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miércoles, marzo 26, 2008

Tosca en Bellas Artes (2008)


Posteo mi crítica d Tosca en BA 2008. Como en casi ninguna otra crítica, o ninguna, recibí toda serie d comentarios y observaciones, d todas partes y sectores, q trataron discretamente de influir mi opinión y perspectiva. No niego q me emociona ser tomado tan en cuenta, supongo q es un honor y una gran responsabilidad, pero como ha quedado claro desde la primera q escribí, todas mis críticas las pienso y escribo yo.

Así q sorry. Nada personal. Va:


Tosca en Bellas Artes
Por José Noé Mercado


Que levante la mano quien considere que las actividades líricas presentadas por la Compañía Nacional de Ópera no han caído en un nivel lamentable. Y que explique y argumente, sin sofismas ni enredos, por qué una tradición operística tan fecunda, como la ha cultivado México en algún momento de su historia, se ha convertido en un arte ofrecido con gotero, en cantidad y calidad, en los últimos tiempos. Al menos, en el Distrito Federal. Al menos, en Bellas Artes.

¿No será que la ópera, quizás, está en otra parte?

Prueba de ello es la sobrevalorada producción de la Tosca de Giacomo Puccini proveniente del Festival de San Luis Potosí que la CNO, seguramente a falta de algo mejor o mínimo propio, presentó en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, los pasados 24, 26 y 28 de febrero, además del 2 y 6 de marzo, para continuar su Temporada 2008, que, no olvidemos, empezó sin ópera, con una misa, a mitad, casi, de febrero.

Pese a las expectativas generadas por los entusiastas comentarios de algunas voces que presenciaron esta misma puesta en escena estrenada en San Luis, en abril de 2007, quedó claro para el público de Bellas Artes que se trata de una producción monótona y de bostezo. Aburrida.

Empezando por la escenografía firmada por el arquitecto Ricardo Legorreta, en su primera incursión operística, que de hecho resultó poco operística y poco escénica para ayudar a discurrir la trama. Si bien la media cúpula dentro de la que se desarrolló toda la obra logró un ambiente más o menos adecuado para el primer acto (aunque en rigor la cúpula más bien parecía mezcla de una burlona calabaza de Halloween, el Toreo de Cuatro Caminos o el Palacio de los Deportes), en los dos últimos episodios se volvió un estorbo que limitó el libre fluir de las acciones y transitar de los personajes.

La cúpula, es decir la escenografía, mostró los límites de su funcionalidad escénica (además de la impaciencia que producía observar en todo momento los puntitos que tenía en su superficie, impaciencia sólo superada por algunos al jugar Timbiriche mental) justo porque al recurrir a ella en un momento determinado, ya después, durante el resto de la función, por sus dimensiones, era tramoyísticamente imposible deshacerse de ella, aunque poco viniera a cuento, por más que en su parte baja, por su carácter modular (¿se dice así?: desmontable, desarmable), presentara columnas o ventanas.

Así y todo, la escenografía quedó chica al Teatro del Palacio de Bellas Artes. Con y sin metáfora. Obviamente, porque a nadie se le ocurrió pensar (y compensar) que las dimensiones escénicas del Teatro de la Paz, para donde se diseñó originalmente, no son las mismas que las de otros foros donde se decidió presentar la producción: Guadalajara, ciudad de México, hasta el momento. De esta manera, el público siempre vio, por ejemplo, los numerosos cables que sostenían la cúpula o el cuadro de Cavaradossi (que poco antes del Te Deum levitó ante la risita incrédula de mucha gente) e, incluso, nunca dejó de ver a Tosca cuando decide tirarse al vacío. Quedó al descubierto que sólo intentó esconderse detrás de una columna, que no la tapó del todo.

Uf: por si lo dicho no fuera suficiente, la escenografía resultó un despropósito acústico. En algunas partes del escenario las voces de los cantantes fueron inaudibles, mientras que en otras hubo quien pensó que estaban microfoneadas. La consecuencia fue un descontrol para los cantantes y para el mismo público. Como si escuchara la obra mientras un bromista le subía y bajaba el volumen.

De todo lo anterior pueden deducirse las dificultades que tuvo que enfrentar el director de escena César Piña, cuyo talento pudo resolver algunos pasajes lo mejor posible, aunque no evitó del todo momentos donde la gente en escena estaba apretujada, ociosa, rígida, sin movimiento. Como metida en una lata de atún. Tal vez, conciente de las limitantes escenográficas para el trazo, su trabajó procuró el desarrollo interior de los personajes. Eso se notó para bien.



En el rol protagónico alternaron las sopranos Olga Romanko y Hasmik Papian. Esta última, armenia, en la quinta función brindó un canto que pareció no estar a la altura de su brillante currículum. Intervino sin pena ni gloria. Cosechó sólo algunos aplausos, donde toda Tosca recibe ovaciones. El instante en que más llamó la atención fue en su escena de celos, en el primer acto, cuando por poco se va de bruces, porque tramoya, torpemente, le movió un desnivel a su paso. Por fortuna, logró detenerse en el cuadro de Cavaradossi. Lo dejó columpiando, pero se evitó que un episodio tragichusco pasara a mayores.

El pintor Cavaradossi fue interpretado por el tenor Fernando de la Mora. En la función del día 6, mostró en los tres actos la irregularidad e inconstancia vocal y canora que le caracterizan. En el primer acto, escuchamos a un cantante sin compromiso con su rol, con una emisión empujada, sin afinar, carente de control, rozando los gritos que debió reservarse para el segundo episodio en vez de agudos. De un canto frío, sin rigor, cansado, de trémolo senil, De la Mora pasó a un segundo acto más destacable vocalmente y llegó al tercero si no en óptimas condiciones, al menos haciendo lucir su bello timbre, hasta ese momento casi oculto, y enfrentó con recursos y experiencia, con interpretación y sobre todo colmillo, su adiós a la vida.

Quien definitivamente ofreció la intervención de mayor solvencia fue el barítono veracruzano Genaro Sulvarán en el papel de Scarpia. Su voz se ha oscurecido, muestra poder y volumen y al mismo tiempo belleza en sus armónicos. Se le escucha muy bien en el centro y, aunque en los agudos requiere recuperar foco, su oficio como cantante es innegable y lo combinó muy bien con su personalidad recia, dura, proyectada al personaje.

Hasta el momento, más allá de presentar la obra como parte de su temporada, no hemos señalado con claridad algo que haya hecho la Compañía Nacional de Ópera. Sí hizo algo más y debe consignarse: quitar, vetar, separar, borrar, del paquete de la producción original, que ya hemos dicho: luego de San Luis Potosí se presentó en Guadalajara, al Sacristán de aquellas funciones: el bajo Charles Oppenheim, dando pie a toda clase de especulaciones. ¿Por qué no lo incluyeron en Bellas Artes? Porque alguien tomó la decisión, y por algo, ¿no? Paradójicamente el mejor papel de Oppenheim, al menos el que le ha ganado más simpatías y notoriedad hasta este momento de su carrera lírica, lo interpretó desde la butaca. Y se lo debe a la miopía de sus censuradores.

El Sacristán elegido para este ciclo de funciones fue el bajo Arturo López, quien completó el elenco junto a Ricardo López, Rodrígo García Arroyo, Roberto Aznar y Sergio Ovando, como Angelotti, Spoletta, Sciarrone y el Carcelero, respectivamente.

La visualmente pesada y somnífera iluminación fue responsabilidad de Flavia Hevia, mientras que al frente de la Orquesta y Coro del Teatro de Bellas Artes y la Schola Cantorum de México (estas dos últimas agrupaciones dirigidas por José Luis Eleazar y Alfredo Domínguez) se contó con la experimentada batuta del maestro Enrique Patrón de Rueda, quien conoce como pocos las obras que aborda. Es una garantía para los cantantes contar con su concertación, y musicalmente ofrece una idea clara de la partitura, de sus tiempos y respiraciones. Lástima que la ejecución de los instrumentistas fuera otra cosa y produjera un sonido disperso, sin detalles, mecánico y sólo en contados compases agraciado.

Como puede comprobarse, mejores tiempos ha tenido la ópera en nuestro supuesto máximo recinto artístico. Sobre todo cuando, como me comentara un personaje que labora en Bellas Artes, “a esta producción de Tosca aquí le salió todo lo provinciana que es”. “Ni cómo negarlo”, le respondí, “pero lo peor no es eso. Lo peor es que la Compañía Nacional de Ópera tuviera que echar mano de ella, quizá porque peor es nada. Y nada, o casi nada, es lo que la CNO ha producido últimamente”.

Por ello, volviendo al primer párrafo, ¿entonces quién levanta la mano?

Messa da Requiem en Bellas Artes (2mil8)


Posteo mi crítica d la Messa da Requiem d Verdi en BA con q inició la Temporada 2mil8 d la CNO. Iniciaron las actividades y eso es bueno, pero igual hay cosas q decir.

Aunq la escribí en su momento, la posteo algo tarde, andaba ocupado. Ésta es, de hecho, la primera crítica q escribí después d terminar 1 gran reportaje (no es pretensión mía o del tema, así se llama el género abordado) sobre la Ópera d Bellas Artes en el sexenio 2mil - 2mil6. El sexenio pasado. El sexenio foxista. Pronto, tan pronto como defienda el gran reportaje ante 1 jurado examinador d sinodales d la Escuela d Periodismo Carlos Septién García, postearé algo por acá.

Apuntes, cifras, conclusiones, obervaciones que se desprenden de ese trabajo de investigación-académico, en breve.

Igual espero publicar en algún lado el texto íntegro, que es algo extenso: + de lo que tan poca ópera podría hacer pensar. Veamos con el tiempo, mientras va la crítica del Requiem:


Messa da Requiem en Bellas Artes
Por José Noé Mercado


Como si presentara actividad operística de sobra, la Compañía Nacional de Ópera que dirige José Areán decidió iniciar su Temporada 2008, casi mes y medio después de iniciado el año, no con ópera, sino con la Messa da Requiem de Giuseppe Verdi. Fueron dos funciones ofrecidas en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, los pasados 7 y 10 de febrero.

La decepción que generó en el público la presentación de un género por otro fue grande. Puesto que, mal que mal, la ópera se espera que venga de la institución encargada de producirla, pues conciertos, galas, misas y demás pueden escucharse con las diversas agrupaciones musicales de la ciudad o el país. Y si bien puede argumentarse que en el mundo algunos teatros o compañías de corte netamente operístico también ofrecen géneros alternativos o, si se quiere, complementarios a la ópera, puede responderse que es además de sus temporadas operísticas, lo que no es el caso de la CNO, que como pocas veces en su historia tiene una oferta operística tan pobre.

La decepción, tal vez, pareció tan severa porque, por si lo dicho fuera poco, el nivel artístico general que se ofreció en este par de funciones fue limitado. O lamentable. O triste. O musical y vocalmente desangelado.

O todo lo anterior.

Lo más rescatable fue la participación del bajo Rosendo Flores, seguro, confiable, con una voz apuntalada que sorteó los retos de la partitura. Pero la buena actuación de un artista no siempre salva el resto de una velada, ni pudo evitar, por ejemplo, las pifias de emisión vocal, el descontrol canoro y estilístico, la frialdad interpretativa de la soprano importada de Italia Francesca Scaini. ¿Quién la trajo? ¿Por qué se creyó a ciegas —o sordas— en las recomendaciones que seguramente se hicieron de ella para ser contratada? No hay nada de criticable en que se importen cantantes, siempre y cuando su nivel y desempeño lo justifiquen. Pero la realidad, en este caso, puede entenderse con el comentario que me hizo una cantante mexicana, acercándose a mí a medio camino entre la irritación y la pesadumbre, al final de la primera función: “Aquí estamos en el teatro, entre el público, por lo menos tres sopranos que podíamos haber cantado mejor o, ya de perdida, igual de mal que la Scaini. ¿Por qué, entonces, importarla y hacer a un lado a las mexicanas?”.

La voz de la mezzosoprano Grace Echauri se desinfló a partir de la mitad de la obra. Desde ese momento, la cantante comenzó a quedarse sin aire, sin volumen, sin brillo y a la vez sin oscuridad en su instrumento, a frasear ya sin intención y, en general, con poca solvencia en su canto. “Qué pena, pues empezó muy bien”, afirmó a su pareja un aficionado durante el tibio aplauso que le brindó a la cantante, concluida la obra. Y, sí. Es una pena, pero ya se sabe que en la lírica más que empezar bien, lo importante muchas veces es cómo se continúa y, sobre todo, cómo se acaba de interpretar una obra.

La parte de tenor fue encomendada al joven Diego Torre, que nuevamente demostró su potencial que con toda seguridad desarrollará de a poco en la medida en que gane experiencia en los escenarios. Es una voz con cualidades, cierto, pero requiere ya de pulir su línea de canto, de perfeccionar su fraseo. De interiorizar más lo que está cantando para luego transmitirlo con inteligencia vocal e interpretativa de por medio.



El Coro del Teatro de Bellas Artes, que en 2008 celebra 70 años de existencia, fue dirigido esta vez por el padre Xavier González, una personalidad, sin duda, en el ambiente lírico de nuestro país. Su dirección huésped fue para homenajear su longeva y destacada trayectoria. Lo cual es justo y merecido. Pero, ¿cómo se le encarga la dirección del coro a alguien que apenas, y no sin ayuda, pudo subir al escenario para recibir aplausos? ¿Qué trabajo, qué resultados puede brindar, o se le pueden exigir? ¿El homenaje no debió darse de otra forma, no debió ser también inteligente y no sólo emotivo?

La Orquesta del Teatro de Bellas Artes contó con la batuta del italiano Guido Maria Guida, un profesional como se sabe, que sin embargo tuvo que enfrentar la falta de espacio y tiempo para ensayar. Como él mismo difundió vía correo electrónico: “tuvimos que ensayar en el 4º piso —del Palacio de Bellas Artes—, en ese tiempo no era posible, diversamente, utilizar el Teatro Regina. Además, el día 4 fue fiesta nacional. ¿Qué hacer? ¿Cancelar el proyecto?”.

Al final de las funciones, el concertador mismo se dio cuenta de que “con un poco más de trabajo se hubieran podido resolver unas dificultades… Pero así son las funciones: algo sale mejor que en los ensayos, algo peor… El ensayo general salió muy bien, demasiado bien. Se dice en Italia que es cosa mala, cuando el ensayo sale bien. Personalmente opino que la Orquesta y el Coro hicieron bien, aunque algo faltó… Algunas faltas pueden también ser determinadas por una falta emocional o de concentración, y un director debe tomar su responsabilidad”.

Así es. Cuando las cosas no salen bien, asumir la responsabilidad es fundamental si es que se tiene la idea, la intención, la humildad, de que salgan mejor. O, mínimo, de que no empeoren. ¿Quién, entonces, asume la responsabilidad de que la Temporada 2008 de la Compañía Nacional de Ópera haya empezado no sólo sin ópera, sino además con tan deplorable calidad?

martes, marzo 25, 2008

Sin remedio


"...Estate preparado para que te ignoren, te desprecien, no te publiquen, no te hagan caso, no te contesten las llamadas los editores y se rían de ti. Si sobrevives a todo eso, no tienes más remedio que ser escritor".

Santiago Roncagliolo
En entrevista con Francisco Ruiz Udiel de Carátula

lunes, marzo 24, 2008

Juno


No soy de los que suele ver las pelis de las que todo mundo habla, pero y qué. Ésta vez sí lo hice. Tampoco soy fan de las cintas que vienen precedidas por el aura de numerosos premios. O, mejor dicho, sí suelo ver esos filmes, pero después. Cuando la euforia que provocaron ha bajado. Cuando, paranoicamente, considero que el peligro de alienación ha disminuido. Cuando la posibilidad de engrupir y ser engrupido es considerablemente menor.

Vi Juno. La alternativa cinta estadounidense-canadiense de Jason Reitman (que ganara el Oscar al Mejor Guión Original y muchos, muchos galardones más), escrita por Diablo Cody. Me interesó, definitivamente, más que otras películas que traen premio.

En primer lugar, y esto no es una lista, porque los creadores de Juno (el guiño a la diosa romana de la maternidad lo pasa por alto la mayoría de espectadores) saben que, si se tiene un personaje, se tiene acción. Se tiene historia. Y Juno MacGuff es un personaje simpático y casual que, por la situación que enfrenta, madura en su inmadurez -nunca deja su puto-teto-teléfono-hamburguesa-, en el relajamiento en el que vive.

Porque es claro que ella intenta forjarse sus propias normas, en lo que ayudan las personas que la rodean (lo que no siempre las hace del todo creíbles, aunque bueno: están ahí para pivotar en logro del personaje protagónico). El embarazo de una adolescente de 16 años es una buen punto de partida para probar su mentalidad, su perspectiva frente a su vida y la de otro ser. Y, cuando el aborto no es opción para Juno, y quedarse con la cría tampoco, hay un punto medio que, ciertamente no satisface del todo a todos los públicos -el tema no deja de ser moral, religioso, de fe-. Es medias tintas, tal vez. Pero es una opción.

Juno, con la complicidad de su padre y su madrastra y lo pelele de Bleeker, decide dar en adopción al futuro bebé a una pareja que desea un hijo. Darlo en adopción, no venderlo. Juno no es mercenaria ni mercader, sólo congruente. Honesta. Práctica.

Aunque justamente ese pragmatismo que se percibe en toda la trama es, para mí, su punto débil. O menos fuerte, digamos. La vida es demasiado sencilla cuando se actúa de manera tan práctica. Y la vida no es tan así. Pero, ciertamente, el cine -¿Juno es comedia o qué género, es sólo para adolescentes?-, las historias de ficción, no tienen que ser tan como la vida real. Quizá de ahí su encanto.


El humor de Juno (con una deliciosa interpretación de Ellen Page) es intenso, ácido, con algo de clown. Juno crece porque tiene que continuar su vida y en el fondo no está muy acompañada en ella, de hecho es bastante solitaria, pero aun así encuentra el punto de convivencia necesaria para no perderse.

Curiosamente -aunque a quien quiere es al también adolescente Paulie Bleeker (Michael Cera), el papá de su hijo-no hijo-, con quien hace química y enchufa por sus gustos musicales y cinéfagos, por lo que estos le dicen de la vida, es con el tentativo padre adoptivo de su hijo-no hijo: Mark Loring (Jason Beteman), un compositor de música para comerciales de pronto con aspiraciones de ser un compositor más serio o que, al menos, está necesitado de un espacio propio y personal para realizar sus intereses existenciales. Donde no cabe un hijo, y que ya no sacia del todo con su esposa Vanessa Loring (Jennifer Garner), quien en el fondo es la verdadera salvación para Juno, porque ella sí oye y desea el llamado de ser madre. Aunque sea adoptiva -en la peli no me quedó del todo claro porqué ella no puede tener un hijo propio, aunque en realidad eso no importa-.

En buena medida, Juno me recordó a muchas amigas-conocidas que alguna vez se encontraron en su situación. Pero, a diferencia de ellas, Juno resuelve mejor su vida. No por lo que elige o deja de elegir, sino justamente porque tiene resolución. Algo que a veces es lo más difícl de adquirir, si no se tiene, en la vida.


lunes, marzo 17, 2008

Californication, Dexter: los devedé


Definitivamente la manera de ver televisión ha cambiado. Por fortuna, diría yo. Y lo que se ve también cambia, por consecuencia. Por necesidad. El televidente ya no está siempre sometido a lo que las cadenas programan. Los sistemas de cable o antena de paga, los devedé, el internet, los servidores de video, étc, multiplican las opciones, los gustos, las apetencias.

Ahora lo que se ve es a la carta. O puede serlo. Más que nunca.

Y casi todo, o todo, se puede encontrar, adquirir, para ser visto cuando uno lo programe. Es el caso de las teleseries, formato que ciertamente está de moda. Una moda que, por cierto, ya lleva varios años y, de seguro, seguirá por mucho, mucho, tiempo más.

De Los intocables o La mujer biónica a Capadocia, de Viaje a las estrellas o Viaje al fondo del mar a Vecinos, de Salvados por la campana o La isla de Gilligan a Almas perdidas, de El auto increíble o Cuéntame cómo pasó a Dexter, de Beverly Hills 90210 o Los años maravillosos a Californication: todo está disponible, al alcance de la mano.



Precisamente me obsequiaron Californication. Ya había visto algo en tele y por Internet. Ya tenía el gusto de conocer a Hank Moody, un escritor que alguna vez escribió y ahora dispersa su tiempo y vida en enredos, en ligues, en fornicaciones, en buscar sus propios libros en las librerías para re-auto-leerse, en auto-googlearse, en no terminar desenchufado de su familia, o ex- familia, en redirigir su existencia.

Me simpatiza Hank Moody. Porque, de alguna manera, es un escritor que simplemente es como es. No como algunos escritores poseros hacen creer -o pretenden- que debería ser un escritor.

Ahora tengo Californication en devedé. La veré completa, de corrido. De hecho, ya la estoy viendo. Una serie que debe verse.


También, para estos días próximos de Semana Santa, me regalaron la segunda temporada de Dexter.

Dexter Morgan, igual que Hank Moody, es de Showtime. Igual tengo la primera temporada en devedé. Y había visto algunos capítulos de la segunda por Internet. Pero no hay como ya tener todo en la devedeteca para programar el momento en que será visto.

Y, sí, eso hago: ver las andanzas de este singular forense de la Policía de Miami. Un freak. Solitario rodeado de gente. Insensible al exterior, pero sensible, hiper quízás, por dentro. Un tipo, sin duda, de nuestro tiempo.

Nuestro tiempo. Tiempo que hace falta para ver todo lo que se puede ver. Todo lo que se puede leer. O escribir. O hacer. O, si no todo lo que se puede, al menos lo que se debe. O debería. O devedería, en este caso.

lunes, marzo 10, 2008

Pensé


"...Pensé en la infinidad de cosas que había perdido en el curso de mi vida. Pensé en el tiempo perdido, en las personas que habían muerto, en las que me habían abandonado, en los sentimientos que jamás volverían..."

Haruki Murakami
Tokio blues

martes, marzo 04, 2008

RIP: Giuseppe di Stefano 1921-2008


A los 87 años de edad, murió el tenor siciliano Giuseppe Di Stefano, hoy tres de marzo. Otro mito de la ópera se va al más allá para incrementar su leyenda lírica en el más acá. Ya estaba muy mal. En estado de coma, de hecho, desde 2004, año en que fue atracado y golpeado sin piedad en su casa de Diani, Kenia.

Como tenor, Di Stefano nunca fue mi ideal, ni mi favorito. Lo consideraba mucho más intérprete que cantante o una gran voz, lo que no es poco ni es común. Su timbre me estresaba, a ratos. Sus tiempos de emisión me exasperaron muchas veces.

Pero, sin duda, disfruté instantes de calidez e intensidad memorable, sobre todo al escucharle el repertorio verista. No fue un cantante para muchos roles, no todo lo hacía bien, aunque era un artista que transmitía sensaciones, matizaba, provocaba sentimientos. Me quedo con un "No! Pagliaccio non son", en vivo, que me electrizó varios días.

Para mí ése era, ése será, Giuseppe Di Stefano, un prototipo de la personalidad de tenor italiano. El mismo de tantas canciones napolitanas y algunos roles románticos que fraseaba como pocos.

Descansa en paz, Pippo.



lunes, marzo 03, 2008

Pro Ópera marzo-abril 2mil8


Salió la Pro Ópera marzo-abril 2mil8.

Trae varios artículos, además de las secciones clásicas con críticas de ópera en USA, Sudamérica y Europa, reseñas de discos etc, y diversas entrevistas, con Arturo Chacón, Gerardo Garciacano, Simon Keenlyside, Irma González.

Mío viene una entrevista con Francisco Méndez Padilla -segundo editor de Pro Ópera-, la segunda parte de un sondeo con artístas líricos hablando sobre Pro Ópera en sus 15 años, y mi sección Ópera en México con su agregado México en el mundo.

Eso y más.

martes, febrero 19, 2008

No me siento sólo un escritor: entrevista con Alberto Fuguet



Posteo una entrevista con Alberto Fuguet, publicada hoy en el suplemento cultural (arte, deporte y entretenimiento) La Plaza del periódico El Economista. Esta vez, el diálogo se carga hacia Road Story y la novela gráfica. Por ese rumbo hay mucho qué seguir diciendo, pues la novela gráfica como género es tan serio y digno narrativamente hablando como en su momento pudo serlo una pintura rupestre.

Además, como digo, toda narrativa es gráfica por lo menos en nuestras mentes. ¿Quién no se ha imaginado, por ejemplo, el rostro de Raskólnikov, o de K., o de Julián Sorel, o de Pichulita, o del profesor Avenarius, o de Andony Llovet, o de Belano...?.

Y nada: gracias a Manuel Lino, editor de La Plaza. Aquí va:

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19-Febrero-08
Periódico El Economista
Suplemento cultural La Plaza

"No me siento sólo un escritor": Alberto Fuguet
Por José Noé Mercado


Una insignia que ostenta la obra de Alberto Fuguet (Santiago, Chile, 1964) es su capacidad para narrar en múltiples formatos. La ondea como escritor y cineasta, productor y periodista, ex crítico de rock y cine, profesor y guionista, como blogger a medias.

Reflejo de esa versatilidad es Road Story, su más reciente libro: una novela gráfica de 127 páginas dibujada por Gonzalo Martínez que aviva el interés por un género al que en Latinoamérica se le ha restado valor más allá del cómic o la historieta.

Para el siglo XXI, Road Story (Alfaguara) es una alternativa literaria y al mismo tiempo visual, una que sabe que, al final, toda narrativa es gráfica, aun en la mente de los lectores, y que viene de la mano de un autor con onda y propuesta.

En México se reconoce a Fuguet como el escritor de Sobredosis, Mala Onda, Por favor, rebobinar, Tinta roja, Primera parte, Dos hermanos, Las películas de mi vida, Cortos y Apuntes autistas; como uno de los 50 líderes latinoamericanos del nuevo milenio (según Times y CNN); y como el director del corto Las hormigas asesinas, el largometraje Se arrienda y diversos videoclips de música indie.

Su relevancia, y acaso trascendencia, consiste en darle voz a una sensibilidad contemporánea, más urbana y realista, virtual y no mágica, que desde hace décadas late en la vida diaria de América Latina. Fuguet captó ese latido y fue pionero en hacerlo notar, aunque eso le costó severas críticas del establishment:

"Yo esperaba ser aceptado. Pensé que me iban a tratar de mediano a bien. Como 'qué bueno que hay un escritor distinto, nuevo'. Aunque no ocurrió así. No obstante, esas críticas tan negativas, que desde luego me dolieron, me ayudaron a llegar a la gente. A vender. Llamaron la atención. Yo hubiera preferido un camino más clásico: ser bien criticado y encontrar, de a poco, algunos lectores. Pero uno no elige su destino".

¿Qué experimentas al narrar en diversos soportes: en esencia es lo mismo?

"Igual y diferente, pero a la larga es lo mismo. Filmar es más colectivo, lo que es bueno. Pero capto que siempre termino hablando de mis temas: siento que todos mis personajes son, en el fondo, parientes. Lo común que tienen todas mis facetas es que vienen del mismo lugar. Al final, todo se trata de narrar. De crear personajes.

"Ahora me pillas en un momento muy raro en mi vida, en que no sé si estoy escribiendo tanto. Porque ya no me veo haciendo puros libros. Ya no me siento sólo un escritor. Pero, en mi caso, el soporte no es la historia, sino el personaje".

¿Cómo asumes la empatía de los lectores con tus personajes?

"Creo que los personajes de los que escribo más o menos existen. O hay gente parecida. Y claro: tienen cosas mías. Siempre he pensado que soy, junto con ellos, parte de lo que llamo la hermandad cósmica: personas que no son parientes, o que podrían serlo, pero que es gente que se siente cercana aunque sólo se conozca por Messenger, quizás, y puede hablar como una hermana con su hermano.

"Si alguien logra identificarse con mis personajes, pueden ser más reales, partiendo de la premisa de que no lo son. Ahora bien: creo que en la vida real las personas no tienen tan clara su historia. Uno no sabe, no tiene oportunidad de saber, en qué instante estará en crisis. O en qué momento tendrá oportunidad de salvarse. Pienso que a la gente le gustan las historias, las novelas o las películas, porque tienen finales, resumen, y te fijan ese momento importante de la vida de alguien".


¿Cómo percibes el presente y el futuro del libro impreso respecto a los nuevos formatos?

"No creo que haya que tomar lo audiovisual, o ahora lo digital, como la competencia. Si se hace, claramente los libros impresos perdieron hace rato. Ahora bien, perfectamente pueden ser complementarios. Y cada uno puede ganar y potenciarse.

"Dudo que los libros de papel desaparezcan ahora que existe el Kindle. Pero sí creo que aquéllos que leen libros impresos se están volviendo un grupo. Una minoría. Es preocupante, sí, pero qué se puede hacer".

¿La novela gráfica es una alternativa? ¿Road Story es una opción para nuevos lectores-visuales?

"La novela gráfica es la fusión de una serie de géneros: el cómic, la pintura, el cine y la literatura. Y es un nuevo arte, o forma de expresión, para el nuevo siglo. Ya existen personas que se han criado con novelas gráficas y que han sido estimuladas con este formato. Pienso que debe tomarse en serio, sí, porque aunque como en la literatura: hay de todo, sin duda hay autores y novelas que lograrán alcanzar el mismo grado de excelencia y de obra maestra que el de un libro o escritor canonizado.

"Pero para eso la novela gráfica debe considerarse, leerse, y no tener prejuicios. Te cuento una anécdota: hasta hace unos días, ninguna revista cultural o literaria de Chile había criticado -para bien o para mal- Road Story. ¿Por qué? No sé. ¿No tienen críticos ad hoc? Deduzco que va por ahí. Creen que no es un libro. Por lo tanto, más allá de una nota tipo promoción, lo obviaron. Yo leo esto: es una curiosidad, una simple excentricidad. Como que Road Story está adelantado al mercado. Pero nada: creo que al final cada libro se encuentra, eventualmente, con su público".

lunes, febrero 18, 2008

Conferencias--wagnerianas: segunda llamada


Segunda llamada. La tercera será mañana, a las 1900 horas, en Polanco.

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Pro Ópera, A.C. anuncia su primer ciclo de conferencias 2008.

--Introducción al mundo wagneriano: Martes 19 de febrero.

--Los maestros cantores de Nuremberg: Martes 26 de febrero.

--Parsifal: Martes 4 de marzo.

Conferencista invitado: José Noé Mercado
Club de Industriales*, Hotel JW Marriott, Andrés Bello 29, Polanco.
*El Club pide saco y corbata obligatorios.
Cuota por conferencia: $150.00
Informes: info@proopera.org.mx

martes, febrero 05, 2008

Sin reservaciones


Uno de los fans de la ópera más simpáticos que he conocido últimamente es Nick Palmer. Él, además de ser un chef amante de la cocina italiana, es un tipo que no sólo escucha ópera, sino que la disfruta y la comparte con la gente. Con la de la cocina del restaurante donde trabaja, por ejemplo, aun a media jornada laboral.

Ofrece aspectos de apreciación músico-vocal y sobre todo emotiva-argumental, sencillos pero relevantes, a sus compañeros de trabajo o a las personas que lo rodean. Siempre acarrea a todas partes su grabadora con discos de Aïda, Turandot, Gianni Schicchi y muchos títulos más. Y lo mejor de Nick es su sencillez, puesto que no cree que sea un iniciado. Sabe la diferencia entre Bocelli y Pavarotti, pero no es un pedante operópata que intenta hacer creer que lo sabe todo, no es un intelectualoide de la lírica de los que abundan. De hecho, no todas las versiones discográficas que escucha son interpretadas por los mejores. O los que se supone que son los mejores. Pero igual eso es la ópera y Nick la quiere.


Lo malo de Nick Palmer (Aaron Eckhart) es que no es real, sino uno de los tres personajes protagonistas de Sin reservaciones, cinta de 2007 dirigida por Scott Hicks, y que estelarizan Catherine Zeta-Jones en el papel de Kate Armstrong y Abigail Breslin como Zoe.

No reservations no es una gran película, porque su guión no pretende serlo, ni por lo demás aspiraría a serlo cuando no es capaz de sostener adecuadamente la construcción y el desarrollo de los personajes o la trama. Las situaciones son provocadas con obviedad y no son consecuentes del todo.

Pero igual la vi.

El argumento es hasta cierto punto simple: Kate es una gua-pí-si-ma chef de primera línea, soltera, obsesiva y perfeccionista con su labor: al grado de ir a terapia, cuyos platillos son comme il faut, aunque asépticos y cerebrales, y debe hacerse cargo de su pequeña sobrina Zoe, cuando su hermana muere en un accidente automovilístico. Por eso, y por conocer a Nick, que es un chef igualmente bueno pero mucho más relajado que ella, Kate toma aire y cambia. Comprende que las metódicas reglas que se ha impuesto y con las que ha vivido no tienen por qué seguirse al pie de la letra siempre. Se aliviana, digamos, para bien.

Las actuaciones de Zeta-Jones, Eckhart y Breslin, dentro de lo posible, exprimen las posibilidades de la historia y el guión que, como queda claro, no son muchas. Especialmente me interesó la parte introvertida y casi autista de Zoe. Abigail Breslin es una pequeña que agrada y a ratos conmueve. La dirección no la hace parecer estúpida o antipática o modosita, como gratuitamente en muchos casos se cree que deben aparecer los niños (me parecen fastidiosos e insoportables, por ejemplo, los niños en los comerciales tipo Kleenbebé).

Una comedia-romántica-superacional que, al menos, no enciende el tedio. Se pasa rápido y eso es una virtud.


Y lástima, sí, que Nick Palmer no sea real. Ante tanto aficionado a la ópera pretencioso e intratable, sería bueno charlar de ópera o quizá encontrarse en alguna función con Nick.

sábado, febrero 02, 2008

Conferencias Pro Ópera: Puccini primero, luego Wagner


Pro Ópera A.C. anunció su primer ciclo de conferencias de 2008. Los martes de febrero y uno de marzo, a las 19 horas. Abajo más datos. La invitación queda extendida.

--Introducción al mundo wagneriano
Martes 19 de febrero

--Los maestros cantores de Nuremberg
Martes 26 de febrero

--Parsifal
Martes 4 de marzo

Conferencista invitado: José Noé Mercado



--Puccini: Del más vulgar al más sublime
martes 5 de febrero

--¿Por qué nos gusta Puccini?
martes 12 de febrero

Conferencista invitado: Lázaro Azar Boldo

Club de Industriales*, Hotel JW Marriot, Andrés Bello 29, Polanco.
*El Club pide saco y corbata obligatorios.
Cuota por conferencia: $150.oo
Informes: info@proopera.org.mx

sábado, enero 19, 2008

El chico nuevo


¿Se puede ser un tipo nuevo para la misma gente? Lo dudo, en serio. El cambio, si se da realmente, casi siempre se aprecia en un ambiente distinto, ante personas nuevas para uno, y no donde y con quien se estaba antes del cambio o intento de. Generalmente eso ocurre. ¿O no?

The new guy -El chico nuevo-, peli dirigida por Ed Decter en 2mil2, es una cinta adolescente estelarizada por él siempre simpático DJ Qualls -lo recuerdo así desde Road trip- y la deliciosa Eliza Dushku cuyo tema se centra en que aun si se ha sido loser y nerd y ridiculizado, se puede ser cool y adquirir y lanzar onda a los demás. Pero el precio del cambio es dejar atrás sitios, gente, entornos. El dilema es clásico: ¿se sigue siendo uno mismo si ya no reconoce a sus amigos, a la gente con la que estuvo, lo que fue?

Sí y no. Alguien ha escrito que el nivel de éxito de una persona se mide por el número de amistades que ha perdido. No sé. Quizás. A veces. ¿Cuántas veces un triunfo, un escalón, un logro, ha sido negado, menospreciado, ignorado, por la gente que nos conoce antes de ese triunfo, ese escalón, ese logro? ¿Por qué entonces cargar con esa gente? ¿Sólo para recordarnos de dónde venimos? ¿No está sobrevalorado tener siempre presente cuál es nuestro origen?




Dizzy Harrison -DJ Qualls- logra convertirse en Gil Harrison. No es fácil, le cuesta, en ello le ayuda un disparatado y presidiario Luther -Eddie Griffin-, pero al final lo logra tanto que se liga a Danielle, una porrista de ensueño y, además, capaz de asimilar que Gil Harrison en el fondo mucho tiene de Dizzy Harrison. Ella sí reconoce el cambio, y lo que no cambió, y no lo cuestiona. Acepta, simplemente. Da aire y deja vivir.

The new guy no es una peli profunda o intelectual. No aspira, por fortuna, a ello. Es adolescente no más. Simplemente es divertida y da para oír al que tiene oídos. Me la pasaron en devedé y este post contiene lo que pensé después de verla.

Al final, creo que con la gente es como con mamá: uno siempre es su pequeño hijo. Y uno no siempre es un pequeño hijo. Uno cambia, aunque siempre sea uno mismo.

viernes, enero 11, 2008

Máquinas



Hace unos días recibí mail promocional de la banda indie Teleradio Donoso, anunciando su nuevo clip: Máquinas, dirigido por Alberto Fuguet, con dirección de foto de Jorge González y Montaje de Javier Ugarte.

Explica el mail de los Teleradio: Realizado por el escritor y cineasta Alberto Fuguet, el video clip, en palabras del propio autor, fue "un experimento en filmar algo no narrativo, con cámaras no creadas especialmente para filmar sino para tomar fotos fijas, con algo de documental. La premisa inicial es: son las 3am y hay mucha gente insomne y tratando de conectarse con las nuevas máquinas electrónicas que supuestamente nos conectan con los otros".

Dice Fuguet que filmó tratando de adaptar el tema mismo y el libro Shutting Out The Sun sobre el fenómeno de los hikikomori en Japón. Jóvenes que ya no salen de su pieza para vivir y se enchufan al mundo sólo a través de máquinas: Internet, televisión, videojuegos, celulares, étc. "Un gran y distímico tema de Teleradio Donoso", concluye Fuguet.

El video me gustó harto por las texturas visuales y emotivas que se logran con los contraluz y los claroscuros, donde justo la luz es también una protagonista amigable si bien solitaria, cercana, detallista, que enmarca la intimidad en la que se desenvuelven los personajes, aun en exteriores (los semáforos son un gran elemento expresivo), intentando conectarse con el más allá, de sí. Bien por los Teleradio y por AF. Debería verse, por eso lo posteo.

Eras mi persona favorita


Ya en ésta, otro clip de Teleradio Donoso. Eras mi persona favorita: dirigido por Christopher Murray & Ignacio Rojas. Un tema que desde luego podría dedicar a todas las personas, igual no son tantas, que un día fueron mis favoritas, y ya no. Quizá eso es lo que estoy haciendo. O quizás no.

domingo, enero 06, 2008

Marc, la sucia rata


"LOS PRO Y LOS CONTRA DE HACER DEDO

Humean montañas de basura a ambos lados de la carretera. Seres andrajosos suben y bajan por ellas. Un adolescente, recostado sobre una pila de cartones y trapos, lee.
Ha encontrado un libro y lo lee con dificultad, pero hechizado.
Para él ha desaparecido el basural, sus manos heladas y sucias pasan las hojas del libro.
El adolescente ha terminado de leer su libro. Se encienden estrellas sobre la basura. Es la primera vez que lee un libro desde el comienzo hasta el final. Es la primera vez que descubre que alguien que no lo conoce y a quien nunca vio, sabe exactamente lo que le pasa y lo que piensa. Aprieta el libro. Llora. O casi. Acaba de comprender que no está solo en el universo. Hay alguien que lo entiende y se lo ha contado por medio de un libro. Vuelve a la primera página, a la primera frase. Se repite a sí mismo el nombre del autor. Es un escritor de otro país, de Alemania. A la mañana siguiente le dice a su maestra que ha leído un libro de un escritor alemán y que durante la noche le ha escrito una carta, pero que no sabe a dónde tiene que enviarla para que le llegue. La maestra le pregunta cómo se llama ese escritor. Y él responde que en ese momento no lo recuerda. Entonces le pregunta por el título del libro. El responde que lo tiene en la punta de la lengua pero que no le sale. Ella le pregunta cómo puede ser que le haya impresionado tanto un libro, que hasta lo ha impulsado a escribir una carta y que no retenga el título ni el nombre del autor. El adolescente se queda en silencio. No quiere revelar esos datos por vergüenza. La maestra podría conseguir el mismo libro y sería como si lo espiase a él por dentro...".

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"MARC Y EL POLICÍA

-¿Por qué uno no puede suicidarse tranquilamente, oficial?
-Porque es horrible desear la muerte.
-La muerte no es algo horrible, oficial, es sencillamente no estar más. Yo, antes de nacer, no estaba en esta vida, y eso nunca me molestó. Puede creerme.
-Los que se suicidan jamás podrán ir al paraíso.
-Sí, ya lo sé. Ahí irán los policías, los abogados, los religiosos, los psicólogos y los porteros, la gente limpia. Yo soy una sucia rata, oficial. A mí el paraíso celestial, con sus angelitos tocando todo el día esas insufribles arpas, me resultaría más insoportable que el infierno".




"LOS PRO Y LOS CONTRA DE HACER DEDO

Cuántas veces te besé, pequeña. Cuántas veces mi lengua llenó tu boca, la recorrió como una fiera asustada y se quedó largo rato sin ganas de salir de tu cueva. Cuántas veces mojé tus párpados y tus piernas, y tu espalda y tu entrepierna y tus labios verticales. Cuántas veces tuve miedo y felicidad de tenerte y de perderte. Cuántas veces te llené los pulmones con el humo de mi tabaco. Cuántas veces te aprisioné en tu cuerpo. Cuántas veces secuestraste mi sexo entre las paredes húmedas de tus cavernas y me hiciste saber que nada tenía importancia, que no importaba si la vida me andaba bien o me andaba mal o no me andaba. Cuántas veces no importó nada más que tu mirada y tus increíblemente flacos brazos. Cuántas veces lloraste y cuántas fuiste sólo una pequeña huérfana que se dejaba sodomizar hasta quedarse dormida".

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"MARC Y EL POLICIA

-¿Esta drogado o no?
-Si le digo que no, no me lo va a creer. Y si le digo que sí, me va a llevar preso.
-Dígame la verdad.
-La verdad no existe, oficial, hace veinte millones de años que estamos dando vueltas por el espacio y todavía no nos hemos enterado para qué.
-¿Por qué tomó drogas?
-Mire a su alrededor... ¿Conoce otra forma de soportar esto?
-Usted se droga porque se siente solo y deprimido.
-Eso sí que lo aprendió en algún programa de televisión, oficial, no lo niegue.
-Se encuentra en un estado lamentable y pretende hacerse el gracioso.
-Lo único que pretendo es que no me jodan, oficial.
-Si le pregunto quién le dio eso, me va a decir que fue un señor que no lo conocía y que casualmente pasó por aquí y se lo regaló, ¿no es así?
-No sé si le daría tantas explicaciones".

Marc, la sucia rata
José Sbarra

Creer en ellos


Día de los Reyes Magos. Día de creer en ellos.

Entre lo que dejaron los Reyes Magos en mi pieza destacan algunos libros. Y entre ellos, destaca la edición ilustrada, de lujo, de Salem´s Lot de Stephen King. Fue su segunda novela, originalmente publicada en 1975, pero ahora, hace poco más de un mes, editada -en español puesto que en inglés salió hace un casi dos años- con material inédito: escenas eliminadas, una nueva introducción del autor, un par de relatos sobre los personajes de esta historia y algunas fotografías "que reflejan perfectamente el ambiente opresivo y subyugante de la obra".

Dice Stephen King, en su nueva introducción, que desde aquel entonces a la fecha ha dejado marchar todas la ideas que tenía sobre escribir ficción, excepto una:

"Es la primera que tuve (a los siete años, creo recordar), y será probablemente la que mantendré firme hasta el final: es mejor contar una historia, y mucho mejor todavía cuando la gente de verdad quiere oírla. Creo que El misterio de Salem´s Lot, incluso con todos sus defectos, es una de las buenas. Una historia de las que asustan. Si no la has oído nunca antes, permíteme contártela ahora. Y si ya la habías oído, déjame que te la cuente una vez más. Apaga el televisor -de hecho, ¿por qué no apagas todas las luces salvo la que alumbra tu sillón favorito?- y hablemos de vampiros en la oscuridad. Creo que puedo hacerte creer en ellos, porque yo también creía en ellos mientras trabajaba en este libro".

jueves, enero 03, 2008

Pro Ópera enero-febrero 08


Salió, quinceañera, la revista Pro Ópera enero-febrero 2mil8. Felicidades a la publicación y a quienes la han hecho y la hacemos hoy (aunque incluirme suene medio posero) x estos tres lustros de publicación. No todas las revistas llegan a tantos años, y menos si es cultural y menos si es musical-teatral y menos si es operística. Después de todo, Pro Ópera ya es 15añera y permanece como una de las dos revistas especializadas en la lírica q se editan en español en la Tierra.

Este número trae textos interesantes como una entrevista q Charles Oppenheim le hizo al director de la Compañía Nacional de Ópera: José Areán. Se puede leer y comparar sus palabras con la realidad -para sacar conclusiones o al menos tener noción de cómo están las cosas-, con la percepción q se tenga de nuestro quehacer operístico o incluso con una radiografía lírica de México q representa una entrevista igual de Oppenheim al director general y fundador de la revista Pro Ópera: Xavier Torresarpi, quien además hablar aspectos concernientes a la elaboración de la revista, brinda un panorama de nuestra ópera en la actualidad respecto a otros momentos de la historia. Mal q mal, Pro Ópera los ha registrado mínimo en los últimos 15 años.

Mío vienen hartas cosas, así q de nada sirve q me tachen, como han hecho un par de vocecillas traperas, de acaparador. Sí, soy un acaparador así q sorry. Aunq en el fondo no lo soy tanto, como puede verse en un número tan completo como éste.

De mi autoría puede leerse la primera parte de un sondeo-mini-entrevista con una gran cantidad de artistas líricos del ambiente nacional y circunvecino opinando sobre la revista Pro Ópera, crítica de Lucia di Lammermoor en Bellas Artes, una entrevista a la directora de escena de esa puesta: María Morett, columna Ópera en México q como es habitual tiene algunas voces más, no sólo la mía -Lázaro Azar, Luis Enrique Dávila, Ingrid Haas, Vladimiro Rivas-, una entrevista a la maestra Josefina Álverez Ierena, y alguno q otro texto q se encontrará si se lee toda la edición.

Vienen tb secciones clásicas como Ópera en Ámerica, Ópera en el Met, Ópera en Europa, Ópera en los Estados, además de reseñas de discos, más entrevistas como una al barítono Carlos Álvarez u otra con el concertador Edoardo Müller u otra con la soprano María Bayo, efemérides -René Kollo cumplió 70 años-, la sección Otras Voces. En fin. No acabo. Hay q verla. En línea, o mejor todavía en papel. No hay nada como verla impresa. Eso es lo mejor. Tenerla en las manos.

http://www.proopera.org.mx/

lunes, diciembre 31, 2007

El tiempo no procrastina: rip 2mil7



El tiempo fluye sin moldes, ciego, indiferente a los años sobre los que el ser humano cree que configura su existencia. Así, 2mil7 se acaba, pero si no acabara, si continuara eternamente, el tiempo igual fluiría. Ningún ciclo es ciclo para el tiempo, sólo para nosotros que en él somos y ocupamos espacio. Por un tiempo.

Posteo dos fragmentos de Kundera para ¿cerrar? 2mil7. Mañana será 2mil8. Se supone, se dice, haremos de cuenta. El primero sobre el significado de nuestra historia personal. ¿Lo tiene? Más nos valdría, existencialmente, que sí, que lo tuviera para librarnos del horror y del vacío de la procrastinación -ahora que está de moda- total y absoluta: incluso la de vivir. El segundo sobre eso de que uno es uno y su circunstancia, pero los otros también son ellos y sus circunstancias. Eso ocurre en las relaciones personales, sentimentales, de tido tipo, pero a veces lo olvidamos. O no lo hemos tomado en cuenta. Y lo más fundamental: yo y los demás somos, siempre, respecto a mi yo. Sí. Eso lo explica todo. O casi. En el amor, por lo menos, creo que sí. En fin: va: posteo:

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¿Es que las historias, además de ocurrir, de acontecer, también dicen algo? A pesar de mi escepticismo me ha quedado algo de superstición, por ejemplo esta extraña convicción de que todas las historias que en la vida me ocurren, tienen además algún sentido, significan algo; que la vida, con su propia historia, dice algo sobre sí misma, que nos desvela gradualmente alguno de sus secretos, que está ante nosotros como un acertijo que es necasario resolver, que las historias que en nuestra vida vivimos son la mitología de esa vida y que en esa mitología está la clave de la verdad y del secreto. ¿Que es una ficción? Es posible, es incluso probable, pero no soy capaz de librarme de esa necesidad de descifrar permanentemente mi propia vida.



Me pareció que es un error cuando se pretende abstraer al ser amado de todas las circunstancias en las que se le conoció y en las que vive, cuando se lo intenta, con una laborosísima concentración interna, purificar de todo lo que no es él mismo, y por lo tanto también de la historia que junto a él se ha vivido y que forma el perfil del amor.

Lo que yo amo en una mujer no es aquello que ella es en sí misma y para sí, sino aquello con lo que se dirige hacia mí, lo que es
para mí. La amo como a un personaje de nuestra historia compartida. ¿Qué sería la figura de Hamlet sin el castillo de Elsinor, sin Ofelia, sin todas las situaciones concretas por las que pasa, qué sería sin el texto de su papel, qué sería haciendo abstracción de todo ello? ¿Qué quedaría de ella, más que una especie de esencia ilusoria, vacía, muda?
La broma
Milan Kundera

martes, diciembre 25, 2007

¿Autodidacta?




No soy un autodidacta.

Todo lo que he aprendido lo aprendí leyendo.

Y he leído mucho
.


Roberto Bolaño