Alhóndiga de Granaditas a un concierto de Carlos Núñez y la Banda de gaitas del Batallón de San Patricio, que hace bailar a un público francamente ilusionado.

Núñez es bueno, aun si se considera que su sonido es más pop que celta. Interpreta piezas célebres, incluidas algunas mexicanas como el Huapango de Moncayo. Pero luego exagera, a mi juicio. Casi dice que el mundo ha girado en torno a la gaita, que el hombre desciende de ella. El espectáculo termina por aburrirme, aunque en cualquier caso espero hasta el final, mientras actualizo mi Facebook. Tuiteo que pronto estaré de regreso. Que veré la ópera Il Postino de Daniel Catán, a la soprano Virginia Tola, a Anonymous 4 y, desde luego, a la coreana Sumi Jo. Eso será durante la tercera semana del FIC. Pero no sé. Ya veremos.

miércoles, octubre 26, 2011

2do. Coloquio Hispanoamericano de Periodismo Cultural

El jueves de de octubre participé en el 2do. Coloquio Hispanoamericano de Periodismo Cultural del Zócalo. Fui invitado para intervenir en la mesa titulada "El periodismo cultural nota por nota" y estuve al lado de Lázaro Azar, crítico del diario Reforma, Pablo Espinosa, editor de la sección cultural de La Jornada, Sergio Raúl López, reportero free-lance, y Xavier Quirarte, reportero de Milenio.

Próximamente los organizadores editarán una memoria con las diversas ponencias y fotografías de los participantes. Mientras tanto, link a una nota que se publicó del evento en Milenio, y el boletín de prensa emitido por la Secretaría de Cultura del Distrito Federal.

Y, como bonus, una fotografía de los participantes de mi mesa:


viernes, agosto 12, 2011

Los indestructibles: Le nozze di Figaro en Cuernavaca


Hace unos días escribí sobre la puesta en escena de Las bodas de Fígaro que se presentó en Cuernavaca, Morelos, el mes pasado. El texto se retrasó un poco en salir por el festejo del 23 aniversario de la sección cultural de El Financiero, pero mejor así. Ahora que el caso del homicidio del exfutbolista Ignacio Flores ha puesto a la carretera a Cuernavaca, nuevamente, en las noticias rojas, es una inmejorable ocasión de que mi texto se publique. Arte y no más sangre. La idea es ésa.


Periódico El Financiero
Viernes, 12 de agosto de 2011
Los indestructibles: Le nozze di Figaro en Cuernavaca
Ganando la batalla en Morelos
x José Noé Mercado

Cuernavaca, Morelos, nuevamente ha sido noticia. Esta vez, para bien. Para el arte y la cultura, ya que al escalofriante y frecuente clima de sangre y violencia ahora se ha opuesto una opción que si no reconstruye de golpe el tejido social por lo menos lo conforta. O lo intenta. La presentación de otro título operístico en el Teatro Ocampo, de la mano del Instituto de Cultura estatal que lidera Martha Ketchum, y su Compañía de Ópera, artísticamente dirigida por el barítono Jesús Suaste, es digno de encomio y atención, de apoyo y continuidad.

Porque sumar tres funciones de Le nozze di Figaro de Wolfgang Amadeus Mozart los pasados 15, 17 y 19 de julio, a la oferta de óperas como L’elisir d’amore de Gaetano Donizetti, Madama Butterfly de Giacomo Puccini y La traviata de Giuseppe Verdi que en el último año se han presentado en Cuernavaca constituye un esfuerzo de proyección y envergadura artística innegable.

Y es así hasta tal punto que una posible crítica a la modesta pero útil escenografía de Ricardo Salazar, a la no en todo resuelta dirección escénica de Óscar Flores por falta de mayor familiaridad con la trama y el género mismo que permitiría utilizar las transiciones argumento-musicales con total destreza, a desafinaciones ocasionales, o incluso a los mínimos lapsus-olvidus de una u otra frase de los kilométricos recitativos que fueron respetados sin los tradicionales cortes, debe matizarse en aras de valorar las circunstancias y condiciones en que semejante esfuerzo es concretado y, después de todo, sale airoso para dejar al público satisfecho.

El buen resultado musical de estas funciones partió de Carlos García Ruiz y su dirección concertadora más que sólida, porque no sólo brindó un acompañamiento confiable a los cantantes, sino que igual sonó mozartiano, dentro de un estilo que demuestra estudio, entendimiento, capacidad y rigor. Este joven concertador mexicano que siempre baja al foso sin partitura es acaso el que más ópera dirige en nuestro país, lo que ya le ha generado credenciales de especialización lírica que no pueden ignorarse. ¿Lo conocerán en Bellas Artes, donde se suele invitar a tanto extranjero de irregular calidad?




El elenco lo encabezó el bajo Rosendo Flores, quien salvo algunos momentos vocalmente cavernosos, mostró la suficiente maleabilidad y ligereza para enfrentar el rol baritonal de Figaro. Su amplia experiencia en los escenarios contribuyó a hilar una actuación graciosa y entretenida. Susanna fue interpretada con gran dulzura vocal y escénica por la soprano Elisa Avalos, quien logra entretejer un canto de gustos refinados.

La soprano Verónica Murúa brindó una humana y por tanto sincera interpretación de La condesa, con el necesario entendimiento de su condición de mujer desatendida por su esposo, proyectado a través de una hermosa línea melódica y lánguida belleza vocal en sus arias “Porgi amor” y “Dove sono”. ¿Tampoco a esta destacada soprano mexicana la conocen en Bellas Artes?

En el papel de El conde, Jesús Suaste refrendó su experimentada trayectoria que le permite un desenvolvimiento escénico pleno y un canto que busca los matices y encuentra los contrastes y el peso y sentido justos a cada uno de sus fraseos.

El Cherubino de la mezzosoprano Encarnación Vázquez, la Marcellina de María Luisa Tamez y el Bartolo de Rufino Montero, demostraron un divertido control y timing escénico de sus intérpretes, además de un largo y amplio recorrido por esta obra. Marco Antonio Talavera, Yolanda Molina y Héctor Arizmendi completaron el grupo de solistas en los roles respectivos de Antonio, Barbarina y Basilio-Don Curzio. Alejandro Vigo estuvo en el clavecín, mientras que Christian Gohmer fungió como director huésped del Coro del CMAEM.

Por lo escrito, la no poca madurez y experiencia del elenco aun si se considera la incursión de dos o tres jóvenes, el protagonismo de la mayoría de estos solistas en las distintas producciones que de esta ópera se han hecho en nuestro país durante las últimas décadas, el final logrado y feliz de este proyecto, así como la misma juventud de Mozart, de alguna manera podría evocar el título en español de esa película estelarizada en 2010 por Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis, Dolph Lundgren y otros héroes nada de pubertos: Los indestructibles. Porque sí, aún ganaron la batalla.

viernes, agosto 05, 2011

Verónica Murúa


La sección cultural del periódico El Financiero, una de las más importantes de entre los diarios nacionales, cumple 23 años de publicarse ininterrumpidamente de la mano de su editor el maestro Víctor Roura. 

Para celebrarlo, durante esta semana publicó en sus páginas cerca de 90 textos breves de sus diversos colaboradores con la premisa de contar cuál es el concierto más memorable al que han asistido y por qué razón lo consideran así. Así se festeja este año. Con "Mi concierto". Con música en letras, escrita en la memoria. Porque sí, creo que a la larga la música que importa, la que es capaz de transformarnos, uno siempre termina haciéndola personal, íntima. De uno. Felicidades a El Financiero y a Víctor Roura, por armar una sección ética, crítica y con una siempre necesaria y saludable libertad de expresión.

Acá posteo lo que yo escribí. Se publicó ayer en papel y en línea. Eso.


Periódico El Financiero
Jueves 6 de agosto de 2011
Verónica Murúa
x José Noé Mercado

No hubo de por medio esa sobrevaloración mítica que suele profesarse a los operastars, casi siempre erigida por la mercadotecnia y algunos críticos groupies. Tampoco influyó, ya que por fortuna no la tiene, la entrecomillada consagración oficial que suele ir acompañada por las canas, arrugas y una cada vez menos discreta decrepitud del consagrado. No fue cierto tipo de irrebatible frescura y esplendor de facultades del que canta como nadie, pero ignora tanto de la vida como pocos. Y hubo cero forma de nostalgia con la que los necrofilíricos honran a sus ídolos.

No fue eso. Ni siquiera la bella arquitectura del Museo Nacional de Arte sombreada por formas y figuras evocadoras que proyectaban luces insuficientes al anochecer y que sirvió de marco para presentar su cedé Posromanticismo mexicano explicaba mi pudorosa sensación de feliz abatimiento. No hubo un extenso programa a interpretar ese jueves 26 de agosto de 2010. Sólo fueron 6 piezas con un delicado acompañamiento de piano. Je t’aime de Ricardo Castro, A la bien aimée y A toute âme qui pleure de Gustavo Campa, No te olvido de María Garfias, Amar y sufrir de Luis G. Jordá y Musmé de Emilio de Nicolás fueron la sobredosis suficiente para sentir que no podría escribir de la ocasión sin delatarme como un encandilado degustador del placer que su voz de piel femenina logró producirme, intoxicado además por el vano deseo de lamer el sonido de una emisión fascinante y que aún recordaba al salir a la calle de Tacuba cuando ya todo había terminado.

Aunque en rigor el viento helado no pudo disipar la mezcla de emoción y tristeza confortada por haber sido el ser en el que se habían hundido los agudos colmillos del decir musical, del canto y sensibilidad de una artista que esa velada hizo rivalizar su belleza interior con la física, resultando ambas vencedoras.

Abrumado, creí comprender que no era indispensable una sala de prestigio ni un teatro magnífico para que el canto encontrara un nicho de valor probado. La fama, la pretensión, lo wannabe y aspiracional de miles de conciertos y funciones de ópera presenciados, en ese momento me resultaron particularmente insustanciales. Lo importante y verdadero simplemente había ocurrido como una bendita serendipia. Sólo me restaba despojarme del incómodo recato para informarlo y, de alguna manera, compartirlo. Supuse que un buen comienzo era nombrar a la soprano que para mí fue la única del cosmos durante esa noche. Y lo hice: Verónica Murúa.

Forma, sonido y memoria




Mañana, sábado 6 de agosto, a las 12 p.m. participaré en una mesa redonda que se organiza como parte de las actividades que acompañan a la exposición Arqueologías de la Fonografía que se presenta desde hace un par de meses en el museo Franz Mayer. Ésta es una impresionante exhibición de fonografos, que no debe perderse todo interesado en el sonido, los discos, los aparatos de reproducción, las grabaciones, etc. 


Mañana también estarán en la mesa de diálogo el ingeniero Humberto Terán y el contratenor Héctor Sosa. Abajo coloco detalles de la información que puede consultarse íntegra en la imagen. La entrada, aunque originalmente tendría un costo, es completamente libre. Allá nos vemos. Eso.


……………………….


l Coloquio Arquologías de la Fonografía comienza éste sábado a las 12:00 pm en el Auditorio del Museo Franz Mayer (continúa el sábado 13 y el jueves 18).

Mesa I : Forma, Sonido y Memoria

Participan en la Mesa: Humberto Terán (Ingeniero de Audio, involucrado prácticamente en toda la actividad musical de México),  Héctor Sosa (Contratenor y Productor Musical) y José Noé Mercado (Crítico de Ópera, Periodista) Modera: Santiago Rodríguez (Humanista).

Otto Cázares
Coordinador del Coloquio

viernes, julio 15, 2011

Replicante julio-2011


En la edición de julio de la revista Replicante, que se dedica al arte contemporáneo, publiqué Aquí no viene cualquiera, una versión recargada de una crónica sobre Santa Fe, De Efe, que escribí hace un tiempo. Aquí el link, para quien quiera leerla.

eso.

sábado, abril 30, 2011

Pro Ópera mayo-junio 2011


Acá links a los textos que publico en la revista Pro Ópera de mayo-junio-2011:

Ópera en México (con varios textos).

México en el mundo (notas sobre artistas mexicanos en el extranjero).

Texto sobre el 8-2 (día de la muerte de Eugenio Toussaint, Enrique Jaso y Jacobo Morett).

Críticas extendidas sobre La mulata de Córdoba y La vida breve y Rusalka en Bellas Artes.

Obituario Daniel Catán.

Y réplica a la carta de una lectora que se publicó en la edición pasada de la revista, a propósito de una de mis críticas.

Eso. Por si quieren leerme.

jueves, abril 28, 2011

Cacería constante


"Querer es esencialmente sufrir, y como vivir es querer, toda vida es por esencia dolor. Cuanto más elevado es el ser, más sufre... La vida del hombre no es más que una lucha por la existencia, con la certidumbre de resultar vencido... La vida es una cacería incesante, donde los seres, unas veces cazadores y otras cazados, se disputan las piltrafas de una horrible presa. Es una historia natural del dolor, que se resume así: querer sin motivo, sufrir siempre, luchar de continuo, y después morir... Y así sucesivamente por los siglos de los siglos, hasta que nuestro planeta se haga trizas".


Arthur Schopenhauer

sábado, marzo 12, 2011

Revista Replicante marzo-2011


La edición de marzo de 2011 de la revista cultural Replicante se dedica al terrorismo. Se publican numerosos textos sobre ese tema, además de incluir una considerable cantidad de materiales en sus otras secciones.



En esta edición, en la sección Apuntes y crónicas, yo publico Un poco de humanidad: una crónica sobre la Expo Sexo y Entretenimiento 2011, celebrada del 2 al 7 de marzo en el Palacio de los Deportes.

En la sección Literatura-Narrativa, también aparece publicado un cuento mío: Mejor no. Dejo el link. Eso sería por hoy.

miércoles, marzo 02, 2011

¿Juay de mulata? ¿Juay De Falla?


Este blog estrena diseño y refresca su imagen. El cambio es principalmente por atención a sus lectores constantes, que con frecuencia solicitaban respeto a su vista. Ya. Por fin se hizo. Pero también esta nueva etapa es símbolo de renovación. No de negar el pasado, no de romperlo necesariamente, pero sí de dejarlo allá: en el pasado. Vivir más tiempo en el pasado que en el presente es muestra de envejecimiento. Y este blog aún no llega al ocaso. La idea es que nunca llegue. Ojalá. Sigue vivo, más que nunca, tan escribicionista como siempre, y agradece a todos sus visitantes en especial a los que me hacen llegar su comentarios sobre el contenido que lo conforma y que lo comparten.

Dicho lo anterior, y terminada la fase beta del cambio, procedo a colocar mi texto de las óperas La mulata de Córdoba y La vida breve que hace unos días se presentaron en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, mismo que apareció hoy en el periódico El Financiero. Eso sería.


Periódico El Financiero
Miércoles 2 de Marzo de 2011
¿Juay de mulata? ¿Juay De Falla?
x José Noé Mercado


1
Arrancó la temporada 2011 de la Compañía Nacional de Ópera (CNO). Dicho inicio, que podría ser motivo de celebración para los operófagos mexicanos, se diluyó frente a la programación de un par de títulos más bien sobrevalorados y, lo peor, ante su montaje desmañado que saldría ganando si no transforma la apetencia lírica en anorexia.

2
Los pasados 13, 15, 20 y 22 de febrero, en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, la CNO presentó en programa doble La mulata de Córdoba del mexicano José Pablo Moncayo y La vida breve del español Manuel de Falla, con un elenco integrado casi en su totalidad por cantantes pertenecientes a Solistas Ensamble y al Coro del Teatro de Bellas Artes, ambas agrupaciones dependientes del INBA, en lo que podría entenderse como ejemplo del más típico corporativismo azteca, que busca fortalecer a los dirigentes institucionales, adormeciendo las inquietudes de sus grupos y sindicatos a través de una relación de trato preferencial.

3
Algún destello de calidad vocal y canora mostraron la mezzosoprano Grace Echauri y la soprano Violeta Dávalos en sus respectivos roles protagónicos de Soledad y Salud, sin menospreciar el buen desempeño de los tenores Gerardo Reynoso y Dante Alcalá y de la también mezzo Nieves Navarro (Anselmo, Paco, Abuela). Pero en general el nivel lírico podría asumirse como grupal, indistinto, no de solistas, y en todo caso se estampó con la batuta poco motivadora del español Ramón Tébar, que no cuidó el volumen de la orquesta, ni mostró una particular propuesta o vigor sobre este par partituras.



4
Para 1948, año en que se estrena La mulata de Córdoba, en diversas regiones del planeta compositores como Richard Strauss, Leos Janácek, Alban Berg o Arnold Schönberg, no sólo habían incorporado –o rechazado- en sus obras las técnicas y recursos expresivos de la escena musical acumuladas a lo largo de más de tres siglo de género operístico, sino que propusieron con solidez herramientas nuevas para que la ópera continuara vigente en el siglo 20.

Ante ese escenario, un análisis mínimo de la única ópera de Moncayo arroja un desfavorable handicap para esta obra de limitados alcances expresivos y tan cuestionable cohesión músico-dramática sobre textos de Xavier Villaurrutia y Agustín Lazo que no logran armar un libreto firme y atrayente.

Poco mejor librada sale, en ese sentido, La vida breve de Manuel de Falla de 1905, aunque estrenada en francés hasta 1913, ya que si bien muestra con cierta fuerza y destellos impresionistas el folclorismo español, es fruto de romanticismo tardío entre los nacionalismos europeos, con diversos añadidos al original y con una escena última de la mano del manido Deus ex machina.

¿Cuáles son, entonces, los criterios para programar estos títulos en un país que adolece de un repertorio más básico o sexi, que atraiga nuevos públicos y encante al que ya existe? ¿Juay de mulata? ¿Juay De Falla?

5
A las preguntas anteriores se suma otra: ¿para qué una remodelación de nuestro máximo recinto artístico que costó 690 millones de pesos y que incluyó el equipamiento con tecnología teatral de punta, si las cosas se seguirán haciendo a la antigüita y mal?

La dirección escénica de Horacio Almada y la escenografía de Mauricio Trápaga, más que incapaces de brindar continuidad dramática a las tramas, evidenciaron el desconocimiento del género y ritmo operístico. En La mulata abundaron los tiempos muertos entre cuadros, en La vida faltó una pausa. En ambas, una escenografía desproporcionada, recién barnizada, e inoportunos tramoyistas en la más tamemes, con la iluminación fallida de Almada-Trápaga que no atinó ni con el seguidor. 

Muchas preguntas para una sola producción. Y no tanto para el Comité Artístico del que nadie sabe si ya opera; no para Jaime Ruiz Lobera que en el organigrama sigue como director de la CNO, sino para el maestro Sergio Ramírez Cárdenas de la subdirección general del INBA, que en el escalafón es la mano que mece la cuna, ¿o no?