Tuesday, December 06, 2011

Flacidez: Filippa Giordano en Bellas Artes


más allá de polémicas por un espectáculo u otro, de artistas de nuestro gusto o no, el problema central de bellas artes deriva de no contar con un director artístico que se encargue de una programación en determinado sentido, con criterios claros y definidos, que brinde un perfil al teatro y su oferta artística. lo que ahora se hace es una mera asignación de fechas, un llenado de eventos y repartición del foro, en no pocas ocasiones con una motivación administrativa, burocrática, ideática y ocurrente, alejada -y a veces contrapuesta- de un verdadero plan estético, insisto: artístico. acá dejo lo que escribí sobre el polémico concierto de filippa giordano en bellas artes. se publicó hoy en el financiero.

Periódico El Financiero
Martes 6 de diciembre de 2011
Flacidez:
Filippa Giordano en Bellas Artes
x José Noé Mercado

Tan pronto se dio a conocer que la cantante italo-mexicana Filippa Giordano se presentaría en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, indignados y puristas líricos pusieron el grito en el Facebook. No concebían que una célebre intérprete crossover, de esencia pop pero que a su manera ha abordado piezas del repertorio clásico, pudiera presentarse en nuestro máximo escenario artístico, donde incluso figuras del canto operístico mexicano no figuran.

El concierto presentaría a Giordano para festejar los 150 años de la Unidad Italiana, en una gala organizada por la Sociedad Dante Alighieri que dirige Giovanni Capirossi, en la que participaría la Orquesta de Cámara de Bellas Artes dirigida por Alfonso Ibarra y el tenor invidente Alan Pingarrón, uno de los ganadores del reality show Ópera Prima transmitido por Canal 22 en 2010.

Las críticas y denuestos, por supuesto, no se enfocaron en el joven mexicano Pingarrón y en su discapacidad que en un escenario inevitablemente despierta reacciones emocionales, sino en la raíz pop de Filippa Giordano y en el porqué las instituciones culturales facilitaban Bellas Artes, sin siquiera una renta de por medio, para esta gala.

No fueron pocos los insultos que en redes sociales se lanzaron contra la cantante siciliana ahora avecindada en Puerto Vallarta, por buena parte de la comunidad lírica mexicana. Incluso la que vive fuera del país. Y no faltó quien aseguró que acudiría a sabotear el concierto, abuchearía a Giordano o le arrojaría tomates en muestra de desaprobación y rechazo.

No en demasía, pero algunas voces especializadas también esgrimieron argumentos a través de la prensa. En entrevista, yo expresé que la cantante no contaba con las credenciales vocales y artísticas necesarias para presentarse en lo que debería ser un recinto emblemático que presente lo más granado del arte nacional e internacional. Lo que igual no significa nada porque al parecer esas credenciales últimamente ya no son requeridas en Bellas Artes, a juzgar por algunos espectáculos albergados de mediocridad insoportable como OperAérea.



Toda esta introducción para consignar que este 26 noviembre la Gala con Giordano se celebró sin novedad que interrumpiera el festejo de la comunidad italiana en nuestro país y la relación entre Italia y México. Cero abucheos, cero tomates, cero rastro de aquellos inconformes de red social que ilustran el viejo y conocido refrán del perro que ladra y que dejan al descubierto el músculo flácido de la comunidad lírico-musical para oponer discursos razonables y acciones congruentes a los designios oficiales con los que no están de acuerdo.

Filippa Giordano mostró una dignidad como cantante que no puede discutirse y un respeto por el recinto y el público asistente que algunos intérpretes clásicos a veces no muestran con poco estudio, sin talento y sin saberse la partitura, fogueándose, sin entrega artística o con un canto de dudoso gusto. Giordano no hizo nada pop y se apegó al estilo de la tradición lírica, si bien su voz es diminuta, microfónica, y la técnica no le alcanza para resolver del todo las obras que decidió abordar: Ave María de Schubert. duetos de Non ti scordar di me, Don Pasquale y Traviata, además de arias de Adriana Lecouvreur, Gianni Schicchi y Suor Angelica. Giordano no es un prodigio vocal ni lo será, pero no se expuso al desfiguro y lo que cantó lo hizo con afinación y musicalidad.

En cambio, Alan Pingarrón, quien llevó el peso del concierto con fragmentos de La travata, L’elisir d’amore, Tosca y Turandot, presentó un canto emotivo pero lleno de defectos, tendiente a la desafinación, al fraseo irregular y, lo que es peor, con su afán de imitación de Luciano Pavarotti. Querer sonar a Pavarotti, por cierto, no equivale a serlo y ni siquiera a parecerlo. Como tampoco es ni parece un gran chef quien sólo prepara Maruchan’s o, por su sencillez, su equivalente operístico: Toscas, Butterflies o Cavallerias y Pagliacci’s, que es lo que viene ahora en Bellas Artes.

Monday, December 05, 2011

Entrevista con la mezzosoprano Petra Lang

Foto: Ann Weitz, Dusseldorf

Ramón Jacques comparte para este blog una entrevista que le realizó a la mezzosoprano alemana Petra Lang.
--

Entrevista con Petra Lang
Por Ramón Jacques

Originaria de Frankfurt, Petra Lang comenzó sus estudios de violín antes de comenzar a estudiar canto con Gertie Charlent en la Academia de Música de Darmstadt. De 1989 al 2006 fue alumna de Ingrid Bjoner. Actualmente, es muy solicitada por teatros por su interpretacion de papeles wagnerianos como Kundriy, Sieglinde Kundry, Sieglinde, Brangäne, Venus, Ortrud, Adriano, Judith de Bartok, Cassandre de Berlioz, y Ariadne de Strauss Ariadne, ademas de sus intereptaciones en obras de Gustav Mahler. Se ha presentado en los teatros mas importantes de Europa y Estados Unidos, en los festivales de Bayreuth, Salzburgo y Bregenz, asi como con importantes orquestas y ha trabajado bajo la direccion de los mejores directores musicales como: Abbado, Boulez, Bychkov, Chailly, Chung, Davis, von Dohnany, Eschenbach, Haitink, Harding, Inbal, Janowski, Jordan, Mehta, Muti, Sarastre, Sawallish, Rattle, Runnicles, Tate y Thielemann. Ha ganado dos premios Grammy por su interpretacion de Cassandre de Les Troyes de Berlioz en Londres. Ademas, Petra goza de una reputacion como una sensible intérprete de lieder. En esta entrevista, Petra nos habla sobre su carrera y de la interpretacion de sus mejores papeles.

¿Podrías hablarnos un poco sobre tus inicios en la ópera y del periodo en el que cantaste papeles del repertorio de mezzosoprano lírica?

Comencé en el Estudio de Opera de la Bayerische Staatsopera de Munich donde canté pequeños papeles en producciones del teatro como: la madre en Butterfly o Adelige Waise en Der Rosenkavalier, entre otros. En las producciones del estudio canté papeles como Dorabella y en operas como Der Revisor de Werner Egks. Después de estar un año en Munich me fui a la Opera de Basilea donde canté mas papeles péquenos en operas para niños, Diana en Iphigenie, Gianetta en L’Elisir d’Amore y Annina en la Traviata; al año siguiente agregué a mi repertorio Cherubino en Weikersheim y Don Ramiro en Nuremberg. Más adelante cuando estuve en Dortmund canté Dorabella, Rosina, Suzuki y Octavian, y fue un periodo importante porque hice mis primeros papeles Wagnerianos.

La música de Wagner es indudablemente tu especialidad ¿Cuál es tu afinidad con este compositor y como comenzó tu relación con su música?

Siempre amé su música desde los 6 años cuando comencé a escuchar las antiguas grabaciones de mis padres de Tannhäuser con Silja, Bumbry y Windgassen o la de Holandés Errante con Silja. Quise escuchar más, así que me regalaron un disco de Lohengrin. Así que de opera en opera fui descubriendo el repertorio entero de Wagner y quede fascinada.

¿Como se fue dando el desarrollo de tu voz hasta darte cuanta que estabas lista para cantar cantando papeles wagnerianos?

No existió una decisión o deseo en mí por cantar este repertorio. Es algo que simplemente llegó, ya que con mi primera maestra de canto estudié en cuatro semanas las canciones Wesendonck, para mi graduación artística, y quede muy contenta porque tuve la sensación que solas fluían de mi boca. El mismo año, adicioné para una clase maestra con Hans Hotter pero fui aceptada en la clase de Ingrid Bjoner. Me preguntaba que podía aprender de una soprano wagneriana cuando en realidad quería estudiar canciones con Hotter pero fue amor a primera vista, ya que Ingrid fue mi segunda maestra de canto hasta su muerte en el 2006. Ella preparaba mis papeles en lo técnico, lo vocal y en cuestiones de interpretación. Nunca olvidaré sus comentarios como Brünnhilde, mientras Waltraute cantaba su narración. Comenzamos en 1989 y yo pasaba los veranos con ella en su cabaña en Noruega donde estudiábamos intensamente. En 1992 cuando debía cantar Flosshilde y la segunda norna en Götterdämmerung, me pidió que trabajaramos Waltraute papel que nunca pensé interpretar. En 1994 le pedí al director del teatro de Dortmund que me permitiera cantar Das Lied von der Erde en otro teatro y me dijo que si cantaba ese Mahler debía intentar también Waltraute, porque Jane Henschel les había cancelado Ingrid me alentó a hacerlo y ese fue mi verdadero inicio como wagneriana. Esa producción tuvo tanto éxito que me permitió cantar dos ciclos completos como Fricka y como Waltraute en Dortmund. Después vino Brangäne en Braunschweig, con Luana de Vol como Isolda, el papel que he cantado en muchos teatros del mundo. Siguieron Venus, Adriano, y en el 2000 mi primera Kundry en concierto en Londres con Sir Simon Rattle. En el 2001 hice el tercer acto de Walküre como Sieglinde, seguido de muchos conciertos del primer acto de Walküre. En el 2003 hice mi primera Sieglinde en una maravillosa producción de Robert Carsen en Colonia, y mi primera Ortrud en Edimburgo con Donald Runnicles. Mi primera Ortrud escénica fue en el 2006 en Viena un mes después de la muerte de Ingrid Bjoner y de Astrid Varnay, a esta última, la conocí durante mi estancia en Munich, pero me llamó tiempo después de haberme escuchado por radio para preguntarme si podía asesorarme. Yo respondí que si, y durante cuatro años tuve el placer de estudiar con ella Ortrud, Kundry y Sieglinde. ¡Que gran reto!

¿Cuáles son los papeles que son retos para ti desde el punto de vista vocal y dramático?

El reto mas importante de mi carrera ha sido que cada uno de mis papeles llegó en el momento justo y cada uno me ayudó para desarrollarme a llegar a otro nivel. Siempre he aceptado papeles cuando he sentido que es el momento justo de interpretarlos. Aunque algunos los comencé a estudiar años antes siempre necesite de tiempo suficiente para conocer la opera y para aprenderme perfectamente el papel antes de llevarlo a un escenario. Mi maestra de actuación me decía que solo se puede llevar a escena lo que uno o su imaginación ha experimentado. Lleva mucho tiempo y desarrollo personal el crear ciertos personajes y requiere de mucho coraje también, como sacar a escena el personaje interior de Sieglinde, en el segundo acto de Walküre; mostrar la claridad y desesperación de Cassandre, o vivir las diferentes fases de Kundy; y de Ortrud, que aunque es un personaje relativamente simple la disfruto inmensamente. No existe absolutamente nada que uno pueda hacer positivo sobre ella así que como actriz debo aceptar que soy la mala de la obra.

Muy reconocida es también tu interpretación de Judith de Barba Azul de Bartok y Cassandre de Les Troyes de Berlioz. ¿Qué significa para ti dar vida a estos personajes?

Judith y Cassandre son dos papeles que me gustan mucho. Judith es una niña muy egoísta que sigue a Barba azul para demostrarle que lo puede dominar. Si en verdad lo amara, dejaría de cuestionarlo y lo aceptaría como es. Que es la mejor manera de destruir una relación. Es un personaje negativo y Barba Azul es la verdadera víctima. Cassandre es otra victima, pero de su propia sabiduría, claridad y honestidad, que choca constantemente contra una pared. Si no hablara tal vez encontraría otra salida, pero esto no la ayudaría a sobrevivir. En ambos personajes existe un gran desarrollo que me gusta mostrar.

¿Por qué te interesa tanto hacer recitales de Lied?

Siempre he cantado lieder porque desde el inicio era una oportunidad de interpretar y de mostrar la pequeña historia de una canción al público. Me ayudó a desarrollar mi voz y mis capacidades actorales y vocales. Después descubrí que era como un “pausa” del pesado repertorio operístico en el que para pintar requería no solo de una brocha si no también de un pequeño y afilado lápiz. Es como medicina para la voz, y puedo crear de 20 a 24 diferentes personajes vestida con mi propia ropa, en vez de usar vestuarios y cantar un papel en una sola opera. Yo estoy muy agradecida por ese reto.

¿Existen directores musicales, de escena o colegas que hayan influenciado de manera positiva en tu carrera?

Mirando hacia atrás puedo decir que siempre me encontré con la gente correcta en el momento adecuado. Muy importantes en mi carrera han sido: Bernard Haitink, Iván Fischer, Armin Jordan, Christian Thielemann y Marek Janowski; y de directores de escena mencionaría a: Pierre Audi, Robert Carsen y Hans Neuenfels.

¿Hacia donde ves que se dirige tu carrera en el futuro?

Intentaré mantenerme en la manera mas estable que me sea posible interpretando a mis mujeres wagnerianas como: Kundry, Venus, Ortrud: así como a Judith y Cassandre, y trataré de balancearlas con conciertos, como he hecho estos últimos años. También agregaré a mi repertorio las Brünnhildes.

Finalmente, ¿cuál recuerdas como el momento más memorable de tu carrera?

Fueron los conciertos de Les Troyes con la London Symhony Orchestra dirigida por Sir Colin Davis, que fueron como si dios mismo hubiera intervenido en el proyecto.

Monday, October 31, 2011

Siete notas del Cervantino 39


Coloco acá la primera parte de mi crónica del 39 Festival Internacional Cervantino. Ilustro con algunas fotografías que tomé de la ciudad de Guanajuato. Pronto la segunda parte. Ésta salió en El Financiero del viernes. La dejo tal cual. Eso.

Periódico El Financiero
Viernes 28 de octubre de 2011
Efímero enjambre fónico de tintes macrobióticos y zen
Siete notas del Cervantino 39
x José Noé Mercado

Do
Una piedra más en el piso de estas pintorescas y coloniales callejuelas y el sistema de amortiguación de mis rodillas habría colapsado. He recorrido Guanajuato, ciudad de plazas, callejones, túneles y declives, para comprobar, de alguna manera, que aquí todo sigue igual y a la vez distinto para esta 39 edición del Festival Internacional Cervantino (FIC).

A diferencia de años recientes, ahora hay un énfasis particular en la oferta musical de esta fiesta del espíritu, cuyo eje temático discurre sobre Los dones de la naturaleza, que tiene como invitados de honor a Dinamarca, Suecia, Finlandia, Noruega y el estado de Nayarit, y un nada despreciable presupuesto de 122 millones de pesos aportados por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, los gobiernos estatal y municipal y la Universidad de Guanajuato.

Como suele suceder, la atención principal no se centra en algunos artistas de semáforo que apenas si ganan su vida diaria con números básicos que no conmueven a los automovilistas en tránsito ni mucho menos a los habitantes que van de un lado a otro para cumplir su cotidianeidad, sino que habrá de repartirse en los 1805 artistas de 29 países, 347 funciones y 70 actividades académicas que conforman este FIC a celebrarse del 12 al 30 de octubre.

Decido que mi zona base será la Plaza de la Paz. De ahí, casi todo quedará cerca. Aquí, el ajetreo -casi todo producido por artistas invitados y organizadores y sus respectivas amistades o parentelas; gente de prensa y uno que otro visitante “real”-, es más evidente que en la periferia. Tuiteo. Tomo algunas fotografías y las subo a Fecebook. A partir de ese momento, comparto instantes del FIC a mis contactos, quienes van comentando. Así, en medio de la muchedumbre, encuentro cierta intimidad retroalimentada.



Re
La noche del jueves 13 acudo al Teatro Juárez. El Théâtre des Bouffes du Nord presenta la primera de tres funciones de A magic flute, versión libre de Peter Brook, Franck Krawczyk y Marie-Hélène Estienne de la célebre ópera de Wolfgang Amadeus Mozart. Es a piano y con una escenografía sencilla con base en varas flexibles, aparentemente monótona pero que tiene la virtud de transformar y aludir: que sugiere.

La adaptación es de naturaleza teatral. Las voces de Roger Padullés, Antonio Figueroa, Julia Bullock, Malia Bendi-Merad, Dima Bawab, Virgile Frannais, Patrick Bolleire y Jean-Christophe Born, son correctas, musicales, pero carecen de espectacularidad lírica. Lo que resulta altamente valioso es la manera en que desgranan la historia, sus simbolismos, y dejan la esencia de esta trama de acentos masónicos. La partitura tampoco está íntegra, pero contiene lo fundamental. La música que se ha dejado en esta versión es más que suficiente. Los pasajes más vistosos están reinterpretados, con dinámicas de tiempo, fraseo y humor que redescubren el significado y el valor sonoro del libreto. Este espectáculo constituye un ejemplo de cómo puede hacerse ópera con pocos recursos, con un trazo escénico creíble, de naturaleza portátil.

Al salir a la calle el ruido es casi insoportable. A lo lejos música de mariachi se mezcla con la de banda y la electrónica. Gente canta y grita entre copas. Otra transita rumbo a restoranes, bares y, los que tienen otra onda, a sus hoteles. Algunos hacen parada en algún Oxxo para adquirir preservativos.


Mi
Viernes 14. En las calles no es raro observar vehículos que en el parabrisas portan el letrero de “Oficial” y un número de identificación. Felipe, el chofer de uno de ellos, me asegura que “dinero llama dinero. Con el FIC los que en verdad ganan son los grandes empresarios, los hoteleros y restauranteros, además del gobierno”. A él lo han contratado temporalmente. “No es mucho lo que nos dan por el apoyo que brindamos, cinco mil pesos, pero son buenos, porque muchos de nosotros no tenemos chamba y eso nos aliviana para llevar algo de comer a la familia”. Felipe acarrea artistas: de su hotel al recinto en el que habrán de ensayar o presentarse y viceversa. Ni él ni el anfitrión asignado para atender a ese grupo tienen planeado asistir a los eventos porque “el trabajo es demandante, no queda tiempo para más”.

Me consta que a los artistas los atienden incluso hasta el empalago. De pronto pienso en lo mucho que eso contrasta con lo que me tocó presenciar el domingo 9 de octubre, pero en el Museo Nacional del Virreinato, dirigido por Cecilia Genel Velasco, en Tepotzotlán. Ahí la moneda corriente fue el trato áspero e indigno a la investidura artística representada por el Ensamble de Música Antigua de la Escuela Nacional de Música de la UNAM, que ofreció un concierto de repertorio virreinal como parte del IV Encuentro Universitario de la Canción Mexicana, no sin toparse con burocratismo y escasa voluntad de cooperación, ya sea para aparcar, montar instrumentos, acceder (y salir) libremente al recinto, instalar tripiés, recibir una extensión eléctrica, grabar y documentar el evento. Para brindar su arte. Reprobable la altanería con la que ese grupo de jóvenes fue tratado. Acá en el FIC los anfitriones son tan amables y atentos que rozan el concepto del stalker.


Fa
En la sala Hermenegildo Bustos de la Universidad de Guanajuato hay un muestra multidisciplinaria que me interesa presenciar. Se trata de la exposición De ser árbol de la artista plástica Sandra Pani. Durante la inauguración se estrenará una obra musical compuesta ex profeso para la ocasión por Mario Lavista, quien igual tocará un thai-gong y acompañará una interpretación del flautista Horacio Franco, la chelista Bozena Slavinska y la soprano Verónica Murúa, a quienes se suman seis copas de cristal.

La obra de Pani sombrea sobre blanco una idea corporal de transformación, acaso inacabada y continúa, en estructura arbórea, en organicidad humana y naturaleza contemplativa. La música de Lavista intenta propiciar un ambiente cuya dimensión sonora pueda atestiguar y cobijar una trasmutación sin más bordes que la vitalidad posible a través del tiempo y el espacio. Las voces de las copas, el gong, la flauta, el chelo, la de Murúa, utilizada como recurso expresivo de sonoridad y no como oficiante de un canto tradicional, lograron un curioso, enigmático y efímero enjambre fónico de tintes macrobióticos y zen.



Sol
En la Plaza Juárez y en los restoranes circunvecinos, desde donde puede verse el Pipila de piedra y el funicular ascendiendo y descendiendo, departen personajes del ámbito cultural mexicano. Directores de orquesta, compositores, editores, curadores, periodistas. Por alguna razón, trato de evitarlos, como si me conocieran.

Me dirijo al Templo de la Compañía a un homenaje que se le rinde al compositor, pianista y pedagogo nayarita Ramón Serratos, fallecido en 1973. Arturo Uruchurtu brinda al piano una interpretación elegante, transparente y equilibrada de diversas piezas, entre ellas Barcarola, Vals en fa sostenido menor y las Variaciones sobre los temas de A la orilla de un palmar. El programa es completado por la voz de la soprano Lucía Preciado quien, acompañada al piano por Andrés Sarré, aborda los ciclos De Julieta a Romeo y Esta tarde mi bien. La cantante hace un buen esfuerzo, aunque su instrumento no puede evitar cierta emisión capretina en su vibrato. 



La
Es complicado encontrar un taxi libre. Y me urge uno, si es que quiero llegar al Auditorio de Minas. Cuando al fin subo a uno, mi petición de que vayamos lo más rápido posible se diluye en el tránsito pesado de la tarde. Me conformo a llegar tarde, a no llegar a la ópera Arrasados de Rogelio Sosa. Por fortuna, la función también inicia tarde y logro acomodarme en mi butaca, entre una mayoría de gente muy joven, la única capaz quizás de aventurarse con este tipo de obras.

Arrasados es una adaptación de Sosa y Anajosé Aldrete a la obra de teatro Blasted de la inglesa Sarah Kane. Es una trama llena de onanismo, violencia, rabia, armas de fuego, violaciones y demás aires contemporáneos. Es una propuesta que asume el riesgo de salirse de Puccini y todo lo tradicional y que se entreteje con sonidos electroacústicos y una virtuosa exploración vocal pocas veces frecuentada en la historia operística mexicana. El punto más fuerte de esta obra es justamente la capacidad para buscar la mayor expresividad vocal a través de cierto canto, pensamientos obsesivos sonoros, preocupaciones que se reflejan en sonidos estomacales o ambientes esquizofrénicos. La cantante Carmina Escobar mostró a través de la potencialidad de su instrumento que la voz no se agota en traviatas, bohèmias y demás obras del repertorio típico. Lo mismo hay que decir de Juan Pablo Villa y del propio Sosa.

La debilidad mayor de esta ópera estructurada en cinco actos es un libreto largo, que constantemente pierde el foco dramático, que se extiende innecesariamente por redundancias y nudos en la trama que no van directamente a una resolución. Las actuaciones flojas, igualmente, debilitaron la impresión de personajes que deberían interpretarse con fuerza, si se aspira sintonizar con el contenido de la obra.




Si
Ya evito taxis, en el tránsito casi paralizado de la noche. Camino. Respiro el viento helado. Avanzo con mayor velocidad que los microbuses que van hacia el centro. Llego a la Alhóndiga de Granaditas a un concierto de Carlos Núñez y la Banda de gaitas del Batallón de San Patricio, que hace bailar a un público francamente ilusionado.

Núñez es bueno, aun si se considera que su sonido es más pop que celta. Interpreta piezas célebres, incluidas algunas mexicanas como el Huapango de Moncayo. Pero luego exagera, a mi juicio. Casi dice que el mundo ha girado en torno a la gaita, que el hombre desciende de ella. El espectáculo termina por aburrirme, aunque en cualquier caso espero hasta el final, mientras actualizo mi Facebook. Tuiteo que pronto estaré de regreso. Que veré la ópera Il Postino de Daniel Catán, a la soprano Virginia Tola, a Anonymous 4 y, desde luego, a la coreana Sumi Jo. Eso será durante la tercera semana del FIC. Pero no sé. Ya veremos.

Wednesday, October 26, 2011

Butterfly, la renegada

Fotos: Lázaro Azar

He estado escribiendo varios textos. Ésa es la razón principal de que no actualizara este blog en los últimos días. Pronto más detalles sobre eso que he estado escribiendo. Por ahora, coloco mi texto sobre la Madama Butterfly que se presentó hace unas semanas en Bellas Artes. Se publicó ayer en El Financiero. Eso.

Periódico El Financiero
Martes 25 de octubre de 2011
Butterfly, la renegada
x José Noé Mercado

Madama Butterfly de Giacomo Puccini ocupa el octavo lugar entre las óperas que más se representan actualmente a nivel mundial. Superado su fracaso inicial en Milán, en 1904, esta obra que cuenta con libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa se impuso como una de las más gustadas del catálogo lírico y es llevada a la escena una y otra vez, temporada tras temporada en todo el planeta, hasta convertirla en una trillada y escasamente novedosa muestra del anquilosamiento y conformismo estético que padecen algunos sectores operísticos.

Ello, en fusión con la modorra lírica propia de la Compañía Nacional de Ópera, agazapada en fórmulas de programación y conformación de elencos sin mayor destello desde hace tiempo, hace una obviedad que again, one more time, se recurriera a Butterfly para presentarla en una nueva producción en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, con funciones los pasados 18, 20, 22 y 25 de septiembre.

El principal interés de este montaje, surgido por una aparente relectura de la directora de escena y diseñadora de escenografía Juliana Faesler a la historia de la renegada japonesa Cio-Cio San, en el fondo terminó por diluirse porque más que una reinterpretación válida, polémica o incluso escandalosa, ofreció una inocultable especulación a la trama, al libreto y a la esencia (in)moral del personaje de Pinkerton.

De turista sexual en Japón (¿alguien duda que eso es Pinkerton, antes que oficial de la marina norteamericana?: “un teniente cachondo y medio pervertido”, califica Octavio Sosa en el programa de mano), traspatio de sus correrías donde contrae un matrimonio banal y embaraza a la gringófila y boba Butterfly con engaños amorosos de por medio, al final pasa a ser un viejo en silla de ruedas y atormentado por su actuar en aquella aventura de juventud, lo que alivia suicidándose de un tiro. Esto último, por cierto ya reniego de Faesler a lo firmado por Puccini, empequeñece el harakiri de Butterfly con el que buscó recuperar su honor y el final intenso y dramático con el que cierra la obra. A Pinkerton lo ennoblece, le crea sentimientos política y moralmente correctos y lo redime.



Las sopranos Violeta Dávalos y Maribel Salazar alternaron en el rol protagónico. Dávalos brindando un personaje porfiado en sus afectos, de gran intensidad, con una emisión creciente en calidad durante la función, aunque de fraseo corto, interrumpido por excesivas respiraciones y ataques de forte para arriba, más propicios para el fuaaa, que para darle matices y colores a la tragedia de la japonesa. Salazar confeccionó un personaje frágil, ilusionado, proyectando cierta ingenuidad a través de una voz muy dulce y cálida, que despierta en el público dolor genuino ante su infortunio.

Como Pinkerton, el tenor José Ortega, originario de Ciudad Juárez, demostró que es un cantante decoroso, con un buen centro vocal, si bien su emisión se estrecha en el registro agudo y estrangula un poco el sonido. La mezzosoprano Guadalupe Paz ha tenido como Suzuki una de sus mejores actuaciones en nuestro país, gracias a un color bello y ahora sí parejo, estable en todo su canto, mientras que Encarnación Vázquez, alternante del rol, mostró su larguísima experiencia en esta obra, mismo caso del barítono Jesús Suaste, un hipócrita pero finalmente comprensivo Sharpless. Es destacable el Goro del tenor Gerardo Reynoso y, sobre todo, el vocalmente estupendo Bonzo del barítono Óscar Velázquez.

El Coro del Teatro de Bellas Artes sigue ganando nivel, gracias al encomiable trabajo de su preparador, el catalán Xavier Ribes. Para hablar de la orquesta, sería necesario referirse al concertador Ivan Anguélov, pero quizás nadie mejor que Jaime Ruiz Lobera, director de la CNO, pueda explicar a detalle sus virtudes, que deben ser hartas como para mantenerlo al frente de la agrupación pese a saber que el nombre del director búlgaro salió a relucir en las quejas públicas de cantantes femeninas que aseguran haber padecido su acoso en el más reciente Concurso de Canto Carlo Morelli. Entonces, pidámosle que hable.

2do. Coloquio Hispanoamericano de Periodismo Cultural

El jueves de de octubre participé en el 2do. Coloquio Hispanoamericano de Periodismo Cultural del Zócalo. Fui invitado para intervenir en la mesa titulada "El periodismo cultural nota por nota" y estuve al lado de Lázaro Azar, crítico del diario Reforma, Pablo Espinosa, editor de la sección cultural de La Jornada, Sergio Raúl López, reportero free-lance, y Xavier Quirarte, reportero de Milenio.

Próximamente los organizadores editarán una memoria con las diversas ponencias y fotografías de los participantes. Mientras tanto, link a una nota que se publicó del evento en Milenio, y el boletín de prensa emitido por la Secretaría de Cultura del Distrito Federal.

Y, como bonus, una fotografía de los participantes de mi mesa:


Thursday, August 25, 2011

Otra vuelta de tuerca: Sin ambigüedades

Fotos: Difusión Cultural UNAM

Coloco lo que escribí sobre la puesta en escena de The turn of the screw de Benjamin Britten que se presentó hace unos días en la UNAM. Se publicó hoy jueves en el periódico El Financiero. Eso sería.

Periódico El Financiero
Jueves 25 de agosto de 2011 
Otra vuelta de tuerca
Sin ambigüedades
x José Noé Mercado

Se limita quien piensa sólo en una historia de fantasmas al referirse a The turn of the screw (Otra vuelta de tuerca), la novela corta de Henry James publicada en 1898, en la que Benjamin Britten y su libretista Myfanwy Piper se basaron para la ópera homónima que habrían de estrenar en 1954.

Lo que distingue a este relato de la avasallante producción gótica europea y norteamericana del siglo 19 es la prosa elegante y limpia de ese James aún exento del barroquismo que acusan sus obras finales, un agudo entramado psicológico que condiciona magistralmente la personalidad de sus personajes y, sobre todo, la puesta en escena de sus teorías sobre el uso de la perspectiva y el punto de vista en una narración para conocer la veracidad, mentira o ambigüedad de los hechos que forman una historia.

Es a partir de esa esencia que The turn of the screw y sus adaptaciones: la operística de Britten y los numerosos filmes, entre los que destacan The innocents de Jack Clayton de 1961 protagonizado por Deborah Kerr, el de Rusty Lemorande de 1991 y el de Tim Fywell de 2009 para la BBC de Londres, admiten interpretaciones como una trama sobrenatural de fantasmas, un perverso episodio de abuso, represión sexual y pedofilia, una historia de mentiras, demencia y horror psicológico o, sorprendentemente, como nada de lo anterior.

Y es que justamente los detalles que el espectador va conociendo a lo largo de la obra hacen que la certeza que ya tiene respecto de lo ocurrido mute, dé múltiples giros de tuerca dependiendo de las perspectivas que se van explorando y embonando y al final no se tenga sino impresiones, dudas y ambigüedades que modelan la riqueza de contenido de esta obra.

Riqueza que los pasados 13 y 14 de agosto, en la sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario, en el estreno en México de The turn of the screw, la ópera en un prólogo y dos actos de Benjamin Britten, no se extrajo del todo.



Para tal suceso (en México no programar Butterflies, Elíxires, Cavallerias, Toscas y demás títulos trillados es un real suceso), se contó con la batuta de Jan Latham-Koenig al frente del Ensamble Filarmonía, con gran sentido del ritmo dramático, la musicalidad y las texturas exploradas en las variaciones desprendidas del tema principal.

En el rubro canoro, sobresalieron el tenor Samuel Boden como el Prólogo y Peter Quint, con una voz bien colocada, segura, clara y expresiva; y la soprano de 17 años de edad Erin Hughes, quien interpretó con bello lirismo e ingenuidad vocal a Flora. En segundo plano, la también soprano Fflur Wyn, quien encarnó a la Institutriz, mostró una emisión con musicalidad, pero delgada, de volumen de cámara más que teatral y de una fragilidad creciente. El niño soprano Leopold Benedict de 14 años de edad si bien mostró conocimiento de la obra y siempre mantuvo la afinación, dejó la impresión de que el rol de Miles no le resultó cómodo, ante un no muy lejano cambio de voz. La mezzosoprano Encarnación Vázquez y la soprano Lourdes Ambriz fueron las cantantes mexicanas que completaron el elenco como la Señora Grose y la Señorita Jessel.  

Pero la buena imagen sonora que dejó Latham-Koenig contrastó con la puesta en escena de Michael McCaffery y la iluminación de Víctor Zapatero, ya que se optó por una sugerencia escenográfica lúgubre y opresiva, sin la dinámica de colores, de noche y día, tan importantes en James como en el propio Britten, para impactar en el ánimo y actuar de los personajes. El montaje también ignoró lo que James llamaba “síndrome del terror a la luz del sol”, justo esa realidad psicológicamente fantasmal que surge de la fusión de lo inimaginablemente terrible y lo completamente ordinario.

A juzgar por la escena y el trazo de los personajes, la tuerca no giró. Se trató de hechos obvios, de una lectura simplista, sin ambigüedades ni riqueza interpretativa o, para referirse de algún modo a fantasmas en camisón y con ojeras, de una concepción gasparinesca, lejos de esa idea del escritor Peter Straub que dice que las historias de horror funcionan mejor “cuando son ambiguas, discretas, contenidas”.

Friday, August 12, 2011

Replicante agosto-2011


La edición de agosto de 2011 de la revista Replicante se dedica a los destinos antiturísticos. Gran tema. Pero, como se sabe, la monografía no es lo único. Hay numerosas secciones y autores que arman una rica variedad temática.

En la sección Literatura, publico una versión extendida del texto que escribí sobre Mi cuerpo es una celda, la autobiografía de Andrés Caicedo que armó Alberto Fuguet.

Acá el link al índice de agosto. Eso.

Los indestructibles: Le nozze di Figaro en Cuernavaca


Hace unos días escribí sobre la puesta en escena de Las bodas de Fígaro que se presentó en Cuernavaca, Morelos, el mes pasado. El texto se retrasó un poco en salir por el festejo del 23 aniversario de la sección cultural de El Financiero, pero mejor así. Ahora que el caso del homicidio del exfutbolista Ignacio Flores ha puesto a la carretera a Cuernavaca, nuevamente, en las noticias rojas, es una inmejorable ocasión de que mi texto se publique. Arte y no más sangre. La idea es ésa.


Periódico El Financiero
Viernes, 12 de agosto de 2011
Los indestructibles: Le nozze di Figaro en Cuernavaca
Ganando la batalla en Morelos
x José Noé Mercado

Cuernavaca, Morelos, nuevamente ha sido noticia. Esta vez, para bien. Para el arte y la cultura, ya que al escalofriante y frecuente clima de sangre y violencia ahora se ha opuesto una opción que si no reconstruye de golpe el tejido social por lo menos lo conforta. O lo intenta. La presentación de otro título operístico en el Teatro Ocampo, de la mano del Instituto de Cultura estatal que lidera Martha Ketchum, y su Compañía de Ópera, artísticamente dirigida por el barítono Jesús Suaste, es digno de encomio y atención, de apoyo y continuidad.

Porque sumar tres funciones de Le nozze di Figaro de Wolfgang Amadeus Mozart los pasados 15, 17 y 19 de julio, a la oferta de óperas como L’elisir d’amore de Gaetano Donizetti, Madama Butterfly de Giacomo Puccini y La traviata de Giuseppe Verdi que en el último año se han presentado en Cuernavaca constituye un esfuerzo de proyección y envergadura artística innegable.

Y es así hasta tal punto que una posible crítica a la modesta pero útil escenografía de Ricardo Salazar, a la no en todo resuelta dirección escénica de Óscar Flores por falta de mayor familiaridad con la trama y el género mismo que permitiría utilizar las transiciones argumento-musicales con total destreza, a desafinaciones ocasionales, o incluso a los mínimos lapsus-olvidus de una u otra frase de los kilométricos recitativos que fueron respetados sin los tradicionales cortes, debe matizarse en aras de valorar las circunstancias y condiciones en que semejante esfuerzo es concretado y, después de todo, sale airoso para dejar al público satisfecho.

El buen resultado musical de estas funciones partió de Carlos García Ruiz y su dirección concertadora más que sólida, porque no sólo brindó un acompañamiento confiable a los cantantes, sino que igual sonó mozartiano, dentro de un estilo que demuestra estudio, entendimiento, capacidad y rigor. Este joven concertador mexicano que siempre baja al foso sin partitura es acaso el que más ópera dirige en nuestro país, lo que ya le ha generado credenciales de especialización lírica que no pueden ignorarse. ¿Lo conocerán en Bellas Artes, donde se suele invitar a tanto extranjero de irregular calidad?




El elenco lo encabezó el bajo Rosendo Flores, quien salvo algunos momentos vocalmente cavernosos, mostró la suficiente maleabilidad y ligereza para enfrentar el rol baritonal de Figaro. Su amplia experiencia en los escenarios contribuyó a hilar una actuación graciosa y entretenida. Susanna fue interpretada con gran dulzura vocal y escénica por la soprano Elisa Avalos, quien logra entretejer un canto de gustos refinados.

La soprano Verónica Murúa brindó una humana y por tanto sincera interpretación de La condesa, con el necesario entendimiento de su condición de mujer desatendida por su esposo, proyectado a través de una hermosa línea melódica y lánguida belleza vocal en sus arias “Porgi amor” y “Dove sono”. ¿Tampoco a esta destacada soprano mexicana la conocen en Bellas Artes?

En el papel de El conde, Jesús Suaste refrendó su experimentada trayectoria que le permite un desenvolvimiento escénico pleno y un canto que busca los matices y encuentra los contrastes y el peso y sentido justos a cada uno de sus fraseos.

El Cherubino de la mezzosoprano Encarnación Vázquez, la Marcellina de María Luisa Tamez y el Bartolo de Rufino Montero, demostraron un divertido control y timing escénico de sus intérpretes, además de un largo y amplio recorrido por esta obra. Marco Antonio Talavera, Yolanda Molina y Héctor Arizmendi completaron el grupo de solistas en los roles respectivos de Antonio, Barbarina y Basilio-Don Curzio. Alejandro Vigo estuvo en el clavecín, mientras que Christian Gohmer fungió como director huésped del Coro del CMAEM.

Por lo escrito, la no poca madurez y experiencia del elenco aun si se considera la incursión de dos o tres jóvenes, el protagonismo de la mayoría de estos solistas en las distintas producciones que de esta ópera se han hecho en nuestro país durante las últimas décadas, el final logrado y feliz de este proyecto, así como la misma juventud de Mozart, de alguna manera podría evocar el título en español de esa película estelarizada en 2010 por Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis, Dolph Lundgren y otros héroes nada de pubertos: Los indestructibles. Porque sí, aún ganaron la batalla.

Friday, August 05, 2011

Verónica Murúa


La sección cultural del periódico El Financiero, una de las más importantes de entre los diarios nacionales, cumple 23 años de publicarse ininterrumpidamente de la mano de su editor el maestro Víctor Roura. 

Para celebrarlo, durante esta semana publicó en sus páginas cerca de 90 textos breves de sus diversos colaboradores con la premisa de contar cuál es el concierto más memorable al que han asistido y por qué razón lo consideran así. Así se festeja este año. Con "Mi concierto". Con música en letras, escrita en la memoria. Porque sí, creo que a la larga la música que importa, la que es capaz de transformarnos, uno siempre termina haciéndola personal, íntima. De uno. Felicidades a El Financiero y a Víctor Roura, por armar una sección ética, crítica y con una siempre necesaria y saludable libertad de expresión.

Acá posteo lo que yo escribí. Se publicó ayer en papel y en línea. Eso.


Periódico El Financiero
Jueves 6 de agosto de 2011
Verónica Murúa
x José Noé Mercado

No hubo de por medio esa sobrevaloración mítica que suele profesarse a los operastars, casi siempre erigida por la mercadotecnia y algunos críticos groupies. Tampoco influyó, ya que por fortuna no la tiene, la entrecomillada consagración oficial que suele ir acompañada por las canas, arrugas y una cada vez menos discreta decrepitud del consagrado. No fue cierto tipo de irrebatible frescura y esplendor de facultades del que canta como nadie, pero ignora tanto de la vida como pocos. Y hubo cero forma de nostalgia con la que los necrofilíricos honran a sus ídolos.

No fue eso. Ni siquiera la bella arquitectura del Museo Nacional de Arte sombreada por formas y figuras evocadoras que proyectaban luces insuficientes al anochecer y que sirvió de marco para presentar su cedé Posromanticismo mexicano explicaba mi pudorosa sensación de feliz abatimiento. No hubo un extenso programa a interpretar ese jueves 26 de agosto de 2010. Sólo fueron 6 piezas con un delicado acompañamiento de piano. Je t’aime de Ricardo Castro, A la bien aimée y A toute âme qui pleure de Gustavo Campa, No te olvido de María Garfias, Amar y sufrir de Luis G. Jordá y Musmé de Emilio de Nicolás fueron la sobredosis suficiente para sentir que no podría escribir de la ocasión sin delatarme como un encandilado degustador del placer que su voz de piel femenina logró producirme, intoxicado además por el vano deseo de lamer el sonido de una emisión fascinante y que aún recordaba al salir a la calle de Tacuba cuando ya todo había terminado.

Aunque en rigor el viento helado no pudo disipar la mezcla de emoción y tristeza confortada por haber sido el ser en el que se habían hundido los agudos colmillos del decir musical, del canto y sensibilidad de una artista que esa velada hizo rivalizar su belleza interior con la física, resultando ambas vencedoras.

Abrumado, creí comprender que no era indispensable una sala de prestigio ni un teatro magnífico para que el canto encontrara un nicho de valor probado. La fama, la pretensión, lo wannabe y aspiracional de miles de conciertos y funciones de ópera presenciados, en ese momento me resultaron particularmente insustanciales. Lo importante y verdadero simplemente había ocurrido como una bendita serendipia. Sólo me restaba despojarme del incómodo recato para informarlo y, de alguna manera, compartirlo. Supuse que un buen comienzo era nombrar a la soprano que para mí fue la única del cosmos durante esa noche. Y lo hice: Verónica Murúa.

Forma, sonido y memoria




Mañana, sábado 6 de agosto, a las 12 p.m. participaré en una mesa redonda que se organiza como parte de las actividades que acompañan a la exposición Arqueologías de la Fonografía que se presenta desde hace un par de meses en el museo Franz Mayer. Ésta es una impresionante exhibición de fonografos, que no debe perderse todo interesado en el sonido, los discos, los aparatos de reproducción, las grabaciones, etc. 


Mañana también estarán en la mesa de diálogo el ingeniero Humberto Terán y el contratenor Héctor Sosa. Abajo coloco detalles de la información que puede consultarse íntegra en la imagen. La entrada, aunque originalmente tendría un costo, es completamente libre. Allá nos vemos. Eso.


……………………….


l Coloquio Arquologías de la Fonografía comienza éste sábado a las 12:00 pm en el Auditorio del Museo Franz Mayer (continúa el sábado 13 y el jueves 18).

Mesa I : Forma, Sonido y Memoria

Participan en la Mesa: Humberto Terán (Ingeniero de Audio, involucrado prácticamente en toda la actividad musical de México),  Héctor Sosa (Contratenor y Productor Musical) y José Noé Mercado (Crítico de Ópera, Periodista) Modera: Santiago Rodríguez (Humanista).

Otto Cázares
Coordinador del Coloquio

Friday, July 15, 2011

Replicante julio-2011


En la edición de julio de la revista Replicante, que se dedica al arte contemporáneo, publiqué Aquí no viene cualquiera, una versión recargada de una crónica sobre Santa Fe, De Efe, que escribí hace un tiempo. Aquí el link, para quien quiera leerla.

eso.

Friday, June 10, 2011

María Alejandres en la Scala de Milán

Fotos Ana Lourdes Herrera / www.mariaalejandres.com

La nota principal de la sección Cultura del periódico El Financiero, hoy 10 de junio, es la entrevista que le realicé a la gran soprano María Alejandres, con motivo de su debut en la Scala de Milán, mañana sábado. La coloco a continuación para las personas que me la han solicitado, ya que no pudieron leerla en el diario. Próximamente prometo colocar también la entrevista que publiqué en la revista Pro Ópera en 2008, cuando María Ganó Operalia, y que por renovación del sitio hace un par de años quedó fuera del internet. Eso sería. 

Periódico El Financiero
María Alejandres, en la Scala de Milán (llamada de primera plana)
Viernes, 10 de junio de 2011
La soprano mexicana buscará acercarse a la perfección de su arte
interpretando el protagónico de Roméo et Juliette, de Charles Gounod

Periódico El Financiero
Viernes, 10 de junio de 2011
Mañana debuta en la Scala de Milán
En la música siempre hay sutilezas por descubrir: María Alejandres
x José Noé Mercado

Es de las mejores cantantes del planeta y no por casualidad. No inmerecidamente. Mañana debutará en la Scala de Milán, uno de los teatros de mayor prestigio en el mundo y manifestará así una vez más el delicioso y poético timbre de su voz, rica en musicalidad, armónicos y luminosidad expresiva.

Es dueña de una técnica admirable y refinamiento interpretativo que se amalgaman con el esfuerzo y la humildad necesaria para el aprendizaje diario, nota a nota, y sobre todo con un talento de extraordinaria ley artística. La soprano mexicana María Alejandres, de 27 años de edad, ahora en Italia, cuna y meca por excelencia del género operístico, buscará acercarse a la perfección de su arte interpretando el protagónico de Roméo et Juliette de Charles Gounod, papel sobre el que reflexiona:

-Juliette fue el primero que me aprendí, cuando tenía 19 años, ya que el paje Stephano fue el primer personaje que la Compañía Nacional de Ópera me otorgó en Bellas Artes; además me propusieron ser el cover de Juliette, un rol que vocalmente es demandante y lírico. Desde entonces sabía que durante muchos años mi voz estaría en proceso de desarrollo y ahora, aunque se encamine hacia el repertorio lírico, Juliette es un papel que me da la oportunidad de mostrar dotes de línea de canto en el repertorio francés, que es en el que me siento más cómoda, además del italiano.

-Triunfos en nuestro país, China, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Italia. Está en los mejores teatros del mundo. ¿Qué es lo que está pasando con su carrera?

-Ha sido una carrera de mucha preparación vocal y musical, de tiempo y paciencia durante estos últimos cinco años. He aprendido a no correr y a descubrir que para estar a la altura de los teatros importantes de ópera es necesario tener una preparación sólida y ser muy fuerte mentalmente, ya que las exigencias son muy grandes. Sin embargo, es una profesión que me llena de satisfacciones, además de ser muy noble.

-¿Qué significa para usted la Scala de Milán?

-Cantar en la Scala es algo que no pensé que llegaría tan pronto, y es una responsabilidad muy grande para mí. Dos de los teatros más importantes y de tanta tradición en el mundo lírico, la Scala y el Royal Opera House Covent Garden de Londres, llegaron a mis manos antes de lo que pensaba. Sin embargo, me preparé mucho para poder estar a la altura. En este tipo de teatros no te perdonan un solo error. En los ensayos siempre hay oídos que están a la espera de cualquier mínima falla. Tienes que ser muy cuidadoso y eso precisamente te obliga a buscar la perfección o, por lo menos, a estar cerca de ella. Diariamente tienes coachings con un pianista que enriquece la parte musical y te pule el estilo. También cuentas con especialistas del idioma en el que cantas y están ahí para corregir cualquier mínimo error. Todo esto aunado a muchos otros aspectos como la escena o la música. En cualquier caso, es necesaria una fuerza mental y una seguridad músico-vocal que te permita dar lo mejor de ti como artista en cada función.

-¿Cuál es su actitud al cantar en países y teatros con grandes tradiciones operísticas?

-Cada vez que estoy en teatros como éstos, resulta muy enriquecedor trabajar con grandes coaches y extraordinarios directores de orquesta, de los que he aprendido mucho en poco tiempo. Estar en teatros así requiere mucha preparación y perfeccionamiento porque hay una fila de can- tantes muy buenos detrás de ti y si tú no llenas las expectativas, pasan sobre ti. Es por ello que siempre tengo la actitud de aprender y asumo que aún hay mucho qué perfeccionar en cada rol, a pesar de que lo haya cantado quizás ya muchas veces. Siempre hay bastantes aspectos por profundizar, sutilezas por descubrir, detalles musicales por cuidar. Es la parte que más disfruto: el estudio y el descubrimiento, para que cada función que doy sea diferente.

-¿Cómo ha logrado los éxitos de su brillante trayectoria? ¿Qué ha hecho bien; por qué algunos cantantes llegan a la cumbre y otros no?

-Mi caso es muy personal. Creo que todo se conjuntó para que saliera así. Es indispensable mucha disciplina y preparación músico-vocal. Mientras más herramientas tengas será más fácil llegar a la cima. Se requiere una buena dosis de paciencia y tener muy claro cuáles son tus objetivos a largo plazo. Todos podemos ser talentosos, pero además necesitas la inteligencia emocional para ser muy fuerte y que las tonterías diarias del trabajo no te tiren. En esta carrera tienes que dejar de lado la sensibilidad: me refiero a que desafortunadamente muchas veces en las artes tendemos a tolerar errores por miedo de herir al artista. Cuando estás en una carrera internacional no te perdonan un error, pues hay muchos cantantes que están esperando una oportunidad y por ello tienes que ser muy inteligente, saber dar cada paso y conocer hacia dónde te llevará. Indudablemente, debo decir que también tuve la fortuna de contar con grandes apoyos en México, y puedo mencionar que María Luisa de Chávez y Manuel Álvarez fueron un pilar en mi carrera, ya que me apoyaron durante muchos años hasta que logré salir adelante por mis propios medios. Y conté con un equipo maravilloso que ayudó a impulsarme: Pro Ópera, además de tener la fortuna de contar durante cuatro años con una pareja que me ha apoyado en todos los aspectos y ha sido mi mejor crítico en cada función, alguien que no me aplaude todo, para seguir mejorando siempre.

-¿Cómo está planeando su carrera en cuanto a compromisos, repertorio y ofrecimiento de los teatros?

-Poseo la suerte de contar con el consejo del maestro Ramón Vargas, quien siempre ha sido mis oídos, y con un agente que conoce muy bien de voz. Gracias a ello no he caído en tentaciones de repertorio que por el momento no debo interpretar. En este punto sólo estoy en el lírico ligero. Cuando se desarrolle más mi voz iré aumentando el peso del repertorio. Pero ahora vienen debuts en la Bastilla, Munich y Lille. Y próximamente regresaré a la Scala con dos títulos nuevos.


Periódico El Financiero
Viernes, 10 de junio de 2011
La sexta mexicana
x José Noé Mercado

María Alejandres es una chica amable y sencilla en su trato. Su rostro es gentil, pero en él se desprende el ingenio, la inteligencia y seguridad de quien sabe lo que quiere y, más interesante aún, de quien sabe cómo obtenerlo. El 21 de agosto de 2005 obtuvo el primer sitio del Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli y el 24 de septiembre de 2008 ganó el primer lugar femenil de Operalia, celebrado en Quebec, Canadá, tanto en la categoría de ópera como en la de zarzuela. Su participación en ese importante certamen internacional sin duda fue una muestra de consolidación para una artista que lo es desde su infancia y que desde entonces se caracteriza no sólo por su talento musical, sino también por su actitud disciplinada, estudiosa, por su ambición inteligentemente encaminada. Ahora será la sexta mujer mexicana en cantar en la Scala de Milán desde su inauguración el 3 de marzo de 1778, después de Ángela Peralta, Fanny Anitúa, Pina Carrillo, Oralia Domínguez y Gilda Cruz Romo.

Periódico El Financiero
Viernes, 10 de junio de 2011
EL JARDÍN
x José Noé Mercado


*Del vecino

Hasta antes de ganar el Concurso Operalia de Plácido Domingo en 2008, María Alejandres se ve como un talento en bruto que de a poco se fue puliendo con trabajo, dedicación y el apoyo de gente que creyó en ella. "Operalia me ayudó a acercarme a los teatros y a tener más proyección en el mundo", dice. "Sin embargo, no puedes ser sólo un potencial que toque esos recintos una sola vez. Debes demostrar que eres una realidad capaz de mantenerte".

-¿Qué papel debería ocupar la idea del extranjero en un joven cantante mexicano? Muchos sueñan con irse de nuestro país, pero por cada uno que se abre paso abundan los que no logran insertarse en ninguna parte y sólo acumulan frustraciones que merman su ánimo y desarrollo.

-Existe una idea errónea del extranjero y, lamentablemente, muchas veces pensamos que el jardín del vecino es más verde. En México contamos con buenos pianistas repasadores, coaches y maestros de canto. Lo importante es saber con quién y hacia dónde debes enfocar tu energía, tiempo y dinero. Para ello es necesario hacer un plan de lo que requieres y te hace falta: idiomas, teatro, preparación musical y, la más importante, técnica vocal. Sin ello es como no tener piernas y querer correr. Enfocán- dome solamente al canto, pienso que es una carrera muy personal e íntima, de maestro a cantante. No es indispensable irte a Europa pensando que hallarás sin duda alguna lo mejor. Lo puedes encontrar en Zacatlán de las Manzanas, en Londres o París. Pero para ello debes ser muy objetivo y no dejarte llevar por la pasión y los arrebatos y saber aprovechar de todos los maestros lo mejor para formar tu técnica, decisiones de canto y manera de ver la música.

-¿Cómo integra los logros profesionales a su vida cotidiana para no perder la cordura personal y artística?

-La humildad llena mi espíritu. Cada vez que veo mis avances, pienso: "María, el camino es largo, ni siquiera ves el infinito. Te falta mucho". Saber que no he llegado al límite de mis posibilidades, que tengo aún mucho por descubrir, aprender y perfeccionar es lo bello del asunto: ver que no soy la misma de hace tres años, que he evolucionado como artista y cantante y sobre todo como persona. Los golpes me han hecho más fuerte y aprendí a no caer dos veces en el mismo error. Disfruto mucho esta carrera porque, además, me ha permitido abrir mis horizontes: viajar, conocer culturas, vivir en países donde jamás creí que estaría. La belleza de la vida es disfrutar y entregarlo todo.

Tuesday, May 24, 2011

Tosquísima


Hoy se publicó en el periódico El Financiero mi texto sobre la reposición de la ópera Tosca de Puccini en Bellas Artes. Corresponde al primer elenco y lo que coloco aquí es el director's cut, aunque igual habrá una versión extendida que incluya comentarios sobre el segundo elenco. Pero esa versión se publicará más adelante en la revista Pro Ópera, lo de hoy es lo que aparece en el diario. Finalmente, y por si alguien quiere tener fresco lo que escribí en 2008 sobre esta misma producción proveniente de San Luis Potosí, dar kliq aquí. Eso sería, con calor insoportable.


Periódico El Financiero
Martes 24 de mayo de 2011
Tosquísima
x José Noé Mercado


Saber que Wolfgang Amadeus Mozart y Giacomo Puccini son los  compositores operísticos que más se programan en el mundo, según estadísticas de Operabase, puede suponer el equívoco de que no hay nada más sencillo y exitoso que presentar obras de sus respectivos catálogos. Puesto que el arrastre que generan dichos títulos en un público casi siempre conservador no exenta la necesaria capacidad para llevar a la escena una reinterpretación fresca, propositiva y que aporte como versión al ser reproducida.

Ejemplo de ello es la Tosca de Puccini con la que la Compañía Nacional de Ópera  (CNO) continúa su temporada 2011, pues no sólo la falta de una programación imaginativa y que guste del riesgo de la propuesta innovadora es evidente, sino también el escaso talento para cocinar un refrito.

Con funciones 15, 17, 19, 22, 24 y 26 de mayo en el Teatro del Palacio de Bellas Artes y alternando dos elencos, la CNO recurrió de nuevo a la producción de Tosca concebida por el Festival de San Luis Potosí en 2007, repuesta ya en Bellas Artes en 2008. Esta vez, sin embargo, el esplendor original ciertamente sobrevalorado en su momento de este montaje que cuenta con escenografía de Ricardo Legorreta, fue ensombrecido por modificaciones innecesarias y fallidas.

En el estreno, la función fue condenada por dos factores principales. Primero por la dirección escénica de Raúl Falcó, plagada de movimientos clichés, incapaz de configurar una lectura rica o consecuente de los personajes, caricaturizándolos incluso como en el caso del Barón Scarpia, malo, malísimo desde que sale a escena, conectándole combos a Cavaradossi, practicándoles el bullying a sus esbirros o interrumpiendo el clímax del “Vissi d’arte” al volver de colocarse una suerte de bata o negligé. Lo bueno para Falcó es que si como ex director de la CNO es tristemente célebre, ahora como regista difícilmente alguien se acordará de él.

Descontando la iluminación ordinaria y brusca de César Guerra, el segundo aspecto que condicionó esta Tosca fue la apresurada lectura musical del croata Niksa Bareza, ya que dificultó las respiraciones canoras de los solistas, indispensables para la construcción dramática del fraseo y de los mismos personajes y su estado emocional. Su ejecución plana y sin matices al frente del Coro y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes tuvo menos puntuación que la de un adolescente en Twitter y se quedó a años luz de recrear las sensuales atmósferas puccinianas llevadas al paroxismo por directores como Victor de Sabata en cuya imagen sonora puede incluso respirarse el exquisito y embriagante perfume de Floria Tosca.

El rol protagónico fue encarnado por la soprano Bertha Granados, con un instrumento de gran peso dramático, pero de una frialdad histriónica que no transmitió  la carga de sentimientos que debería ir desplegando su personaje. El Cavaradossi del tenor Diego Torre contó con una voz oscura, potente, aunque proyectada más a semejanza de un rayo láser y no como una luz expansiva que bañara al público. Su fraseo no es particularmente refinado ni hábil para convencer de las transiciones anímicas de su personaje. El barítono Juan Orozco interpretó a Scarpia sin buscar contrastes en su poderosa voz. Emite siempre a todo volumen, lo que le lleva a perder afinación y color: a construir un canto monótono, estridente y sin gusto.

El bajo Charles Oppenheim, quien en 2006 fuera criticado por no tener suficiente carrera o estudios musicales como para debutar en este recinto, para sorpresa de muchos regresó esta vez convertido en uno de los cantantes más activos de México para interpretar el personaje del Sacristán. En buena parte del primer acto fue inaudible y sólo hacia el final logró rebotar la voz en la escenografía. Ahora se le escucha más seguro respecto de aquel 2006, aunque su voz sigue presentando pobreza de brillo sobre todo en su registro alto. Su desempeño actoral es resuelto, pero empañado por manierismos y bufonerías fetiches que le imprime a todo personaje que interpreta.

Es rescatable la oportunidad de que cantantes jóvenes como los barítonos Óscar Velázquez y Ricardo López o el tenor Víctor Campos puedan subir a escena para acumular experiencia a través de partiquinos. No obstante, el resultado integral de esta Tosca es sin duda superlativo: por sus fallas y la carencia de refinamiento interpretativo, por su nula propuesta y lo pegoteada de la producción, simplemente fue tosquísima.