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jueves, agosto 25, 2011

Otra vuelta de tuerca: Sin ambigüedades

Fotos: Difusión Cultural UNAM

Coloco lo que escribí sobre la puesta en escena de The turn of the screw de Benjamin Britten que se presentó hace unos días en la UNAM. Se publicó hoy jueves en el periódico El Financiero. Eso sería.

Periódico El Financiero
Jueves 25 de agosto de 2011 
Otra vuelta de tuerca
Sin ambigüedades
x José Noé Mercado

Se limita quien piensa sólo en una historia de fantasmas al referirse a The turn of the screw (Otra vuelta de tuerca), la novela corta de Henry James publicada en 1898, en la que Benjamin Britten y su libretista Myfanwy Piper se basaron para la ópera homónima que habrían de estrenar en 1954.

Lo que distingue a este relato de la avasallante producción gótica europea y norteamericana del siglo 19 es la prosa elegante y limpia de ese James aún exento del barroquismo que acusan sus obras finales, un agudo entramado psicológico que condiciona magistralmente la personalidad de sus personajes y, sobre todo, la puesta en escena de sus teorías sobre el uso de la perspectiva y el punto de vista en una narración para conocer la veracidad, mentira o ambigüedad de los hechos que forman una historia.

Es a partir de esa esencia que The turn of the screw y sus adaptaciones: la operística de Britten y los numerosos filmes, entre los que destacan The innocents de Jack Clayton de 1961 protagonizado por Deborah Kerr, el de Rusty Lemorande de 1991 y el de Tim Fywell de 2009 para la BBC de Londres, admiten interpretaciones como una trama sobrenatural de fantasmas, un perverso episodio de abuso, represión sexual y pedofilia, una historia de mentiras, demencia y horror psicológico o, sorprendentemente, como nada de lo anterior.

Y es que justamente los detalles que el espectador va conociendo a lo largo de la obra hacen que la certeza que ya tiene respecto de lo ocurrido mute, dé múltiples giros de tuerca dependiendo de las perspectivas que se van explorando y embonando y al final no se tenga sino impresiones, dudas y ambigüedades que modelan la riqueza de contenido de esta obra.

Riqueza que los pasados 13 y 14 de agosto, en la sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario, en el estreno en México de The turn of the screw, la ópera en un prólogo y dos actos de Benjamin Britten, no se extrajo del todo.



Para tal suceso (en México no programar Butterflies, Elíxires, Cavallerias, Toscas y demás títulos trillados es un real suceso), se contó con la batuta de Jan Latham-Koenig al frente del Ensamble Filarmonía, con gran sentido del ritmo dramático, la musicalidad y las texturas exploradas en las variaciones desprendidas del tema principal.

En el rubro canoro, sobresalieron el tenor Samuel Boden como el Prólogo y Peter Quint, con una voz bien colocada, segura, clara y expresiva; y la soprano de 17 años de edad Erin Hughes, quien interpretó con bello lirismo e ingenuidad vocal a Flora. En segundo plano, la también soprano Fflur Wyn, quien encarnó a la Institutriz, mostró una emisión con musicalidad, pero delgada, de volumen de cámara más que teatral y de una fragilidad creciente. El niño soprano Leopold Benedict de 14 años de edad si bien mostró conocimiento de la obra y siempre mantuvo la afinación, dejó la impresión de que el rol de Miles no le resultó cómodo, ante un no muy lejano cambio de voz. La mezzosoprano Encarnación Vázquez y la soprano Lourdes Ambriz fueron las cantantes mexicanas que completaron el elenco como la Señora Grose y la Señorita Jessel.  

Pero la buena imagen sonora que dejó Latham-Koenig contrastó con la puesta en escena de Michael McCaffery y la iluminación de Víctor Zapatero, ya que se optó por una sugerencia escenográfica lúgubre y opresiva, sin la dinámica de colores, de noche y día, tan importantes en James como en el propio Britten, para impactar en el ánimo y actuar de los personajes. El montaje también ignoró lo que James llamaba “síndrome del terror a la luz del sol”, justo esa realidad psicológicamente fantasmal que surge de la fusión de lo inimaginablemente terrible y lo completamente ordinario.

A juzgar por la escena y el trazo de los personajes, la tuerca no giró. Se trató de hechos obvios, de una lectura simplista, sin ambigüedades ni riqueza interpretativa o, para referirse de algún modo a fantasmas en camisón y con ojeras, de una concepción gasparinesca, lejos de esa idea del escritor Peter Straub que dice que las historias de horror funcionan mejor “cuando son ambiguas, discretas, contenidas”.

viernes, agosto 12, 2011

Replicante agosto-2011


La edición de agosto de 2011 de la revista Replicante se dedica a los destinos antiturísticos. Gran tema. Pero, como se sabe, la monografía no es lo único. Hay numerosas secciones y autores que arman una rica variedad temática.

En la sección Literatura, publico una versión extendida del texto que escribí sobre Mi cuerpo es una celda, la autobiografía de Andrés Caicedo que armó Alberto Fuguet.

Acá el link al índice de agosto. Eso.

Los indestructibles: Le nozze di Figaro en Cuernavaca


Hace unos días escribí sobre la puesta en escena de Las bodas de Fígaro que se presentó en Cuernavaca, Morelos, el mes pasado. El texto se retrasó un poco en salir por el festejo del 23 aniversario de la sección cultural de El Financiero, pero mejor así. Ahora que el caso del homicidio del exfutbolista Ignacio Flores ha puesto a la carretera a Cuernavaca, nuevamente, en las noticias rojas, es una inmejorable ocasión de que mi texto se publique. Arte y no más sangre. La idea es ésa.


Periódico El Financiero
Viernes, 12 de agosto de 2011
Los indestructibles: Le nozze di Figaro en Cuernavaca
Ganando la batalla en Morelos
x José Noé Mercado

Cuernavaca, Morelos, nuevamente ha sido noticia. Esta vez, para bien. Para el arte y la cultura, ya que al escalofriante y frecuente clima de sangre y violencia ahora se ha opuesto una opción que si no reconstruye de golpe el tejido social por lo menos lo conforta. O lo intenta. La presentación de otro título operístico en el Teatro Ocampo, de la mano del Instituto de Cultura estatal que lidera Martha Ketchum, y su Compañía de Ópera, artísticamente dirigida por el barítono Jesús Suaste, es digno de encomio y atención, de apoyo y continuidad.

Porque sumar tres funciones de Le nozze di Figaro de Wolfgang Amadeus Mozart los pasados 15, 17 y 19 de julio, a la oferta de óperas como L’elisir d’amore de Gaetano Donizetti, Madama Butterfly de Giacomo Puccini y La traviata de Giuseppe Verdi que en el último año se han presentado en Cuernavaca constituye un esfuerzo de proyección y envergadura artística innegable.

Y es así hasta tal punto que una posible crítica a la modesta pero útil escenografía de Ricardo Salazar, a la no en todo resuelta dirección escénica de Óscar Flores por falta de mayor familiaridad con la trama y el género mismo que permitiría utilizar las transiciones argumento-musicales con total destreza, a desafinaciones ocasionales, o incluso a los mínimos lapsus-olvidus de una u otra frase de los kilométricos recitativos que fueron respetados sin los tradicionales cortes, debe matizarse en aras de valorar las circunstancias y condiciones en que semejante esfuerzo es concretado y, después de todo, sale airoso para dejar al público satisfecho.

El buen resultado musical de estas funciones partió de Carlos García Ruiz y su dirección concertadora más que sólida, porque no sólo brindó un acompañamiento confiable a los cantantes, sino que igual sonó mozartiano, dentro de un estilo que demuestra estudio, entendimiento, capacidad y rigor. Este joven concertador mexicano que siempre baja al foso sin partitura es acaso el que más ópera dirige en nuestro país, lo que ya le ha generado credenciales de especialización lírica que no pueden ignorarse. ¿Lo conocerán en Bellas Artes, donde se suele invitar a tanto extranjero de irregular calidad?




El elenco lo encabezó el bajo Rosendo Flores, quien salvo algunos momentos vocalmente cavernosos, mostró la suficiente maleabilidad y ligereza para enfrentar el rol baritonal de Figaro. Su amplia experiencia en los escenarios contribuyó a hilar una actuación graciosa y entretenida. Susanna fue interpretada con gran dulzura vocal y escénica por la soprano Elisa Avalos, quien logra entretejer un canto de gustos refinados.

La soprano Verónica Murúa brindó una humana y por tanto sincera interpretación de La condesa, con el necesario entendimiento de su condición de mujer desatendida por su esposo, proyectado a través de una hermosa línea melódica y lánguida belleza vocal en sus arias “Porgi amor” y “Dove sono”. ¿Tampoco a esta destacada soprano mexicana la conocen en Bellas Artes?

En el papel de El conde, Jesús Suaste refrendó su experimentada trayectoria que le permite un desenvolvimiento escénico pleno y un canto que busca los matices y encuentra los contrastes y el peso y sentido justos a cada uno de sus fraseos.

El Cherubino de la mezzosoprano Encarnación Vázquez, la Marcellina de María Luisa Tamez y el Bartolo de Rufino Montero, demostraron un divertido control y timing escénico de sus intérpretes, además de un largo y amplio recorrido por esta obra. Marco Antonio Talavera, Yolanda Molina y Héctor Arizmendi completaron el grupo de solistas en los roles respectivos de Antonio, Barbarina y Basilio-Don Curzio. Alejandro Vigo estuvo en el clavecín, mientras que Christian Gohmer fungió como director huésped del Coro del CMAEM.

Por lo escrito, la no poca madurez y experiencia del elenco aun si se considera la incursión de dos o tres jóvenes, el protagonismo de la mayoría de estos solistas en las distintas producciones que de esta ópera se han hecho en nuestro país durante las últimas décadas, el final logrado y feliz de este proyecto, así como la misma juventud de Mozart, de alguna manera podría evocar el título en español de esa película estelarizada en 2010 por Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis, Dolph Lundgren y otros héroes nada de pubertos: Los indestructibles. Porque sí, aún ganaron la batalla.

viernes, agosto 05, 2011

Verónica Murúa


La sección cultural del periódico El Financiero, una de las más importantes de entre los diarios nacionales, cumple 23 años de publicarse ininterrumpidamente de la mano de su editor el maestro Víctor Roura. 

Para celebrarlo, durante esta semana publicó en sus páginas cerca de 90 textos breves de sus diversos colaboradores con la premisa de contar cuál es el concierto más memorable al que han asistido y por qué razón lo consideran así. Así se festeja este año. Con "Mi concierto". Con música en letras, escrita en la memoria. Porque sí, creo que a la larga la música que importa, la que es capaz de transformarnos, uno siempre termina haciéndola personal, íntima. De uno. Felicidades a El Financiero y a Víctor Roura, por armar una sección ética, crítica y con una siempre necesaria y saludable libertad de expresión.

Acá posteo lo que yo escribí. Se publicó ayer en papel y en línea. Eso.


Periódico El Financiero
Jueves 6 de agosto de 2011
Verónica Murúa
x José Noé Mercado

No hubo de por medio esa sobrevaloración mítica que suele profesarse a los operastars, casi siempre erigida por la mercadotecnia y algunos críticos groupies. Tampoco influyó, ya que por fortuna no la tiene, la entrecomillada consagración oficial que suele ir acompañada por las canas, arrugas y una cada vez menos discreta decrepitud del consagrado. No fue cierto tipo de irrebatible frescura y esplendor de facultades del que canta como nadie, pero ignora tanto de la vida como pocos. Y hubo cero forma de nostalgia con la que los necrofilíricos honran a sus ídolos.

No fue eso. Ni siquiera la bella arquitectura del Museo Nacional de Arte sombreada por formas y figuras evocadoras que proyectaban luces insuficientes al anochecer y que sirvió de marco para presentar su cedé Posromanticismo mexicano explicaba mi pudorosa sensación de feliz abatimiento. No hubo un extenso programa a interpretar ese jueves 26 de agosto de 2010. Sólo fueron 6 piezas con un delicado acompañamiento de piano. Je t’aime de Ricardo Castro, A la bien aimée y A toute âme qui pleure de Gustavo Campa, No te olvido de María Garfias, Amar y sufrir de Luis G. Jordá y Musmé de Emilio de Nicolás fueron la sobredosis suficiente para sentir que no podría escribir de la ocasión sin delatarme como un encandilado degustador del placer que su voz de piel femenina logró producirme, intoxicado además por el vano deseo de lamer el sonido de una emisión fascinante y que aún recordaba al salir a la calle de Tacuba cuando ya todo había terminado.

Aunque en rigor el viento helado no pudo disipar la mezcla de emoción y tristeza confortada por haber sido el ser en el que se habían hundido los agudos colmillos del decir musical, del canto y sensibilidad de una artista que esa velada hizo rivalizar su belleza interior con la física, resultando ambas vencedoras.

Abrumado, creí comprender que no era indispensable una sala de prestigio ni un teatro magnífico para que el canto encontrara un nicho de valor probado. La fama, la pretensión, lo wannabe y aspiracional de miles de conciertos y funciones de ópera presenciados, en ese momento me resultaron particularmente insustanciales. Lo importante y verdadero simplemente había ocurrido como una bendita serendipia. Sólo me restaba despojarme del incómodo recato para informarlo y, de alguna manera, compartirlo. Supuse que un buen comienzo era nombrar a la soprano que para mí fue la única del cosmos durante esa noche. Y lo hice: Verónica Murúa.

Forma, sonido y memoria




Mañana, sábado 6 de agosto, a las 12 p.m. participaré en una mesa redonda que se organiza como parte de las actividades que acompañan a la exposición Arqueologías de la Fonografía que se presenta desde hace un par de meses en el museo Franz Mayer. Ésta es una impresionante exhibición de fonografos, que no debe perderse todo interesado en el sonido, los discos, los aparatos de reproducción, las grabaciones, etc. 


Mañana también estarán en la mesa de diálogo el ingeniero Humberto Terán y el contratenor Héctor Sosa. Abajo coloco detalles de la información que puede consultarse íntegra en la imagen. La entrada, aunque originalmente tendría un costo, es completamente libre. Allá nos vemos. Eso.


……………………….


l Coloquio Arquologías de la Fonografía comienza éste sábado a las 12:00 pm en el Auditorio del Museo Franz Mayer (continúa el sábado 13 y el jueves 18).

Mesa I : Forma, Sonido y Memoria

Participan en la Mesa: Humberto Terán (Ingeniero de Audio, involucrado prácticamente en toda la actividad musical de México),  Héctor Sosa (Contratenor y Productor Musical) y José Noé Mercado (Crítico de Ópera, Periodista) Modera: Santiago Rodríguez (Humanista).

Otto Cázares
Coordinador del Coloquio

viernes, julio 15, 2011

Replicante julio-2011


En la edición de julio de la revista Replicante, que se dedica al arte contemporáneo, publiqué Aquí no viene cualquiera, una versión recargada de una crónica sobre Santa Fe, De Efe, que escribí hace un tiempo. Aquí el link, para quien quiera leerla.

eso.

viernes, junio 10, 2011

María Alejandres en la Scala de Milán

Fotos Ana Lourdes Herrera / www.mariaalejandres.com

La nota principal de la sección Cultura del periódico El Financiero, hoy 10 de junio, es la entrevista que le realicé a la gran soprano María Alejandres, con motivo de su debut en la Scala de Milán, mañana sábado. La coloco a continuación para las personas que me la han solicitado, ya que no pudieron leerla en el diario. Próximamente prometo colocar también la entrevista que publiqué en la revista Pro Ópera en 2008, cuando María Ganó Operalia, y que por renovación del sitio hace un par de años quedó fuera del internet. Eso sería. 

Periódico El Financiero
María Alejandres, en la Scala de Milán (llamada de primera plana)
Viernes, 10 de junio de 2011
La soprano mexicana buscará acercarse a la perfección de su arte
interpretando el protagónico de Roméo et Juliette, de Charles Gounod

Periódico El Financiero
Viernes, 10 de junio de 2011
Mañana debuta en la Scala de Milán
En la música siempre hay sutilezas por descubrir: María Alejandres
x José Noé Mercado

Es de las mejores cantantes del planeta y no por casualidad. No inmerecidamente. Mañana debutará en la Scala de Milán, uno de los teatros de mayor prestigio en el mundo y manifestará así una vez más el delicioso y poético timbre de su voz, rica en musicalidad, armónicos y luminosidad expresiva.

Es dueña de una técnica admirable y refinamiento interpretativo que se amalgaman con el esfuerzo y la humildad necesaria para el aprendizaje diario, nota a nota, y sobre todo con un talento de extraordinaria ley artística. La soprano mexicana María Alejandres, de 27 años de edad, ahora en Italia, cuna y meca por excelencia del género operístico, buscará acercarse a la perfección de su arte interpretando el protagónico de Roméo et Juliette de Charles Gounod, papel sobre el que reflexiona:

-Juliette fue el primero que me aprendí, cuando tenía 19 años, ya que el paje Stephano fue el primer personaje que la Compañía Nacional de Ópera me otorgó en Bellas Artes; además me propusieron ser el cover de Juliette, un rol que vocalmente es demandante y lírico. Desde entonces sabía que durante muchos años mi voz estaría en proceso de desarrollo y ahora, aunque se encamine hacia el repertorio lírico, Juliette es un papel que me da la oportunidad de mostrar dotes de línea de canto en el repertorio francés, que es en el que me siento más cómoda, además del italiano.

-Triunfos en nuestro país, China, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Italia. Está en los mejores teatros del mundo. ¿Qué es lo que está pasando con su carrera?

-Ha sido una carrera de mucha preparación vocal y musical, de tiempo y paciencia durante estos últimos cinco años. He aprendido a no correr y a descubrir que para estar a la altura de los teatros importantes de ópera es necesario tener una preparación sólida y ser muy fuerte mentalmente, ya que las exigencias son muy grandes. Sin embargo, es una profesión que me llena de satisfacciones, además de ser muy noble.

-¿Qué significa para usted la Scala de Milán?

-Cantar en la Scala es algo que no pensé que llegaría tan pronto, y es una responsabilidad muy grande para mí. Dos de los teatros más importantes y de tanta tradición en el mundo lírico, la Scala y el Royal Opera House Covent Garden de Londres, llegaron a mis manos antes de lo que pensaba. Sin embargo, me preparé mucho para poder estar a la altura. En este tipo de teatros no te perdonan un solo error. En los ensayos siempre hay oídos que están a la espera de cualquier mínima falla. Tienes que ser muy cuidadoso y eso precisamente te obliga a buscar la perfección o, por lo menos, a estar cerca de ella. Diariamente tienes coachings con un pianista que enriquece la parte musical y te pule el estilo. También cuentas con especialistas del idioma en el que cantas y están ahí para corregir cualquier mínimo error. Todo esto aunado a muchos otros aspectos como la escena o la música. En cualquier caso, es necesaria una fuerza mental y una seguridad músico-vocal que te permita dar lo mejor de ti como artista en cada función.

-¿Cuál es su actitud al cantar en países y teatros con grandes tradiciones operísticas?

-Cada vez que estoy en teatros como éstos, resulta muy enriquecedor trabajar con grandes coaches y extraordinarios directores de orquesta, de los que he aprendido mucho en poco tiempo. Estar en teatros así requiere mucha preparación y perfeccionamiento porque hay una fila de can- tantes muy buenos detrás de ti y si tú no llenas las expectativas, pasan sobre ti. Es por ello que siempre tengo la actitud de aprender y asumo que aún hay mucho qué perfeccionar en cada rol, a pesar de que lo haya cantado quizás ya muchas veces. Siempre hay bastantes aspectos por profundizar, sutilezas por descubrir, detalles musicales por cuidar. Es la parte que más disfruto: el estudio y el descubrimiento, para que cada función que doy sea diferente.

-¿Cómo ha logrado los éxitos de su brillante trayectoria? ¿Qué ha hecho bien; por qué algunos cantantes llegan a la cumbre y otros no?

-Mi caso es muy personal. Creo que todo se conjuntó para que saliera así. Es indispensable mucha disciplina y preparación músico-vocal. Mientras más herramientas tengas será más fácil llegar a la cima. Se requiere una buena dosis de paciencia y tener muy claro cuáles son tus objetivos a largo plazo. Todos podemos ser talentosos, pero además necesitas la inteligencia emocional para ser muy fuerte y que las tonterías diarias del trabajo no te tiren. En esta carrera tienes que dejar de lado la sensibilidad: me refiero a que desafortunadamente muchas veces en las artes tendemos a tolerar errores por miedo de herir al artista. Cuando estás en una carrera internacional no te perdonan un error, pues hay muchos cantantes que están esperando una oportunidad y por ello tienes que ser muy inteligente, saber dar cada paso y conocer hacia dónde te llevará. Indudablemente, debo decir que también tuve la fortuna de contar con grandes apoyos en México, y puedo mencionar que María Luisa de Chávez y Manuel Álvarez fueron un pilar en mi carrera, ya que me apoyaron durante muchos años hasta que logré salir adelante por mis propios medios. Y conté con un equipo maravilloso que ayudó a impulsarme: Pro Ópera, además de tener la fortuna de contar durante cuatro años con una pareja que me ha apoyado en todos los aspectos y ha sido mi mejor crítico en cada función, alguien que no me aplaude todo, para seguir mejorando siempre.

-¿Cómo está planeando su carrera en cuanto a compromisos, repertorio y ofrecimiento de los teatros?

-Poseo la suerte de contar con el consejo del maestro Ramón Vargas, quien siempre ha sido mis oídos, y con un agente que conoce muy bien de voz. Gracias a ello no he caído en tentaciones de repertorio que por el momento no debo interpretar. En este punto sólo estoy en el lírico ligero. Cuando se desarrolle más mi voz iré aumentando el peso del repertorio. Pero ahora vienen debuts en la Bastilla, Munich y Lille. Y próximamente regresaré a la Scala con dos títulos nuevos.


Periódico El Financiero
Viernes, 10 de junio de 2011
La sexta mexicana
x José Noé Mercado

María Alejandres es una chica amable y sencilla en su trato. Su rostro es gentil, pero en él se desprende el ingenio, la inteligencia y seguridad de quien sabe lo que quiere y, más interesante aún, de quien sabe cómo obtenerlo. El 21 de agosto de 2005 obtuvo el primer sitio del Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli y el 24 de septiembre de 2008 ganó el primer lugar femenil de Operalia, celebrado en Quebec, Canadá, tanto en la categoría de ópera como en la de zarzuela. Su participación en ese importante certamen internacional sin duda fue una muestra de consolidación para una artista que lo es desde su infancia y que desde entonces se caracteriza no sólo por su talento musical, sino también por su actitud disciplinada, estudiosa, por su ambición inteligentemente encaminada. Ahora será la sexta mujer mexicana en cantar en la Scala de Milán desde su inauguración el 3 de marzo de 1778, después de Ángela Peralta, Fanny Anitúa, Pina Carrillo, Oralia Domínguez y Gilda Cruz Romo.

Periódico El Financiero
Viernes, 10 de junio de 2011
EL JARDÍN
x José Noé Mercado


*Del vecino

Hasta antes de ganar el Concurso Operalia de Plácido Domingo en 2008, María Alejandres se ve como un talento en bruto que de a poco se fue puliendo con trabajo, dedicación y el apoyo de gente que creyó en ella. "Operalia me ayudó a acercarme a los teatros y a tener más proyección en el mundo", dice. "Sin embargo, no puedes ser sólo un potencial que toque esos recintos una sola vez. Debes demostrar que eres una realidad capaz de mantenerte".

-¿Qué papel debería ocupar la idea del extranjero en un joven cantante mexicano? Muchos sueñan con irse de nuestro país, pero por cada uno que se abre paso abundan los que no logran insertarse en ninguna parte y sólo acumulan frustraciones que merman su ánimo y desarrollo.

-Existe una idea errónea del extranjero y, lamentablemente, muchas veces pensamos que el jardín del vecino es más verde. En México contamos con buenos pianistas repasadores, coaches y maestros de canto. Lo importante es saber con quién y hacia dónde debes enfocar tu energía, tiempo y dinero. Para ello es necesario hacer un plan de lo que requieres y te hace falta: idiomas, teatro, preparación musical y, la más importante, técnica vocal. Sin ello es como no tener piernas y querer correr. Enfocán- dome solamente al canto, pienso que es una carrera muy personal e íntima, de maestro a cantante. No es indispensable irte a Europa pensando que hallarás sin duda alguna lo mejor. Lo puedes encontrar en Zacatlán de las Manzanas, en Londres o París. Pero para ello debes ser muy objetivo y no dejarte llevar por la pasión y los arrebatos y saber aprovechar de todos los maestros lo mejor para formar tu técnica, decisiones de canto y manera de ver la música.

-¿Cómo integra los logros profesionales a su vida cotidiana para no perder la cordura personal y artística?

-La humildad llena mi espíritu. Cada vez que veo mis avances, pienso: "María, el camino es largo, ni siquiera ves el infinito. Te falta mucho". Saber que no he llegado al límite de mis posibilidades, que tengo aún mucho por descubrir, aprender y perfeccionar es lo bello del asunto: ver que no soy la misma de hace tres años, que he evolucionado como artista y cantante y sobre todo como persona. Los golpes me han hecho más fuerte y aprendí a no caer dos veces en el mismo error. Disfruto mucho esta carrera porque, además, me ha permitido abrir mis horizontes: viajar, conocer culturas, vivir en países donde jamás creí que estaría. La belleza de la vida es disfrutar y entregarlo todo.

martes, mayo 24, 2011

Tosquísima


Hoy se publicó en el periódico El Financiero mi texto sobre la reposición de la ópera Tosca de Puccini en Bellas Artes. Corresponde al primer elenco y lo que coloco aquí es el director's cut, aunque igual habrá una versión extendida que incluya comentarios sobre el segundo elenco. Pero esa versión se publicará más adelante en la revista Pro Ópera, lo de hoy es lo que aparece en el diario. Finalmente, y por si alguien quiere tener fresco lo que escribí en 2008 sobre esta misma producción proveniente de San Luis Potosí, dar kliq aquí. Eso sería, con calor insoportable.


Periódico El Financiero
Martes 24 de mayo de 2011
Tosquísima
x José Noé Mercado


Saber que Wolfgang Amadeus Mozart y Giacomo Puccini son los  compositores operísticos que más se programan en el mundo, según estadísticas de Operabase, puede suponer el equívoco de que no hay nada más sencillo y exitoso que presentar obras de sus respectivos catálogos. Puesto que el arrastre que generan dichos títulos en un público casi siempre conservador no exenta la necesaria capacidad para llevar a la escena una reinterpretación fresca, propositiva y que aporte como versión al ser reproducida.

Ejemplo de ello es la Tosca de Puccini con la que la Compañía Nacional de Ópera  (CNO) continúa su temporada 2011, pues no sólo la falta de una programación imaginativa y que guste del riesgo de la propuesta innovadora es evidente, sino también el escaso talento para cocinar un refrito.

Con funciones 15, 17, 19, 22, 24 y 26 de mayo en el Teatro del Palacio de Bellas Artes y alternando dos elencos, la CNO recurrió de nuevo a la producción de Tosca concebida por el Festival de San Luis Potosí en 2007, repuesta ya en Bellas Artes en 2008. Esta vez, sin embargo, el esplendor original ciertamente sobrevalorado en su momento de este montaje que cuenta con escenografía de Ricardo Legorreta, fue ensombrecido por modificaciones innecesarias y fallidas.

En el estreno, la función fue condenada por dos factores principales. Primero por la dirección escénica de Raúl Falcó, plagada de movimientos clichés, incapaz de configurar una lectura rica o consecuente de los personajes, caricaturizándolos incluso como en el caso del Barón Scarpia, malo, malísimo desde que sale a escena, conectándole combos a Cavaradossi, practicándoles el bullying a sus esbirros o interrumpiendo el clímax del “Vissi d’arte” al volver de colocarse una suerte de bata o negligé. Lo bueno para Falcó es que si como ex director de la CNO es tristemente célebre, ahora como regista difícilmente alguien se acordará de él.

Descontando la iluminación ordinaria y brusca de César Guerra, el segundo aspecto que condicionó esta Tosca fue la apresurada lectura musical del croata Niksa Bareza, ya que dificultó las respiraciones canoras de los solistas, indispensables para la construcción dramática del fraseo y de los mismos personajes y su estado emocional. Su ejecución plana y sin matices al frente del Coro y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes tuvo menos puntuación que la de un adolescente en Twitter y se quedó a años luz de recrear las sensuales atmósferas puccinianas llevadas al paroxismo por directores como Victor de Sabata en cuya imagen sonora puede incluso respirarse el exquisito y embriagante perfume de Floria Tosca.

El rol protagónico fue encarnado por la soprano Bertha Granados, con un instrumento de gran peso dramático, pero de una frialdad histriónica que no transmitió  la carga de sentimientos que debería ir desplegando su personaje. El Cavaradossi del tenor Diego Torre contó con una voz oscura, potente, aunque proyectada más a semejanza de un rayo láser y no como una luz expansiva que bañara al público. Su fraseo no es particularmente refinado ni hábil para convencer de las transiciones anímicas de su personaje. El barítono Juan Orozco interpretó a Scarpia sin buscar contrastes en su poderosa voz. Emite siempre a todo volumen, lo que le lleva a perder afinación y color: a construir un canto monótono, estridente y sin gusto.

El bajo Charles Oppenheim, quien en 2006 fuera criticado por no tener suficiente carrera o estudios musicales como para debutar en este recinto, para sorpresa de muchos regresó esta vez convertido en uno de los cantantes más activos de México para interpretar el personaje del Sacristán. En buena parte del primer acto fue inaudible y sólo hacia el final logró rebotar la voz en la escenografía. Ahora se le escucha más seguro respecto de aquel 2006, aunque su voz sigue presentando pobreza de brillo sobre todo en su registro alto. Su desempeño actoral es resuelto, pero empañado por manierismos y bufonerías fetiches que le imprime a todo personaje que interpreta.

Es rescatable la oportunidad de que cantantes jóvenes como los barítonos Óscar Velázquez y Ricardo López o el tenor Víctor Campos puedan subir a escena para acumular experiencia a través de partiquinos. No obstante, el resultado integral de esta Tosca es sin duda superlativo: por sus fallas y la carencia de refinamiento interpretativo, por su nula propuesta y lo pegoteada de la producción, simplemente fue tosquísima.

sábado, mayo 21, 2011

Sin orquestas de élite


Hoy, sábado 21 de mayo de 2011, se publica en el periódico El Universal un panorama de las orquestas en el Distrito Federal, un muy buen texto de la periodista Alida Piñón. La conclusión es que no tenemos una orquesta de élite ni nada aparecido en nuestra ciudad. Es una lástima.

Dejo link a este texto, en el que la periodista de El Universal incluye un fragmento de mi opinión. Eso sería.

Replicante mayo-2011


El número de mayo-2011 de la Revista Cultural Replicante se dedica a la industria de la música.

En la sección Apuntes y Crónicas se publica un reportaje mío: La rehabilitación del Teatro de Bellas Artes: un rescate totalmente palacio. En este texto además de hacer un recuento de todo lo que ha ocurrido con la "cirugía mayor" a nuestro máximo recinto artístico, incluyo las principales voces que se han pronunciado al respecto.

Dejo el link al Índice de todo el contenido de este número de Replicante. Hay mucho que leer y ver en sus numerosas secciones.

jueves, mayo 05, 2011

Backstage, un fragmento en L'Orfeo de mayo-2011


En la edición de mayo-2011 de la revista L'Orfeo que edita Iván Martínez se publica un fragmento de mi novela inédita Backstage.

Aquí dejo el link del índice de este número de la publicación que se dedica al compositor Daniel Catán, recientemente fallecido, y también el link a la sección Letras Sonoras, donde viene el fragmento de Backstage, para quien quiera leerlo. Eso sería.

sábado, abril 30, 2011

Pro Ópera mayo-junio 2011


Acá links a los textos que publico en la revista Pro Ópera de mayo-junio-2011:

Ópera en México (con varios textos).

México en el mundo (notas sobre artistas mexicanos en el extranjero).

Texto sobre el 8-2 (día de la muerte de Eugenio Toussaint, Enrique Jaso y Jacobo Morett).

Críticas extendidas sobre La mulata de Córdoba y La vida breve y Rusalka en Bellas Artes.

Obituario Daniel Catán.

Y réplica a la carta de una lectora que se publicó en la edición pasada de la revista, a propósito de una de mis críticas.

Eso. Por si quieren leerme.

jueves, abril 28, 2011

Cacería constante


"Querer es esencialmente sufrir, y como vivir es querer, toda vida es por esencia dolor. Cuanto más elevado es el ser, más sufre... La vida del hombre no es más que una lucha por la existencia, con la certidumbre de resultar vencido... La vida es una cacería incesante, donde los seres, unas veces cazadores y otras cazados, se disputan las piltrafas de una horrible presa. Es una historia natural del dolor, que se resume así: querer sin motivo, sufrir siempre, luchar de continuo, y después morir... Y así sucesivamente por los siglos de los siglos, hasta que nuestro planeta se haga trizas".


Arthur Schopenhauer

jueves, abril 14, 2011

Revista Replicante abril-2011


Replicante dedica su número de abril-2011 al sureste mexicano: la otra frontera. Además de las numerosas perspectivas y plumas sobre este tema central, se publica también una gran cantidad de textos en las diversas secciones que integran esta publicación considerada entre las tres mejores revistas culturales editadas en español.

En Apuntes y crónicas, de mi autoría viene el escrito Turista mexicano en Chiapas. Y, en la sección Narrativa, publico el cuento Demasiado tarde.

Aquí el índice completo con los respectivos links a todo el contenido de abril.

Eso sería.

martes, abril 12, 2011

Daniel Catán 1949-2011


Coloco mi obituario sobre Daniel Catán, publicado hoy en el periódico El Financiero. Una pérdida grande la de este compositor para el quehacer operístico actual. RIP.

Dejo también este link a la entrevista que le realicé en 2009, como un homenaje por sus 60 años de edad,  publicada en la revista Pro Ópera.

Y link a la entrevista a cuatro voces que le realizamos en 2010 Jorge Barradas, Iván Martínez, Lázaro Azar y yo, a propósito del estreno de Il postino en LA Opera, que se publicó en la revista L'Orfeo.


Periódico El Financiero
12 de abril de 2011
Daniel Catán (1949-2011)
-Daniel Catán, la burocracia lo asfixio. Murió a los 62 años de edad, sin ver concretada la ilusión de sus óperas interpretadas en español (llamada de primera plana).
-Una verdadera tristeza, la situación de la cultura.
X José Noé Mercado


La composición operística contemporánea tuvo a uno de sus más prestigiados exponentes en el mexicano Daniel Catán, cuyo fallecimiento en Austin, Texas, se dio a conocer la mañana del 11 de abril por la Universidad de Texas, donde el compositor se encontraba impartiendo clases temporalmente, aunque aún no ha sido precisada la causa ni la fecha exacta de su muerte, posiblemente ocurrida entre el viernes 8 y la madrugada del domingo, en que fue encontrado sin vida en la cama de su habitación.

En sus cinco óperas: Encuentro en el ocaso, La hija de Rapaccini, Florencia en el Amazonas, Salsipuedes e Il postino, esta última escrita especialmente para Plácido Domingo, quien la estrenó en Los Angeles Opera, en 2010, se encuentra el genio creciente de un compositor que se distinguió por cultivar la melodía y la escritura belcantista, prácticamente desterrada de la producción lírica universal desde principios del siglo 20, sin por ello dejar de sonar moderno.

A través de los libretos de sus óperas, basados en obras de Octavio Paz, Gabriel García Márquez, Eliseo Diego o Antonio Skármeta, hay una búsqueda formal e incesante que aspiraría al concepto de una ópera en español, y no sólo a través del lenguaje, sino de la cultura, de la mirada del mundo que producen un idioma y su historia, sus protagonistas.

Aunque Catán fue autor de ballet, obras orquestales y música para la pantalla, el reconocimiento internacional se lo proporcionó justamente el arte lírico que lo acompañó hasta el final de su vida, ya que además de encontrarse trabajando en una nueva ópera sobre Meet John Doe, la película de Frank Capra, sus obras son constantemente producidas y presentadas tanto en Estados Unidos como en Europa, no así en México donde los títulos de su catálogo nunca han sido debidamente escenificados.

En una entrevista concedida en 2009, Daniel Catán explicó así su oficio creativo:

“Trabajo en mi composición en las mañanas. El proceso empieza en cuanto despierto y me gusta pasar del sueño al escritorio sin mayor interrupción que una buena taza de café. Escribo en mi escritorio, a mano, y verifico lo que escribo en el piano para ver si me convence, si es verdaderamente la música del personaje, de la situación en la que trabajo. Una vez que estoy convencido —cosa de días—, lo paso en limpio y hago una versión impresa en la computadora. Así voy trabajando las escenas y los personajes.  El proceso toma bastante: unos 18 meses para escribir la partitura para voz y piano. Durante la composición de la obra me gusta consultar a mi director de escena para asegurarme de que los personajes y las situaciones han quedado bien delineados.  Sobre todo que la estructura está bien balanceada. Es fácil perderse cuando escribes una obra tan larga y durante tanto tiempo. Me gusta también correr la obra en cierto momento antes de terminarla definitivamente. Eso me da la pauta de cómo debe de ser el mero final. Me gusta después correr la obra completa con buenos cantantes antes de empezar la orquestación. Ahí todavía es posible  hacer modificaciones importantes. Después de la orquestación, cualquier cambio se vuelve más complicado, costoso y agotador. Una vez que estoy seguro de que la obra funciona, empiezo la orquestación. La escribo totalmente a mano y se la envío a mi editor que se ocupa de elaborar el material: copiarlo, sacar las partichelas, publicarlo. Es un proceso largo y costoso”.

Sobre el escaso interés del público por las óperas contemporáneas, Catán identificó diversas razones: “La ópera contemporánea es compleja y el público no la conoce bien. Los compositores no tienen la experiencia que se adquiere después de haber compuesto y montado sus primeros intentos. Miren la historia y verán que aun los compositores más dotados tuvieron dos o tres óperas fallidas antes de dominar el oficio. Es difícil hoy en día adquirir esa experiencia. Sumen a esa situación representaciones mediocres y ahí tienen las razones por las que la ópera contemporánea rara vez logra conquistar al público. Pero ópera nueva hay que crear si no queremos ver a los teatros convertirse en museos. Tuvimos unas décadas muy difíciles en donde nadie se interesaba por la ópera contemporánea. Afortunadamente eso está quedando atrás y muchas compañías —principalmente en Estados Unidos y en algunos países de Europa— están haciendo encargos y montando óperas nuevas con gran éxito. El mundo hispano se ha quedado atrás en ese sentido y es algo que hay que cambiar si queremos tener un lugar en el banquete”.

Aunque siempre se asumió como un compositor mexicano, Daniel Catán tenía la nacionalidad norteamericana, residía en Pasadena, California, y era catedrático del College of The Canyons, en Santa Clarita. Era un hombre sencillo y gentil, que gustaba de la charla musical y cinéfila con los amigos, de aprender de la crítica, de viajar a bordó de su viejo Mustang. Murió a los 62 años de edad, sin ver concretada la ilusión de sus óperas interpretadas en nuestro país. Sobre ello, soñaba: “Me interesa mucho que mis obras se conozcan en México, pero no he corrido con suerte. Montar obras nuevas requiere de mucha planificación y organización. Y ése ha sido el problema con nuestras instituciones culturales. Padecen una burocracia asfixiante que no les permite planear con anticipación. La creatividad de los artistas mexicanos se agota saltando trancas burocráticas. El problema es de fondo y no soy yo el único afectado. Es una verdadera tristeza”.

Lo es. Descanse en paz. Ojalá sus obras no.

domingo, abril 10, 2011

Con la voz en la nariz: ópera a pastelazos


Los integrantes del espectáculo lírico-clown Con la voz en la nariz me avisan que tendrán una temporada de funciones, todos los viernes del 8 de abril al 27 de mayo a las 22 horas en el Amapola Music Hall. Me piden avisarlo a mis lectores. Eso.

Sobre este espectáculo de ópera a pastelazos, publiqué esto en la revista Pro Ópera marzo-abril de este año. Acá un link a un video promocional del show.

jueves, marzo 24, 2011

Bajo las aguas: Rusalka en Bellas Artes

Fotos: ARIETTE ARMELLA/FMX

Posteo mi texto sobre la ópera Rusalka presentada en Bellas Artes como parte del 27 FMX y la temporada 2011 de la CNO. Algunos me la han solicitado desde hace días. Aquí está. Se publicó hoy en el periódico El Financiero. Quizás contribuya a una especie de ebullición que últimamente se ha dado en el ejercicio de la crítica y la crónica operística en México, aunque espero que no lo sea en el sentido algo atropellado en el que se ha suscitado en algunas plumas. 


Además de agradecer a todos los lectores que me han externado sus comentarios sobre la nueva imagen de este blog escribicionista, y dadas las circunstancias que he mencionado, aprovecho para poner el link a mi credo crítico, publicado hace algún tiempo en la Revista Cultural Replicante. Eso sería.


Periódico El Financiero
Jueves 24 de marzo de 2011
Bajo las aguas
Rusalka en Bellas Artes
x José Noé Mercado


Entre Bedrich Smetana, autor de tintes oficialistas que ocupa un lugar destacado en la historia lírica con La novia vendida, y Leos Janácek, primero compositor rechazado por el stablishment, luego altamente reconocido, referencial e imprescindible por su capacidad musical, su lenguaje contemporáneo y la fuerza expresiva de obras como Jenufa, Katya Kabanova o Desde la casa de los muertos, Antonín Dvorák sobresalió internacionalmente con su sinfonía Desde el nuevo mundo y por su ópera Rusalka, de bella construcción y continuidad melódica con base en el leitmotiv wagneriano, a la que suma una historia que pone en escena parte de la mitología eslava.

Estrenada en 1901, Rusalka cuenta con libreto de Jaroslav Kvapil, y se presentó por primera vez en nuestro país los pasados 10, 13, 17 y 20 de marzo, en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, en coproducción del 27 Festival de México y la Compañía Nacional de Ópera (CNO).




Jorge Ballina diseñó una escenografía dinámica y contemporánea, arropada espléndidamente por la iluminación de Víctor Zapatero y el magnífico vestuario de Eloise Kazan.

En esta ocasión, sin embargo, la propuesta de Ballina mostró una mirada reiterativa y nostálgica de su propio trabajo, sin la concreción plástica de belleza que alcanzó, por ejemplo, en El anillo del nibelungo, pero sí de su problemática con plataformas hiperquinéticas que dificultan ya no se diga el canto, sino el tránsito y acceso a ellas, como lo demostraron las torceduras de tobillo de al menos un par de participantes. Por lo demás, la escena dispuesta para contar la historia como un cuento infantil no logró recrear del todo lo que pretendía. Una serpentina telar difícilmente logró el efecto acuífero y durante la mayor parte del tiempo parecía más un canasto de mimbre teñido de azul y no el marco de un lago.

La dirección escénica de Enrique Singer presentó con coherencia y lógica la trama y las acciones, aunque naufragó en las escenas largas que componen la obra, ya que la monotonía de movimientos y la falta de una expresión nacida más del interior de los personajes cayó en un estatismo colindante con la aburrición. Si por algo los pasajes más lucidores fueron aquellas citas sergiovelianas de las ondinas del Rin y no sin estorbosos cables y arneses y dobles visibles.





El rol protagónico fue encomendado a la soprano sueca Elisabet Strid, quien se desempeñó como una gran Rusalka, con voz cálida, bella y resistente, de técnica notable. Actoralmente no demostró nada especial, pero se convirtió en una de las mejores importaciones de los últimos años considerando esa tendencia oficial y algo malinchista de traer tantos cantantes equis del extranjero a nuestros escenarios.

El tenor eslovaco Ludovit Ludha interpretó el papel del Príncipe y cumplió, pero poco más. Con una voz sin demasiado cuerpo ante el color orquestal de esta partitura, con mayor énfasis en la colocación del sonido que en su belleza o en la ortodoxia de su emisión, no estuvo a la altura de su ninfa acuática. Con mejores cualidades y un canto de mayor envergadura participó el bajo ruso Alexander Teliga como el Espíritu de las aguas.

Las voces nacionales de Lucía Salas, Nieves Navarro y Edurne Goyarzu (Ninfas del bosque); Celia Gómez (Princesa extranjera), Antonio Duque (Guardabosques), Sandra Malika (Cocinero), Néstor López (Cazador) y Belem Rodríguez (la bruja Jezibaba), complementaron el elenco con participaciones en general muy destacadas.



La dirección concertadora de Ivan Anguélov, al frente de la Orquesta y el Coro del Teatro de Bellas Artes (esta última agrupación de inocultable mejoría sonora bajo la preparación de Xavier Ribes de los últimos meses), si bien mostró conocimiento y cercanía de la partitura y cuidó el ritmo vocal de los solistas, no se transformó en una lectura particularmente vital. Con tiempos poco emotivos y una batuta refrigerante, quizás faltó calor a la música, al conflicto, al drama, a su desapasionada versión.

Tristemente donde no falta calor al drama es en la CNO, ya que después del fiasco de su pretendido Comité Artístico que nunca se concretó sigue sobre las olas, nadando de a muertito, con una temporada 2011 incierta, en la que parte de los títulos programados ya se cancelaron o pospusieron. Aunque quizás por ello mismo la realidad de esta institución operística ya ni siquiera esté a flote sino, como Rusalka y sus desnudos encantos de sirena que no vimos, completamente bajo las aguas. O, dicho sin poesía alguna, hundida. Tal vez ahogada.

sábado, marzo 12, 2011

Revista Replicante marzo-2011


La edición de marzo de 2011 de la revista cultural Replicante se dedica al terrorismo. Se publican numerosos textos sobre ese tema, además de incluir una considerable cantidad de materiales en sus otras secciones.



En esta edición, en la sección Apuntes y crónicas, yo publico Un poco de humanidad: una crónica sobre la Expo Sexo y Entretenimiento 2011, celebrada del 2 al 7 de marzo en el Palacio de los Deportes.

En la sección Literatura-Narrativa, también aparece publicado un cuento mío: Mejor no. Dejo el link. Eso sería por hoy.

miércoles, marzo 02, 2011

¿Juay de mulata? ¿Juay De Falla?


Este blog estrena diseño y refresca su imagen. El cambio es principalmente por atención a sus lectores constantes, que con frecuencia solicitaban respeto a su vista. Ya. Por fin se hizo. Pero también esta nueva etapa es símbolo de renovación. No de negar el pasado, no de romperlo necesariamente, pero sí de dejarlo allá: en el pasado. Vivir más tiempo en el pasado que en el presente es muestra de envejecimiento. Y este blog aún no llega al ocaso. La idea es que nunca llegue. Ojalá. Sigue vivo, más que nunca, tan escribicionista como siempre, y agradece a todos sus visitantes en especial a los que me hacen llegar su comentarios sobre el contenido que lo conforma y que lo comparten.

Dicho lo anterior, y terminada la fase beta del cambio, procedo a colocar mi texto de las óperas La mulata de Córdoba y La vida breve que hace unos días se presentaron en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, mismo que apareció hoy en el periódico El Financiero. Eso sería.


Periódico El Financiero
Miércoles 2 de Marzo de 2011
¿Juay de mulata? ¿Juay De Falla?
x José Noé Mercado


1
Arrancó la temporada 2011 de la Compañía Nacional de Ópera (CNO). Dicho inicio, que podría ser motivo de celebración para los operófagos mexicanos, se diluyó frente a la programación de un par de títulos más bien sobrevalorados y, lo peor, ante su montaje desmañado que saldría ganando si no transforma la apetencia lírica en anorexia.

2
Los pasados 13, 15, 20 y 22 de febrero, en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, la CNO presentó en programa doble La mulata de Córdoba del mexicano José Pablo Moncayo y La vida breve del español Manuel de Falla, con un elenco integrado casi en su totalidad por cantantes pertenecientes a Solistas Ensamble y al Coro del Teatro de Bellas Artes, ambas agrupaciones dependientes del INBA, en lo que podría entenderse como ejemplo del más típico corporativismo azteca, que busca fortalecer a los dirigentes institucionales, adormeciendo las inquietudes de sus grupos y sindicatos a través de una relación de trato preferencial.

3
Algún destello de calidad vocal y canora mostraron la mezzosoprano Grace Echauri y la soprano Violeta Dávalos en sus respectivos roles protagónicos de Soledad y Salud, sin menospreciar el buen desempeño de los tenores Gerardo Reynoso y Dante Alcalá y de la también mezzo Nieves Navarro (Anselmo, Paco, Abuela). Pero en general el nivel lírico podría asumirse como grupal, indistinto, no de solistas, y en todo caso se estampó con la batuta poco motivadora del español Ramón Tébar, que no cuidó el volumen de la orquesta, ni mostró una particular propuesta o vigor sobre este par partituras.



4
Para 1948, año en que se estrena La mulata de Córdoba, en diversas regiones del planeta compositores como Richard Strauss, Leos Janácek, Alban Berg o Arnold Schönberg, no sólo habían incorporado –o rechazado- en sus obras las técnicas y recursos expresivos de la escena musical acumuladas a lo largo de más de tres siglo de género operístico, sino que propusieron con solidez herramientas nuevas para que la ópera continuara vigente en el siglo 20.

Ante ese escenario, un análisis mínimo de la única ópera de Moncayo arroja un desfavorable handicap para esta obra de limitados alcances expresivos y tan cuestionable cohesión músico-dramática sobre textos de Xavier Villaurrutia y Agustín Lazo que no logran armar un libreto firme y atrayente.

Poco mejor librada sale, en ese sentido, La vida breve de Manuel de Falla de 1905, aunque estrenada en francés hasta 1913, ya que si bien muestra con cierta fuerza y destellos impresionistas el folclorismo español, es fruto de romanticismo tardío entre los nacionalismos europeos, con diversos añadidos al original y con una escena última de la mano del manido Deus ex machina.

¿Cuáles son, entonces, los criterios para programar estos títulos en un país que adolece de un repertorio más básico o sexi, que atraiga nuevos públicos y encante al que ya existe? ¿Juay de mulata? ¿Juay De Falla?

5
A las preguntas anteriores se suma otra: ¿para qué una remodelación de nuestro máximo recinto artístico que costó 690 millones de pesos y que incluyó el equipamiento con tecnología teatral de punta, si las cosas se seguirán haciendo a la antigüita y mal?

La dirección escénica de Horacio Almada y la escenografía de Mauricio Trápaga, más que incapaces de brindar continuidad dramática a las tramas, evidenciaron el desconocimiento del género y ritmo operístico. En La mulata abundaron los tiempos muertos entre cuadros, en La vida faltó una pausa. En ambas, una escenografía desproporcionada, recién barnizada, e inoportunos tramoyistas en la más tamemes, con la iluminación fallida de Almada-Trápaga que no atinó ni con el seguidor. 

Muchas preguntas para una sola producción. Y no tanto para el Comité Artístico del que nadie sabe si ya opera; no para Jaime Ruiz Lobera que en el organigrama sigue como director de la CNO, sino para el maestro Sergio Ramírez Cárdenas de la subdirección general del INBA, que en el escalafón es la mano que mece la cuna, ¿o no?