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jueves, marzo 24, 2011

Bajo las aguas: Rusalka en Bellas Artes

Fotos: ARIETTE ARMELLA/FMX

Posteo mi texto sobre la ópera Rusalka presentada en Bellas Artes como parte del 27 FMX y la temporada 2011 de la CNO. Algunos me la han solicitado desde hace días. Aquí está. Se publicó hoy en el periódico El Financiero. Quizás contribuya a una especie de ebullición que últimamente se ha dado en el ejercicio de la crítica y la crónica operística en México, aunque espero que no lo sea en el sentido algo atropellado en el que se ha suscitado en algunas plumas. 


Además de agradecer a todos los lectores que me han externado sus comentarios sobre la nueva imagen de este blog escribicionista, y dadas las circunstancias que he mencionado, aprovecho para poner el link a mi credo crítico, publicado hace algún tiempo en la Revista Cultural Replicante. Eso sería.


Periódico El Financiero
Jueves 24 de marzo de 2011
Bajo las aguas
Rusalka en Bellas Artes
x José Noé Mercado


Entre Bedrich Smetana, autor de tintes oficialistas que ocupa un lugar destacado en la historia lírica con La novia vendida, y Leos Janácek, primero compositor rechazado por el stablishment, luego altamente reconocido, referencial e imprescindible por su capacidad musical, su lenguaje contemporáneo y la fuerza expresiva de obras como Jenufa, Katya Kabanova o Desde la casa de los muertos, Antonín Dvorák sobresalió internacionalmente con su sinfonía Desde el nuevo mundo y por su ópera Rusalka, de bella construcción y continuidad melódica con base en el leitmotiv wagneriano, a la que suma una historia que pone en escena parte de la mitología eslava.

Estrenada en 1901, Rusalka cuenta con libreto de Jaroslav Kvapil, y se presentó por primera vez en nuestro país los pasados 10, 13, 17 y 20 de marzo, en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, en coproducción del 27 Festival de México y la Compañía Nacional de Ópera (CNO).




Jorge Ballina diseñó una escenografía dinámica y contemporánea, arropada espléndidamente por la iluminación de Víctor Zapatero y el magnífico vestuario de Eloise Kazan.

En esta ocasión, sin embargo, la propuesta de Ballina mostró una mirada reiterativa y nostálgica de su propio trabajo, sin la concreción plástica de belleza que alcanzó, por ejemplo, en El anillo del nibelungo, pero sí de su problemática con plataformas hiperquinéticas que dificultan ya no se diga el canto, sino el tránsito y acceso a ellas, como lo demostraron las torceduras de tobillo de al menos un par de participantes. Por lo demás, la escena dispuesta para contar la historia como un cuento infantil no logró recrear del todo lo que pretendía. Una serpentina telar difícilmente logró el efecto acuífero y durante la mayor parte del tiempo parecía más un canasto de mimbre teñido de azul y no el marco de un lago.

La dirección escénica de Enrique Singer presentó con coherencia y lógica la trama y las acciones, aunque naufragó en las escenas largas que componen la obra, ya que la monotonía de movimientos y la falta de una expresión nacida más del interior de los personajes cayó en un estatismo colindante con la aburrición. Si por algo los pasajes más lucidores fueron aquellas citas sergiovelianas de las ondinas del Rin y no sin estorbosos cables y arneses y dobles visibles.





El rol protagónico fue encomendado a la soprano sueca Elisabet Strid, quien se desempeñó como una gran Rusalka, con voz cálida, bella y resistente, de técnica notable. Actoralmente no demostró nada especial, pero se convirtió en una de las mejores importaciones de los últimos años considerando esa tendencia oficial y algo malinchista de traer tantos cantantes equis del extranjero a nuestros escenarios.

El tenor eslovaco Ludovit Ludha interpretó el papel del Príncipe y cumplió, pero poco más. Con una voz sin demasiado cuerpo ante el color orquestal de esta partitura, con mayor énfasis en la colocación del sonido que en su belleza o en la ortodoxia de su emisión, no estuvo a la altura de su ninfa acuática. Con mejores cualidades y un canto de mayor envergadura participó el bajo ruso Alexander Teliga como el Espíritu de las aguas.

Las voces nacionales de Lucía Salas, Nieves Navarro y Edurne Goyarzu (Ninfas del bosque); Celia Gómez (Princesa extranjera), Antonio Duque (Guardabosques), Sandra Malika (Cocinero), Néstor López (Cazador) y Belem Rodríguez (la bruja Jezibaba), complementaron el elenco con participaciones en general muy destacadas.



La dirección concertadora de Ivan Anguélov, al frente de la Orquesta y el Coro del Teatro de Bellas Artes (esta última agrupación de inocultable mejoría sonora bajo la preparación de Xavier Ribes de los últimos meses), si bien mostró conocimiento y cercanía de la partitura y cuidó el ritmo vocal de los solistas, no se transformó en una lectura particularmente vital. Con tiempos poco emotivos y una batuta refrigerante, quizás faltó calor a la música, al conflicto, al drama, a su desapasionada versión.

Tristemente donde no falta calor al drama es en la CNO, ya que después del fiasco de su pretendido Comité Artístico que nunca se concretó sigue sobre las olas, nadando de a muertito, con una temporada 2011 incierta, en la que parte de los títulos programados ya se cancelaron o pospusieron. Aunque quizás por ello mismo la realidad de esta institución operística ya ni siquiera esté a flote sino, como Rusalka y sus desnudos encantos de sirena que no vimos, completamente bajo las aguas. O, dicho sin poesía alguna, hundida. Tal vez ahogada.

sábado, marzo 12, 2011

Revista Replicante marzo-2011


La edición de marzo de 2011 de la revista cultural Replicante se dedica al terrorismo. Se publican numerosos textos sobre ese tema, además de incluir una considerable cantidad de materiales en sus otras secciones.



En esta edición, en la sección Apuntes y crónicas, yo publico Un poco de humanidad: una crónica sobre la Expo Sexo y Entretenimiento 2011, celebrada del 2 al 7 de marzo en el Palacio de los Deportes.

En la sección Literatura-Narrativa, también aparece publicado un cuento mío: Mejor no. Dejo el link. Eso sería por hoy.

miércoles, marzo 02, 2011

¿Juay de mulata? ¿Juay De Falla?


Este blog estrena diseño y refresca su imagen. El cambio es principalmente por atención a sus lectores constantes, que con frecuencia solicitaban respeto a su vista. Ya. Por fin se hizo. Pero también esta nueva etapa es símbolo de renovación. No de negar el pasado, no de romperlo necesariamente, pero sí de dejarlo allá: en el pasado. Vivir más tiempo en el pasado que en el presente es muestra de envejecimiento. Y este blog aún no llega al ocaso. La idea es que nunca llegue. Ojalá. Sigue vivo, más que nunca, tan escribicionista como siempre, y agradece a todos sus visitantes en especial a los que me hacen llegar su comentarios sobre el contenido que lo conforma y que lo comparten.

Dicho lo anterior, y terminada la fase beta del cambio, procedo a colocar mi texto de las óperas La mulata de Córdoba y La vida breve que hace unos días se presentaron en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, mismo que apareció hoy en el periódico El Financiero. Eso sería.


Periódico El Financiero
Miércoles 2 de Marzo de 2011
¿Juay de mulata? ¿Juay De Falla?
x José Noé Mercado


1
Arrancó la temporada 2011 de la Compañía Nacional de Ópera (CNO). Dicho inicio, que podría ser motivo de celebración para los operófagos mexicanos, se diluyó frente a la programación de un par de títulos más bien sobrevalorados y, lo peor, ante su montaje desmañado que saldría ganando si no transforma la apetencia lírica en anorexia.

2
Los pasados 13, 15, 20 y 22 de febrero, en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, la CNO presentó en programa doble La mulata de Córdoba del mexicano José Pablo Moncayo y La vida breve del español Manuel de Falla, con un elenco integrado casi en su totalidad por cantantes pertenecientes a Solistas Ensamble y al Coro del Teatro de Bellas Artes, ambas agrupaciones dependientes del INBA, en lo que podría entenderse como ejemplo del más típico corporativismo azteca, que busca fortalecer a los dirigentes institucionales, adormeciendo las inquietudes de sus grupos y sindicatos a través de una relación de trato preferencial.

3
Algún destello de calidad vocal y canora mostraron la mezzosoprano Grace Echauri y la soprano Violeta Dávalos en sus respectivos roles protagónicos de Soledad y Salud, sin menospreciar el buen desempeño de los tenores Gerardo Reynoso y Dante Alcalá y de la también mezzo Nieves Navarro (Anselmo, Paco, Abuela). Pero en general el nivel lírico podría asumirse como grupal, indistinto, no de solistas, y en todo caso se estampó con la batuta poco motivadora del español Ramón Tébar, que no cuidó el volumen de la orquesta, ni mostró una particular propuesta o vigor sobre este par partituras.



4
Para 1948, año en que se estrena La mulata de Córdoba, en diversas regiones del planeta compositores como Richard Strauss, Leos Janácek, Alban Berg o Arnold Schönberg, no sólo habían incorporado –o rechazado- en sus obras las técnicas y recursos expresivos de la escena musical acumuladas a lo largo de más de tres siglo de género operístico, sino que propusieron con solidez herramientas nuevas para que la ópera continuara vigente en el siglo 20.

Ante ese escenario, un análisis mínimo de la única ópera de Moncayo arroja un desfavorable handicap para esta obra de limitados alcances expresivos y tan cuestionable cohesión músico-dramática sobre textos de Xavier Villaurrutia y Agustín Lazo que no logran armar un libreto firme y atrayente.

Poco mejor librada sale, en ese sentido, La vida breve de Manuel de Falla de 1905, aunque estrenada en francés hasta 1913, ya que si bien muestra con cierta fuerza y destellos impresionistas el folclorismo español, es fruto de romanticismo tardío entre los nacionalismos europeos, con diversos añadidos al original y con una escena última de la mano del manido Deus ex machina.

¿Cuáles son, entonces, los criterios para programar estos títulos en un país que adolece de un repertorio más básico o sexi, que atraiga nuevos públicos y encante al que ya existe? ¿Juay de mulata? ¿Juay De Falla?

5
A las preguntas anteriores se suma otra: ¿para qué una remodelación de nuestro máximo recinto artístico que costó 690 millones de pesos y que incluyó el equipamiento con tecnología teatral de punta, si las cosas se seguirán haciendo a la antigüita y mal?

La dirección escénica de Horacio Almada y la escenografía de Mauricio Trápaga, más que incapaces de brindar continuidad dramática a las tramas, evidenciaron el desconocimiento del género y ritmo operístico. En La mulata abundaron los tiempos muertos entre cuadros, en La vida faltó una pausa. En ambas, una escenografía desproporcionada, recién barnizada, e inoportunos tramoyistas en la más tamemes, con la iluminación fallida de Almada-Trápaga que no atinó ni con el seguidor. 

Muchas preguntas para una sola producción. Y no tanto para el Comité Artístico del que nadie sabe si ya opera; no para Jaime Ruiz Lobera que en el organigrama sigue como director de la CNO, sino para el maestro Sergio Ramírez Cárdenas de la subdirección general del INBA, que en el escalafón es la mano que mece la cuna, ¿o no?

Afortunado


"Antes de dormir, antes de que lo despertara Blas, Álvaro pensó en esto: más que agotarse de sí mismo, a veces se cansa. Está, más que nada, decepcionado. Algo. No tanto pero ni tan poco. Hubo un momento en que pensó que las cosas serían de otro modo. A menudo siente que gasta mucha energía buscando energía. La meta es no hundirse. No es que la pase tan mal, pero tampoco la pasa tan bien. Sigue. Aguanta. Acepta. Álvaro cree que la mayoría de la gente es como él, pero no se dan cuenta o no quieren asumirlo. O quizás no. Álvaro, en rigor, no sabe cómo es o cómo se comporta la otra gente. En todo caso, su vida podría ser peor. Mucho peor. Al menos no es Blas. Cinco años antes, la idea de tener una vida como la que tiene ahora lo hubiera aterrado; hoy le parece que, dentro de todo, es afortunado y hay gente más patética y más sin vida que él...".


Aeropuertos 
Alberto Fuguet

martes, marzo 01, 2011

Pro Ópera marzo-abril 2011


En la edición marzo-abril-2mil11 de la revista Pro Ópera vienen mis secciones Ópera en México y México en el Mundo, además de mi crítica extendida del Fidelio en Bellas Artes.

En este número igual se publica en Cartas al Editor una crítica inconforme con mi crítica de las farsas rossinianas que Pro Ópera A.C. presentó el año pasado en la Sala Miguel Covarrubias de la UNAM. Próximamente le daré respuesta. Mientras tanto, dejo el link con todo el contenido de la publicación de este bimestre. Eso sería.

lunes, febrero 28, 2011

Imágenes q no dicen + q mil palabras 2

Hoy líquido 

Una nueva serie de imágenes q no dicen + q mil palabras. Capto que en ésta la luz sufre. El negro acecha y en parte parece ir ganando algo en la imagen. No sé. Quizás. Acaso la luz sigue firme, más aún en el contraste. O tal vez no, pero en cierta forma intriga. Eso, por ahí, sería. Los títulos de las fotografías son provisionales, seguramente. Pero las dejo igual.


 Latino



 Estadio



 Abordaje



 Sol en edificio



 Piramidal



 Frontis



Fuera del show 



 Árbol nublado



Cielo 



Cielo amoroso

Multiplicidad diversa


"En el fondo, todo hombre sabe con certeza que sólo se halla en el mundo una vez, como un unicum, y que ningún otro azar, por insólito que sea, podrá combinar por segunda vez una multiplicidad tan diversa y obtener con ella la misma unidad que él es; lo sabe, pero lo oculta como si le remordiera la conciencia...".


Friedrich Nietzsche
Tercera consideración intempestiva:
Schopenhauer como educador

viernes, febrero 18, 2011

Entrevista a Liliana Colanzi / Replicante Febrero 2011


La revista cultural Replicante dedica el número de febrero-2011 al erotismo y a la pornografía, además de incluir numerosos contenidos sobre literatura, cine, música, y demás temas que forman sus secciones habituales.



Yo publico una entrevista con la escritora boliviana Liliana Colanzi, y una reseña de su libro Vacaciones permanentes. Aquí el link. La recomiendo. Eso sería.

miércoles, enero 26, 2011

Operomanía, la primera temporada


Coloco el texto aparecido en El Financiero de hoy sobre el programa Operomanía de TeVe UNAM en el que participa esa singular tríada enferma de lírica desde hace décadas: Lizalde, De la Peña e Yrízar. ¿Habrá segunda temporada? Puede ser. Quizás. No estaría mal. Algo aportan, sobre todo cuando nos falta ópera en vivo o una televisión para los no jodidos (Azcárraga Milmo dixit). O sea, casi siempre en un país como el nuestro. Eso.


Periódico El Financiero
Miércoles 26 de enero de 2011
Operomanía
x José Noé Mercado

En el ambiente artístico oficial de México, el año no inicia al iniciar el año. No, nunca. Arranca mucho después, cuando las instituciones públicas son capaces de cuajar algunas actividades con un presupuesto aún incierto o sobre la espalda de algún festival por aquí o por allá. Cada nuevo enero queda así ocioso el público ávido de manifestaciones estéticas y apetencias culturales que no gozan de vacaciones burocráticas.

Se supone que eso ocurre con los aficionados a la música y a la ópera en particular. Por fortuna, y gracias a las nuevas tecnologías, ya no es tan así. No se puede depender del ogro filantrópico, ya no. De mira corta, avaro e ineficiente, no es de fiar.

Ahora, como nunca antes, hay sustitutos. Con devedés, grabaciones discográficas, torrents, el MP3/4, las transmisiones satelitales en vivo desde teatros extranjeros o YouTube, un operófilo tiene acceso casi ilimitado a las obras y versiones que más le entusiasman o interesan. No son lo mismo que la experiencia en vivo, pero son algo y algo es mejor que nada, siempre.

En su momento, el filósofo del martillo Friedrich Nietzsche daba cuenta para atacar a su ex amistad estelar Richard Wagner de haber escuchado por vigésima ocasión la Carmen de Bizet. Eso ya no apantalla. Hoy existen personas que han escuchado mil veces más Le nozze di Figaro que el propio Mozart.

Una vertiente de ello, sin duda, puede relacionarse con la exposición a los medios de comunicación masiva. Hay opciones. Acá una sugerencia para los que no se aguantan las ganas de ópera:

Yrízar (centro) explica a Lizalde (izquierda) y De la Peña (derecha) el story-board

A finales de 2010 concluyó la primera temporada de Operomanía, programa lírico producido y presentado por TeVe UNAM, que se transmite los martes, con repetición los domingos, a través de ese canal universitario.

La serie, que hasta el momento consta de 40 programas de una hora, cuenta con la conducción del poeta Eduardo Lizalde y el sabio Ernesto de la Peña, con una realización del porfiado operópata y productor televisivo cultural Manuel Yrízar Rojas.

Se trata de un espacio dedicado a comentar aspectos relacionados con la historia operística, sus compositores e intérpretes, y a transmitir fragmentos principales de grabaciones relevantes de una ópera, desde documentos fílmicos legendarios y casi prehistóricos hasta devedés recientes, con puestas en escena novedosas o, en todo caso, contemporáneas.

Si bien la escenografía, la estructura y las tomas del programa no son particularmente dinámicas ni renovadoras, este aspecto se compensa con un riquísimo anecdotario y, desde luego, con las curiosas elocuciones manieristas que caracterizan a los presentadores, desde hace décadas reconocidos personajes del ámbito cultural mexicano y de sus medios de comunicación masiva.

Otro aspecto que coadyuva a darle variedad visual y auditiva al cuadro televisivo, al margen de una edición a ratos brusca a lo pegote, es la cuidadosa y acertada selección y presentación de iconografía alusiva al tema abordado, lo cual enriquece la aportación al auditorio ocasional y en cierta medida al fanático ultra de la ópera.

A lo largo de los 40 programas de la serie, ha tocado turno a obras y compositores de prácticamente todos los periodos operísticos, incluidos varios que lamentablemente quizás nunca sean representados en México. Partiendo en la primera emisión con la célebre Carmen de Georges Bizet, se han presentado obras como El Orfeo y La coronación de Popea de Claudio Monteverdi, Lulú de Alban Berg, Guillermo Tell de Gioachino Rossini, Ruslán y Ludmila de Mijaíl Glinka, Don Carlo y El trovador de Giuseppe Verdi, El holandés errante de Richard Wagner, Pelleas y Melisande de Claude Debussy o Andrea Chénier de Umberto Giordano, por citar sólo algunos títulos.

En miras de grabar una segunda temporada, actualmente Operomanía está en un periodo de retransmisión, el cual es una excelente oportunidad para disfrutar nuevamente o ponerse al día con este programa tan rico, extravagante y discutible como la ópera misma.

miércoles, enero 05, 2011

Rebelde radical


"Creo que un buen escritor, del lado que sea, lo quiera o no, de alguna manera tiene que ser un rebelde radical contra el mundo o algunos aspectos del mundo que vive. Es algo innato, que no se puede controlar y que hace que alguien que narra también reclame o diga lo que no debe o no está de moda...".


(...)


"Un  escritor tiene que ser un inconformista. Para mí, la literatura que perdura y provoca es la que denuncia que las cosas andan mal o son insuficientes. Uno narra para aplacar los apetitos, los sueños, los deseos.  Toda literatura nace de una protesta, de una respuesta casi visceral a algo que te molesta...".




Mario Vargas Llosa

Pro Ópera Enero-febrero 2011


Nos alcanzó 2011. Uf. Ya en la segunda década del 21, ¿y dónde se fue la primera? En todo caso, habrá que hacerle frente. El 31 de diciembre comí las doce uvas, pero por primera vez ya no pedí deseos. No, no, no. No es falta de deseo, es que uno debe pedirle poco y nada a la vida para realmente sorprenderse con lo que da, con lo que uno vive. Sentirse contento y feliz con lo que se tiene y se es. Con el presente, no tanto con el pasado que ya fue y el futuro que no es. Sí, acaso muy en la ética y filosofía Ariel Roth Roth: "No le pido mucho a la vida, ¿acaso eso es mucho pedir?".

Expresado lo anterior como prueba de vida, acá dejo lo que saqué en la Pro Ópera del bimestre enero-febrero-2mil11:

-Ópera en México, que incluye textos sobre el concierto de Juan Diego Flórez en el Auditorio Nacional y el estreno de Un requiem Mexicano de Marcela Rodríguez con la Orquesta Filarmónica de la Ciudad -ojo, más abajo se incluye una breve reseña de dos conferencias que impartí sobre la belle epoque para los amigos de Pro Ópera AC en el Club de Industriales del Hotel JW Marriott.

-Columna México en el Mundo.

-Texto sobre Antonieta, la ópera de Federico Ibarra estrenada en el Cenart.

-Texto sobre La bohème de Puccini presentada en el Cenart -algo atrasado, cierto, pero inédito y, por muchas razones ahí expuestas, imprescindible.

-Texto sobre la situación de la CNO. Sí, vuelve el referencial y por todos leído texto sobre el cadáver.

-Entrevista con Iván Martínez, director general de L'Orfeo, a propósito del segundo aniversario de esta publicación electrónica.


Eso.

Y, desde luego, más de otros autores, en todas las secciones de la revista. Para verla en línea, cliq aquí.

viernes, diciembre 24, 2010

Tiempo de navidad


Sí. La navidad mucho tiene de cuento. Como que siempre me lo ha parecido. Pero los cuentos no me desagradan. Es más, me gustan. El problema es que se trata de un cuento que cada vez me resulta menos original, o menos auténtica la manera en que la gente lo expresa y transmite a las personas que, supuestamente, le importan. Ya no se diga a las masas. Pocas veces es un cuento de esos que nos marcan, de los que leemos una y otra vez con la frescura de la sinceridad, del significado que nos toca y nos incluye.

Quizás sean los tiempos que corren. El tiempo en que ya no tenemos tiempo.

No sé.

Lo que sí me queda claro es que para qué queremos todo si no tenemos tiempo. En el tiempo somos. Somos el tiempo. ¿Nos tenemos a nosotros mismos o no?

¿Da lo mismo?

Feliz navidad a cada lector que pasa por este blog. Por dedicar algo de su tiempo para leerme.

Y todo lo mejor para 2011.

Y tiempo. Eso les deseo a todos.

En verdad, no es poca cosa.

José Noé Mercado

lunes, diciembre 13, 2010

Insatisfacción


"Lo quieran o no, lo sepan o no, los fabuladores, al inventar historias, propagan la insatisfacción, mostrando que el mundo está mal hecho, que la vida de la fantasía es más rica que la de la rutina cotidiana. Esa comprobación, si echa raíces en la sensibilidad y la conciencia, vuelve a los ciudadanos más difíciles de manipular, de aceptar las mentiras de quienes quisieran hacerles creer que, entre barrotes, inquisidores y carceleros viven más seguros y mejor...".


Mario Vargas Llosa
Premio Nobel de Literatura 2010

Protestar



"...he podido dedicar buena parte de mi tiempo a esta pasión, vicio y maravilla que es escribir, crear una vida paralela donde refugiarnos contra la adversidad, que vuelve natural lo extraordinario y extraordinario lo natural, disipa el caos, embellece lo feo, eterniza el instante y torna la muerte un espectáculo pasajero...".

(...)

"...Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida tal como es no nos basta para colmar nuestra sed de absoluto, fundamento de la condición humana, y que debería ser mejor. Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener cuando apenas disponemos de una sola..."


Mario Vargas Llosa
Premio Nobel de Literatura 2010

jueves, diciembre 09, 2010

Fidelio en Bellas Artes: Milagros inesperados

FOTOS: Lázaro Azar

publiqué hoy en El Financiero un texto de opinión (texto de opinión, ya que algunos discuten en buena y mala si lo que escribo son críticas, reseñas, artículos, crónicas, editoriales... en todo caso, son lo que son: un escritor-periodista hace textos. y yo agregaría que en estos tiempos cada día me da más lo mismo dónde deban clasificarse, porque soy feliz con la libertad de los híbridos, así que...). éste es sobre el fidelio de beethoven, con el que la cno reabrió operísticamente el teatro del palacio de bellas artes: bien! coloco a continuación el director's cut de mi texto, aquí dedicado especialmente a aquellas almas ceremoniosas que hoy me llamaron para hacerme notar que me leyeron en papel. eso.


Periódico El Financiero
Jueves 9 de diciembre de 2010
El Fidelio mexicano

Milagros inesperados
x José Noé Mercado

1
Ene cantidad de obras literarias, cinematográficas, operísticas, se desarrollan en una prisión. Tras las rejas se convocan múltiples historias de brutalidad o injusticia, esperanza y humanidad. En la cárcel, por ejemplo, Andy Dufresne oculta bajo un afiche de Rita Hayworth su sueño de fuga; ahí Don José Lizarrabengoa narra, en flashback, su idilio con Carmencita; Mario Cavaradossi recuerda el brillo de las estrellas, besos dulces y caricias lánguidas y Maddalena di Coigny toma el lugar de Idia Legray para ser guillotinada junto a su amado poeta Andrea Chénier.

En su momento contemporáneo como hoy Julian Assange y WikiLeaks, Ludwig van Beethoven también utiliza una cárcel (Sevilla, finales del XVIII) para ubicar Fidelio, su única ópera, cuyo estreno de la versión definitiva tuvo lugar en Viena, Austria, en 1814.

Con música a ratos monótona, pero bella por su transparencia e importante por su tránsito del clasicismo al romanticismo, Fidelio aborda las razones políticas para el encarcelamiento, la represalia a las voces críticas que señalan al poder corrupto y el amor y la fidelidad como salvación.

O sea, de lo más actual.

2
Después de 688 millones de pesos y 27 meses cerrado para su remodelación, el Teatro del Palacio de Bellas Artes reabrió su telón operístico el 5 de diciembre para una nueva producción de Fidelio, también con funciones 7, 9, 14 y 19 de este mes.

La dinámica escenografía de Jorge Ballina recreó la atención del público al dar un contexto estético a la trama y disponer el espacio escénico para crear profundidades, perspectivas, relieves y dimensiones anímicas, asunto raro en la Compañía Nacional de Ópera, en la que todo suele ocurrir a ras de suelo.

La puesta en escena de Mauricio García Lozano logró un planteamiento conceptual de las claves del argumento. En armonía con el vestuario de Jerildy Bosch, lo hizo con gusto contemporáneo, tendiente a lo significativo y vinculante. En colores, en la sustracción y encarcelamiento de ellos. De sus voces que temen, como en México, como en su ambiente lírico, donde las rejas personales y los barrotes del sistema hacen callar y doblarse ante el poder.

García Lozano acertó en su propuesta, aún si se considera un par de peros en pasajes que caricaturizan el dolor. Puesto que el dolor, para que duela y cobre sentido, debe doler. No hacer reír como, en efecto, muchos siervos del sistema.



3
La soprano rusa Elena Nebera interpretó el rol protagónico, con una emisión siempre a full, sin matices, tensa, que se mostró en la irregularidad de los ataques y en la estridencia de su registro alto que no culminó en un grito de libertad de su personaje, sino de ella como cantante.

La trayectoria del maestro Francisco Araiza, sin duda el más legendario tenor mexicano de las últimas décadas, dificulta hablar de su Don Florestan sin parecer irreverente. Caracterizado casi como Beetlejuice, con una voz cuya técnica no alcanza ya a evitar gallos y una emisión guturalmente ensanchada, lo que más parecía decir es que inevitablemente los años, acaso los mejores, han pasado.

Mientras Araiza cantaba cada vez con menos aire “Gott! Welch dunkel hier”, podía reflexionarse que escasos artistas tienen el temple de verse a sí mismos en el ocaso y seguir siendo grandes. El enorme Clint Eastwood da lecciones de ello en Space Cowboys, es de Oscar en Unforgiven e insuperable en Gran Torino. Pero los Clint, ya se sabe, no abundan en la ópera.

4
El bajo-barítono Carsten Wittmoser (Rocco) y la soprano María Alejandres (Marzelline) aportaron el canto más honesto y encomiablemente musical de la función, con frases cálidas, cuidadas, y buen desenvolvimiento histriónico. Si por algo Alejandres llegó a esta producción recién debutada de Covent Garden.

El tenor Emilio Pons (Jaquino) y el bajo Rubén Amoretti (Pizarro) también tuvieron una actuación destacable, en contraste con el bajo-barítono Guillermo Ruiz (Don Fernando), quien pese a lo breve de su papel fue abucheado.


5
Un punto muy alto en la presentación lo puso la batuta del croata Niksa Bareza. Sus tiempos, la imagen sonora buscada, el entendimiento de las voces, el trabajo al frente del Coro (preparado por Xavier Ribes) y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, resultaron admirables.

6
El equipo creativo igual fue abucheado por una minoría representativa. Mal. Bastante hizo esta propuesta con salir de telones, decorados y todos esos elementos que extasían a la vieja guardia. Bien. Se trató de una producción muy por arriba de lo que puede verse de común en México, incluso al nivel de muchos teatros internacionales. Y para como están las cosas en la CNO, donde no hay ni director fijo, si días antes el maestro Araiza aseguró en entrevista que la ópera en México es “una catástrofe total”, ello no es logro menor.

Este Fidelio mexicano, aun sin John Coffey ni Mr. Jingle, pudo llevar el título en español de otra gran obra que se desarrolla tras las rejas: Milagros inesperados. Porque, ¿acaso fue algo más?

martes, noviembre 30, 2010

Ansiedad

LILIANA COLANZI - Fuente Hernán Andía  Los Tiempos 

"...Hubo una época en que nos resistimos a crecer, en que intentamos postergar indefinidamente el ingreso al mundo adulto, frívolo y corrupto. Quisimos detener al tiempo. Luchamos por una batalla que ya estaba perdida de antemano. Había belleza en esas luchas inútiles. En los gestos heroicos. Luego crecimos y fuimos expulsados del territorio confuso, hermoso y terrible de la adolescencia. Se acabó el desorden pero también perdimos la inocencia...".

(...)

"...Tiene una inteligencia precoz, pero también puede mostrarse terriblemente inmaduro. El origen de su ansiedad radica en que no ha encontrado la forma de detener el tiempo para preservar a los seres que ama en estado de perfección, de pureza. Sus esfuerzos son tan inútiles como conmovedores...".


Liliana Colanzi
en

Cambiando


"Los tiempos estaban cambiando velozmente, sólo que entonces no nos dábamos cuenta y yo no entendía que el mundo de mis padres podía ser mi mundo, que sus pérdidas también serían las mías".


Vacaciones permanentes
Liliana Colanzi

viernes, noviembre 26, 2010

Estar seguro



"Un par de dilemas, serios traumas, decisiones que tomar. ¿Qué hacer? ¿Virarse? ¿Mandar todo a la cresta? ¿Escapar?

"¿Qué pasaría? ¿Pasaría algo? Imagínate. Piénsalo un poco, pongamos las cosas en la balanza.

"¿Qué pasaría? ¿Qué?

"Y si te fueras, por ejemplo, si te marcharas sin mirar atrás, asumiendo la soledad, sabiendo que puede ser un error, un grave error, pero que igual te sentirías bien, ¿lo harías? Perderías la seguridad pero, ¿qué significa estar seguro? ¿Alguien lo está? ¿Podrías admitir, sin hacer trampas, que realmente estás seguro?

"Hay preguntas que es mejor dejar sin responder, ¿no?".


Mala onda
Alberto Fuguet

jueves, noviembre 25, 2010

Tercer Encuentro Universitario de la Canción Mexicana de Concierto: entrevista con Verónica Murúa


La nota principal de la sección cultural del periódico El Financiero del lunes 22 de noviembre fue un texto mío. Se trata de una entrevista con la soprano Verónica Murúa sobre el Tercer Encuentro Universitario de la Canción Mexicana de Concierto, que se celebra durante esta semana. La coloco ahora acá. En realidad, la principal incluye dos textos, pero igual. Aquí los dejo.










Tercer Encuentro Universitario de la Canción Mexicana de Concierto
Lunes 22 de noviembre de 2010
El resguardo de nuestra música nos da seguridad: Verónica Murúa
x José Noé Mercado

Antes que nada, Verónica Murúa se ve a sí misma como cantante. Es soprano: "La mayor satisfacción para mí es el momento en el que estoy en el escenario haciendo música", dice. Se ha presentado en foros de Estados Unidos, Europa y, desde luego, México. Aunque es ingeniera química, igual tiene licenciatura y maestría en canto, arte del que también es profesora.

Pero esta vez dialoga en su calidad de coordinadora del Tercer Encuentro Universitario de la Canción Mexicana de Concierto, que se celebra a partir de hoy -y hasta el domingo 28 de noviembre- en cuatro sedes: la Escuela Nacional de Música (ENM), el Museo Nacional de Arte (Munal), la Casa del Lago y el Museo Diego Rivera Anahuacalli.

Verónica Murúa camina por las calles de Coyoacán, barrio en el que desarrolla la mayor parte de sus actividades cotidianas. Atardece. Un viento ligeramente helado y el crujir de las hojas secas que pisa mientras conversa anuncian que el invierno está cerca. Por fortuna, está abrigada y una bufanda enrosca su largo cuello.

-¿Es posible hablar de una identidad de la canción mexicana, más allá de la nacionalidad de sus autores?

-Hay ciertos giros armónicos y melódicos que distinguen nuestra música, pero es muy difícil definir qué es lo verdaderamente mexicano. El ser humano tiene necesidad de pronunciarse ante su sociedad, por lo que nuestros compositores expresan vivencias personales distintas entre sí, como el caldero de influencias que somos como país. Por eso tenemos melodías populares a la italiana, revolucionarias, polifonía del siglo XVI y XVII, una educación europeizante durante cinco siglos, porfirismo francés, música pop norteamericana, modal, nacionalista, atonal, serial o de instrumentos prehispánicos. Lo que me parece importante es que esas voces se escuchen para que la misma sociedad comprenda qué es lo que la define.

Al llegar a uno de sus restaurantes preferidos, Verónica Murúa no ordena la ensalada que tanto le gusta, con lechuga, pera y queso azul. Sólo pide un té de frutilla que bebe aún humeante a la vez que habla sobre los objetivos y el origen del Encuentro Universitario de la Canción Mexicana de Concierto:

-La misión del proyecto es, por un lado, proporcionar un foro de expresión para maestros, compositores y jóvenes intérpretes del quehacer musical del país. Por otro, quizás el más importante, crear a través de este marco la responsabilidad compartida entre artistas y público de resguardar, difundir y apreciar un patrimonio propio. Hay muchas razones por las que es ya una realidad. Al participar en la revisión de planes de estudio en la ENM me di cuenta de que no existía una cátedra de música vocal mexicana como tal; que se cantaban obras en español del repertorio iberoamericano, pero el énfasis era siempre hacia la ópera, la canción de arte de otros países y el oratorio. También, después de que recopilé y grabé un disco de música mexicana, Francisco Viesca, el director de la Escuela, apoyó la idea de compartir este material con las nuevas generaciones, por lo que en el cedé se incluyeron las partituras imprimibles y se creó este encuentro para que las nuevas voces puedan conocer y mantener viva nuestra música.

-¿En qué consiste el encuentro y quiénes participan?

-Intervienen aproximadamente 70 personas a lo largo de siete días, en 17 programas diferentes, todos gratuitos. Se presentarán más de 200 obras vocales de compositores nacionales, además de conferencias, la ópera La leyenda de Rudel de Ricardo Castro y la zarzuela Chin Chun Chan de Luis G. Jordá. La programación completa puede consultarse en la página www.enmusica.unam.mx en la liga Extensión académica. Participa primordialmente el Claustro de Canto de la ENM con todos sus miembros: los maestros, que no sólo han preparado a sus alumnos, sino que, algunos, participarán también como intérpretes, conferencistas o directores de ensambles; los pianistas acompañantes y por supuesto los alumnos de la Escuela. Asimismo, tenemos participación de becarios del Fonca y de alumnos de la Escuela Superior de Música, además de tres maestros invitados de otras cátedras: Juan Carlos Laguna, Teresa Frenk y Carlos Alberto Pecero.

-¿Qué distingue a esta tercera edición respecto de las anteriores?

-La diferencia es abismal, sobre todo en cuanto a compromiso de los intérpretes. En 2009 realizamos una memoria discográfica casera, que este año se hará con ingenieros de sonido profesionales, por lo que todo mundo se ha preparado al máximo, en el entendido de que lo mejor del encuentro se plasmará en el nuevo disco. También en esta edición se hacen obras que requieren mayor demanda vocal, ciclos completos, obras integrales o piezas con requerimientos electrónicos, por ejemplo.

-¿Cuál es la dificultad de organizar un encuentro como éste?

-Un proyecto apoyado por varias instancias presenta desde su génesis una problemática de repartición de funciones que a veces no queda muy clara. El reto es convencer a todos los participantes de que éste es un proyecto de beneficio social; que la canción mexicana es un distintivo musical de lo nuestro, que el resguardo de esa tradición nos define y nos da seguridad, y que si bien es cierto que los intérpretes tienen las luminarias del escenario, la realización de un cartel de publicidad, la afinación de un piano, un atril en su lugar, la impresión de un programa de mano, la limpieza de los espacios, resulta igual de importante para que la maquinaria funcione. La difusión es nuestro punto más débil. No tenemos presupuesto para ello. Difundimos las actividades, básicamente, a través de las redes sociales. Por eso agradecemos mucho cuando medios de mayor impacto como Opus 94, Radio UNAM, la revista Pro Ópera o ahora EL FINANCIERO nos brindan un espacio para dar a conocer lo que estamos haciendo por la música de nuestro país.


VERÓNICA MURÚA Foto: Ana Lourdes Herrera

APRECIAR
Lunes 22 de noviembre de 2010
x José Noé Mercado

* A Ponce y a Mozart

La labor de Verónica Murúa como coordinadora del Tercer Encuentro Universitario de la Canción Mexicana de Concierto "ha sido desde preparar alumnos en mi cátedra de música vocal mexicana hasta visitar a cada maestro para confirmar su participación y entusiasmarlo en poner repertorio nuevo rescatado de los acervos de la ENM o bibliotecas personales; confirmar cada recinto, horarios, ensayos; difusión; recopilar los programas de cada profesor para el diseño del programa general; coordinar la reedición de algunas partituras escritas a mano o contratar a los ingenieros de sonido".

Pero Murúa es, en primer lugar, cantante. Por ello, en esta edición del encuentro la soprano cantará cuatro canciones de Estanislao Mejía en el concierto de Compositores Universitarios, el martes 23, a las 20 horas; interpretará el personaje de Segolaine en La leyenda de Rudel, el viernes a la misma hora en la Sala Xochipilli de la Escuela Nacional de Música. Y, finalmente, el domingo 28, en el Museo Diego Rivera Anahuacalli, repite en la ópera de Ricardo Castro, a las 16 horas.

-Es un buen estímulo para cantantes que aún buscan su razón de vida profesional que una artista como usted alterne con ellos...

-No lo había pensado así, pero creo que sí lo es. Los maestros somos modelos a seguir de los jóvenes, por lo que debemos tener cuidado en ser siempre impecables. Yo sólo pienso en dar lo mejor de mí cada vez que subo al escenario y en mis clases. Mi enseñanza constante como intérprete y maestra es no esperar a que vengan de otros países a reconocernos o conquistar el extranjero para hacer bien las cosas. La vida se va en un instante, las oportunidades de aprender, de ser felices con lo que se hace son, ahora, en el lugar donde vivimos. Es momento de cancelar la idea de que lo otro es lo único que vale, reconociendo lo nuestro. No por esto quiero decir que no me fascina cantar Mozart o Verdi, pero he aprendido que cada compositor es una nueva oportunidad de encontrar otra manera de entender al mundo, lo cual te hace un ser humano más rico.

Verónica Murúa distingue ahí la importancia fundamental de este encuentro: en que los participantes "descubran de qué está hecho su pueblo, cuáles son las temáticas y emociones que le interesan; que sepan que en su escuela de música se aprecia a Ponce, Chávez, Lara, Del Moral o Moreno tanto como a Poulenc, Mahler, Schubert o Mozart, y así se sientan también valorados y parte de una sociedad que los acoge, los cuida y los respeta".

miércoles, octubre 13, 2010

Ante un cadáver



Hoy publiqué un texto en el periódico El Financiero sobre la situación actual de la CNO. Parece q acéfala o no, da un poco lo mismo. Tan así es q pocos habían reparado en q la cabeza ya no estaba. Quizás porque cuando estaba tampoco nadie había reparado mucho en ello. Eso. Dejo aquí lo escrito.





13 de octubre de 2010
La ópera respira cada día menos
Desde mediados de septiembre, acéfala la institución
Ante un cadáver (título original)
x José Noé Mercado

a v, que ya no es x

1
Cero relación con Manuel Acuña o la inquietud metafísica con la que proyectó uno de sus poemas más logrados. Acaso con el mismo azoro ante órganos de polvo tendido y yerto, pero aquí la idea es hablar de la Compañía Nacional de Ópera (CNO), institución que cada día respira menos, que se enfría, que se nos va.

2
Qué poco debe importarle a las autoridades del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) la CNO para no hacer un anuncio oficial de que su director, Alonso Escalante, dejó la oficina desde mediados de septiembre. ¿Qué otra cosa que no surja del desdén puede significar ese silencio? ¿Hacia dónde se dirigirá ahora la institución? ¿Tiene futuro, cuando exhibe tan poco presente?

3
¿Qué tan interino será en el despacho de la CNO Jaime Ruiz Lobera, blogger, promotor cultural y hombre cercano del Subdirector General del INBA, Sergio Ramírez Cárdenas, si se considera que Alonso Escalante igual que su antecesor, José Areán, duró poco más de año y medio en el puesto?

Es sintomático que desde el sexenio foxista todo titular de la CNO en rigor no ha pasado de ser un desangelado interino. Primero ingenuo caudillo y al poco rato seudo redentor arrepentido y negado interlocutor.

4
La gestión de Alonso Escalante se caracterizó al principio por cumplir los tinglados que heredó. Con títulos, creativos y elencos que ni a él mismo convencían.

Una segunda vertiente de su labor intentó una programación condicionada por la eventual falta de un recinto base, el alto costo de presentar en sedes alternas, carencia de acervo de producciones para reponer, y todos los lastres legales, sindicales, burocráticos y artísticos que la CNO arrastra de años y que la alejan de ser una institución eficiente, ejemplar en su labor, transparente en su selección de elencos y creativos invitados, con capacidad para gestionar recursos económicos, administrativos, jurídicos, creativos y de ingenio que le permitan operar con dignidad.

Nadie ha notado la ausencia de Alonso Escalante al frente de la ópera mexicana

5
En 2009, se presentaron 6 títulos operísticos, cuyas funciones sumadas a las presentaciones de concierto, algunas de ellas callejeras, dieron un total de 32, lo que entró en el bajo promedio anual de los últimos 15 años de la CNO. En lo que va de 2010, se han presentado cuatro óperas para un total de 16 funciones.

Para esas nimiedades, ¿tiene razón de ser? ¿Se justifica el gasto en una institución que no tiene presencia nacional, hace poco y nada de ópera y que como compañía carece de cantantes solistas base, director musical fijo, teatro propio, presupuesto seguro, programación definida que se cumpla y una oferta constante de títulos de repertorio básico y de propuesta?

Más de 150 integrantes de la Orquesta y Coro del Teatro de Bellas Artes, sus respectivos personales y pianistas, con un sueldo mensual promedio de 16 mil pesos, más prestaciones, bonos, aguinaldos y sobresueldos por presentaciones fuera del Palacio de Bellas Artes, más cerca de 15 miembros de personal de oficina, todo para presentar unas 150 funciones al sexenio, unas 0.068 diarias, menos de 40 montajes cuyo costo de producción y pago a cantantes invitados ronda, más o menos, los 5 millones de pesos cada uno:

Eso es la Compañía Nacional de Ópera, una suerte de oneroso restaurante donde sólo se enciende la estufa cada dos o tres o meses.

6
En los años 80, los de Ignacio Toscano y Enrique Patrón de Rueda al frente de la CNO, se ofrecían más de 85 funciones operísticas al año. Una proyección sexenal de esos números equivaldría a 510 funciones, casi 350 por ciento más actividad que la actual.

Si a ello se suma la rica tradición operística de nuestro país y el público numeroso con el que ha contado este arte en México, es inevitable preguntarse cómo es que nadie advirtió el suministro metafórico pero constante de un veneno lírico en la administración pública de nuestra ópera, cuyos efectos ahora contemplamos.

7
La actual situación del ambiente operístico en México es como la de una familia disfuncional que se niega a hablar de sus problemas para resolverlos. O para determinar que ya no es posible. Es mejor callar. Al menos en lo público. Evocar las buenas conciencias, aunque algo deforme hieda en ellas.

En lo privado, entre cantantes, directores, creativos, abunda la frustración de talentos, amarguras, rencores, envidias, suspiros y sueños húmedos por el extranjero desde donde, a veces, algunos de los que llegan miran en menos a sus pares cuya condición les recuerda lo que ellos mismos eran. Grillas, cotilleos. Que dañan. Que fracturan.

Pero pocos se atreven a decirlo en voz alta, porque esperan a Godot. Aguardan el llamado de la CNO que no sólo implique un contrato que alivie las penurias financieras personales, sino sobre todo las del alma, las del reconocimiento artístico, las del exitismo que, paradoja terminal, casi nunca les llegará en un sistema en estado vegetativo como éste que consienten.

El silencio de otros no es iluso, sino convenenciero. Para no perder la plaza o el sueldo por conciertos casi fantasmales en su público y calidad. Por ganarse el favor del funcionario en turno, por ser parte de la camarilla.

8
LA CNO llegó a semejante falla orgánica que el nuevo ungido ni siquiera enfrentará retos. Sencillamente está condenado, con un jugoso sueldo que consuele tal pena, a repetir la suerte de sus antecesores, pues no hay margen ni condiciones de operación. Quizás convendría reconocer ya a esta institución como un cadáver. Zaratustra enseña que sólo donde hay sepulcros habrá resurrecciones.

domingo, septiembre 12, 2010

Música legible: Cárdenas/Páramo

Encuentro en este momento el tiempo para colocar lo que publiqué en el periódico El Financiero esta semana. Dos libros sobre música. Uno de Sergio Cárdenas. El otro de José Alfredo Páramo.
Eso.




Miércoles 8 de septiembre de 2010
Música legible
Cárdenas / Páramo
x José Noé Mercado


Track 1: ensayos

En el mejor de los casos, hacer música es un arte. Compleja quizás, por sus requisitos de talento y disciplina, balance técnico y emocional, pero en todo caso una actividad ampliamente disponible en su fase de ejecución. Quien la busca la encuentra. En cambio, más infrecuente que los intérpretes, incluso que los compositores, críticos o públicos más o menos cultivados, es el ser que reflexiona intelectualmente sobre el fenómeno musical, el que piensa sobre ella.

El director de orquesta Sergio Cárdenas (Ciudad Victoria, Tamaulipas, 1951), compositor, promotor, académico, es lo que hace. Dirige sus capacidades racionales, su experiencia y sensibilidad para ensayar sobre música en el libro Una dimensión no lineal, publicado como parte de la colección Cuadernos de El Financiero dirigida por Víctor Roura.

Una dimensión no lineal toma el nombre del primero de los diez ensayos que componen este libro escrito con un lenguaje preciso y didáctico, cuya claridad expositiva sumerge de inmediato en consideraciones tan fundamentales como posiblemente polémicas y apasionantes del fenómeno musical.

La esencia del sonido y sus armónicos, en contraste con fenómenos acústicos sintetizados que pueden llegar a la degeneración, al ruido, o el abuso del metrónomo que impone tiempos lineales, en detrimento de un ritmo vital que permite el devenir y que la música sea “tiempo sustraído del tiempo”, son algunos de los tópicos que el lector podrá reflexionar sobre su propia vivencia y concepción melómana.

Odiseas ante burócratas que retiran apoyos musicales por considerar que en sus feudos hay “exceso de cultura”; discursos ante el reconocimiento genuino a una trayectoria; revalorizaciones sobre música mexicana y algunos de sus intérpretes o hermenéutica musical de la mano de maestros como Nikolaus Harnoncourt, Sergiu Celibidache y Wilhelm Furtwängler como método para encontrar la verdad de una obra, son vertientes del pensamiento musical que hacen imprescindible este trabajo sonoro pero escrito de Sergio Cárdenas.

Este libro ensayístico de 80 páginas, enriquecido con datos, argumentos y citas de grandes nombres de la música y la literatura, que dan cuenta además de la amplia referencia intelectual de Cárdenas, salió a la venta el pasado mes de junio, pero hace ya más de un mes que agotó el tiraje de la edición. Por algo será.




Track 2: anécdotas

José Alfredo Páramo no es un cronista musical escandaloso o estrafalario. Pero su pluma, a lo largo de 60 años, ha sido constante y con devota congruencia ha promocionado el arte sonoro en varias generaciones, a través de las páginas de Excélsior, El sol de México, La voz de Michoacán y El Economista, entre otros medios en los que ha colaborado.

Ahora, bajo el sello editorial LUZAM, tercer volumen de la colección Biblioteca Musical Mínima que dirige Fernando Díez de Urdanivia, el profesor Páramo reúne en Allegro Molto: 60 años de anécdotas un puñado de paisajes musicales de entre centenares de textos que ha publicado en las últimas décadas.

El maestro de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García no pretende resumir aquí la historia de la música que ha presenciado, sino, de manera más sencilla y acaso entrañable, compartir su carnet de identidad melómana y cómo ha sido sellado a lo largo de su vida con su familia, los artistas, los conciertos, las grabaciones, los alumnos y compañeros de trabajo, el público y su propia sensibilidad en momentos simples tanto como en los de mayor alegría y también en los de más oscuro duelo.

A lo largo de 174 páginas, salpicadas con caricaturas dibujadas ex profeso por Rafael Ruiz Tejada, mejor conocido como Rruizte, José Alfredo Páramo brinda al lector un anecdotario rico y culto, de prosa sin particular épica o lirismo, más cercano a la gracia ingenua que a las risas bufonescas, a la comprensión bondadosa que a la crítica acerba, pero con el temple presumible, y envidiable, de quien se acerca a la sinceridad de su pensamiento musical.