Autor de NSFW (No abrir en público): Diez relatos perturbadores (Universo de libros); Apocalipsis zombi (Ediciones B - Penguin Random House); Backstage (Tierra Adentro); y Luneta-2 (Cuadernos de El Financiero).
Contacto: danikaduval@gmail.com
jueves, diciembre 20, 2012
Nuevo libro: Luneta 2: la ópera que tenemos en México
El lunes 17 de diciembre de este 2012 comenzó a circular mi nuevo libro. Luneta 2: la ópera que tenemos en México se publicó en el sello Cuadernos de El Financiero y es el número 44 de esa colección que dirige el maestro Víctor Roura y coordina editorialmente Dunia Verona.
Genial. Segundo libro en este año.
Se trata de un gran reportaje, con tintes ensayísticos, sobre los principales momentos históricos de la ópera en México. Es una investigación que habla de la ópera que tenemos en el país, no de la que algunos quisieran hacer creer que tenemos.
Luneta 2 está ya disponible y puede ser adquirido, precisamente, en El Financiero llamando al teléfono 5227-7651 en la ciudad de México o al 01800-0156200 y 01800-2015788 del interior de la República.
Eso sería. Dejo acá también la contraportada:
lunes, noviembre 26, 2012
Vidas en backstage
Vidas en backstage
Por Julia Alcántara Castillo*
Después de leer el texto de la solapa, las primeras
páginas de Backstage inevitablemente
me llevaron a pensar en una autobiografía pero, como el personaje de Fausto le
contesta al de Sandro Pinole citando a Kundera, existe una gran diferencia entre
una novela y una autobiografía. Así que, después de leer esta página 47, decidí
quitarme dicho pre-juicio, aunque no puedo dejar de mencionar que las
semejanzas entre el autor y su protagonista son ineludibles: jóvenes
periodistas, críticos de ópera y novelistas.
Backstage es una novela escrita en primera persona donde Fausto Menéndez
Lecona nos adentra en una etapa de su vida, justo cuando se ha retirado como
crítico de ópera, debido a que, según sus palabras “…me di cuenta de que mis
textos hacía rato que dejaban víctimas y el escenario, para mí, se había vuelto
un campo de batalla… cuando supe que me había convertido en un cazador de
cabezas” (144). Y se dedica, sobe todo, a escribir narrativa y a matar el tiempo,
me atrevo a decir, pues vive al día, sin proyectos personales, haciendo trabajo
periodístico sólo para ganarse el pan.
De acuerdo con el texto de la cuarta de forros, el
título de la novela alude (y esto es lo que de forma literal la palabra indica)
a lo que ocurre tras bambalinas en los teatros, específicamente en relación con
puestas en escena de óperas, pero luego de leer la obra completa, es posible
entender que el backstage del que se
habla es el de los personajes mismos: cantantes, directores y demás involucrados
en las producciones operísticas, lo que pasa en sus vidas fuera del escenario; pero
sobre todo, nos muestra el backstage
en la vida de Fausto.
Pese a que él mismo nos deja ver las discusiones que
provoca su más reciente novela y menciona detalles de su trabajo como
reportero-entrevistador, lo que nos ocupa es su vida personal, su afición por
el sexo, por los videojuegos y, por supuesto, por la ópera.
Fausto se mueve en ese círculo del ambiente artístico-operístico.
Sus amigos son cantantes, directores y orquestadores: Fabián, Newton, Sandro.
Pero además conocerá a Jonathan Garcés y se enamorará de Dánika Duval, esposa
del primero. Esta relación lo hará muy feliz y muy desdichado al mismo tiempo,
sobre todo porque le hará ver que en realidad no tiene amigos o, al menos, que sus
amigos no son quienes él pensaba. Al final se siente solo y está solo y decide
quedarse solo.
La narración está hecha con una estructura lineal con
regresiones durante las cuales podemos atar cabos aparentemente sueltos. José
Noé juega mucho con el tiempo: primero leemos las respuestas de Fausto a
mensajes electrónicos enviados por otros personajes, Newton o Sandro, y luego
nos topamos con los mensajes que iniciaron las conversaciones. Un caminar bajo
la lluvia se divide en tres partes entre las que nos enteramos de
acontecimientos ocurridos antes y después de ese evento. Hay una invitación a
almorzar y aparentemente se omite lo ocurrido en dicho almuerzo, pero lo vamos
conociendo después, en un recuerdo del protagonista. Como en cualquier obra con
esta organización, al principio cuesta trabajo no confundirse, pero después este
reto hace más atractiva la lectura.
Fausto, el narrador, usa un lenguaje desgarbado, con palabrotas, pero en momentos incluye
términos especializados tanto del mundo de la ópera como del mundo literario,
de un mundo culto. Cuando describe, lo hace con gran detalle, al grado de
incluir pensamientos, sensaciones, contextos. Pero sabe eliminar las acciones que
pueden ser dadas por entendido: si resulta interesante leeremos cómo subió al
auto, cómo abrió la puerta, si no, de su departamento saltaremos a la camioneta
de Dánika ya en camino. En la narración se incluyen hechos meramente
incidentales, como la golpiza que le propinan los manifestantes a Manuel
Elizarrarás. Él mismo es un personaje incidental que, sin embargo, nos ayuda a
conocer el lado soberbio de Fausto. Pero están otros, como lo ocurrido en
Burger King mientras Fausto come, su conversación con la mesera, o incluso sus
sueños y pesadillas. José Noé no quiso dejar nada afuera. Fausto es un
personaje complejo, humano, con muchas facetas.
En esta novela se habla de falsedad y de vacío. No de
la falsedad de los escenarios y sus pasajes ficticios, o la utilería, por
propia naturaleza, artificial. Se habla de la falsedad de las personas en sus
relaciones humanas y de cómo sólo buscan su beneficio y bienestar personal. En
defensa de ellos, son capaces de cualquier fingimiento y de cualquier traición. Por eso también se habla
de vacío. Fausto y Dánika logran escapar por momentos de esta falsedad, su
relación es auténtica, pero fracasa porque sucumben, sobre todo Fausto, ante la
presión externa, ante los prejuicios, ante su propia inseguridad.
El final es abrupto y, como un buen final de ficción,
no contundente.
(((Spoiler))) Debo confesar que el asunto del embarazo
me pareció un cliché, la excusa que obliga a Dánika a buscar a Fausto. El
accidente en la carretera ya nos dejaba ver que los protagonistas se iban a
separar, las circunstancias en que Dánika sale del país, la charla de Jonathan
con Fausto lo anuncian también (((Fin del spoiler))).
Pero al parecer José Noé no quiso que terminara así.
Tal vez quiso que fuera Fausto quien tuviera la última palabra: “Pienso que
éste tal vez sea el remake de una
mala peli, el inoportuno afiche de una vieja saga. El capítulo perdido de una
serie que ya concluyó su temporada. O quizá no. Pero filo. Final cut. Igual lo importante es que no me interesa que así sea. Deseo
estar tranquilo, no más” (192).
Considero que el conflicto del personaje no se
resuelve: quiere, afirma que ha cerrado este capítulo de su vida, pero José Noé
nos deja entreabierta la puerta para que comprendamos que no será tan fácil. Y
es que hasta donde sabemos, Dánika es la primera mujer importante para Fausto
en su vida adulta. Lo tormentoso de la relación lo hace optar por su vida
simple, aunque vacía. La llenará escribiendo novelas, viendo películas y
jugando con su nueva consola. Buscará que así sea.
lunes, octubre 15, 2012
Backstage: el mundo desde un ángulo diferente al que conocemos
Esta reseña-entrevista se publicó hace unos días en el suplemento cultural Barroco, del Diario de Querétaro, y estuvo a cargo de la poeta Romina Cazón. Acá la coloco para su lectura.
Backstage de José Noé
Mercado
Suplemento Barroco
Diario de
Querétaro
9 de octubre de 2012
Por Romina Cazón
Backstage
es la novela de José Noé Mercado, crítico musical, periodista y
escritor, que vino a presentar a Querétaro, el pasado 20 de septiembre.
El libro que trajo a estas
tierras, tiene un personaje principal: Fausto Ménéndez-Lecona, un periodista y
crítico de música que se convierte en escritor para conocer lo que sucede en el
mundo de la ópera. Su papel lo lleva a meterse al ambiente musical, que en
ocasiones parece decaer, al vincularse con la soprano Dánika Duval, mujer ávida
de sensualidad y erotismo, esposa del director de orquesta Jonathan Garcés. Del
romance de Fausto y Dánika emergen traiciones, infidelidad, sexo, romance,
envidias y egoísmo.
Fausto es como el reflejo de
Mercado: hombre común que gusta de cosas simples pero amantes de la música; el
lenguaje de la novela es otra parte del autor, cotidiano y lleno de ironía y
sarcasmo. De tal manera, Mercado se muestra como un hombre un poco tímido, pero
de rápida respuesta; a veces es un escritor muy sociable, creativo, y muy
inusual, que juega constantemente con las palabras.
"Me interesaba presentar
el ámbito de la ópera no como normalmente lo vemos, desde las butacas",
dice el autor de Backstage. Eso es la
narrativa que muestra José, el mundo desde un ángulo diferente al que conocemos.
En una charla que tuvimos, él
nos habló de la preocupación que siente por mostrar un trabajo de calidad desde
lo que más conoce: la música.
-¿Cómo
surge Backstage? ¿Qué cosas te
motivaron en esta novela?
-Backstage surge de conversar planes narrativos con mi amiga y gurú
literaria chilena Paulina Arancibia, quien no sólo me ayudó a detonar la idea
sobre el "detrás del escenario", sino que me hizo clarificar el estilo
y la perspectiva contemporánea que tenía interés de plasmar en mi novela. Así
es como me aventuré a escribir una historia que levanta el telón para explorar
lo que hay detrás de un arte clásico como el de la ópera, de sus exponentes y
directivos, del público mismo, para descubrir y contrastar que las aspiraciones
estéticas y las pasiones más sublimes se mecen en la misma cuna de las bajezas,
las frivolidades y las actitudes más cuestionables del ser humano.
-¿Qué
significa Backstage?
-El concepto de backstage lo traslado también al ámbito
de lo social, de lo político, de lo personal y asume que todo tiene un rostro
público conquistador, gentil, que trata de convencer y agradar, pero que ello
mismo tiene un "detrás del escenario" que suele ocultarse para mantener
la magia y el encanto. Es así como exploro entonces la ilusión, que se
transforma en falsedad, en hipocresía, en simulación y, a veces, en una gran
mentira.
Es desde ese ángulo que Fausto
busca certezas en el arte, en los sentimientos, en la propia cultura que nos
envuelve, pero no siempre lo consigue, lo que le lleva a un constante
desencanto, aunque eso no impide que nos brinde un lúcido y, en parte
desolador, ultrasonido de los íconos, de las circunstancias y de los puntos
referenciales que caracterizan a una sociedad como la nuestra en pleno
posmodernismo.
-¿Qué
pretendes mostrar con tus personajes?
-Me interesa mostrar un mundo
al que poco tenemos acceso. El personaje Fausto Menéndez-Lecona, un periodista
y ex crítico de música, amante por igual de la ópera, de los videojuegos y del
porno, es el narrador de esta historia, y se sumerge en ese mundillo en
apariencia de élite para comprobar que lo verdaderamente artístico y, su
contraparte, el barro y la mezquindad, no depende de las clases sociales o
estéticas, sino de la calidad humana y de los principios que pueda albergar una
persona.
Por su misma condición
posmoderna, Fausto es un personaje que consume información. Se satura en ella.
Está al tanto de lo que pasa en los medios de comunicación, en las artes, en
las redes sociales, en el mundo de la cultura pop y se da cuenta de que todo es
efímero, evanescente y líquido, aspectos que le hacen padecer una gran
insatisfacción no sólo en sus relaciones con los demás, sino incluso con él
mismo.
-Háblame
de ti José…
-Nací en la ciudad de México y
es donde estudié Administración de Empresas Turísticas, la Licenciatura en
Periodismo y la Maestría en Periodismo Político. He ejercido por mucho tiempo
la crítica musical tanto en la revista Pro
Ópera cuanto en el periódico El
Financiero. He sido también colaborador de diversos medios de comunicación
incluida la revista Replicante, en la
que he publicado cuentos, entrevistas, crónicas y ensayos.
miércoles, octubre 10, 2012
Backstage novela historias del mundo de la ópera
Primero, como avance, una nota y luego entrevista sobre Backstage y algunos apuntes sobre la ópera, publicadas en El Universal de Querétaro a cargo de Rocío G. Benitez. En efecto, como se consigna en el texto, luego de presentar mi novela en Querétaro, lo hice en la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla, en el DF. Luego vendrá otra presentación, el 17 de octubre, en Metepec, Estado de México, en el marco del Festival Quimera. Luego otra, una especial considerando que es mi alma mater, en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Backstage sigue girando alrededor del país. Me ha gustado mucho este proceso de salir a sembrar lectores. Eso.
Novelan historias de la ópera
El
Universal de Querétaro
Septiembre 26, 2012 | 1:27
POR ROCÍO G. BENÍTEZ
*El espectáculo
no ha logrado renovarse para acceder a nuevas generaciones
*Backstage
trata de los personajes que viven en el mundo de la ópera
cultura@eluniversal.com.mx
Caballos de cartón, copas de plástico, pollos asados de hule
espuma, asistentes de producción que acarrean el vestuario esquivando fans y
cantantes de ópera que reparten autógrafos en la puerta de sus camerinos, son
parte de las escenas que José Noé Mercado narra en la novela Backstage,
a través de la voz de Fausto Menéndez-Lecona, un apasionado de la ópera que por
su labor periodística se mueve también en el ámbito político y financiero.
Con esta obra publicada por Tierra Adentro, Mercado ficciona
sobre los personajes que viven en el mundo de la ópera, arte que surgió “a finales
del siglo XVI y que por poco más de tres siglos fue el arte cumbre de la
cultura occidental”, sin embargo este espectáculo que reúne en escena el canto,
la música, el teatro y la danza, no ha logrado renovarse para acceder a las
nuevas generaciones.
“El arte mismo de la ópera se fue rezagando y mucha gente lo
identifica como un arte para adultos o para viejitos, para gente totalmente
desfasada de nuestra época”, aseguró José Noé a EL UNIVERSAL, al presentar Backstage en Querétaro.
“Esta novela es para mostrar que este tipo de arte puede
tener otras vertientes contemporáneas, en la novela hay por ejemplo óperas
heavy metal que utilizan más los códigos de nuestra época, y la idea es
justamente ver que es una posibilidad seguir escribiendo ópera o seguir
asistiendo a este tipo de espectáculos, siempre y cuando pueda tener un
significado para nuestra época, nuestro momento”.
A la par de la ficción de Backstage, José Noé Mercado
revelará en el libro Luneta-2: La ópera que tenemos en México, otras
problemáticas a las que se enfrenta este arte, y que será presentado en
diciembre de este año.
“Es una revisión crítica de la historia y en ese sentido
encuentro puntos referentes que nos podrían llevar a explicar por qué la ópera
que tenemos actualmente no goza de una producción suficiente que pueda dar
cavidad a todos los talentos mexicanos, la idea de este otro libro es explicar
un poco por qué la ópera que tenemos en México está cada vez más decaída, está
cada vez más abandonada y a los funcionarios públicos parece no importarles
demasiado”.
José Noé Mercado estudió administración de empresas turísticas,
además de graduarse de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y
terminar una maestría en periodismo político.
Actualmente ejerce la crítica musical, especialmente de
ópera, una historia similar a la del protagonista de Backstage, que
levanta el telón del teatro y se mete hasta los camerinos, involucrándose con
célebres cantantes de ópera, y siendo partícipe y espectador de historias de
amor, infidelidad, envidia y odio.
“Digamos que hay un juego también como de autorreferencia
con el personaje, aunque por supuesto no soy yo, no son mis aventuras sino las
de Fausto Menéndez-Lecona, pero obviamente me interesó mucho que fuera una
historia creíble”.
Las aspiraciones artísticas de José Noé se centran meramente
en la literatura, “nunca me llamó la atención ni cantar ni tocar y eso es lo
que quizá me da una visión distinta, porque se rompe ese mito de que el critico
es un cantante frustrado o un artista que no puede realizar aquello que se
tiene que conformar con criticar”.
Después de la presentación de Backstage en Querétaro,
se presentará en Metepec, estado de México, en el marco del Festival Quimera,
además el autor tiene contemplada la presentación del libro en una cárcel y en
escuelas privadas, esperando tener un evento especial en la Escuela de Periodismo
Carlos Septién García.
La soprano Irasema Terrazas reflexiona sobre la novela Backstage
Aquí el texto que la soprano y actriz Irasema Terrazas, sin duda una de las artistas más reconocidas del ambiente operístico de México, leyó durante la presentación capitalina de mi novela Backstage, en el Aula Magna del Centro Nacional de las Artes, en julio pasado.
Un honor, desde luego, compartir sus impresiones en este blog. Eso.
Reflexiones
sobre Backstage
Por Irasema
Terrazas
Fausto Menéndez-Lecona
pareciera, en ocasiones, un inadaptado en el mundo operístico del que tiene
conocimiento y en el que se sumerge con pasión, pero no vive desde el
protagonismo escénico. Refleja el sentir y las impresiones que pueden ser las
de cualquier persona relacionada con el género y es a partir de ellas que compartiré
algunas reflexiones sobre la novela Backstage.
Algo de lo primero
que me sucedió al leer el libro fue sentirme identificada con Fausto las veces
que no comparte el hacer de sus amigos de la lírica, que (cito): “Se sustraen
del acontecer común y parecen seres de cartón que no viven vidas de carne y
hueso. No se involucran, no distingo si no quieren o no pueden, más allá de su estrecho
circulillo profesional”. Y, en otro párrafo: “Sólo discuten sobreagudos bien o
mal colocados, el sazón de las pastas, el honor de ser estrellas y pontificar
sobre cantantes y directores e intendentes”.
Así que
comienzo por, ya lo he dicho, confesarme –en ocasiones- inadaptada en un mundo
al que –en mi caso- sí pertenezco desde el proscenio.
Que yo tenga
conocimiento, nadie había escrito una novela que aconteciera en el backstage del mundo operístico mexicano.
Al leer el libro uno va reconociendo situaciones, lugares que son familiares a
los asiduos de la ópera y creemos incluso ver a ciertos personajes reflejados.
Quizás
creemos saberlo con certeza.
Es justo así
el mundo de la ópera: creemos saberlo todo y reconocer lo bien o mal hecho, lo
bien o mal cantado, desmenuzamos cuidadosamente tal o cual función, cuando es
posible que, al final, al mismo cantante o director sorprendieran las conclusiones
ajenas si las escucharan. O es posible que lo principal de lo interpretado se
escape al escrutinio del ansioso por mencionarlo. Me parece que hoy día este
sentir se percibe muy claro en mi generación, que es la generación de José Noé
Mercado; quizás en otras más.
¿A eso se
referirá con “posmoderno”, palabra varias veces mencionada en el libro?
En todo caso,
Backstage es la reflexión actual de
un género cuyas obras más características se escribieron en siglos pasados, y
que se combina hoy día con expresiones de un mundo moderno, como los videojuegos.
Es, también, la reflexión del hecho de afirmar que sí nos dedicamos a esto del
canto y la ópera, pero que no aprendimos directamente de María Callas, porque
es indudable que nos separa una gran brecha de tiempo y de diferencias
conceptuales en el mundo. Igualmente, por qué no, la lectura de esta novela es
el acto de sacudir a los escolásticos que no se han dado cuenta de que las
expresiones escénicas siguen evolucionando.
Por otro
lado, no puedo más que sonreír empáticamente cuando Fausto habla de reuniones
de personajes líricos en las que hay “estudiantes eternos, maestros de canto
intemporales, apestados con rencor ya retirados (o que ya los retiraron),
cantantes cortesanos del poder en turno de la ópera”, y pienso cuál de ellos he
representado yo misma en un papel sincero o por juego en circunstancias específicas;
y ante cuál de ellos ahora soy critica o intolerante; cuál de ellos es mi
colega en la próxima ópera a cantar. Sería hipócrita negar que todas esas ideas
y sentimientos que se desprenden de la novela reflejan el mundo de la ópera en
México.
Pienso ahora
otra reflexión: pareciera que los cantantes poseen o poseemos dentro del cuerpo
la potencial capacidad de hacer música con la voz, para educarla y llegar al
extremo en cuanto a capacidades casi olímpicas con ella. Como si eso mismo, per se, fuera excusa suficiente para
sustraerse del resto del mundo, o para no poner al escrutinio íntimo del que
lee una novela, a un personaje que lo mismo canta ópera que aspira droga o que
tiene encuentros sexuales insospechados en número y en circunstancias.
Así pues,
también en la vida misma, todo lo pensable puede ocurrir en la persona que
puede cantar en un teatro un aria de ópera ya sea sublime o ya sea medianamente
solvente, pero frente a un público.
La novela Backstage no disfraza, disimula o
idealiza al cantante, por una parte; y tampoco, por otra, cuida, alisa o quita
el polvo al aparato administrativo y burocrático que se encarga de llevar a
cabo la ópera.
Me parece
estupenda la confrontación que uno mismo siente al leer que Fausto es un
escritor de novelas porno, en la manera en la que nosotros leemos su
pensamiento. Nuevamente se agradece la sinceridad de quitarle la asepsia a las
personas en torno al género operístico con este personaje singular y, a la vez,
real.
Real también
me parece cuando, siendo él mismo un crítico, es tocado por la crítica en torno
a su libro Complot en la lírica de Bellas
Artes. Real también en los demás géneros musicales que él o la soprano
Dánika Duval escuchan en su coche.
Backstage, en suma, es un libro que expone personajes y situaciones afines a
todos los que conocemos el mundo operístico mexicano, que sin especificaciones
de nombres todos reconocemos o en los que encajamos. Alguien tenía ya que
escribirlo. Aplaudo que haya sido José Noé Mercado.
Backstage o los encantos de la vitesse
Iliana Vargas, autora de esa fantástica colección de cuentos Joni Munn y otras alteraciones del psicosoma, escribió este generoso texto para la presentación deefeña de mi novela Backstage, que fue publicado ya en su blog personal y en la revista Pro Ópera - Sección Otras Voces - septiembre-octubre de 2012. Ahora lo comparto acá. Eso sería.
Backstage o los encantos de la vitesse*
Por
Iliana Vargas
¿Qué es lo que hace que uno no deje de leer un
libro cuando se anima a empezarlo sin conocer algún trabajo previo del autor?
¿Serán los indicios de la trama; el esbozo de un personaje simpático o algún
gesto con el que uno se identifica al momento; el lenguaje ágil, cercano a lo
que uno escucha o dice cotidianamente; o, incluso, por qué no, el morbo ante
una situación planteada específicamente para ello, para atraer una mirada
morbosa?
Lo que a mí me sucedió en el caso de Backstage fue la entrada directa, franca
y sin preámbulos, del protagonista: Fausto Menéndez-Lecona abre la novela
diciendo quién es, qué hace y qué quiere. Y de ahí en adelante es fácil
seguirlo, dejarse guiar por su versión operística de la vida aunque uno no haya
ido nunca a la ópera.
¿Cómo es posible esto?, dirán. ¿Cómo es que
alguien que no está familiarizado con términos como aria, la testa di tenore,
el tiempo prestissimo o la coloratura de la voz, encuentre
paralelismos entre dichas palabras y, por ejemplo, el acto de comerse una
hamburguesa? Pues he ahí el trabajo del escritor: lo que hace Noé es
conectarnos a una extensión de su consola y hacernos entrar en un videojuego
donde rigen las leyes del mundo de los intérpretes, músicos ejecutantes,
compositores y críticos de la ópera, por lo que toda la información que
alimente a nuestro cerebro mientras se desarrolla este juego tendrá que estar
relacionada con este mundo y, particularmente, con un par de personajes que se
convertirán en algo así como el caballero melancólico y la princesa querendona.
Ahora bien, cuando lean el libro se enterarán de
los detalles escabrosos de estas aventuras del amor posmoderno. Por ahora, lo
que me resulta importante destacar es, precisamente, el backstage de esta historia: la fuerza incisiva con que el narrador
se prende de la visión crítica de este Fausto hacia aquello que esconde
Mefistófeles bajo su capa. ¿Y quién es Mefistófeles en esta historia? Pues el
mismo al que varios, si no es que la mayoría de los creadores de México, hemos
recurrido alguna vez para solicitar algún apoyo económico que nos facilite la
vida y la producción artística. El mismo que ha provocado que la creación
nacional, en cualquiera de sus rubros, esté tan infectada de mafias y grupos de
poder, de atavismos, de repeticiones hasta el cansancio de modelos
tradicionales, de miedo a la experimentación y a una forma distinta de decir,
representar, interpretar o expresar, todo aquello que conforma el imaginario
del lenguaje artístico, y que, como su naturaleza lo pide, debería estar en
constante movimiento y evolución, muy lejos de lo que se ha convertido en manos
de los mefistoleados: un bloque de
mármol liso, sin fisuras e inamovible.
De entre todos los escenarios que propone Noé,
creo que éste es el principal. Y digo de entre todos porque después de leer
esta novela, uno se queda con la sensación de que ha estado en medio de algo
parecido al escenario matrushkino que plantea Greenaway en el Bebé de Mâcon: el backstage de la historia entre Dánika y Fausto, es a su vez el backstage de la ficción Insomnio
posmoderno, que es a su vez el backstage
de la corrupción y la hipocresía en el medio operístico planteado en la
novela, que es a su vez el backstage
de la corrupción, el snobismo, la inconsciencia y la incongruencia de la red de
grupúsculos literarios que gobierna en la ciudad de México y en otros estados
del país, y finalmente, el backstage de
las manías y obsesiones de Fausto, que es el backstage de la vida cotidiana de una cantidad considerable de
habitantes de chilangolandia cuya edad, creo, va de los 25 a los 50 años, y
cuyo rango económico les permite tener acceso a un ritmo de vida sincronizado
entre las actualizaciones interminables de las redes sociales, la comunicación
vía correo electrónico y celular, los videojuegos cuya novedad dura lo que dura
una semana, las fiestas con una cantidad inagotable de alcohol, el ligue que no
va más allá de la cama, y la constante crisis existencial. De ahí mi percepción
de la vitesse: la velocidad que
parece impulsar cada uno de los
actos hasta volverlos automáticos, irracionales, viscerales y totalmente
intrascendentes pero a la vez imprescindibles. La velocidad para trasladarse de un escenario
a otro; para enredar a un personaje con otro, para hacer confluir una historia
con otra; para que suceda algún evento totalmente común dentro de la
cotidianidad político-social mexicana, seguido de alguna intervención onírica del protagonista que, pese a todo ello, conserva una
particularidad que lo estabiliza entre este torbellino de acontecimientos: su
aprehensión musical.
Y es la música, a manera de soundtrack del ánimo de Fausto, lo que
cierra el círculo para dar una característica particular a Backstage, pues la aparición a intervalos de fragmentos de alguna
pieza en el iPod o que forman parte del ambiente de determinado lugar en el que
se encuentren los personajes, hace una irrupción que acentúa la fuerza o
languidez narrativa y que rompe con la estructura del párrafo convencional para
insertar, literalmente, la música en la sintaxis del enunciado, primero, del
párrafo después, y de la novela, en su conjunto. Estas irrupciones, aunadas a
la descripción perceptiva de los sonidos, logran un juego de sinestesia que
hace que el lector, conozca o no la música a la que se hace referencia, altere
los sentidos de tal manera que logre ver cómo iluminan, oscurecen, endulzan o
raspan las voces, los guitarrazos, algún movimiento de la orquestación, e
incluso la saturación del punchis punchis o la ardida lamentación de Paquita la
del barrio.
Me atrevería entonces a concluir que, así como
la identidad de crítico musical en el personaje de Fausto pide, por ejemplo,
que la industria operística se atreva a modificar sus estructuras políticas
para dar el siguiente paso hacia la apertura de propuestas artísticas (véase su
constante acotación a la extraña belleza implícita en la lírica metal de
Nigthwish), la identidad de escritor crítico de Noé pide, modificando las
estructuras convencionales en el cuerpo narrativo de su novela, que las
políticas culturales de los guetos literarios mexicanos se atrevan a incluir,
en la comodidad de su manutención gubernamental, un arriesgado salto hacia el
verdadero trabajo creativo acompañado de una visión crítica, hoy en día
bastante insípida, por no decir inexistente, en las distintas áreas del aparato
cultural mexicano.
lunes, octubre 01, 2012
Backstage, novela de José Noé Mercado en Noticias 22 -- HD
Acá coloco la versión HD de la nota-entrevista sobre mi novela Backstage en Noticias 22.
José Noé Mercado nos sumerge en un mundo de ficción y nos invita a recorrer los secretos que se gestan detrás de la escena operística en México.
Nota: Rafael García Villegas.
Transmitido en Noticias 22, Canal 22 de México.
19 de julio de 2012.
Backstage, la novela: reseñada en Proceso
Mauricio Rábago Palafox publicó una reseña sobre mi novela Backstage en el semanario Proceso. Lo agradezco. Más, porque al parecer Rábago Palafox es de los lectores que quisieran una secuela. No creo. O no sé. Quizás. Lo cierto es que por ahora trabajo en otros proyectos literarios. Pero uno nunca sabe. Tal vez, algún día...
14 de agosto de 2012
Cultura y Espectáculos
Por Mauricio Rábago Palafox
MÉXICO, D.F. (Proceso).- La ópera
en México es el telón de fondo sobre el cual se desarrolla Backstage, una singular novela de José Noé Mercado (D.F., 1977),
periodista y crítico musical, presentada en el Aula Magna José Vasconcelos del
Centro Nacional de las Artes (Cenart) por Lázaro Azar, Irasema Terrazas, Iliana
Vargas, Gabriel Páramo, Manuel Yrízar, Catalina Pereda y el autor, en edición
del Fondo Editorial Tierra Adentro y la Dirección General de Publicaciones de
Conaculta.
Ya desde el primer capítulo la novela nos atrapa irremediablemente, se
trata de un trozo de vida de Fausto Menéndez-Lecona, escritor y reportero con
crisis de autoestima que logra infiltrarse a los camerinos, pasearse por las
piernas del teatro y de las sopranos, dialogar y convivir con tenores, bajos,
directores y personajes de la ópera, con el ser humano que hay detrás del
artista.
El de la ópera es un universo al que Fausto no pertenece más que como
observador; detrás de la fachada glamorosa de la ópera se esconde una miasma de
corrupción, amiguismo, infidelidades, envidia, mafias, drogas, sexo y hasta
homicidio.
De pronto, Fausto Menéndez nos recuerda al detective Héctor Belascoarán,
personaje de Paco Ignacio Taibo II. La modernidad invade la obra: IPods, video
juegos, dvds porno, antros en el primer cuadro, celulares… y como sucede
siempre, el autor lleva demasiado lejos la ficción cuando el día antes del
estreno de Madamma Butterfly, otra
protagonista, la soprano Dánika Duval, se corre una parranda de antología donde
hay drogas, sexo, baile, gritos, y casi no duerme. En la vida real un cantante
que deberá actuar al día siguiente se recluye y trata de que no le programen
ensayos, ¡vamos!, de no hablar, duerme mucho y evita cualquier exceso en el
comer o de cualquier otro tipo para en la función estar al máximo… si eso es
posible.
Con todo, la novela resulta logradísima, y quienes conocemos el medio
reconocemos de inmediato a varios personajes reales en los que se inspiró el
autor; el más evidente es Manuel Elizarrarás, el hombre de las níveas barbas de
melena en quien vemos al gran operópata Manuel Yrízar.
“Fausto Menéndez es un ego experimental respecto de su creador –declara
José Noé Mercado–, como todos los personajes de ficción. La idea, cuando haces
literatura, es que ese personaje pueda ser verosímil, y que sirva para explorar
diversos aspectos del ámbito en que deambula. No es totalmente fantasía, pero
tampoco es una proyección del autor. Es una herramienta válida para suponer una
vida dentro de la historia que se cuenta en la novela.
“Me encariño con mis personajes al momento de escribirlos y pensarlos,
pero no los sobreprotejo, para no estropearlos, procuro que ellos tomen sus
propias decisiones, que tengan sus posturas y pensamientos particulares y que
empaticen con algunos lectores. Es muy importante la identificación, conectar
con la gente parecida a tus personajes.”
Esta novela ha tenido muy buena acogida, se habla mucho de ella en el
medio operístico. Continúa Noé Mercado: “Cuando escribes un libro generas
ciertas expectativas dentro de ti, pero al verlo publicado, la realidad es
otra. Por fortuna, Backstage ha
rebasado lo que yo mismo esperaba con una primera novela: se ha hablado de ella
en los medios y gusta a la gente adulta (más cercana al arte clásico), pero por
el lenguaje y la temática cultural pop también ha interesado a los lectores jóvenes.”
La novela Backstage en Cultura y Arte de México
Aquí una entrevista que me realizó Uriel Rodríguez hace un par de meses sobre mi novela Backstage. Y defínitivamente: Fausto le debe más a Capcom, que a su familia. Está más agradecido con Konami, que con muchos de sus amigos que lo han traicionado. Gracias a Uriel por haber captado-publicado ese sentir de Fausto, a partir de nuestra conversación. :)
Agosto de 2012
Por Uriel Rodríguez M.
Crítico musical con más de una década de
experiencia, José Noé Mercado ha publicado su primera novela, Backstage, bajo el sello Tierra Adentro de Conaculta, una obra ácida que muestra
el lado burdo del mundo de la ópera mexicana
El Fausto
de Backstage parece no tener ninguna
relación con el “Fausto” clásico.
Fausto es un
personaje literario, mítico y operístico que simboliza el vano intento de
conocer y adquirir el conocimiento del mundo. Al final te das cuenta de que ese
intento no sirvió de nada porque desperdiciaste –hasta cierto punto– tu vida
tratando de adquirir lo que al final de cuentas no te va a servir de mucho.
Fausto me sirvió para simbolizar eso de nuestra época. En el fondo hay mucho de
banalidad.
¿Cómo es
que tienes esta perspectiva tan desolada de la apreciación de arte?
Quería
ubicar mi novela en la época contemporánea, en lo que suele llamarse posmodernismo
o modernismo líquido, por eso recurro al cuestionamiento, a la
incertidumbre, pues es clave, ya que hay incertidumbre de los grandes
conceptos, y uno de ellos es el arte, el arte que durante muchos siglos fue
visto, no sólo como una manera acabada de expresión cultural, sino como un mito
que lograba darle consuelo existencial al ser humano. Por eso usé el ámbito
operístico, considerando que durante casi 400 años fue el género artístico por
excelencia de la cultura occidental.
¿No
consideras como una condición humana esta superficialidad sino como una
consecuencia del tiempo?
Al revisar
la historia de la ópera, de la literatura, se ve que la gente tenía más tiempo.
Cuando te encuentras con una ópera que duraba seis horas quiere decir que la
manera de concebirte dentro del universo era distinta, con la sociedad, con la
familia. Ahora vivimos en una época de estrés, de constante movilidad, en donde
es muy difícil permanecer, lo que sí tiene que ver con ese condicionamiento que
te da la época.
En
Backstage hay un periodista lleno de frustraciones, rémora de un grupo de
artistas endiosados en sus propias limitaciones, ¿a este tipo de existencias te
refieres al invocar al modernismo líquido?
Claro. Al
momento que tiramos los ídolos, en el momento que los cuestionamos, que los
criticamos, nos damos cuenta también de que tienen una buena porción de barro.
Esa era la idea de Backstage: cómo explorar, probar si eso que a veces
vemos en el lado público tiene relación con la parte no visible. En ese
sentido, Fausto puede ser un reportero frustrado y con muchas debilidades
éticas, pero la ironía es que los demás están peor.
Me llamó
la atención que transcribiste correos electrónicos y que Fausto use un Play
Station Portátil, ¿son elementos que usas para darle un contexto de actualidad?
Son
elementos que muestran que Fausto pertenece a una generación a la que también
ese tipo de manifestaciones culturales le interesan. Fausto dice –y yo estaría
de acuerdo con él– que los videojuegos también son una forma de arte, capaces
de crear mundos dignos de explorar desde el punto de vista estético. El PSP es
un símbolo de esa apertura cultural que tiene Fausto; la cultura no sólo está
en los teatros, en los libros, sino también en aquello que en algún momento se
satanizó como un enervante.
Hay una
generación cuya primera primera pieza clásica que escuchó fue el inicio de Halo
sábado, agosto 04, 2012
Desolación y desencanto -- Entrevista sobre Backstage en el periódico La Jornada
El escritor José Noé Mercado coloca a ésta, su primera novela, en el posmodernismo.
Foto: Guillermo Sologuren
Esta entrevista para hablar sobre Backstage se publicó en el periódico La Jornada y estuvo a cargo del periodista Ángel Vargas. Disfruté mucho esta charla por su óptica que se sumergió en diversas vertientes, temáticas y sensaciones tratadas en mi novela, como el posmodernismo, la desolación y el desencanto de una época que nos produce constantemente una alta insatisfacción.
Igual es momento de expresar que me he sentido muy satisfecho de que en diversos medios de comunicación, de todas las líneas editoriales, se hable de mi novela. Gracias a todos ellos.
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La
novela de José Noé Mercado revela un mundo de infidelidades, adicciones y
corrupción
En
Backstage, la ópera es el motivo que evidencia la desolación de nuestra época
“Plasmo una mirada inquisidora que se topa con que en realidad no hay
nada detrás de lo que pensamos que es el gran arte”, expresa en entrevista el
también crítico musical
Periódico La Jornada
Lunes 30 de julio de 2012, p. a12
Por Ángel
Vargas
Detrás del glamoroso telón de la ópera existe un
mundo de envidias, infidelidades, adicciones, actos de corrupción, favores
sexuales y hasta asesinatos. Al menos, eso ocurre en el libro Backstage, primera novela del periodista
José Noé Mercado, la cual fue presentada hace unos días.
Gran conocedor del medio, el también crítico musical
se adentra en los entretelones de esa apasionante y costosa expresión artística
como “metáfora o manera de evidenciar los signos de nuestra época”,
determinados, dice, por el desasosiego y la insatisfacción.
“Es una novela que cabe muy bien en el concepto de
posmodernidad. Lo que me interesa en ella es focalizar diferentes elementos,
iconos de la cultura contemporánea”, señala el autor en entrevista.
“Nuestra cultura es muy distinta de la manera en que
se entendía hace años. Ahora, me parece, es un crisol o, como la llamo, una
especie de timeline (línea del
tiempo) en el que se van mezclando muchas temáticas, textos, videos,
referencias musicales, casi como en las redes sociales, donde nuestros
contactos constantemente nos están llenando de diferentes tipos de contenidos.”
Dentro de ese amplio conglomerado, la cultura popular
es la que está ganando más terreno, no sólo a través de la cultura pop, sino
también están muy presentes los ámbitos del porno, el deporte y los
videojuegos, indica.
“Uno de los retos para mí fue ubicar a los personajes
(del libro) en un mundo posmoderno, complicado de entender, de definir, pero
que hasta cierto punto nos va llenando de información, de rasgos con los que
tenemos que convivir y hasta cierto punto sobrevivir”.
Publicada por la Dirección General de Publicaciones
del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA), en el fondo editorial
Tierra adentro, en Backstage se
plantean los paralelismos entre la realidad contemporánea y el mundo de la ópera,
vistos como unas grandes farsas.
“Lo que está plasmado en el libro es una mirada
inquisidora que a veces se topa con que detrás de lo que pensamos que es el
gran arte, lleno de magia, lleno de encanto, en realidad no hay nada; está
sobre pies de barro”, expone José Noé Mercado.
“Nos damos cuenta de que en esa comunidad que le
muestra al público un lado elitista y clasicista del arte hay también pasiones,
rencores, envidias, frustraciones y traiciones. Pero al mismo tiempo, pienso,
detrás de ese desencanto hay cierta esperanza”.
Entretelones
individuales
De lo anterior se desprende la importancia que tiene
para el autor el concepto backstage, el cual significa en español detrás de
escena, un lugar al que no todos tienes acceso.
Al respecto, subraya que, como ocurre en cualquier
montaje operístico, todos tenemos un lado público, sea como integrantes de una
familia, pareja o compañero de trabajo; pero también un lado oculto del que, en
mucho, depende el encanto de cada quien.
“Los actos de magia y los artísticos funcionan en la
medida en que no nos damos cuenta de qué están hechos”, agrega el crítico de música,
quien refrenda que la suya es una novela sobre la desolación.
“Ése era un sentimiento que deseaba abordar. Me
interesa mucho estar en contacto con lo que a niveles sociológico y político
ocurre en nuestro entorno. En ese sentido, la mayoría de sociólogos, críticos y
opinadores coincide en que vivimos en la época del desencanto, esa época del
posmodernismo que incluso no tiene definiciones pero que todo lo que ocurre en
ella puede expresarse en una sensación de insatisfacción”.
Esta primera novela de José Noé Mercado está llena de
arquetipos del ámbito de la ópera, y en ella pueden encontrarse los grupis, los necrofilíricos, como él
llama a quienes sólo viven adorando a los cantantes muertos, y los
iconoclastas. Sin embargo, aclara que no se trata de un libro sobre la ópera de
México, sino que puede adaptarse a cualquier punto de Latinoamérica.
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