Autor de NSFW (No abrir en público): Diez relatos perturbadores (Universo de libros); Apocalipsis zombi (Ediciones B - Penguin Random House); Backstage (Tierra Adentro); y Luneta-2 (Cuadernos de El Financiero).
lunes, mayo 31, 2010
Hacia el horizonte
Hacia el horizonte
x José Noé Mercado
Santiago es un periodista joven y alternativo porque no tiene nada de vaca sagrada ni siente admiración o envidia por ellas ni por los medios luminosos en que trabajan. Santiago cree en la libertad de expresión, pues fuera de modificaciones estrictamente editoriales sus textos nunca han sentido el filo de la censura y su labor periodística, si bien le sirve a él para satisfacer un algo interno, lo ha dispuesto para el bien común. Para informar, para explicar, para dar contexto. Incluso, para opinar con base en lo que está informado y sabe.
Sin proponérselo conscientemente, ha contrapesado el poder, ha dado voz a quienes no son escuchados. Si se dice pretenciosamente: ha ayudado a los necesitados. Y en eso es reconocido. Cuando reflexiona sobre su quehacer y acaso legado, siente orgullo y el medio en que trabaja le parece digno y ejemplar.
Aunque nada es para siempre.
Pasa el tiempo y, en uno de sus artículos publicados, Santiago sin querer queriendo afecta muchos intereses. Entre ellos, indirectamente, los del medio donde labora. Su hasta entonces reconocida labor periodística se vuelve incómoda. Cuestionada. Prescindible. Sus amigos editores dejan de ser amigables y le reprochan especulaciones, fantasmas personales e intereses extraperiodísticos en la motivación de su texto. El poder contrapesado encuentra la coyuntura pera golpear a Santiago, quien ahora se ve obligado a defender su propia labor periodística, su profesionalismo, su ética. En cierta forma, lo logra con facilidad.
Pero esta historia no acaba así de fácil. Se repite una y otra vez, con leves variaciones. Santiago se volvió el blanco de los poderosos de intereses negros. Por fortuna, no le dan. Aunque para cuando el cuento termina, Santiago está exhausto. Desgastado en su ánimo. ¿Todo este apaleo sólo por decir la verdad?, se pregunta. ¿Realmente dijo la verdad?, se cuestiona, ¿ésta existe? ¿No será que, en efecto, se la pasa hablando de espectros personales; que le gusta más bien especular en su trabajo?
Santiago capta que debe parar, poner stop a sus emociones porque cuando se le empieza a dar la razón a los enemigos, para llamar de alguna forma no a las personas sino a lo contrario de los ideales, de las motivaciones, de las razones de ser que abandera, uno ya se volvió enemigo de sí mismo. Es el principio de poner en jaque los principios. Así que corta, next. Pero igual se queda con una enorme pregunta: ¿tiene sentido ejercer así el periodismo? ¿Hay necesidad? ¿Quiere pagar el precio?
Santiago, desde luego, no es Santiago. Pero esta anécdota es real. Y permite ilustrar una realidad del periodismo hoy, en México, y que alcanza a cuestionar qué tanto puede fusionarse la teoría con la práctica del periodismo. ¿Hay, en rigor, un versus entre el aula y lo que hay periodísticamente fuera de ellas, entre el deber ser y el ser cotidiano del periodista, de los mass media?
Santiago me dice, respondiéndose más bien a sí mismo, que sí, que ejercer el periodismo vale la pena aun cuando haya que pagar ciertos peajes, porque es una necesidad del ser humano libre, de su sociedad. Pero Santiago también me cita a Milan Kundera, el novelista y ensayista checo, en La inmortalidad:
“El político depende del periodista. ¿Pero de quién dependen los periodistas? De los que pagan. Y los que pagan son las agencias publicitarias, que compran de los periódicos el espacio y de la televisión el tiempo para sus anuncios”.
“Así es que la lucha del periodista hoy, de su vocación, está en ganar terreno y resistir”, me dice Santiago. “En abrir caminos para apegarse a una conducta ética que le haga buscar la verdad, aunque ésta no exista sino en abstracto. Debe dirigirse a ella como se camina hacia el horizonte: sabiendo que no lo alcanzarás nunca, pero sin perderlo de vista en tu sendero. Y, sobre todo, aunque dependa de sus jefes editoriales y los medios masivos con sus propios intereses, el periodista como individuo debe aspirar a la independencia del poder condicionante. Y basarse en la verificación, en el rigor de los hechos, en la honestidad, en su preparación y profesionalismo. En la lealtad a sí mismo y al bien común y a sus principios. Pero eso suena idealista. No sé si eso esté en la agenda periodística. Yo no lo estuve y lo pagué. Para bien y mal”.
viernes, mayo 28, 2010
Write the future
Replicante mayo-2010

viernes, mayo 07, 2010
Damage control

miércoles, mayo 05, 2010
Ópera excéntrica

x José Noé Mercado
Miércoles, 5 de mayo de 2010
Ópera excéntrica
Hoy se celebra la segunda función de L'elisir d'amore de Gaetano Donizetti –la prima se dio el jueves 29 de abril-, título con el que nace la Compañía de Ópera de Morelos cuya dirección estará a cargo del también barítono Jesús Suaste.
Esfuerzos artísticos y voluntades políticas que incluyen la formación de una orquesta y un coro de cámara, además de un taller de arte lírico que sirvió como precedente en 2009, se han conjuntado para que una producción operística integral se presente por primera vez en esta ciudad, que ahora quiere ser noticia y no precisamente roja como en los últimos años.
La idea es ofrecer una temporada formal con cuatro producciones anuales, con las ventajas de una compañía reunida sólo cada que realice títulos y no de forma permanente. El esquema acaso acarreará limitaciones, pero permitirá optimizar un presupuesto nunca suficiente y acaso evite rozagantes burocracias con gastos pagados todo el año, como en el caso de la Compañía Nacional de Ópera, aunque sólo presente un puñado de funciones cada dos o tres meses. En rigor cantante, Jesús Suaste seguro entiende que destinar los recursos a la manutención de direcciones y subdirecciones fijas, que no dejan mucho para el arte y los artistas, siempre será un sinsentido.
En esta producción, que igual es una contrapropuesta estética a un escenario de violencia y miedo que lacera a esta ciudad de eterna primavera, participaron el tenor Christian Adán, un Nemorino de voz cálida y seguro registro agudo que aún debe encontrar pulimento para su fraseo central, y la soprano Verónica Lelo de Larrea, quien como Adina refrendó su encanto escénico y los constantes progresos en su técnica vocal e interpretativa. Los barítonos Jorge Lagunes en el rol de Dulcamara y el propio Suaste en el de Belcore aportaron la experiencia al elenco, que completó Verónica Ayala como Gianetta.
La dirección escénica, que hizo salir el espectáculo de una caja de madera plegable, cuyo interior se transformó ingeniosamente en la escenografía (de Laura Rode), correspondió a Óscar Flores, mientras al frente de la OCM Michael Meissner aportó entusiasmo con su batuta, aunque no siempre precisión y encuadre en los balances entre la música y la voz, asunto en el que deberá trabajar para los siguientes títulos. Porque, en efecto, vendrán más.
§ Lado B: Costado de la Catedral de Culiacán, Sinaloa, domingo 2 de mayo, noche.
Sobre la avenida Álvaro Obregón, cerrada y con una concurrencia cercana a las 2 mil personas, tiene lugar la clausura de la Feria de las Artes Sinaloa 2010, inaugurada en Mazatlán, el pasado 15 de abril.
Ahora se interpreta la ópera Cavalleria rusticana de Pietro Mascagni, con un elenco encabezado por la soprano Fabiola Venegas en el papel de Santuzza, el tenor José Manuel Chú en el de Turiddu, el baritono Fernando Martínez como Alfio y la mezzo Oralia Castro como Lola. Al frente del Coro de la Ópera y de la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las artes, se cuenta con la dirección concertadora de Gordon Campbell.
Lo que sorprende de este montaje al aire libre es su resultado integral. Una joven Fabiola Venegas que sin duda destaca con su voz caudalosa y estudiada de la mano de un histrionismo convincente. Una orquesta de sonido macizo y emotivo, ensamblado con la limpieza interpretativa de cada una de sus secciones y apegada en estilo, con sabor a verismo italiano. Un vestuario de campiña siciliana tan funcional como la sonorización y los efectos de luz. Y un público que disfruta y se deja llevar por el drama en el escenario, ávido también de contraponer algo valioso, por qué no el arte, a esa violencia cotidiana padecida en el estado.
La ópera este fin de semana fue esa alternativa excéntrica, en el sentido de tener que ir a Morelos o Sinaloa para presenciarla. Quizás porque en materia operística hace tiempo que el centro dejó de ser el centro de todas las cosas.
Esto es África
domingo, mayo 02, 2010
Pro Ópera mayo-junio 2010
En la revista Pro Ópera correspondiente a mayo-junio de 2010, mío se puede leer:viernes, abril 16, 2010
Vargas, el de arriba


Miércoles 14 de abril de 2010
Vargas, el de arriba
x José Noé Mercado
1. La Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario fue reinaugurada este fin de semana con un concierto de gala encabezado por el tenor Ramón Vargas y la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (OFUNAM), bajo la batuta de su director artístico Alun Francis.
2. Inaugurada el 30 de diciembre de 1976, cerrada al público el 12 de diciembre de 2009 para recibir mantenimiento técnico y estético, la sala musical más relevante de nuestro país reabrió puertas 10 y 11 de abril con un programa, ante todo, de lucimiento.
3. La resequedad lírica de nuestro país y la abultada agenda de compromisos internacionales de un cantante de liga premiere, lo que le impide atender llamados sin la debida antelación –tan frecuentes en México-, hace que las presentaciones de Ramón Vargas en suelo azteca sean tan escasas y generadoras de expectativas que parecerían una real epifanía, con todo y barbados adoradores que se aceleran, si no a dar, al menos a expresar oro, incienso y mirra. Aunque hubo cero manifestación divina, lo cierto es que Vargas, esta vez, estuvo en esplendor.

4. Como ritual propiciatorio, la gala inició con La consagración de la casa de Beethoven. El domingo 11, el sonido orquestal corrió lustroso, como los pisos y las paredes de la Nezahualcóyotl. La acústica de la sala no se vio afectada por el remozamiento, pero sólo con el transcurrir de los conciertos se amoldará de nuevo.
En la primera parte del programa, Ramón Vargas interpretó tres arias: “Angelo casto e bel” de Il Duca D'Alba de Donizetti, “E la solita storia del pastore” de L'arlesiana de Cilea y “Quando le sere al placido” de Luisa Miller de Verdi.
Vargas mostró en su canto vigor y frescura a través de su timbre beige y, como el mismo dice, elegíaco. Reconocido belcantista, su fraseo fue melódico y preciso, efectistamente más expansivo hacia la segunda mitad de las piezas, pero libre de recargas temperamentales.
La OFUNAM, que entre números vocales también ofreció el Intermezzo de Manon Lescaut de Puccini y la obertura de Luisa Miller, hizo un trabajo decoroso, pero no del todo fusionado con la voz, ya que no es la ópera su especialidad y Francis enfrentó ligeros problemas para cuadrar la agrupación con los tiempos y respiraciones musicales del cantante.
Luego del intermedio, la orquesta tuvo sus mejores momentos con el Intermezzo de Atzimba de Castro, el estreno mundial de Canto a Nezahualcóyotl –obra de Horacio Uribe que gratamente evoca acentos y aromas sonoros de un México de postal que quizás ya se nos fue- y el Danzón No.2 de Márquez.
El tenor cantó el aria “Ah, la paterna mano” del Macbeth verdiano y pasó a las canciones Core 'ngrato de Cardillo y La danza de Rossini. Si bien Vargas tuvo que enfrentarse a un volumen algo elevado de la orquesta en las dos últimas piezas, logró mostrar su versatilidad estilística y la retención de las agilidades que de aclamado rossiniano le caracterizaron, lo que a su 49 años de edad comprueba la salud vocal que sólo un repertorio mayoritariamente bien elegido puede otorgar.
Huapango de Moncayo y Júrame de Grever se ofrecieron de propinas. Fiesta en las butacas. En el escenario también. Aplausos. Felicidad, o algo parecido.
5. La Sala Nezahualcóyotl está de vuelta en el panorama musical de México. En activo. Lista. Buena noticia para los melómanos.
La otra es que escuchamos al Ramón Vargas que conquista aquí y hoy con su voz y no con lo que de él se ha dicho en otros sitios. El Ramón Vargas apetecible, que no regatea su entrega y que como artista convoca emociones y conmueve. Preferible ese Vargas, el de arriba del escenario, al de arriba de una nube que le hace creer que “es una característica de algunos mexicanos, desafortunadamente, pegarle a quien ven arriba”. Arriba de qué, si la Tierra es redonda y los amagos de clasismo no caben en México. No en el que queremos vivir. Tan sencillo que es reconocer, con actuaciones tan buenas como ahora la suya, que a veces la crítica sí sirve para algo.
miércoles, abril 14, 2010
La parte que lo recuerda todo
¿Así funciona el detonador de un criminal? Quizás. Sí, según SK-RB en esta novela que tiene a Clay Blaisdell -Blaze- como protagonista. ¿Y no funcionaría así, también, el detonante de un escritor? Quizás no. O tal vez sí, pienso. lunes, abril 12, 2010
Replicante digital

Después de veintiún números impresos a lo largo de cinco años la revista cultural Replicante se ha mudado por completo a internet (aunque también publicaremos un gran libro anual). Replicante renueva su propuesta crítica al tiempo que da un paso hacia el futuro de los medios en papel y se actualiza en las nuevas formas de lectura que solamente son posibles en la Red. Sin hacer a un lado el ensayo, la crónica y la literatura,Replicante también apuesta a los contenidos audiovisuales con animaciones, videos, podcasts y galerías de imágenes. Para inaugurar esta nueva etapa la revista cultural entrega un número dedicado a “Tecnología, educación y cultura”como tema central, con ensayos críticos de Antulio Sánchez, Héctor Villarreal y Ernesto Priego, entre otros, sobre el activismo en las redes sociales, la pobre calidad de la educación mexicana y, sobre todo, las relaciones entre el avance tecnológico y las más diversas manifestaciones culturales.
En esta nueva etapa Replicante se renovará cada mes, aunque habrá noticias importantes y una agenda, las cuales se actualizarán con la frecuencia que sea necesaria. La revista, asimismo, ha abierto columnas en las que escritores y especialistas en distintas áreas de la ciencia, la cultura, las artes y los medios proponen al lector temas y tratamientos originales; entre ellos, Heriberto Yépez, Rafael Toriz, Carina Maguregui, Enrique Olmos de Ita, Jorge Flores-Oliver, Marisol Rodríguez y Ariel Ruiz Mondragón.
Por supuesto, Replicante mantiene sus acostumbradas secciones “Apuntes y crónicas”, en las que presenta en esta edición el extraordinario reportaje sobre“Los niños zetas” de Daniela Rea; una extensa crónica sobre “Ciudad Juárez: el traspatio del primer mundo”, de José Noé Mercado, y la historia de “Un buen elemento”, por Fernanda Melchor, un personaje que trabajó para el narco y sobrevivió para contarlo. Además, entre muchos otros materiales de primera, una hilarante entrevista a Jis y Trino y crónicas sobre cómo embalsamar cadáveres, el sida en la industria del porno en Los Ángeles y una mirada al exitoso programa televisivoMad Men.
Con su incursión de lleno en internet,Replicante también desplegará más ampliamente su interés por las artes. Gibrann Morgado trae a cuento la disputa en torno a la obra de Gabriel Orozco; Rubén Bonet habla de “Transferencia”, una experiencia artística en Tijuana, y Alicia Lozano entrevista al pintor Samuel Meléndrez. Naief Yehya ofrece su aguda visión sobre Anticristo, la reciente película de Lars Von Trier, en tanto que Manuel Guillén y Eugenio Partida discurren en torno a inevitables fenómenos fílmicos como Gran Torino y Avatar. Raquel Miserachi divaga en relación con una inquietante fotografía del ruso Sergey Maximishin; Mario Sandoval evoca la gloria del Indio Solari, el mítico cantante del grupo argentino Patricio Rey y los Redonditos de Ricota; María Eugenia Sevilla entrevista a Philip Glass y Benjamín Acosta hace lo propio con Los Super Elegantes.
Replicante presenta en esta primera edición totaltemente digital tres audios: Tú eres México,una desternillante parodia anónima de los anuncios del gobierno federal;Rekonstruktion, de Alicia Caldera, sobre la vida en Alemania después de la caída del Muro de Berlín, y La cruz de Juárez, de Vanesa Robles y Mario Mercuri, sobre los asesinatos de mujeres en aquella ciudad de la frontera norte. En video, la revista ofrece la primera versión de Alicia en el País de las Maravillas (1912) musicalizada por Hallucinogen; un testimonio sobre la celebración del Niñopán en Xochimilco y la enloquecida animación de Gabriel Frugone Dejando pasar el tiempo. Asimismo, y como corresponde a esta nueva plataforma, todos los contenidos deReplicante podrán ser comentados por los lectores en el propio sitio y en las redes sociales. En las secciones de “Literatura”, “Narrativa”, “Reseñas” y “Poesía” Replicantebrinda una profusa oferta de ensayos y apuntes sobre autores, libros y revistas, con textos de Henry Munn —sobre la poeta chamana María Sabina—, Carlos Velázquez, Brenda Ríos, Lydiette Carrión, Alonso Ruvalcaba y Grisdel Galeana, entre una veintena más de colaboradores.
Rogelio Garza arremete en “Lo in es ser green” contra los activistas chic y Carlos Bortoni ensaya una parodia de la involución mexicana en la nueva sección “Política y sociedad”, en tanto que Roger Bartra, con su ensayo “Culturas líquidas en la tierra baldía”, es el invitado de honor para abrir la también nueva sección “Hemeroteca”, en la que se publicarán los mejores textos de las anteriores versiones impresas. Por supuesto, el cómic, la literatura gráfica, el humor, las artes visuales y la crítica sin complacencia también cuentan con un generoso espacio en la nueva Replicantedigital, que puede verse y leerse en www.revistareplicante.com. Próximamente se realizará una presentación totalmente virtual, con transmisiones en vivo por ustream.tv y en distintos horarios, con diversos colaboradores de México, Estados Unidos, Argentina y España. Finalmente, habrá una sección, “Agenda”, en la que los usuarios registrados deReplicante podrán enviar información relacionada con actividades culturales, periodísticas y de interés general para darla a conocer a los lectores de todo el país. ®
miércoles, marzo 24, 2010
Del arquitecto

Amañar la baraja
lunes, marzo 22, 2010
La ópera de las Camelias
No deja de sorprenderme ese tipo de críticos que, no bien acabada la función, ya están enviando su crítica a aquellos a quienes critica para hacerlos, o mantenerlos, amigos. Mis textos críticos casi nunca son los primeros en salir al medio, ni creo enviarlos a quienes critico. A quienes interesan, los encuentran publicados. Eso sí: salen cuando están listos. Al menos, para mostrarse. Al menos, para evitar el desfiguro. Para no provocar la pena ajena. La de los lectores al leer. Quizás lo logre. Pero uno nunca sabe. Igual posteo lo que escribí sobre Únicamente la verdad: la auténtica historia de Camelia "La tejana", en el teatro Julio Castillo.
La ópera de las Camelias
x José Noé Mercado
Fotos: Benedicte Desrus/fmx Festival de México
La ópera, ese género músico-teatral de poco más de 400 años de vida, ¿vive?
La pregunta no es a nivel de interpretación, reinterpretación o producciones, donde al menos un puñado de compositores encabezados por Monteverdi aún en pleno siglo 21 gozan de cabal salud, sino, justamente, a nivel de creación. De nuevos títulos. Puesto que no es un secreto que para muchos operófilos tradicionales la ópera murió con Giacomo Puccini y todo lo que ha venido después, casi ya durante nueve décadas, no son más que apariciones fantasmales menores y/o chocarreras.
No creo ser el único que se pregunta por qué los temas más contemporáneos o las más recientes miradas sobre un tema antiguo tardan tanto en llegar a la ópera. O, de plano, jamás llegan. En la música, en la literatura, en el cine, en la plástica, no ocurre así. ¿Es acaso que el género no se presta? Lo dudo, porque llegó a ser el género de géneros. El multimedia. El que pudo incluirlos a todos y fue, durante varios siglos, al menos hasta la llegada del cine, el jefe de jefes. ¿No hay tantos buenos compositores y libretistas o, si los hay, no son tan jugados para atreverse con una propuesta de hoy para hoy? ¿Hay un rechazo en automático del público operista, por definición más conservador, más tradicional que el de otras artes, a las nuevas obras?
Tal vez por ahí va el asunto y condiciona, hasta cierto punto, la programación de los teatros que tampoco tienen porqué aspirar a quedarse con butacas vacías y apuestan más por lo que ya ganó: los caballitos de batalla.
Es por ello que resulta meritorio y digno de imitación que festivales en nuestro país como el de Música y Escena en el pasado, o el fmx de México en su edición 26 (en conjunto con la Compañía Nacional de Ópera), apoyen la presentación no sólo de un título operístico nuevo, sino que versa sobre un tema no sólo contemporáneo sino hasta noticioso. Actual, que nos atañe.
Puntualizo.
Los pasados 11, 14 y 16 de marzo, en el teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque, subió a escena Únicamente la verdad, la auténtica historia de Camelia “La tejana”, ópera multimedia o videópera u ópera documental en un acto de la compositora Gabriela Ortiz, con libreto de su hermano Rubén Ortiz Torres.
La obra, estrenada en la Universidad de Indiana en agosto de 2008, pretende mostrar la verdadera historia de Camelia, la texana, célebre y legendario personaje inscrito en la cultura narco-pop a través del corrido “Contrabando y traición” (1971) de Ángel González, grabado (1972) por Los Tigres del Norte y disponible en el mercado a partir del 1973.
Un prólogo, seis escenas y un epílogo forman la estructura de esta ópera tan fea y poco eufónicamente bautizada, cuyas pesquisas incluyen fuentes académicas, periodísticas y legendarias para tratar de asir al personaje protagonista y sus andanzas ciertas o mitificadas como hembra de corazón, contrabandista, enamorada no correspondida, homicida, blogueada, entrevistada, se-de-cla-rai-no-cen-te, violada, predicadora evangélica. Y todo para mostrarle al público únicamente la verdad.
Al margen de que la noción de verdad pura mucho tiene de ficción o al menos de retórica, el argumento de Únicamente la verdad: la auténtica historia de Camelia “La tejana” parece encallar y no tanto porque a la postre hay al menos tres Camelias (más las que el subconsciente colectivo ha tatuado en cada uno de nosotros), es decir ninguna del todo real, sino porque ya se sabe que desentrañar un mito ni es sencillo, ni menos aún a través del género operístico, tan artificioso, tan elaborado, tan antinatural, y más encima cuando precisamente el arte y el artista son dos de los mayores potenciadores de mitos que existen.
Fuera de lo abstracto, los personajes de Únicamente la verdad: la auténtica historia de Camelia “La tejana” me parecieron acartonados. Rígidos, aunque bailaran. Porque no parecen tener un desarrollo ni motivaciones interiores, sino sólo de necesidad del libreto de hacer esto o aquello. Ningún personaje logró una conexión vital conmigo -y supongo que con quienes dormitaban junto a mí tampoco- y bien podría haberla aunque se dediquen al narcotráfico, al ajuste de cuentas, al periodismo, a bloguear o a cantar o componer. Alguna razón tendrán para hacer lo que hacen, de alguna forma podría no hacer apología de ellos pero sí al menos entenderlos en algo. Creo que de eso se trata todo arte. Pero el libreto, más cercano a la poética de un acta de MP que a una pieza literaria, no me brindó pretexto o elementos para ello. Y sí en cambio parodia y caricaturiza a algunos personajes, los vuelve clichés para risa del espectador. ¿El libretista querrá a sus personajes?
En esta percepción personal, supongo, también influyó la puesta en escena de Mario Espinosa, con escenografía de Gloria Carrasco e iluminación de Ángel Ancona, que si bien fue dinámica, violenta, intimidante, actual, no corresponde del todo al ambiente de Camelia la del corrido y el narco de los 70 o 60, que igual que contenía la semilla de un problema que hoy nos lacera como sociedad y vulnera el Estado de Derecho, algo tenía también de ingenuidad, de romanticismo y amor: ¿cuánta “hierba mala” –nótese el pudor casi poético del término- le caben a cuatro llantas? ¿Qué son las siete balas destinadas a Emilio Varela para una mujer bragada que comanda un escuadrón de sicarios, si no comprendemos su pueblerino amor herido por un tipo contrabandista que la usa y le da su buena plata para que rehaga su vida mientras él pretende irse con la dueña de su vida, acaso una rubia norteamericana, o sea de más mundo que el de Camelia, a la que quizás le fascinan los latino-machos. Eso es lo que eché de menos de la puesta en escena: matices. Un vestuario (de Adriana Olivera) sin tanto cliché. Un mundo más habitable, aún en su infierno, porque al final todo infierno, para serlo, está habitado.
La música de Únicamente la verdad: la auténtica historia de Camelia “La tejana” muestra a Gabriela Ortiz como una compositora diestra, de variados recursos técnicos y expresivos, de un académico bagaje musical. Y lo cierto es que logra darle unidad sonora a la ópera, aunque quizás no dotarla con un lenguaje personal, auténtico, ya que no en pocos pasajes se dedica más a hilvanar, citar, sobreintelectualizar ritmos, géneros, frases musicales, que se encuentran ya icónicamente tatuados en la música norteña, de banda, popular, electro, justamente por su sencillez y transparencia, por su efectiva sinceridad.
Vocalmente, sin buscar el lirismo o menos aún el belcantismo, la obra es bastante cantable y los retos para los solistas y el coro van más en el sentido de alternar aspectos y dinámicas del canto popular con el tiempo y el fraseo inherentes de una voz impostada a la usanza operística convencional.
En este rubro, la mezzosoprano Nieves Navarro cantó con solvencia técnica el rol de Camelia, con un instrumento oscuro y bello, pero sin el temperamento que uno supone que hizo de Camelia un mito. El tenor José Luis Ordóñez como Jorge Hernández “El tigre” estuvo mejor en estilo y sin descuidar la corrección de su canto y baile. Su participación fue una delicia. El barítono Armando Gama (Blogger) y Guillermo Ruiz (escritor Elijah Wald), así como los tenores Gerardo Reynoso (periodista César Güemes) y Saúl Sánchez (compositor Ángel González), cumplieron sin problemas las exigencias de sus papeles.
El Coro y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes estuvieron bajo la batuta de José Areán quien, con buen timing, dominio de silencios, balances y texturas para crear atmósferas, ratificó su gusto y eficacia ante partituras contemporáneas.

Explicación no pedida: Soy un entusiasta de la ópera contemporánea. Algo he escrito sobre obras de este repertorio en los últimos años. Acusación manifiesta: Únicamente la verdad: la auténtica historia de Camelia “La tejana” no me fascinó, ni me parece tan atractivamente posmoderna como algunos pregonan, ni considero que aporte demasiado al mito que aborda. De hecho, se vale de él y de la realidad circundante. Tampoco me deslumbró el concepto de ópera multimedia -la ópera en todo caso siempre lo ha sido- en el sentido de que lo multimedia ha llegado a un punto tan alto como Avatar o Alice in Wonderland lo han demostrado.
Pero igual celebro que Gabriela Ortiz y su equipo hayan compuesto esta ópera, que toca un tema que nos toca y que el fmx haya apostado por ella. Ojalá se establezca un precedente y se continúe experimentando. Ahí, a la par de Ortiz, hay autores que también es necesario ver más seguido en México como Federico Ibarra, Víctor Rasgado, Marcela Rodríguez, Daniel Catán. Entre otros, desde luego.
No estoy seguro si la ópera como género está más muerto que vivo en la actualidad, como algunos creen, o viceversa, como también algunos creen.
Pero en cualquier caso, dicen que aquello que queremos se mantiene vivo aunque haya muerto. Es, quizás, una forma de inmortalidad. Y aunque a veces revivir algo que murió hace tiempo no es la mejor opción porque se corre el riesgo de regresar a este mundo engendros y espectros que asustarían al más bragado (pienso en Pet Sematary, obvio), el gran mérito de Gabriela Ortiz es no dejar que la ópera como género de creación descanse en paz como el horizonte de muchos operópatas del mainstream para quienes da lo mismo Avantasia que Lino Quintana. Es verdad que no compuso una ópera sobre La dama de las camelias, pero se ganó un lugar al componer la ópera de las Camelias.
viernes, marzo 05, 2010
Alice in Wonderland (Underground)
domingo, febrero 21, 2010
Al final
todo al final termina,jueves, febrero 18, 2010
Nazismo made in USA
Nazismo made in USA
Introducción
Cuando el decano de la publicidad y el consumismo subconsciente, Edward Bernays, se enteró de que varios de los libros que había escrito durante las primeras tres décadas del siglo 20 formaban parte de la biblioteca personal de Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda del régimen Nazi, ¿sentiría el inocultable orgullo de quien es leído incluso internacionalmente o, por el contrario, experimentaría una mezcla de vergüenza y horror al saber que sus teorías y enseñanzas sobre la construcción de la opinión pública y la influencia en su pensamiento y decisiones habían contribuido a que Adolfo Hitler acumulara en Alemania las fuerzas políticas y humanas suficientes para desafiar al mundo?
Contextualización del problema
Para entonces, Alemania había sido derrocada como también ocurriría con los países del Eje y sus aliados, Adolfo Hitler se había suicidado el 30 de abril de 1945, un día antes de que lo hiciera Joseph Goebbels, y la Segunda Guerra Mundial se acercaba a su fin con un saldo de entre 40 y 150 millones de muertos dependiendo de la fuente consultada.
Edward Bernays no sólo era el mejor publicista estadounidense como su cartera de clientes lo demuestra. Igualmente era articulista de los diarios más relevantes de Estados Unidos, consejero asesor del gobierno norteamericano y piedra angular de la cultura política y comercial de las barras y las estrellas. Además, había acuñado el concepto y la práctica de la propaganda contemporánea. Puesto que si bien Bernays no es el padre de la propaganda, que en rigor se puede rastrear desde muchos siglos antes, sí es pionero en su estudio y sistematización para ponerla al servicio del cliente, ya sea una empresa, una institución, un grupo, una persona, una marca, un gobierno o una ideología.
Sin mayor cargo de conciencia, Bernays encontró muy pronto la solución para deslindarse del uso dado por Goebbels y el régimen Nazi a sus teorías. Dejó atrás el concepto de propaganda e inventó el de relaciones públicas, para continuar influyendo en las masas, en los consumidores, en los gobernados, con estudios, campañas, teorías y propuestas, que si bien pasan por la creatividad y el ingenio, no necesariamente lo hacen por la verdad o la ética y no están exentas de la franca manipulación, puesto que la propaganda, tal como la define Antonio Pineda Cachero, profesor e investigador de la Universidad de Sevilla, puede entenderse como: “una relación comunicativa generada en función de los intereses de poder que persigue el emisor”.
En las agrupaciones humanas, continúa Pineda Cachero, “existen organizaciones que poseen un determinado grado de control sobre el funcionamiento de la estructura social, y cuyas decisiones pueden ser realmente trascendentes para determinados individuos o grupos. Esas organizaciones son instancias de poder: instancias de poder político, como los partidos; instancias de poder religioso, como las iglesias organizadas; etc. Este tipo de instancias son los emisores de propaganda. La historia de la propaganda es la historia de cómo tales instancias han perseguido sus objetivos mediante la comunicación; es la historia de la justificación de las guerras, de la promoción de los candidatos electorales, de la venta de políticas económicas, etc”.
Justificación de este análisis del discurso
Es en ese contexto que resulta por lo menos curioso analizar un ejemplo del discurso norteamericano, expresado en un dibujo animado, producido y difundido en plena Segunda Guerra Mundial sobre el making of, una supuesta especie de detrás de las cámaras, de la integración del régimen nazi.
Hipótesis
Se trata de un juego de espejos, porque la caricatura analiza un presupuesto discurso propagandístico al mismo tiempo que se constituye en otro discurso propagandístico que se le contrapone.
Descripción del dibujo animado
Título: La historia de uno de los niños de Hitler. Duración: 10 minutos. Adaptado del libro Educación para la muerte: La construcción de un nazi, de Gregor Ziemer. Presentador: Walt Disney. Fotografiado en technicolor, con sistema de sonido RCA. Año de producción: 1942. Estreno: 1943. Distribuido por R.K.O. Radio Pictures.
Sinopsis
Durante el régimen nazi, una pareja tiene un hijo (el primero de doce que le sugiere el régimen) al que, después de revisar los nombres prohibidos por el Estado, llaman Hans. Hans tiene que ser un niño fuerte y sano, ya que de lo contrario el régimen puede separarlo de su familia (su madre), la que podría ya no volver a verlo si eso ocurre. Hans es educado con cuentos como el de La bella durmiente, pero adaptados al régimen nazista, en el que Alemania es La bella durmiente, Adolfo Hitler el príncipe que la despierta y la democracia la bruja. En la escuela, también controlada por el régimen, le hacen aprender moralejas, como la de la fábula de El conejo y el zorro, éste se come a aquél, que no es la que Hans extrae de su reflexión y sentimientos, sino una más puntual y clara: el mundo es del más fuerte, del más brutal, los débiles y los cobardes merecen morir. La raza alemana es superior y más fuerte que las demás, por lo tanto debe esclavizar a las más débiles. Hans aprende la lección. Crece, ingresa en el ejército. Marcha y saluda. Saluda y marcha, dice una voz en off que, más que narrar la caricatura, la explica. La comenta, como el maestro a Hans. Finalmente, se convierte en uno de los miles de soldados que ven, dicen y hacen lo que el partido Nazi quiere que vean, digan y hagan. Fin.
Fundamentación interpretativa
Teun A. Van Dijk plantea que un discurso puede tener no sólo una vertiente explícita de significado, sino también una implícita que es posible extraer e interpretar, a partir de analizar el contexto del discurso, el tiempo y el espacio en que se ubica, el medio, el orden y la forma, el estilo que sigue, por supuesto sin dejar de lado quién es el emisor, el receptor y cómo podemos entender su relación.
Dice Van Dijk: “Los participantes de un evento comunicativo son quienes construyen la relación entre su discurso y la situación social como ellos la interpretan. Esa construcción interpretativa, subjetiva, y personal de la situación es un modelo del contexto o simplemente contexto. En otras palabras, un contexto como lo defino yo no es solamente social (como la situación social de la comunicación), sino también personal y cognitivo, porque cada persona tiene su propia interpretación de la situación social en que participa”.
Interpretación
El emisor es Estados Unidos en plena Segunda Guerra Mundial. Walt Disney, una empresa norteamericana que actualmente genera ganancias superiores a los 30 mil millones de dólares anuales y que tiene una forma identificable de hacer películas animadas, con una serie de personajes de fama mundial, no hace más que ratificarlo. Por si fuera poco, en el aspecto del sonido, que es otro elemento fundamental en esta caricatura que inicia y termina con marchas indudablemente militares, mecánicas, interviene RCA, otra empresa norteamericana representativa, dedicada a la producción de fonogramas y aparatos. El área del entretenimiento y su control es fundamental en toda propaganda.
El mensaje es muy claro. El régimen nazi manipula a los alemanes a través de la propaganda y el control de las acciones sociales para que sirvan a Adolfo Hitler y sus intereses demoníacos –los cuernos de diablo que lleva en la caricatura, sustituir la Sagrada Biblia por su libro Mein Kampf, delatan esa intención de satanizarlo-, por ello mismo, hay que detenerlo, porque además, según los pinta la caricatura, los alemanes son violentos, sanguinarios, delirantes con sueños de grandeza, son una amenaza para el mundo y su democracia.
Un recurso utilizado en la caricatura es ridiculizar aspectos significativos y vinculantes de la cultura alemana. Se parodia, por ejemplo ebria, gorda, sumisa, a la valerosa valquiria Brunhilde, cuya misión aquí no es seleccionar a los guerreros más valientes caídos en batalla para llevarlos al Valhalla y engrosar las filas del dios supremo Wotan, sino rendir pleitesía a un sulfúrico y lunático príncipe Siegfried, que aquí no es aquél que no conoce el temor, ha matado a un dragón y forjado la espada inquebrantable, sino un Hitler sediento de poder y dominación cabalgando un caballo famélico y torpe mientras resuena una versión desguansada pero reconocible de la Cabalgata de las Valquirias de El anillo del nibelungo de Richard Wagner, el compositor favorito del régimen nazi, justamente por ser un artista y creador que aglutina la leyenda y la realidad de la cultura raíz de los alemanes, y denostado por sus críticos por su supuesto antisemitismo.
En este video, tal como afirma Pineda Cachero: “El poder es, por consiguiente, la causa de que se produzca propaganda”. El fin de la propaganda es el poder. “La voz cantante corresponde al propagandista”. En este discurso disfrazado de caricatura la propaganda es clara. Existe la necesidad de combatir a los alemanes para tener y retener el poder. Y la hipótesis se confirma. Estados Unidos, representado en este video, identifica en el discurso Nazi la propaganda que él también practica. La propaganda que Goebbels aprendió de Bernays.
Bibliografía
-Tye, Larry: Edward Bernays: El hombre que inventó las relaciones públicas, Imagen, Buenos Aires Argentina, 1999.
-López Escobar, Esteban: “The Father of Spin: Edward Bernays and the Birth of Public Relations”, reseña publicada en la revista Comunicación y sociedad de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, Volumen XIII, No 2, 2000.
-RRPP NET: portal de relaciones públicas: www.rrppnet.com.ar/bernays.html
-Wikipedia, la enciclopedia libre: http://es.wikipedia.org
-Pineda Cachero, Antonio: “La propaganda: qué es y cómo defenderse de ella”, artículo publicado en la revista Pueblos, número 36, marzo de 2009.
- Van Dijk, Teun: “Algunos principios de una teoría del contexto”, artículo publicado en ALED, revista latinoamericana de estudios del discurso 1-1, 2001, pp. 69-81.
-Van Dijk, Teun: Análisis del discurso ideológico, UAM, México, 1996, pp. 15-43.
-Mayo Ángel Fernando, Wagner, Scherzo, Barcelona, España, 1998.
