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miércoles, abril 15, 2009

Una oportunidad


Cachureando, como se dice, en el perfil Facebook de mi súper amiga la minita Pablirs, me encontré este genial parrafo que no puedo sino reporducir. De paso, Pablirs, tan preocupada de mi formación como siempre, me ha puesto a leer toda la obra de John Fante. O casi. Ya conseguí Espera a la primavera, Bandini y Pregúntale al polvo. Algo ya es algo. Gracias a Pablirs. Últimamente, mi formación, o deformación, te debe harto.


"¿Qué te he hecho señor? ¿Por qué me castigas? Lo único que te pido es una oportunidad para escribir, para tener un par de amigos y que cese esta lucha. Dame paz, Señor. Haz de mí algo que valga la pena. Que la máquina de escribir cante. Encuentra la canción dentro de mí. Sé bueno conmigo, porque estoy solo".

Arturo Bandini
Sueños de Bunker Hill
John Fante

martes, marzo 31, 2009

Ensuciar


"No es tu sexo lo que en tu sexo busco
sino ensuciar tu alma:
desflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido".


Diario de un seductor
de Leopoldo María Panero


domingo, marzo 29, 2009

Gran Torino es grande


"...Pero de que emociona, emociona ene. Imagínense que hasta yo estaba con ojos de Candy, y eso que soy terrible de recio...".


sábado, marzo 28, 2009

Como animales

Fuente: Moleskine Literario

"Quizá lo más lamentable, lo enfermizo, de todos los animales es que terminan pareciéndose a nosotros por más horrendos y distintos que sean. Que seamos nosotros. Nuestra vida, la síntesis de una serie de costumbres animales.

"Y no todas son agradables.

"Hacemos reír a los que queremos que nos amen, como micos. Somos fieles a nuestros amigos, como perros. Comemos la fruta con la mano como conejos. Inflamos nuestros cachetes llenos de comida y la rumiamos lentamente como ratas. Dejamos de ser nosotros mismos, cambiamos de piel como serpientes.

"Nos aprovechamos de los demás, como buitres. Terminamos meando encima de lo que creemos nuestro, como felinos.

"Nos reímos como hienas, lanzamos zarpazos de pánico como osos.

"Mónica me dio el primer beso cerrando los labios, haciendo un pico, como un pájaro.

"O como un animal extraordinario, incomprensible, un ornitorrinco.

"Cuando su útero soportaba el peso de Paulo parecía un marsupial. Una larga y ondulada madre canguro.

"Y yo, pasándola mal después de la muerte de Paulo, cuando me atenazaba el insomnio, aquellas noches en vela aferrado a su espalda y su respiración también intrquila, me había convertido en un animal vulnerable, un animal en extinción".



Un lugar llamado Oreja de Perro
Ivan Thays
Editorial Anagrama, 2008

lunes, marzo 23, 2009

Don Giovanni en el Teatro de la Ciudad


Posteo mi crítica sobre el Don Giovanni en el Teatro de la Ciudad. Algunos la esperaban hace días. Se acabó la espera. Las fotos me las mandó un amigo al que se las mandó un amigo que participó en la ópera. Creo que sirven para ilustrar. Si tienen algún crédito, pueden hacérmelo saber para consignarlo. Mientras, uso el derecho de circulación de la red.

Ah, y al final incluyo el trailer de esta producción, al que hago referencia en mi texto. Me gustó, más que el trailer en sí mismo, el concepto de haberlo hecho. No es común en la ópera mexicana y, la verdad, no les quedó mal. De hecho, les quedó mucho mejor que la ópera.


Don Giovanni en el Teatro de la Ciudad
x José Noé Mercado


Piénsalo así. Esa sensación que se experimenta al escuchar una Traviata en alemán, un Tristán en italiano, un Rigoletto en inglés o ahora una Carmen en mapuche, es lo que tú sentiste en el Don Giovanni de Mozart que presentó el 25 Festival de México en el Centro Histórico en coproducción con la Compañía Nacional de Ópera. Sí, el del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, 12, 15, 19 y 22 de marzo.

Te decía, te digo, eso fue lo que sentiste ahí, sentado en tu palco del primer piso. En rigor, sí presenciaste Don Giovanni, la escuchaste, pero, al mismo tiempo, no te cuadró: te la cambiaron, de algún modo. Y consideras que si sabe a otra cosa, es como si no la hubieras escuchado. No fue la que tú conoces. ¿O sí? Dudas, pero en el fondo sabes de lo que hablo porque tú eres operista. Has escuchado Don Giovanni muchas veces antes, la has visto y aplaudido en diversos teatros. La conoces bien. Es tu ópera favorita. La de muchos. Pero esta vez, casi, te durmió.

Es verdad. Este Don Giovanni se cantó en italiano. Como es. Aunque la sensación de La traviata en alemán o demás ejemplos igual no desaparece. Te preguntas por qué. La música. La dirección, los cantantes. La forma de interpretar. Ahí, supones, está la respuesta. A ver, paso a paso.

La música sí se dio a partir de la partitura. Las notas de Mozart se hicieron sonido. Pero los tiempos pesados y lentos, no a la contundente imagen y semejanza de Furtwängler por ejemplo, sino a la manera incolora, desangrada e inexperta en este autor y repertorio del concertador británico Philip Pickett, al frente de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, cambiaron todo. Con tiempos rápidos en los que debía ir lento, lentos cuando debía acelerar. No le halló la forma ni a un minueto.

La lectura del director fue plana desde la obertura y le robó a la música esas sinuosidades de galantería, de festividad excedida, de melódico drama jocoso que se despliegan en esta ópera que Kierkegaard defendió como la mejor obra de arte jamás realizada.

Ahora no pienses en idioma del libreto, en realidad no estás hablando de eso, sino en lengua musical y de cualquier manera el resultado es el mismo: la sensación pegajosa e incómoda del Tristán en italiano o el Rigoletto en inglés, musicalmente hablando. Por eso, la intención, la imagen musical de este Don Giovanni fue muy distinta, y te hizo pensar más de una vez que estabas escuchando un madrigal o algún otro género renacentista. Fuera de lugar, cero qué ver, tratándose de este caso.

Así, lo sabes ahora, la sustancia sonora de este Don Giovanni estaba desde un inicio más condenada que al final Don Giovanni. Todo, por seleccionar inadecuadamente al director musical para esta producción. Apto, o al menos conocedor, en el repertorio antiguo, pero con escasa competencia en Mozart, cuya música planchó.

Pickett afirmó en el trailer con el que promocionaron este montaje que ésta es la mejor producción de Don Giovanni de la historia. Eso te pareció, es, una falsedad. Una boutade, una argucia para pasar gato por liebre, manía por lo demás muy propia de la Compañía Nacional de Ópera en tiempos recientes. O una ignorancia extrema, como suele decirse, irreverente y atrevida, de la que por fortuna ni tú ni buena parte del público operista de México forman parte.

La puesta en escena, en la que intervinieron, como leíste consignado en el programa de mano, muchos más asistentes, realizadores, diseñadores y actores que cantantes, correspondió al debutante en el género Mauricio García Lozano, quien comenzó por ilustrar la obertura, ya que ni a Mozart ni a Da Ponte, faltos quizá de talento o imaginación, se les ocurrió nunca hacerlo. Y te consta que esa ilustración, además, fue moneda falsa y superficial.

Usar a un actor porno ejerciendo su oficio, o simulándolo, que es peor, con todo tipo de mujeres para, justamente, dibujar las andanzas de Don Giovanni es una lectura simple y apresurada de esta obra. Como si tú como público fueras Donna Elvira y necesitaras una entrega del aria del Catálogo ilustrado.

Tú entendiste que el director de escena quería provocar, buscaba polémica. Es un viejo truco para darse notoriedad en el que no caíste. Porque, uno, Don Giovanni no es un Dirk Diggler o un Rocco Siffredi, aka El semental italiano. Basta poner un mínimo de atención a la trama para darse cuenta que Don Giovanni, en realidad, no puede conquistar a nadie, ni a una campesina. Aunque por supuesto quiere, lo necesita. Más que un consumado semental, es un personaje profundamente trágico, al que vemos en escena en un fracaso tras otro. Y, dos, porque ese tono porno no fue consistente a lo largo de la función. Para ello habría que atreverse no a escandalizar sino a ser congruente, que es todavía más complejo. Lo soft, lo fresa, comenzó una vez que concluyó la obertura ilustrada, con un Don Giovanni púdico, ya con ropa interior. Y así se mantuvo, incluso si pensamos en que mostraba el pecho o en el final del primer acto en un conjunto topless que disolvió al verdadero disoluto o en la cena con el Comendador, en la que casi se sienta, o arrima su pubis, sobre un cisne, símbolo ambiguo de lo fálico o lo femenino, lo depravado o lo homosexual, lo puro, la belleza o lo virginal, dependiendo de la interpretación.

Lo que sí reconoces es que el trazo de Maurico García Lozano fue dinámico. Hubo mucho movimiento acertado, buena dirección, con los artistas. Aunque el concepto, en general, no aportó gran cosa para impedir el sopor de una escena más bien oscura, cansada de ver. Y, lo que es peor, a veces tanto movimiento terminó por distraer, por interrumpir al solista que, en algunos casos, debe estar en escena precisamente solo.

Aunque te reconoces fan de Jorge Ballina, a quien sin duda ubicas como uno de los dos mejores escenógrafos mexicanos en la actualidad, esta vez su propuesta te distrajo por su protagonismo. En aras de funcionalidad y dinamismo y variedad en la perspectiva del espectador, la escenografía no se quedó quieta y los tramoyistas se metían una y otra vez a cuadro escénico, incluso a la mitad de las arias, para darle vuelta a una especie de plataforma-carrusel sobre la que se desarrolló la acción, o para formar muebles, tumbas, espejos, dinteles o balcones, todo muy abstracto, a partir de una especie de concepto camas-lego. Un concepto, pensaste, que más allá de su funcionalidad, no le importó ser feo, poco agradable a los sentidos, como también consideraste la iluminación de Víctor Zapatero, que se limitó a esto: luces blancas sobre cuadrilátero ajedrezado. Dónde dejó Zapatero su probado talento, cavilabas durante la soporífera función para no dormir como muchas personas a tu alrededor.

Del elenco apocado poco te apetece decir en un ambiente en el que muchos se han mostrado xenofóbicos y chauvinistas, quizás porque ante tan escasas oportunidades para ver ópera en México quisieran más presencia de talento nacional. Pero el talento no se clasifica por nacionalidades, y lo sabes. En este Don Giovanni, consideras, tanto el extranjero como el mexicano escaseó. Tan limitados unos como los otros, te dijeron miembros de la producción. Y sí. Aunque, por supuesto, hay matices.

Esto es lo que consideras: el estadounidense Chistopher Schaldenbrand fue un Don Giovanni sin protagonismo vocal, con un timbre que se decoloraba hasta parecer tenor. La rumana Catarina Coresi como Donna Anna, estridente, con ataques abiertos y un vibrato desagradable por destemplado. La canadiense Kymi McLaren, como Donna Elvira te pareció lo más rescatable, con una voz lírica y musical, en completo estilo. El ruso Mikhail Kolelishvili cantó un buen Leporello. Pese a su dicción para nada italiana, le entendiste cada frase y no se hizo el gracioso en su personaje, lo que es de agradecerse. Tres mexicanos: Raúl Hernández, Don Ottavio, se anunció enfermo y ése, como sabes, es por igual el principio del perdón o la debacle. Lucía Salas es una linda Zerlina, de voz discreta en volumen y Jesús Ibarra un joven con buen instrumento aún sin pulir, lo que sirvió en este caso para Masetto. El brasileño Luiz-Ottavio Faria posee una voz robusta de bajo, efectiva pero sin foco.

Nada especial, como pudiste comprobar, en este elenco. Nada memorable en esta producción, en la que entre el FMCH y la CNO se gastaron poco más de seis millones de pesos. Se vale, te dices, pero ¿este Don Giovanni los vale? Tus amigos mozartianos siempre afirman que Mozart lo aguanta y resiste todo. Tú, desde que abandonaste el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris y caminabas por la calle de Donceles, lo dudas. Y no por Mozart, sino por la idea de un decepcionante Don Chafanni. De un Don Güevanni. De la que hoy todos hablan. O casi. Tú ya no.


miércoles, marzo 04, 2009

No cualquiera


Aquí no viene cualquiera:
Santa Fe, México

x José Noé Mercado


UNO
Acudo a Santa Fe por un siniestro. Una compañía aseguradora debe extenderme un cheque por concepto de daños automovilísticos a terceros. Yo soy ese tercero y aquí me encuentro, en el poniente de la inabarcable ciudad de México. En Santa Fe, que es vestigio de un pueblo hospital novohispano, minas y tiraderos, lo mismo que un elitista barrio financiero y concepto aspiracional y galáctico.

En Santa Fe, la exclusividad, la pretensión y la vanguardia es la idea. Por algo los corporativos transnacionales más poderosos, de capital mexicano o extranjero, tienen aquí sus oficinas en edificios inteligentes de diseño fashion y han convertido la zona en el conjunto urbano más importante y ostentoso de Latinoamérica.

Pero, en Santa Fe, la marginación, la pobreza, el contraste, la problemática de comunicación vial y el abastecimiento de agua, recuerda como un tatuaje en la piel que, después de todo, esto no es más que subdesarrollo.

Entre mayor opulencia y ostentación hay en el sitio, entre más notorio es el ánimo de primermundismo, más evidente resulta el tercer mundo al que pertenecemos. Aun cuando quien ahora hable de México deba referirse a un país en desarrollo, a una economía emergente. Que, en la realidad, para un porcentaje significativo de la población, se liga más bien a la emergencia.

DOS
Paso por detectores de metal y armas, un vigilante obeso me escanea y entonces ingreso en un edificio de cristal y acero. Aunque tiene decenas de pisos hacia arriba, desde donde todo, empezando por las personas, se mira pequeño, insignificante, iré hacia abajo.

Antes, me registro.

Una recepcionista rubia oxigenada y fresa me exige la credencial de elector. O mi carnet de conducir. Si no, no hay paso. Me da un gafete numerado de visitante. La extranjería queda señalada. Un par de policías vigila el proceso, escrutándome a la vez.

Un elevador de alta velocidad me sumerge cuatro niveles. Al salir, otro vigilante armado me pregunta si soy quien soy. Sí, le digo, pensando que quizás me atenderán de inmediato en la aseguradora. Pero no. Me interroga porqué bajé en ese piso, si debo ir a otro. Me hace saber que estoy en el lugar incorrecto, pero sobre todo que me vigilan a cada paso con cámaras ocultas. Onda reality show.

De nuevo, al ascensor. Aunque igual bajo.

Ahora entro en una oficina que tiene cómodos sofás de cuero para aguardar turno y cuadros abstractos, que pueden significar cualquier cosa, en las paredes. Me siento, me hundo. Así, el corporativo y su gente se ven más grandes. Hojeo una revista. Ojeo un artículo que explica que la principal generadora de valores, en la actualidad, es la empresa. Atrás dejó a los medios de comunicación, a la familia, a la iglesia. La oficina, ahora, forma o deforma al individuo. Ella, más que nada. Tiene lógica. Pertenecer o no pertenecer. A eso se reduce el dilema.

Por fin llego a una de las numerosas ventanillas, todas de cristal, seguro antibalas, para ser atendido. A mi derecha, un tipo trajeado y robusto desea cambiar las condiciones de su póliza para pagarla en dólares y saca de un portafolios de combinación electrónica varios fajos de billetes verdes. A mi izquierda, una señora de mediana edad discute, acalorada, su caso. Yo tiendo mis documentos a una chica pelirroja y con exceso de maquillaje y me limito a esperar ahí, de pie. Ella lee mis papeles y llena a mano unos formularios y les pone sellos, mientras, sin mirarlos, se pone de acuerdo, en código, a dónde irá a comer con sus compañeros, quienes al fondo, en cubículos desmontables, están enchufados a sus computadoras y a micrófonos de diadema. Listo, me dice, sin verme, vuelva en tres horas y podrá recoger su cheque aquí mismo. Imposible ir y volver en ese tiempo, que es el que a causa del tránsito infernal los oficinistas tardan sólo en venir o irse de estos rumbos. Mínimo, debo permanecer 180 minutos más en Santa Fe. Uf. Qué me queda.


TRES
Caminar por la zona de corporativos es complejo. Las distancias son largas a pie. Cortas, y por tanto inviables, en automóvil. El terreno es inconstante, pesado al andar. Como en toda barranca, hay subidas pronunciadas que luego se vuelven descensos enroscados. Los rascacielos, varios de más de 100 metros de altura, otros sobrepasan los 150, se construyen ya los de más de 200, muestran que los corporativos trascienden a todo individuo. De alguna manera, los aplastan. Fuera de los edificios diseñados por arquitectos de prestigio, en las explanadas, algunos oficinistas que portan con orgullo un gafete de pertenencia en la cintura fuman cigarrillos, beben Coca-Cola-Zero o comen fruta acarreada en un Tupperware. Una pareja discute. La chica llora, pero lo disimula al verme pasar.

Una de las avenidas principales de Santa Fe lleva el nombre del misionero Vasco de Quiroga, quien fundó este pueblo en 1532, con la idea de albergar a los indígenas marginados, a los pobres, a los enfermos, a los ancianos y a los niños. Hoy, Tata Vasco podría volver a fundarlo, puesto que, si bien hay mansiones de película en el área habitacional que valen millones de dólares, los desprotegidos siguen en los alrededores, en colonias proletarias, en casas modestas construidas por el ingenio y habilidad de albañiles que nunca podrían ser cool. Ahí, en esa otra pero misma Santa Fe que también fue minas y tiraderos de basura, la gente sí anda por las calles, sin traje sastre ni perfumes costosos, y compra comida grasosa en las esquinas.

CUATRO
Al Centro Comercial Santa Fe, desde que se inauguró, en 1993, el más grande de América Latina, con sus 5 mil cajones de estacionamiento, con más de 300 firmas exclusivas en sus tiendas, sólo se puede llegar en carro. O en taxi o micro, pero no a pie. Las avenidas son grandes, peligrosas para un peatón, o de plano es un tramo de carretera.

En ese tipo de calzadas principales no se puede estacionar sin que te levante una grúa, de las muchas que acechan. Por ello, las calles pequeñas, sobre todo las cerradas de un lado, están invadidas por coches que son vigilados por franeleros pandrosos que cobran, a cada uno, cuatro dólares al día por su labor. Lo que, sin duda, aunque tiene algo de informalidad, resulta más económico que entrar en un estacionamiento, de los pocos que hay por el rumbo, y pagar la misma cantidad, o sea su equivalente en pesos mexicanos, pero por hora.



CINCO
Han pasado casi tres horas, desde que salí de la aseguradora. Debo volver por mi cheque, sin haberlo visto todo, pero con la impresión de que, en esencia, sí lo vi.

Abordo un taxi de sitio, es la única opción, lo que significa que no cobra con taxímetro, sino a ojo de buen cubero. O sea, a capricho del chofer. No mames, por qué ocurre eso, le pregunto. Por la simple razón de que aquí no viene cualquiera, wey, me dice queriendo mostrar más mundo que el mío. A Santa Fe, o se viene porque puedes: gastar, consumir, comprar, o vienes porque debes: trabajar, venderte, sobrevivir. Yo por qué vine, reflexiono, a esta especie de yin y yang sin equilibrio: ¿porque puedo o debo? El siniestro, supongo, tiene la respuesta.

sábado, febrero 28, 2009

Pro Ópera marzo-abril 2009


Salió ya la revista Pro Ópera en su edición marzo-abril 09 que trae como texto de portada una entrevista al barítono ruso Dmitri Hvorostovsky.

Aparte de mis columnas Ópera en México, que como pocas veces ha dado cuenta de la nada, o casi nada lírica en DeEfe y México en el Mundo, publico una entrevista que le realicé a la talentosa y guapa directora de orquesta Alondra de la Parra.

La edición viene muy completa. No olvidarse de leer en la página web secciones como Otras Voces (entre otras cosas, trae un artículo sobre la crítica musical-operística bastante bueno y polémico de Sergio Padilla), Ópera en el Mundo (la sección de reseñas y críticas más amplia y completa de todas las revistas líricas especializadas en el orbe) y Entrevistas en línea (Ricardo Marcos conversó con el barítono francés Guilles Cachemaille y Ramón Jacques con la soprano italiana Désirée Rancatore), que son un plus de la revista impresa.


jueves, febrero 19, 2009

Un acercamiento al genio de Wagner

José Noé Mercado, crítico musical y periodista, ofreció la noche del miércoles
un recorrido por la vida y obra de Richard Wagner.
Foto: S Núñez, El Informador

Una amiga me envió esta nota aparecida en El Informador de Guadalajara, Jalisco, a propósito de la conferencia que di hace unos días sobre Richard Wagner en tierras tapatías:


Un acercamiento al genio de Wagner

Conferencia previa en Haus der Kunst

El recital de este viernes promete ser una de esas noches inolvidables en el Teatro Degollado, protagonizada por piezas del compositor alemán

GUADALAJARA, JALISCO.- Desde hace varios días, el busto de Richard Wagner ha sido un testigo silente de la constante promesa de una noche inolvidable en el Teatro Degollado (este viernes, a las 20:30 horas) con la Orquesta Filarmónica de Jalisco y 20 músicos más procedentes de la Ciudad de México, la soprano británica Jane Eaglen y el director italiano Guido María Guida.

Incluso la noche del miércoles se desplazó del lobby del Degollado a la Galería Haus der Kunst para acompañar a José Noé Mercado, crítico musical y periodista, y escucharlo decir -como ya lo han hecho otros- que la de hoy será una noche inolvidable, con la música de "un compositor muy querido, no solo genial".

Como en el resto de las ocasiones, Wagner se quedó mudo, pero escuchó atento (como el grupo de personas que asistió a la conferencia) el repaso histórico que el especialista hizo por su vida y obra, influenciada por su padrastro que lo enroló en las artes escénicas; caracterizada por una búsqueda del origen, que se presenta como un cuestionamiento recurrente en sus óperas; y dotada con una fuerza y profundidad pocas veces vista.

Mercado ofreció a los asistentes un recorrido por las obras de Wagner, desde su inicio a los 14 años con la tragedia Leobaldo y Adelaida "con algunas fallas", pero que le hizo descubrir que la música era un ingrediente faltante en su libreto, hasta los temas que se interpretarán este viernes, como El anillo del nibelungo.

CRÉDITOS: Informador Redacción / OOCH /Feb-06 03:39 hrs.

Para conocer a Richard Wagner

Foto: Público

Ignacio Dávalos en su columna cultural Agenda: Pequeña guía para disfrutar los ratos libres, en Milenio Guadalajara, entre sus variadas recomendaciones incluyó lo de mi conferencia wagneriana. Gracias a Ignacio, a quien no tengo el gusto. Aquí posteo la nota, como recuerdo, no más:

No se lo pierda
Para conocer a Richard Wagner
2009-02-04•Cultura


La Gala Wagner se presentará el próximo viernes 6 de febrero en el Teatro Degollado, con la participación de la célebre soprano Jane Eaglen, la Filarmónica de Jalisco y el director italiano Guido Maria Guida. Para ir calentando motores, y llegar más enterado al magno evento, esta noche se realizará una conferencia magistral impartida por José Noé Mercado, colaborador de la revista Pro Ópera. El especialista abordará el tema La creación musical de Richard Wagner, con la intención de que los asistentes conozcan más del legado del compositor y músico alemán.

Haus Der Kunst
20:00 horas. López Cotilla 1939, casi esquina con Luis Pérez Verdía.

martes, febrero 10, 2009

Orígenes de la ópera y generalidades de la ópera barroca: las conferencias


Pro Ópera A.C. arranca su ciclo de conferencias 2009, que este año será un auténtico diplomado, con una plática sobre los orígenes de la ópera y otra sobre las características generales de la ópera barroca.

Cita: 10 y 24 de febrero de 2009, Club de Industriales del Hotel JW Marriott, Polanco, Distrito Federal. 19:00 horas (el lugar, no Pro Ópera A.C. ni yo, exige saco y corbata necesariamente para ingresar).

Conferencista invitado: José Noé Mercado

Las conferencias tienen un costo de recuperación, pero a quien opte por el diplomado completo, que tendrá a diversos conferencistas según los diversos temas que se abordarán a lo largo del año, se le ofrece un costo especial. No sé bien. Incluso, habrá becas para cantantes o estudiantes interesados en asistir a las charlas para ampliar su formación. Pero no sé bien. Mejor pedir informes en:

info@proopera.org.mx y a los teléfonos 52544822 y 52544820.

lunes, febrero 09, 2009

Wagner al alcance de la mano


Los entusiastas integrantes de La Lira de Orfeo, organizadores de la Gala Wagner en el Teatro Degollado de Guadalajara con Jane Eaglen y Guido Maria Guida, me pidieron un breve texto para incluirlo en el programa de mano.

El programa, de 28 páginas más primera, segunda, tercera y cuarta de forros, quedó muy bien. Aquí extraigo mi texto. Posteo.

Wagner al alcance de la mano
x José Noé Mercado

Richard Wagner es, no fue, una referencia del arte y la cultura occidental entera. Nació en Leipzig, en 1813, y murió en Venecia, en 1883, pero sigue vigente, como pocos autores del catálogo lírico antes del siglo 21.

Wagner es un compositor que cimienta una estética por la que habrían de transitar músicos posteriores tan insistentemente que algunos procurarían evitarla, negarla o contradecirla. Y quizás lo hicieron, pero sin lograr ocultar que partieron de ella. Wagner también es un director de orquesta contemporáneo; un dramaturgo sólido que escribe los libretos para todas sus obras escénicas; un teórico lúcido y reformista que aspira a la música del porvenir y a la obra de arte total que habrá de representarse en un sitio especial, casi místico; un ensayista a veces rencoroso y criticable, un adorador de las mujeres, de preferencia de las ajenas, un hombre, en suma, fascinante y lleno de fuerza creativa, de claroscuros.

Las primeras tres incursiones operísticas de Wagner: Las hadas (1833: estrenada en 1888), La prohibición de amar (1836) y Rienzi (1842), recuerdan sus años de penurias económicas y los peajes que tuvo que pagar para abrirse paso en la historia musical, pero igualmente muestran de dónde proviene el artista: hay claras influencias de la tradición lírica germana, principalmente de Carl Maria von Weber, de la gran ópera francesa y del belcanto italiano.

El holandés errante (1843), Tannhäuser (1845) y Lohengrin (1850) son óperas de consolidación, en las que Wagner sintetiza leyendas, temas, que dan unidad a toda una cultura. En ellas, además, se manifiestan, con mayor claridad que en las primeras obras, inquietudes que hoy resultan indudablemente wagnerianas: la redención por amor, la paternidad interrogada, la incertidumbre por el origen y el futuro, la inmolación, la divinidad perdida, la imposibilidad de conjugar los afectos terrenales con los ideales marcados por un destino, el combate a la pasión erótica en la que de cualquier manera se sucumbe. Así, el trovador Tannhäuser se debate entre la calentura carnal de Venus y el amor puro de Elisabeth, quien habrá de redimirlo con su propia inmolación.


En El anillo del nibelungo, el conocimiento profundo de estudios mitológicos, literarios y filológicos de origen escandinavo y germánico, sirvieron a Richard Wagner como fuente de inspiración para crear su propia cosmogonía, que inicia con la vida en el agua y termina con una destrucción apocalíptica del mundo. En 1848, Wagner pretendía escribir una ópera heroica que llamaría La muerte de Sigfrido, misma que habría de convertirse en El Ocaso de los dioses, precedida de un segundo libreto —escrito posteriormente— titulado El joven Sigfrido y de un tercero llamado El castigo de la valquiria, todo esto antecedido por un gran prólogo denominado El robo del oro del Rin.

Al contar ya con el libreto integral, Wagner redactó la música para las cuatro obras que estructuralmente forman El anillo del nibelungo: El oro del Rin, La valquiria, Sigfrido y El ocaso de los dioses. Este ambicioso proyecto se prolongó durante 26 años, ya que fue hasta 1874 cuando el compositor de Leipzig escribió, al pie del último compás de la partitura, la frase “No digo nada más”.

El estreno del ciclo completo debió esperar dos años más (agosto de 1876). Es decir, desde que Wagner emprendió la composición de esta colosal empresa, hasta que la viera escenificada, en el Teatro del Festival de Bayreuth, construido ex profeso para la ocasión, habrían de transcurrir 28 años.

En medio de ese trabajo discontinuo, pero de unidad tan probada como los leitmotiven (celulas sonoras que identifican personajes, acciones, objetos y demás) que tejen su música, Wagner estrenó dos obras. La primera, Tristán e Isolda (1865), compuesta bajo el influjo de su relación sublimada con Matilde Wessendonck, esposa de Otto, su amigo y mecenas, asistimos a un amor de naturaleza tan profunda que, quizás, trasciende la imposibilidad de concretarse en vida y por eso recurre a buscar una oportunidad en la muerte.

La redención al redentor que aborda estos temas de forma tan dramática y tensa llegaría con Los maestros cantores (1868), de carácter menos serio, incluso cómico, y con Parsifal (1882), no sólo una despedida del mundo creativo y de la existencia, sino su misma consagración solemne en escena.

domingo, febrero 08, 2009

De Wagner y Rossini a Juan Gabriel y Chabuca


Las esperas en los aeropuertos, en rigor, desesperan. El tiempo transcurre lento y, sin embargo, se escapa igual, se va a la inexistencia y uno siente que ha perdido algo indefinido mientras hace hora.

Posteo desde Natural break del aeropuerto de Guadalajara, aguardo mi vuelo y recapitulo. La conferencia wagneriana salió bien. Acudió mucha gente y se interesó en ese mundo tan rico del compositor de Leipzig. Luego me lo comentaron, ahí o antes, durante o después de la estupenda Gala Wagner que ofreció la soprano inglesa Jane Eaglen acompañada por la Orquesta Filarmónica de Jalisco bajo la batuta de Guido Maria Guida en el Teatro Degollado.

Eaglen fue Siglinda, Isolda, Brunilda, Elisabeth y no escatimó su voz poderosa, emitida con técnica precisa. Fue conmovedora, intensa. Y es un caramelo de persona. La entrevisté, por cierto. Ya luego podrá leerse esa plática. En la revista Pro Ópera. Próximamente.

También conversé con el tenor peruano Juan Diego Flórez, quien ayer ofreció en el Auditorio Telmex de esta ciudad un atractivo concierto de arias belcantistas y música popular latinoamericana, incluidas, para el sopor de los puristas, Ay, Jalisco no te rajes de Esperón-Cortázar y Se me olvidó otra vez de Juan Gabriel. Pronto, en Pro Ópera, esa entrevista con JDF.

Una visita a Guadalajara de mucha actividad, pero bien, que me deja satisfecho. En esta ciudad siempre, siempre, he conocido personas importantes para mí. O, en otras palabras, personas importantes para mí las conocí en Guadalajara. Ojalá así fuera siempre. Pero uno nunca sabe todo el libreto que interpretará en la vida, y no lo entiende del todo ni siquiera cuando lo vive. Da igual.

No sé si el Deefe me espera o no, pero lo mismo voy para allá. Emprendo el largo camino a casa. Una voz gangosa y chicharroneada a través de los altavoces me anuncia el inicio del abordaje del vuelo. Me voy.

viernes, enero 30, 2009

Gala -y conferencia- Wagner


Este viernes 6 de febrero se llevará al cabo la Gala Wagner. Será en el Teatro Degollado, en Guadalajara, Jalisco. Participará la célebre soprano Jane Eaglen, la Orquesta Filarmónica de Jalisco y el director concertador será el italianísimo y wagneriano Guido Maria Guida.

La expectativa es grande.

En ese marco, la gente de la Lira de Orfeo, que se ha encargado de organizar todo esto de la gala, me ha invitado a dar una conferencia sobre la obra de Richard Wagner. Creo que mis filias wagnerianas son bastante públicas, así que acepté.

Cita: Miércoles 4 de febrero, a las 2000 horas. En Haus der Kuntz: López Cotilla, número 1939. Veamos.

lunes, enero 19, 2009

Volver--EPCSG


Siempre es raro volver. Se regresa al mismo sitio, con la misma gente y, sin embargo, ni el lugar ni las personas ni, por cierto, uno mismo, se miran sin la distorsión de un cambio no del todo tangible pero cierto.

La Escuela de Periodismo Carlos Septién García, mi alma mater, me invitó a impartir clases en sus aulas. Y acepté.

No con la frente marchita y sin que las nieves del tiempo hayan plateado mi sien, porque tampoco hace tanto que egresé, pero vuelvo al lugar que fue decisivo en mi formación periodística e importante, mal que mal, para buena parte de mi vida.

Ahora no seré alumno. O quizás sí, en cierto modo uno siempre es alumno mientras vive, pero ahora seré titular de géneros de opinión en la casi sexagenaria EPCSG. Me atrae la idea. Me gusta la asignatura, en un medio como el mexicano en el que todo mundo opina y hace suya la bandera de la libertad de expresión, con todo el derecho pero, en muchos, muchos casos, sin fundamentos ni razón ni qué decir.

A finales de enero arrancará el semestre. Bien. Ahí estaré para contribuir en la formación de nuevas generaciones de periodistas. Ésa es la idea. Ya veremos.

jueves, enero 01, 2009

Ellos lo saben todo


"Y ellos ven. Se dan cuenta que estás buscando algo y que tratas de encontrar a alguien. Sí, ellos saben todo, y comprenden que te sientes solo. Y me preguntan. Entonces yo les digo que para ti la vida es una prostituta que cobra cinco mil pesos por cada turno. Es una prostituta terriblemente fina.

"Ellos sonríen y me siguen interrogando con la mirada. Me doy cuenta de que están interesados y les digo, contento, que por eso tú no estás de acuerdo con la vida, que ¿qué puedes hacer? Pero que estás terriblemente enamorado de ella, pero que sabes que tu amor nunca será correspondido, porque al fin de cuentas la vida es una prostituta y no puedes esperar nada de ella; es de sentido común, les digo".



"Te miran detenidamente y te miden. Ven que no eres alto ni bajito. Como ellos lo saben todo, se dan cuenta de que estás desesperado. Empiezas a caminar más hacia allá y descubres que no tienes amigos, que crees tener unas cuatro amigas íntimas, pero no las tienes, que no son tan íntimas como crees...".

"Saben que recuerdas tiempos pasados, mucho mejores que éstos, y saben que al recordarlos sientes una sensación rara en la boca, aquí, en el paladar. Te miran a los ojos y encuentran en ellos una infinita tristeza, entonces yo les digo que mucha gente está de acuerdo en lo mismo. Hablan entre ellos y están de acuerdo en que tu principal problema es la inadaptación producto de la soledad, de la terrible y asquerosa soledad".


Mi cuerpo es una celda
Andres Caicedo
Dirección y montaje Alberto Fuguet
Grupo Editorial Norma, 2008

martes, diciembre 30, 2008

Pro Ópera enero-febrero 2009

Finaliza 2mil8, pero, de alguna forma, 2mil9 llegará en breve, si no es que algo de él llegó ya.

Entre otras razones, porque el primer número 2mil9 de la revista Pro Ópera ya circula y, también, está en línea, sin que aún sea enero. Esta edición sale adelantada. Pero está bien. Viene completa y mejor poder leerla desde ya. No creo ser el único ansioso.

La portada (foto de la admirada Ana Lourdes Herrera) corresponde a un extendido texto mío. Platiqué con la soprano Irasema Terrazas, la mezzosoprano Verónica Alexanderson, el tenor Óscar de la Torre y el barítono Armando Gama, que juntos forman el cuarteto vocal Arveiros. Cuatro entrevistas en una aquí.

También mío se publica una versión remix de mi entrevista con el compositor cubano José María Vitier, autor de la música de Santa Anna. A propósito de esta obra, presentada en el Teatro de la Ciudad, que lleva libreto de Carlos Fuentes, igual sale mi crítica.

Igual, con fotos de ALH, se publica mi crítica de L´elisir d´amore en la sala Miguel Covarrubias. También sale, como cada número, mi columna Ópera en México (con diversas críticas, reseñas y demás textos, incluso algunos de otros autores que complementan la sección), con México en el Mundo. Y también saco un par de textos en Ópera en los Estados.

Aunque escribí mucho, lo mío no es todo. Vienen muchas cosas más, de numerosos autores. Puede leerse en papel: recomendable, o consultarse ya, de manera completa en:

Pro Ópera, enero-febrero 2mil9


miércoles, diciembre 24, 2008

Navidad 2mil8

FOTO: JNM

Pues llegaron las fiestas de fin de año 2mil8. Antes, estas fechas me caían pésimo. Ahora las tolero y, en lo posible, las disfruto. Es, quizás, cuestión de quedar sano por dentro. O algo parecido.

Nada: felices fiestas a todos los lectores de este blog. Que la navidad traiga algo de calma. Y que 2mil9 sea, mal que mal, un año vivible.

Eso y un abrazo

José Noé Mercado

martes, diciembre 23, 2008

Grandes regalos...


"En literatura, los más grandes regalos se reciben siempre de aquellos que uno no conoce. Y eso lo sabemos todos los escritores del mundo".
Iván Thays

Necesitar la intemperie...


"Estudié periodismo porque no me interesó la carrera de Letras. Nunca pensé que el humanismo fuera académico; dije: ´bueno, si estudio Letras, voy a terminar como un investigador de cubículo, una literatura de cubículo, y yo necesito la intemperie´. Entonces me gustó el periodismo por eso: porque aprendí literatura, economía, historia, política.

"Me agencié una serie de conocimientos que hubiera sido imposible capturar en la carrera de Letras. Estudié periodismo porque no había de otra; era lo más cercano que yo encontraba a la literatura y, además, yo sentía que en mi caso el periodismo también era una forma de ganarme la vida. Para ser un maestro de cubículo, quién sabe qué tendría que haber hecho"


Daniel Sada
en entrevista con Ariel Ruiz Mondragón
en Milenio semanal, núm 581 y en

sábado, diciembre 20, 2008

Noé Colín, bajo cantante


El bajo Noé Colín está estrenando página web. Ya puede consultarse en alemán y, muy pronto, en español e inglés.

Me da gusto. Es importante. Pues ahora estar en internet es, de alguna manera existir y estar presente con fotos, grabaciones, repertorio, críticas, currícula y todo aquello que documenta una trayectoria lírica de la talla de la que ha desarrollado Noé Colín. La dirección para visitar virtualmente a este bajo mexicano es:


Bienvenido a la red, tocayo.